Ser mamá de una adolescente en estos tiempos es un llamado que requiere intención y discernimiento. En medio de una cultura que moldea silenciosamente el corazón de nuestras hijas, no basta con observar lo externo; necesitamos involucrarnos profundamente en lo que está ocurriendo dentro de ellas. Este es un tiempo para acercarnos, escuchar y depender del Señor, recordando que Él nos ha confiado la hermosa tarea de pastorear sus corazones y guiarlas hacia la Verdad.
Frases destacadas del episodio de hoy
- Hoy, dentro de la iglesia, vemos una tendencia muy curiosa, pero a la vez preocupante: vemos jóvenes varones que están mostrando mayor interés en comprometerse, en consagrarse, en formar una familia; interés por el matrimonio. Mientras que vemos muchas jovencitas que están perdiendo ese deseo.
- Y no es que no quieran amor, porque obviamente ellas buscan conexión y anhelan conectarse, pero han sido profundamente …
Ser mamá de una adolescente en estos tiempos es un llamado que requiere intención y discernimiento. En medio de una cultura que moldea silenciosamente el corazón de nuestras hijas, no basta con observar lo externo; necesitamos involucrarnos profundamente en lo que está ocurriendo dentro de ellas. Este es un tiempo para acercarnos, escuchar y depender del Señor, recordando que Él nos ha confiado la hermosa tarea de pastorear sus corazones y guiarlas hacia la Verdad.
Frases destacadas del episodio de hoy
- Hoy, dentro de la iglesia, vemos una tendencia muy curiosa, pero a la vez preocupante: vemos jóvenes varones que están mostrando mayor interés en comprometerse, en consagrarse, en formar una familia; interés por el matrimonio. Mientras que vemos muchas jovencitas que están perdiendo ese deseo.
- Y no es que no quieran amor, porque obviamente ellas buscan conexión y anhelan conectarse, pero han sido profundamente influenciadas por una cultura que les ha enseñado a:
- Desconfiar del diseño de Dios
- Temer el compromiso
- Darle más importancia
- Priorizar la independencia sobre la entrega, sobre el matrimonio, sobre la maternidad y aun hasta redefinir su identidad fuera del orden creado por el Señor.
- Esto no es superficial, esto es algo profundamente espiritual, es el enemigo realmente atacando matrimonios. Porque cuando una generación de mujeres pierde de vista la visión del diseño de Dios para su vida, no solo se van a afectar ellas, también afectará a los hogares, a la iglesia, a las comunidades y a la próxima generación.
- Por eso es tan importante ese llamado de Tito 2 de enseñar a las mujeres de la congregación en estos asuntos que tienen que ver con el matrimonio y la familia. Porque si hay una etapa crítica donde el corazón está siendo formado, moldeado, pero también atacado, es precisamente dentro de esa etapa de crianza en el hogar y muy especialmente en la adolescencia.
- Lo que hay en el corazón de tus niñas, sus pensamientos, sus luchas, sus inclinaciones, no siempre está en la superficie. Si tú, como su mamá, no estás ayudando a tus hijas a sacar a la luz lo que hay en sus corazones, alguien más lo va a estar haciendo. Lo va a hacer la cultura a través de series de televisión, de libros, aun a través de lo que aprenden en la escuela; lo que ven en las redes las va a atrapar, incluso sus amistades.
- El enemigo, que anda como león rugiente buscando a quién devorar, no está pasivo. Tus hijas no están en terreno neutro, están en terreno enemigo. Y el enemigo de sus almas quiere su corazón, quiere su mente, quiere la identidad de tus hijas.
- Este tiempo de crianza no es tiempo de distracción, este no es tiempo de asumir que todo está bien, porque externamente: «Ella está obedeciendo. Ella va a la escuela y hace sus tareas. Yo la estoy vigilando…». Parecería que todo está bien. Externamente, no hay problemas graves, pero es un tiempo de discernimiento muy activo y muy intencional.
- Tú, como mamá, tienes una ventaja que nadie más tiene. Tú puedes observar a tu hija, tú ves su semblante, percibes sus cambios de ánimo, notas cuando algo no está alineado, cuando algo no está bien. ¡No ignores esas señales! No lo minimices, no lo pospongas, no esperes:
- Acércate
- Observa con atención
- Escucha más allá de sus palabras
- Haz preguntas que abran el corazón de ella, no que lo cierren.
- Establece esa conexión con tus hijas para entender sus procesos de pensamiento, y eso lo vas a hacer en lo cotidiano. Ahí es donde se va formando la confianza y la relación se alimenta porque tú, como mamá, debes recordar que no solo estás criando y enseñándoles a comportarse; tú estás pastoreando corazones.
¿Cómo puedes guardar el corazón de tus hijas?
- Como mamá, tú eres el instrumento más importante de Dios para ayudar a tus hijas a hacer justamente eso, a guardar su corazón:
1. ¡No te distraigas!
-
Hay muchas cosas buenas que hacer allá afuera: trabajo, ministerio, responsabilidades, pero ninguna de esas cosas sustituye tu llamado de mamá de discipular el corazón de tus hijas y de tus hijos.
2. Observa patrones.
No solo una conducta o una palabra de un momento. No reacciones un día, pero mira tendencias:
- «¿Se está aislando?».
- «¿Está más irritable que de costumbre?».
- «¿Está más absorbida en sí misma?».
- «¿Está más callada?».
- «¿Me está dejando de hablar?».
- «¿Está dejando de comer?».
3. Habla verdad con ella y hazlo con gracia.
Llámala a un lado, no tengas miedo de confrontar, de preguntar. Pero hazlo con amor y con ternura. Nuestras hijas necesitan entender que nosotras estamos observando y que estamos viendo estas cosas y que necesitan tener claridad.
4. Ora sin cesar.
Hay batallas que no se ganan solo con conversaciones o con ganar un argumento o con convencerlas, sino de rodillas. Tenemos que interceder por nuestras hijas, por sus mentes, sus afectos, sus corazones, sus decisiones y sus inclinaciones.
5. Modela lo que enseñas.
Tus hijas están mirando: cómo hablas del matrimonio, cómo te mueves en tu hogar, cómo hablas con tu esposo, cómo hablas acerca del matrimonio, de tus quejas, cómo vives tu feminidad en tu hogar. El gozo con el que tú vives tu rol las discipula a ellas.
6. Confía en Dios más que en tu capacidad.
Tú no puedes cambiar el corazón de tu hija. Pero tú conoces a Aquel que sí puede, Aquel que ve las profundidades de los corazones, que saca a la luz lo que está oculto, que guarda los corazones perfectamente, que transforma las mentes, que redime y restaura vidas.
- Este es un tiempo decisivo. Dios, en Su gracia, te ha puesto a ti como guardiana de los corazones de tus hijos, del corazón de tu hija; no de manera perfecta, pero sí intencional, en oración, dependiente de Dios y vigilante.
Pasajes bíblicos para profundizar:
«Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre, y el hombre de entendimiento lo sacará». —Proverbios 20:5
«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida». —Proverbios 4:23 (RV60)
Recursos recomendados:
Episodio, Mamá, ¿estás cuidando la mente y el corazón de tus hijos?
Episodio, Tiempo a solas: la clave para llegar al corazón de tus hijos
Episodio, Acércate a tus hijos adolescentes
¡Te invitamos a unirte al canal oficial de QAASH en Instagram aquí!
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.

Únete a la conversación