La traición de los hermanos de José lo llevó al pozo y luego a la esclavitud, pero no lo apartó del cuidado de Dios. Aun en medio de la oscuridad, el Señor permaneció con él y comenzó a tejer una historia de redención más grande de lo que cualquiera podía imaginar.
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Reflexión
Los conflictos y heridas familiares de Jacob muestran que, aun en medio del dolor, Dios nunca deja de trabajar. ¿Qué parte rota de tu vida necesitas poner hoy en Sus manos para que Él la transforme en redención?
Devotional
Esaú
Esaú eligió un camino diferente al de su hermano Jacob y se convirtió en el padre de los edomitas, una nación que estaría en continuo conflicto con el pueblo escogido de Dios. Estas dos naciones, Edom e Israel, cumplen la profecía que vimos en Génesis 25:23. A pesar de su impresionante genealogía, más extensa que la de su hermano Jacob, Dios cumpliría Sus propósitos con Su pueblo elegido: Israel.
José
Jacob (Israel) muestra favoritismo hacia José. De nuevo vemos cómo el favoritismo de los padres provoca conflictos y celos entre hermanos.
Añadido a estos celos, la inmadurez de José al compartir ingenuamente sus visiones de grandeza con sus hermanos, provoca más aborrecimiento hacia él por parte de ellos hasta el punto de conspirar para matarlo.
José es un «tipo» de Cristo: fue del sufrimiento a la gloria, convirtiéndose en el salvador de sus hermanos que lo habían rechazado y dado por muerto.
Judá y Tamar
Judá, luego de hacer desaparecer a su hermano José, se aleja de su familia y se casa con una mujer cananita. Más adelante lo vemos actuando con deshonestidad hacia su nuera con quien termina acostándose pensando que era una ramera. Por cierto, Tamar aparece en la genealogía del Salvador, lo que nos recuerda que Dios no salva a los perfectos, sino a los que lo buscan de todo corazón. De la tribu de Judá es precisamente de donde viene el Salvador del mundo. De nuevo, la Biblia no encubre el pecado de los hombres, aun el de aquellos que usa para cumplir Sus propósitos.
«¿Cómo podría José haber visto que aquellos trágicos acontecimientos no eran actos aleatorios, sino escenas cuidadosamente escritas en un gran drama eterno de redención? Por supuesto, él no podía. Desde su punto de vista finito, todo lo que José podía saber era lo que enfrentaba en ese momento».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en Confía en Dios para escribir tu historia, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
Verdad que atesorar
¿En qué versículo, verdad o promesa meditarás y guardarás en tu corazón hoy?