El oscuro legado del rey Jeroboam revela el peligro de la desobediencia. Se convierte en el primero de una larga línea de gobernantes que conducen al pueblo de Dios a una profunda idolatría; pero aun en medio de la oscuridad, vemos destellos de gracia: nada puede impedir que Dios cumpla Su plan.
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Reflexión
¿De qué manera una advertencia en la Palabra de Dios podría prevenirte de cometer un error con consecuencias a largo plazo?
Devocional
En estos capítulos vemos cómo la desobediencia de los reyes va dejando consecuencias que alcanzan a sus familias y a todo el pueblo. Jeroboam endurece su corazón ante la advertencia de Dios, más preocupado por lo inmediato que por su comunión con el Señor. Su historia nos recuerda que el pecado oculto y no confesado siempre crece.
Dios no se contradice ni cambia Su Palabra. Por eso, todo mensaje debe ser probado a la luz de las Escrituras. Su Palabra es lámpara que nos guarda y nos guía cuando la estudiamos, la meditamos y la obedecemos.
Aun así, también vemos que es posible responder con fidelidad. En medio de tanta oscuridad, Dios llama a Su pueblo a volver a Él y a vivir con un corazón íntegro, recordando que nuestra devoción pertenece primero al Señor.
- En el capítulo 13 vemos que Jeroboam no mostró ningún signo de arrepentimiento por sus prácticas idólatras, sino que se preocupó más por su salud física que por su relación con Dios. Amiga, cuando escuches Su voz, no endurezcas tu corazón.
- Dios no contradice su Palabra. Por eso, ten cuidado de los falsos profetas o de hombres de Dios que vienen con buenas intenciones. Todo debes filtrarlo a través de las Escrituras. Por eso, estúdiala, medítala y obedécela; lámpara será para tus pies.
- No persistamos en nuestra vida de pecado como lo hizo Jeroboam. Nuestros pecados no solo traen consecuencias para nosotras, sino también a nuestros hijos, nuestros esposos, nuestra iglesia y nuestra nación.
- No seas cómplice del pecado de tu esposo como la esposa de Jeroboam. Aunque podamos engañar a los hombres, no podemos engañar a nuestro Dios. Él todo lo ve y toda obra oculta la traerá a la luz. Cuidado con lo que siembras, pues eso cosecharás.
- Estos reyes no tuvieron en cuenta la bondad y la paciencia de Dios, las cuales nos guían al arrepentimiento, pues una y otra vez edificaron altares a dioses falsos. Ciertamente Él es lento para la ira y perdona nuestra iniquidad, pero no tendrá por inocente al culpable, Él es justo y castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos. Hermana, Dios está hablando a nuestros corazones y nos manda a abandonar nuestras prácticas de pecado hoy mismo.
- Si eres esposa de pastor o estás en una posición de influencia, no olvides que Dios te puso ahí para Él. Seamos fieles al que nos llamó.
- Nuestra fidelidad y devoción es primeramente a Dios. Así como el rey Asa privó a su abuela Maaca de ser reina madre porque había hecho un ídolo, así nosotras debemos de privar a nuestros familiares de ejercer autoridad o influencia sobre nosotras y nuestras familias cuando sus pensamientos o comportamientos son pecaminosos.
- Aunque nuestros padres, madres o hermanos anden en oscuridad y practiquen las obras de la carne, nosotros no tenemos que seguir ese camino. Dios derrotó el poder del pecado para que pudiésemos ser libres en Él, ¡para seguirle a Él!
- ¿Cuáles son los principales personajes?
- Escribe con tus palabras lo que está pasando. ¿Por qué crees que pasó?
«La obediencia a Dios no es un medio para hacer que Él haga nuestra voluntad. No obedecemos a Dios para que Él nos haga la vida más fácil. Obedecemos a Dios porque Él es Dios, Él es soberano, y Él es digno de nuestra obediencia».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en Elisabet: Cómo lidiar con la desilusión, página 21) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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