Cuando una amiga te falla

Escrito por Liza Proch

¿Alguna vez te ha dejado un amiga?

Tal vez alguien no te defendió en tu momento de necesidad, o te cambiaron por alguien más «popular».

Este es un tema que he estado pensando recientemente, y he aquí el por qué: el año pasado una amiga que pensé que siempre estaría allí para mí, decidió alejarse de mí...

Habíamos sido amigas desde que éramos pequeñas; nuestras familias compartieron noches de películas, nos reíamos, tuvimos conversaciones serias y significativas, y nos animábamos en nuestra relación con Jesús.

Pero de repente, tuvimos un desacuerdo en algo, algo que yo vi como insignificante y fácil de superar, pero ella lo percibió diferente. Hasta el día de hoy, sigo desconcertada por esa situación.

¿Puede un desacuerdo arruinar años de increíble amistad? Me sentí abandonada, confundida y herida.

Supongo que algunas de ustedes han sentido lo mismo o han experimentado situaciones similares en sus amistades. ¿A qué verdades podemos aferrarnos mientras vemos que una amistad se escurre por el desagüe?

Cuando un buen regalo se ve arruinado

La amistad es un increíble regalo que Dios nos ha dado. Nos brinda la oportunidad de compartir en comunidad, expresar nuestras ideas, pensamientos, preguntas y es una manera de animarnos unos a otros en Cristo. (Prov. 27:17).

En su bondad, Dios nos da amigos a quienes podemos servir, pasar tiempo juntos, y amar; pero como pecadores, nosotros arruinamos el plan perfecto de Dios, al sobreponer nuestras agendas y opiniones por encima de las personas y sus corazones.

Cuando las amistades van mal, se vuelven un lugar conveniente para que satanás se infiltre y plante dudas y decepciones en nuestros corazones.

  • «Ya no eres lo suficientemente buena o digna de su amistad».
  • «Bueno, ahora te quedaste sola. Todos te están abandonando. El mundo está en tu contra»
  • «¿Cuál es el problema conmigo?»

Hermana, déjame decirte algunas cosas sobre el enemigo, que ojalá ya sepas:

  • Él es un mentiroso. (Juan 8:44)
  • Como león rugiente, quiere devorarnos. (1 Pedro 5:8)
  • El es un ladrón que quiere matar y destruir. (1 Juan 10:10)

Pero tú no tienes que ceder a sus ataques. Dios ha provisto Su verdad para luchar contra estas mentiras, echemos un vistazo:

3 Verdades que debemos recordar sobre la amistad

  • La caída del hombre

Estamos en un lugar peligroso, cuando comenzamos a colocar a las personas en nuestras vidas en un pedestal imaginario, pensando en que están muy lejos de fallarnos o cometer grandes errores. Ninguna persona puede mantener esa posición en nuestras vidas sin decepcionarnos, y ningún ser humano fue creado para tomar ese lugar.

En la amistad que mencioné al inicio, tuve la idea equivocada que mi amiga nunca me fallaría, pero en Jeremías, Dios dice, «Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza» (Jer.17:5). Como hombres pecadores, somos falibles.

Probablemente hay muchas personas dignas de confianza en tu vida, pero no debes poner toda tu fe en ellos, porque ellos pueden tropezar y caer, así como tú y yo.

Solo Dios es nuestro fiel, constante e infalible amigo.

  • Puede que necesitemos una alarma

Cuando elevamos en un pedestal a alguien en nuestras vidas, o asumimos que siempre estará ahí para nosotras y de repente nos falla, deberíamos tomarlo como una alarma.

Cada vez que un amigo o familiar parece fallarte, deja que esa experiencia te sirva como alarma, para recordarte que Dios es el único amigo que nunca te dejará o abandonará.

El hombre de muchos amigos se arruina, pero hay amigo más unido que un hermano. (Prov. 18:24).

  • ¡Tenemos la libertad para seguir amando!

¡Esta es una verdad que ha traído libertad y claridad a mi vida, y puede cambiar la tuya también!

Es así de simple: «Nosotros amamos, porque él nos amó primero» (1 Juan 4:19).

Cuando un amiga nos ha abandonado, cuando alguien que pensábamos que estaría siempre allí se ha marchado de nuestras vidas, ¡todavía podemos amarla!

Nuestro amor por los demás no depende de lo que ellos han hecho, o dicho sobre nosotros; o de cómo nos han tratado. Nosotros amamos simplemente porque Jesús nos amó primero (1 Juan 4:7-21).

¿Qué tan liberadora es esta verdad? Nos damos cuenta de que no tenemos que basar nuestro amor en las acciones de las personas, sino que simplemente podemos amar a otros por causa de lo que Cristo ha hecho por nosotras. Y también podemos perdonar a los demás cuando nos lastiman, porque Cristo nos ha perdonado.

Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo. (Efesios 4:32)

¿Has tenido problemas en tus relaciones de amistad? ¿Cómo Dios ha usado eso en tu vida para bien? ¡Me encantaría leerlo en los comentarios!

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