Mientras Jesús avanza hacia la cruz, cada acontecimiento —desde Su ungimiento en Betania hasta la traición de Judas y Su oración en Getsemaní— revela el tiempo perfecto del plan de Dios. Aun cuando está afligido «hasta el punto de la muerte» (Mt. 26:38), Jesús se somete plenamente a la voluntad de Su Padre.
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Reflexión
¿Cómo desafía la sumisión de Jesús en estos capítulos tu manera de confiar en el plan de Dios?
Devocional
Jesús continúa enseñando en parábolas a Sus discípulos y a nosotras hoy. Algunos puntos que puedo resaltar de la lectura de hoy:
1. Seamos llenas del Espíritu
Me aterra esta frase: «…y se cerró la puerta». Es una que vemos también cuando se cierra la puerta del arca (ver Génesis 7:16).
Busca a Dios mientras pueda ser hallado. Solo si estás en Cristo podrás estar en pie cuando Él vuelva.
Y si ya has aceptado a Cristo como tu Señor y Salvador, procura estar llena del Espíritu siempre; velemos y oremos continuamente. No podemos vivir vidas distraídas, perezosas, inmaduras y desconectadas. Debemos cultivar el hábito de meditar en Su Palabra, orar y ver los acontecimientos que suceden en este mundo con «ojos espirituales».
«Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos». –Efesios 5:15-16
No podemos predecir cuándo, pero el Señor vendrá inesperadamente. ¡Seamos prudentes! ¡Estemos listas!
2. Invierte tu vida en el Reino
Dios reparte dones y talentos de acuerdo con Sus propósitos y llamado particular para cada persona. Asegurémonos de administrarlos e invertirlos en Su obra responsablemente y sin temor. El siervo que recibió poco «tuvo temor», quiso «ir a lo seguro» y no tomó riesgos. No temamos usar lo poco o mucho que el Señor nos ha dado e invirtamos con fe y sin temor en la expansión de Su reino.
Seamos fieles en la labor que nos ha encomendado. Él se encarga de prosperar nuestros más pequeños esfuerzos.
- ¿Qué te está pidiendo Dios hacer, dar o entregar, pero te detiene el temor?
3. Hay un juicio que se aproxima
¿Estamos siendo las manos y los pies de Jesús en este mundo? ¿Cómo estamos mostrando el amor, la misericordia y compasión de Dios a los que nos rodean, a los vulnerables en nuestro círculo de influencia?
Seremos juzgadas y recompensadas por nuestra bondad hacia el necesitado y vulnerable. Como dice Santiago 5:9:«Ya el Juez está a las puertas».
4. Institución de la cena del Señor
Jesús instituyó la cena usando los símbolos del pan sin levadura (Éxodo 12) y el vino, simbolizando Su sangre vertida en la cruz. Cuando tomamos la Santa Cena miramos el pasado y el sacrificio de Cristo y anticipamos Su regreso.
- ¿Anticipas el regreso de Cristo?
5. La soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre
Aunque Dios había determinado desde antes de la fundación del mundo que Jesús sería entregado, Judas fue responsable delante de Dios de entregar al Hijo del Hombre. Dios es Dios, y nosotras no. Es arrogancia argumentar contra Él. Hay cosas que no entenderemos totalmente de este lado del cielo.
«Me dirás entonces: “¿Por qué, pues, todavía reprocha Dios? Porque ¿quién resiste a Su voluntad?”. Al contrario, ¿quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Dios? ¿Dirá acaso el objeto modelado al que lo modela: “Por qué me hiciste así?”». –Romanos 9:20
6. Hacer la voluntad de Dios a veces no es fácil
Dios le dio una copa muy difícil de tomar a Su Hijo. En su humanidad, Jesús pide a Su padre que pasara de Él la copa, si era posible. De la misma manera, Dios nos invita a venir a Él con nuestras oraciones y súplicas en momentos de necesidad. Somos humanos y hay situaciones verdaderamente difíciles. Pero, al igual que Jesús, estemos listas a rendir nuestra voluntad a la Suya, sabiendo que, aunque no lo podamos comprender en el momento, sabemos que Su voluntad es siempre mejor que la nuestra y le trae mayor gloria.
¿Tienes un pulso con Dios en alguna área de tu vida? Por la obra de Cristo en la cruz, puedes acercarte a tu Padre confiadamente para hablar con Él. Pero ven con un corazón rendido, humilde, listo para decir: «Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase Tu voluntad y no la mía».
7. Dios no necesita que nosotras lo defendamos
En nuestro celo por Dios muchas veces nos enfrascamos en argumentos y en contiendas para «defender Su nombre» o «Sus valores». Y la intención es buena. Sin embargo, siempre debemos recordar que Dios es capaz de defenderse solo. Él es nuestro Ayudador, nuestro Defensor, nosotros no somos el Suyo.
Nuestra única responsabilidad es «soltar Su Palabra». Ella se defiende sola.
8. Todas somos capaces de negar a Jesús
Los discípulos que estaban tan listos para defenderlo cuando vinieron a arrestarlo salieron huyendo y lo abandonaron cuando Jesús se entregó. Arrogantemente, Pedro había asegurado que nunca abandonaría a Jesús. Pero Jesús, conociendo la debilidad humana, había predicho que Pedro lo haría no una, sino tres veces.
Ninguna de nosotras puede saber cómo reaccionará en un momento de persecución. Quiera Dios hallarnos fieles y dispuestas a seguir a nuestro Salvador sin considerar nuestras propias vidas. ¡Dios nos ayude!
«Jesús vino a la tierra expresamente para hacer la voluntad de Dios, lo cual requería que ofreciera Su cuerpo como sacrificio. Nunca, ni por un solo momento, resistió la voluntad de Su Padre. Nunca hubo ni el más mínimo indicio de una lucha de poder entre el Padre y el Hijo—nunca una batalla por el control—solo una rendición completa y gozosa».
(Rendición, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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