4 de mayo de 2026

Lee la Biblia, Día 124

David experimentó tanto victorias como fracasos personales, incluido el censo que realizó, el cual reveló el peligro de confiar en la fuerza humana en lugar de depender de Dios. Así como Dios mostró gracia y misericordia a David y redimió su error, Él puede hacer lo mismo con nosotros.

Leer

1 Crónicas 20-22

Reflexión

¿Cómo te anima el ejemplo de humildad y arrepentimiento de David de acercarte a Dios cuando has pecado o cometido errores?
Tómate unos momentos para agradecer a Dios, recordando que Su gracia es más grande que tus pecados.

Devocional

  • Los hijos de Dios son los únicos que pueden enfrentar a sus enemigos y no temer, pues todo el poder, fuerza, dominio y victoria le pertenecen únicamente a nuestro Dios, el único y verdadero Dios.
  • Ciertamente no importa la dificultad o el tamaño de lo que estemos enfrentando, porque mayor es el que está con nosotros; todo está bajo su señorío y control, por eso nosotras debemos primeramente conocer íntima y profundamente a nuestro Dios pues solo así podremos actuar confiada y valientemente como dice Daniel 11:32: «Pero el pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y actuará». La valentía de David y su ejército provenían de conocer a Dios, de caminar con Él. 
  • Recordemos que debemos estar alerta, pues como hijas de Dios estamos envueltas en una guerra espiritual donde Satanás siempre estará al acecho para tentarnos con el objetivo de que pongamos nuestra confianza en todo menos en el Dios de todo cuanto existe.
  • Aunque Satanás está al acecho, no estamos desprovistas, pues Dios nos ha dado una armadura, Su Palabra, la espada del Espíritu, la cual debemos guardar en nuestra mente y corazón, y el escudo de la fe en Sus promesas con el cual podemos apagar sus dardos llenos de mentira.
  • Dios cuida de Sus hijas y ciertamente te advertirá a través de Su misma Palabra, de hermanas, de prédicas; de muchas maneras para que no caigas en la trampa de la tentación de Satanás. Detente y escucha la voz de Dios. 
  • Dios quiere que te apartes de todo aquello que no proviene de Él. Todo aquello en lo que equivocadamente has puesto tu confianza, en lo que has depositado tu seguridad, felicidad y paz. Dios demostrará la inutilidad de esos «dioses». Recordemos Éxodo 20:5: «No los adorarás ni los servirás. Porque Yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen».
  • Aunque otros participen en alguna actividad que ofende a Dios, tú debes arrepentirte de tu pecado y ofensa, no busques excusas. Tú también le has ofendido y traicionado.
  • A pesar de las consecuencias y la disciplina que David sufrió, su corazón se volvió a Dios en confesión y arrepentimiento, reconociendo su amor y misericordia en todo esto.

Cuando te enfrentas a una tentación: ¿escuchas la voz de Dios o la tuya? ¿Cómo estás reaccionando cuando Dios revela algún pecado de tu corazón? 

¿Qué eventos, palabras o ideas te recuerdan a Cristo o a Su obra?

¿Cómo lo pondrás en práctica?

¡Comparte con nosotras en la sección de comentarios!

«Oh Señor, muéstrame cómo invertir generosamente los recursos que me has confiado, de manera que perduren más allá de mi tiempo en la tierra. Amén».  

(Nancy DeMoss Wolgemuth en CSB Notetaking Bible, Revive Our Hearts Edition, p. 409) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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