18 de junio de 2026

Lee la Biblia, Día 169

Los salmos de hoy nos recuerdan que toda la tierra pertenece al Señor, y que un día toda nación lo adorará como es debido.

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Salmos 64-69

Reflexión

Tanto las tormentas como las estrellas reflejan el poder de Dios. ¿Qué tormenta te ha ayudado a atravesar recientemente? ¿Y qué gracias ha puesto en tu vida por la cual puedes darle gracias hoy? 

Devocional

Tengo que confesarte que ha sido muy difícil escribir estos devocionales, pues la Palabra de Dios me ha confrontado profundamente. Cada una de nosotras está en un momento diferente de su caminar cristiano, pero todas anticipamos lo mismo: las bodas del Cordero y la manifestación plena del reino de Dios. Aunque deseamos estabilidad y alegría siempre, aún la creación no ha sido liberada de la corrupción (Ro. 8:21). Sin embargo, podemos experimentar destellos de las bendiciones y gloria venidera.

Salmo 64: El clamor del perseguido, la corrupción del perverso y la venganza de Dios. 

Es impresionante pensar que el valiente rey David temiera más las palabras venenosas de sus enemigos que las lanzas de los ejércitos. Traman emboscadas, creyendo que sus planes superan a Dios, pero aunque se corrompan en su corazón, Dios los ve. 

¿Recuerdas Génesis 6:5? Se muestra la gran maldad humana, donde todo pensamiento del corazón era malvado. Romanos 1:32 resalta cómo, a pesar de conocer el juicio de Dios, no solo practican el mal, sino que aprueban a quienes lo hacen.

El salmo muestra cómo los perversos disparan sus saetas, pero Dios les lanza una saeta y los vence de inmediato. Los que siguen la Palabra de Dios, aunque perseguidos, no serán destruidos y tienen razones para celebrar y alabar.

  • ¿Qué revelan los íntimos pensamientos de tu corazón? ¿Temes reverentemente a Dios?
  • ¿Buscas alinear la Palabra de Dios a tu voluntad, o tu voluntad a la Palabra de Dios?
  • Aun en medio de tu debilidad, ¿proclamas la victoria de Dios y anticipas la gloria venidera? 

Salmo 65 al 68: Cuatro himnos de alabanza (anónimos)

Salmo 65: Dios, esperanza y abundante bendición de toda la tierra.

¿Notaste cuántas veces se hace referencia a algo «abundante»? Creo que muchas veces, sin darnos cuenta, esperamos poca cosa de parte de Dios. Pero el salmista verdaderamente conocía a Dios y dice: «¡Cuán bienaventurado es aquél a quien Tú escoges, y haces que se acerque a ti para que more en tus atrios! Seremos saciados del bien de tu Casa» (énfasis añadido). 

Pero, ¿cómo es posible que los hombres se acerquen a Dios y sean saciados? Porque, aunque nuestras iniquidades son demasiado pesadas, Él mismo hará expiación por nuestras transgresiones (Hebreos 10:19-22). Él es el «Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los confines de la tierra». Su obra redentora y Su poder nos dejan asombradas, y por eso, «¡Oh Elohim, aún te aguarda la alabanza en Sión!».

  • El peso del pecado que te impedía acercarte a Dios te ha sido quitado, ¿te acercas a Él para recibir de la abundancia de Su mano?
  • ¿Realmente crees que Dios es la «esperanza de todos los confines de la tierra»?

Salmo 66:Toda la tierra es llamada a alabar a Dios y a bendecirlo por la grandeza de Su poder.

Este salmo nos invita a aclamar, cantar, bendecir y contemplar a Dios, llenando sus oídos de alabanza. ¿Por qué? Porque «Él dio vida a nuestra alma» y nos sacó de la dificultad, llevándonos a la abundancia. 

Las obras de Dios en Éxodo son más que relatos interesantes; son sombras de lo que Él hace en nuestras vidas. Aunque no siempre las reconozcamos, ¡Él es digno de alabanza por Su salvación y por Sus pruebas! ¡Debemos contar lo que ha hecho por nosotros!

  • ¿Alabas a Dios por Su poder tanto como clamas por Su ayuda en la angustia?
  • ¿Oras como si Dios tuviera el privilegio de escucharte, o como si fuera tuyo el privilegio de ser escuchada por Él?

Salmo 67: Anhelo por la bendición de Dios de modo que Él sea conocido y alabado por todos los pueblos.

El reino de Dios es más amplio de lo que imaginamos. El salmo anterior nos mostró que en todas las naciones se conocerá el camino y la salvación de Dios. Su rostro ha resplandecido sobre nosotras, de diversas naciones, en Jesucristo. Recordamos la gran comisión de Mateo 28: «Vayan y hagan discípulos de todas las naciones…».

Ciertamente la bendición y la misericordia de Dios darán su fruto, ¡pidamos su bendición para que en todas las naciones se sepa que Jesús es el Salvador del mundo!

  • ¿Vives como si el reino de Dios se limitara a tus preferencias personales?
  • ¿Quieres el favor de Dios solamente para ti, o anhelas que personas de todos los pueblos sean partícipes de la salvación y la bendición de Dios?

Salmo 68: Peregrinaje hacia el Santuario.

El rostro de Dios resplandece sobre Su pueblo, pero los que lo aborrecen son echados de Su presencia. Este salmo resalta la importancia de la «presencia» y la «morada» de Dios. ¡Terrible es el fin de los que no creen, y gran gozo tienen aquellos que entran en pacto con Él y alcanzan la morada eterna!

Como Comandante de Israel, Dios liberó a Su pueblo y lo guió al destino prometido. Hoy, Él te guía al Santuario celestial y en tu peregrinaje por la vida. Has sido liberada del pecado y de la muerte, y aunque las batallas son muchas, a Su orden la victoria será consumada.

  • ¿Estás exhausta de andar por los desiertos de la vida? El salmista nos recuerda que «El Dios de Israel es quien da vigor a Su pueblo».
  • ¿Has creído que las bendiciones que has recibido son fruto de tu fuerza y desempeño, o que son fruto de la presencia de Dios en tu vida?
  • ¿Eres una mujer que anuncia las buenas nuevas a otros? «Bendito sea el Señor, que cada día lleva nuestra carga, el Dios que es nuestra salvación».

Salmo 69: La angustia del Justo para salvar al injusto.

El salmista dice en un momento que las aguas no lo alcanzarán, pero luego se encuentra sumergido. Sin embargo, Pablo nos recuerda que, para los que aman a Dios, todo coopera para bien (Ro. 8:28). Las aguas, aunque profundas, nos llevan a las misericordias de Dios, y allí, en Su misericordia, nuestras bocas cantarán.

«Elohim salvará a Sión… la descendencia de sus siervos la heredará, 

Y los que aman su Nombre habitarán en ella».

Aunque hoy las aguas parezcan tragarnos, la Palabra nos recuerda que no nos anegarán. Un día veremos el rostro de nuestro Señor y viviremos con Él para siempre. ¿Por qué? Porque Jesús, aunque siendo Dios, se humilló, tomó forma de siervo y murió por nosotros en la cruz. Por eso, Dios lo exaltó y a Su nombre se doblará toda rodilla (Fil. 2:7-11).

  • ¿Han desfallecido tus ojos esperando la ayuda de tu Dios? ¡No desmayes! ¡Persevera!
  • ¿Has sido odiada sin causa? Uno mayor que tú experimentó esto en tu lugar, ¿sigues Sus pisadas?
  • ¿Te consume el celo por la Iglesia de Cristo y la salvación de todos los escogidos?

Oremos: Señor, no escondas tu rostro de nosotras. Anhelamos ver tu Iglesia edificada. Apresúrate a liberarnos del pecado y del enemigo. Todo está delante de ti, y fue ante Tus ojos que Tu Hijo fue sacrificado por nosotros. En esa cruz debimos estar, pero tu justicia y salvación se manifestaron. ¡Gracias, Señor! «Alábenle los cielos y la tierra, los mares y cuanto se mueve en ellos! Porque Tú nos salvarás y los que aman tu Nombre habitarán contigo!».*

¿Te sientes hoy sin esperanza? ¿Está tu alma tan angustiada que no puedes ver más allá de tu dolor? Clama a Él y Él te restaurará. 

*La Biblia Textual 

«¿Ves lo que sucede cuando abres tu corazón de nuevo al Señor, yendo más allá de las frases habituales, predefinidas y casi obligatorias de alabanza y adoración, donde realmente comienzas a «magnificarlo con acción de gracias»? Comprueba si expresar gratitud al Señor no lo «magnifica» ante tus ojos». 

(Escoge agradecer. editorial Portavoz)  —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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