Cuando David llevó el arca del pacto a Jerusalén, el pueblo celebró con alegría y ofrendas, mostrando que la verdadera adoración requiere corazones limpios y una entrega total. Luego, David estableció una adoración constante y continua, demostrando que la presencia de Dios debe ser honrada cada día con gratitud y en comunidad.
Leer
Reflexión
¿Cuáles son algunas maneras prácticas en las que puedes vivir con tu vida centrada en la presencia de Dios?
¿De qué forma puedes ofrecer adoración y agradecimiento en los momentos cotidianos—durante la hora de comida, las conversaciones o las rutinas diarias?
Devocional
Al reflexionar sobre estos capítulos, podemos ver que verdaderamente David tenía un corazón sensible a Dios. Muestra de esto es que:
- David reconoció que era Dios quien lo había nombrado rey de Israel y que esto era parte del plan de Dios con su pueblo. Como dice 1 Crónicas 14:2: «Y comprendió David que el Señor lo había confirmado por rey sobre Israel, y que su reino había sido exaltado en gran manera por amor a su pueblo Israel».
- David consultaba a Dios en todo y sabía que de Él provenía la victoria, no de su ejército ni de sus propias fuerzas.
David consultó a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano?.
También dijo David: Dios ha abierto brecha entre mis enemigos por mi mano, como brecha de aguas.
Y Él volvió a consultar a Dios, y Dios le dijo: No subas contra ellos; dales un rodeo por detrás, y sal a ellos frente a las balsameras».
- No solo consultaba a Dios, sino que le escuchaba y le obedecía.
- Deseaba la presencia de Dios en su vida y era intencional al buscarla pues preparó un lugar para el arca de Dios y levantó una tienda para ella.
- Reverenciaba la santidad de Dios y motivaba a que otros lo hicieran también.
«Y les dijo: “Ustedes son los jefes de las casas paternas de los levitas. Santifíquense, tanto ustedes como sus parientes, para que suban el arca del Señor, Dios de Israel, al lugar que le he preparado”».
- Era sensible a sus ofensas a Dios y deseaba agradarlo, no solo en su interior, sino también en su exterior.
Finalmente, un cántico de acción de gracias de David nace de un corazón que ha caminado en íntima comunión con Dios, que le ha buscado continuamente, que medita de día y de noche en sus grandes y gloriosas obras, que reconoce la gracia, la misericordia y el amor de Dios en cada detalle de su vida, de su familia y de su pueblo.
Al meditar en las obras del Señor en tu vida y en la de tu familia, ¿te animas a escribir un cántico de adoración y agradecimiento? ¿Te animas a compartirlo con tu familia?
Después de leer, resume con tus palabras lo que está pasando en estos capítulos.
¿Qué te enseña acerca de David y del carácter de Dios?
¿De qué temas está hablando David? ¿Cómo se conecta con el evangelio y la persona de Cristo?
«Quien alaba en primer lugar, antes que nada, ajusta su perspectiva al comprender mejor la naturaleza, el carácter, la majestad y la fidelidad de Dios».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en El cielo gobierna, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
¿Te perdiste un día?
Ver todas las lecturas
Verdad que atesorar
¿En qué versículo, verdad o promesa meditarás y guardarás en tu corazón hoy?