El pasaje de hoy nos cuenta cómo el pueblo reconstruyó los muros de Jerusalén a pesar de la oposición y las amenazas de sus enemigos. Cuando la obra se completó, Nehemías estableció orden y seguridad dentro de la ciudad. Nombró líderes y guardianes, y registró las genealogías de quienes habían regresado del exilio, organizando a la comunidad para vivir nuevamente como pueblo de Dios.
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Reflexión
Cuando Nehemías y el pueblo enfrentaron oposición, oraron y pusieron guardias.
¿En qué áreas de tu vida tiendes a depender únicamente de tu propio esfuerzo en lugar de buscar a Dios en oración?
Devocional
Ya estamos en la mitad del libro de Nehemías, ¡gracias a Dios porque seguimos ancladas en Su Palabra!
Capítulo 4
Debido a las advertencias de ataque, el pueblo tuvo que estar preparado en todo momento para defenderse usando ambas manos para la batalla. Toma en cuenta que este miedo no les impidió seguir construyendo ni llevar a cabo su vida diaria, ni dejar de hacer el trabajo del Señor.
Ahora piensa en tu vida. ¿Con qué frecuencia, cuando algo amenaza nuestras vidas, nos ocultamos, corremos y cambiamos nuestros planes? A veces es necesario, pero debemos temer solo a Dios y pedir discernimiento para saber cómo responder.
Me encanta la imagen que nos ilustra el capítulo cuatro de cómo esta comunidad funcionaba. Algunos eran guardias; algunos construían con una mano y con la otra mano sostenían la espada para defenderse y luchar.
Esto me recuerda al pasaje de Efesios 6 dónde leemos sobre la armadura de Dios, específicamente de la espada, que es la Palabra de Dios y que debemos usarla para defendernos y luchar. Siempre debemos tenerla a la mano, ya sea físicamente o guardada en nuestras mentes, para defendernos de los ataques del enemigo. Al igual que los judíos que sabían que había enemigos por todas partes y que en algún momento estos enemigos los atacarían, también nosotras conocemos los planes de Satanás, él puede tomar «ventaja sobre nosotros, pues no ignoramos sus planes» (2 Co. 2:11) y constantemente nos rodea buscando atacarnos en nuestras debilidades.
- Así que, ¿estás preparada para luchar contra los ataques diarios a los que te enfrentas?
Capítulo 5: Acciones sobre los débiles
Cuando toda la gente que quedó del cautiverio regresó a la tierra, todavía eran como esclavos, por la forma en que los trataban sus propios hermanos: los nobles y los gobernantes. Nehemías estaba enojado cuando se enteró de esto y los confrontó. Creo que a veces puede ser fácil tratar mal al «débil». Vemos esto tan a menudo hoy en día entre hermanos y hermanas en Cristo. ¿Lo has visto? ¿Lo has hecho tú? En palabras de Nehemías: «No está bien lo que hacen». Nuestras acciones o las actitudes de otras personas pueden poner a alguien en esclavitud sin que nos demos cuenta. Nehemías no solo se detuvo allí, sino que se ocupó de esas personas pobres dándoles comida y vino compartiéndoles de su mesa.
- ¿Cómo tratas a tus hermanos? ¿Cómo has sido tratada? Reflexiona un momento en lo importante que es ser la iglesia de Cristo y, por ende, vivir reflejando Su amor en medio de nosotros.
Capítulo 6: Rumores
Tobías y Sanbalat crearon rumores para que Nehemías dejara de construir el muro. Ellos elaboran informes severos que harían que Nehemías se fuera y tratara de aclarar las cosas frente al rey. Pero Nehemías no creyó su engaño. ¡Qué bueno por Nehemías! Porque nosotras muchas veces sí creemos esos rumores, que nos hieren incluso cuando sabemos que son mentiras.
Aquellos que están en contra del Señor quieren ver sufrir al pueblo de Dios y robarles su alegría, y harán todo lo posible para que eso suceda, especialmente cuando Dios está haciendo un milagro a través de alguien. El muro fue construido en 52 días, ¡fue un milagro! Por eso los enemigos estaban molestos cuando se dieron cuenta de que no podían detener a Dios.
- ¿Cuánto te han lastimado las palabras de alguien? ¿Has lidiado con ello?
- ¿Cuándo fue la última vez que viste la fidelidad de Dios deteniendo a los enemigos?
- ¿Notaste el tipo de Cristo que era Nehemías con la misma situación que le sucedió a Jesús cuando caminó en esta tierra?
Capítulo 7: A casa
Este fue solo el primer éxodo de personas que regresaron del cautiverio a su tierra y Nehemías los llamó «pocos». Imagínate cuán grandes y numerosos eran antes del cautiverio si el remanente tenía al menos 42,360. Y habrían más por venir según leímos en Esdras 2:64. ¡Eran una gran nación!
Impresionante que en nuestras propias vidas podamos estar rodeados de miles de personas y aún así sentirnos solas o perturbadas por el cautiverio pasado en nuestras vidas y tal vez sentir que no tenemos un hogar donde estar en paz. Pero una cosa es segura: ¡así como el muro fue construido como defensa, Dios es nuestra defensa y estamos entre una compañía de creyentes que Dios algún día traerá a Su Reino!
«Rendirse al control del Creador no es oneroso ni pesado; es, de hecho, un lugar de bendición, plenitud y paz».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en Rendición, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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