8 de julio de 2026

Lee la Biblia, Día 189

Salomón nos recuerda que las instrucciones a lo largo de Proverbios no son simplemente consejos; son verdaderas y confiables, capaces de guiarnos en la vida y ayudarnos a tomar decisiones acertadas.

Leer

Proverbios 22-24

Reflexión

¿Crees verdaderamente que estas palabras son confiables y aplicables a tu vida hoy? Considera en oración una manera práctica en la que puedas poner en práctica la sabiduría que estás aprendiendo.

Devocional

En esta primera parte, desde los versículos 1 al 16, Salomón nos presenta consejos en refranes cortos; más adelante, algunos proverbios son recopilados de otros sabios. Todos estos nos invitan a buscar la sabiduría para diferentes aspectos de la vida y nuestra relación con otros (ricos y pobres, padres e hijos). Nos muestra la condición de nuestro corazón y cómo deberíamos responder ante temas como la riqueza, la disciplina, la misericordia, la maldad y los problemas.

Al leer estos consejos, recuerdo que acercarme a la Palabra de Dios debe transformar mi vida, mi corazón y mis relaciones. Cada palabra en este libro viene de Dios para aconsejarme y ayudarme a reconocer la inclinación de mi corazón hacia el mal; por tanto, si acudo y me aferro a estos sabios consejos, podré ser cada día más como Cristo.

Los proverbios del 1 al 4 nos mencionan que ser reconocido y respetado por nuestras virtudes debería considerarse de mayor valor que poseer las riquezas terrenales. Una buena reputación es valiosa, pero recordemos que también puede convertirse en vanidad y una trampa para engrandecer al «yo».

Un buen recordatorio al leer este proverbio, es que, tanto ricos como pobres, hemos sido creados por un mismo Dios y ambos hechos a Su imagen y semejanza. Y más aún, como hijos de Dios, debemos saber que todos somos ya un solo cuerpo; juntos somos herederos y todos pertenecemos a Cristo (Gal. 3:28-29). 

Otros consejos en este capítulo, para recordar:

    • Lo que tú siembres, eso cosecharás; no esperes lo contrario. 
    • Mostrar misericordia a los necesitados te guardará de la avaricia y el egoísmo; ser misericordioso y compasivo es ser más como Cristo. ¿Aprovechas esas oportunidades que pone el Señor en tu vida para ser más como Él?
    • No provoques pleitos y apártate de aquellos que los provocan. Sé hacedora de paz.
  • ¿Son tus palabras dulces? Ellas son reflejo de tu corazón, y si son dulces, harán que tengas gracia con otros y que tu amistad sea apreciada.
  • ¿Quieres la protección de Dios? Actúa con sabiduría, no seas necia ni mentirosa, o serás avergonzada. Recuerda también que la disciplina es una muestra de amor.
  • Agrada al Señor y no seas perezoso ni busques excusas para serlo. Spurgeon decía: «La pereza es un gran fabricante de leones».

El versículo 14 merece especial atención de nosotras como mujeres, ya que, muchas mujeres tienden a ser seductoras, ya sea en sus fotos, en su lenguaje y en su forma de vestir. Por eso, escucha bien lo que Dios hace con una mujer así: Dios usará a una mujer seductora como castigo para aquel sobre el cual esté su ira. La conducta seductora de una mujer no es agradable al Señor; es algo que nos aleja de la pureza a la cual estamos llamadas a vivir, y los sabios no caerán en seducción, sino los necios.

A partir del versículo 17, el sabio nos presenta ciertas normas y las consecuencias que traería el no cumplirlas. Es una invitación a estar alerta a la sabiduría de Dios. 

Tanto nuestra mente como nuestro corazón deben estar listos para recibir la sabiduría y aplicarla a nuestra vida; de nada me serviría conocer estos proverbios y no vivirlos. Debemos ser hacedores y no solo oidores de la Palabra, dice Santiago 1:22.

Observar estos consejos traerá deleite a nuestra vida en la medida en que los atesoramos a la luz de Cristo. No será fácil en este mundo, pero lo que sí sabemos es que al final de la historia tendremos la mejor recompensa. 

  • ¿Está tu corazón listo para recibir estos consejos en amor y retenerlos en tu mente y en tu corazón para vivirlos?

También leemos que Salomón nos vuelve a hablar de los pobres y el trato que un sabio debe darles. Y de nuevo vemos que la sabiduría comienza con el temor al Señor. Nos advierte también que el Señor juzgará la causa de los pobres, que debemos escoger con cautela nuestras amistades; pues estas pueden influir en nuestro propio comportamiento y terminar siendo igualmente iracundas como ellos. Así también, nos dice que hay sabiduría en desempeñar el trabajo con excelencia, como para el Señor, y no solo para los hombres (Col. 3:23).

Es de sabios aplicar el consejo, ¿y tú? ¿Qué sabio consejo entiendes que debes tomar en cuenta en este día?

Proverbio 23

Al leer el primer proverbio del capítulo, lo primero que me viene a la mente es «cuántas veces debo apelar al dominio propio», sobre todo en el tema de la comida. El consejo aquí es que no seas una glotona cuando eres invitada a comer cosas que no acostumbras. Debemos aprender a disfrutar la comida, pero tengamos cuidado de no dejar que nuestro apetito nos controle.

Lo que me llama la atención de este capítulo es que nos habla mucho de la codicia y las diferentes maneras en que podemos vivirla.

La codicia es desear algo que no tengo, y este deseo puede llevarme a anhelar algo de tal manera que se vuelve un ídolo en mi corazón. La idolatría es la tendencia de nuestro corazón a adorar y no adorar a quien realmente es el único merecedor de toda adoración, Cristo.

Cuando nos dejamos llevar por la codicia, podemos caer en engaños, en envidiar el camino de los malos y a ser como ellos, separándonos de los caminos en los que Dios nos instruye a que caminemos para agradarle. Podemos caer en el robo, y hasta perder el temor al Señor.

De aquí también la importancia de instruir al muchacho con la Palabra de Dios, para que en su corazón esté esa enseñanza y la aplique en su vida. El Señor considera tan importante esto, que nos lo dice de nuevo: «Corrige al joven, librarás su alma del Seol, obtendrá entonces sabiduría, y así agradará a Dios»

La sabiduría es esencial para los hijos de Dios. Esta nos endereza el corazón, nos hace discernir qué relaciones son buenas o malas, nos lleva a honrar y alegrar a nuestros padres, a tener gozo.

Desde el versículo 22 se advierte a los jóvenes que escuchen a sus padres, por eso adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia. La única manera de batallar contra la tentación de la mujer extraña o el pecado de lujuria es poner la mirada en Cristo (v. 26).

Proverbios 24

Otros de los temas recurrentes en proverbios son el uso de la lengua, el orgullo, la pereza, la envidia. Estos temas son enfatizados y traspuestos a nuestra propia vida y los podemos también identificar con ciertas personas mencionadas en la Biblia para meditar sobre ello. 

El Salmo 73:3, escrito de Asaf, por ejemplo, nos dice cómo él tenía envidia de los arrogantes que prosperaron y no eran azotados, no tenían los mismos problemas que él y blasfemaban contra Dios. ¿Te molestas de la misma manera al ver a otros prosperar frente a ti? Cuando algo así surja en tu corazón, recuerda que ellos tendrán su recompensa; no olvides las bendiciones que tienes, especialmente la bendición del «no». Pero tampoco te regocijes, pues Dios tratará con ellos en Su justicia. 

Reconozcamos quién es Dios. Él nos ha colocado donde estamos y nos gozaremos de haber sido colocados aquí. Asaf le dijo a Dios que no lo comprendía, pero sabía que Él era bueno.

Necesitamos Su sabiduría para continuar agradándole en todo, para edificar nuestra vida, nuestras mentes y corazones como moradas hermosas donde habite el Espíritu Santo. 

La Palabra de Dios es nuestra fuente de sabiduría. Corramos cada día a la fuente de nuestro consejo, y dejemos que nuestra alma sea alentada para que podamos llevar la verdad en el momento que seamos llamadas a hacerlo, a quienes necesitan ser salvos.

El versículo 16 menciona que el justo caerá y se levantará. ¡Qué hermosa confianza tenemos al ser llamadas justas por Cristo! Tenemos la certeza de que, al caer, no permaneceremos ahí. Él nos levanta cada vez, como lo hizo con Pedro, quien cuando vio a Jesús, comenzó a caminar sobre las aguas, teniendo su mirada en Jesús; pero al voltear y ver la tempestad y las olas, desvió su mirada y comenzó a hundirse. Sin embargo, ahí estaba la mano del Señor para ayudarlo a levantarse (Mt 14:22-33). Él hará que nos levantemos de nuevo.

«Entrenar nuestro corazón para estar agradecidos por las bendiciones de Dios que experimentamos está ligado a nuestra búsqueda de la sabiduría piadosa en cada área de nuestra vida». 

(Escoge agradecer, editorial Portavoz)  —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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