3 de febrero de 2026

Lee la Biblia, Día 34

En la lectura de hoy, Dios manda a los israelitas a celebrar el año sabático y el Año del Jubileo, recordándoles que Él es el Dios que provee, restaura y libera.

Leer

Levítico 24 - 27

Reflexión

Mientras meditas en esto, considera: ¿cómo la esperanza del regreso de Cristo, nuestro Jubileo eterno, cambia tu forma de ver lo que pasa en tu vida y en el mundo?

Devocional

¡En esta porción de hoy hay tanto que espigar! Aquí hay algunos temas para invitarte a ir más profundo e iniciar la conversación:

1. Los sacerdotes debían tener siempre sus lámparas encendidas (vv. 24:1-3). 

  • ¿A quién o qué apuntaba esta luz? (ver Juan 8:12)
  • ¿Quién debía proveer el aceite? (ver Levítico 24:1)
  • Lee Mateo 25:1-10. ¿Qué paralelismos puedes encontrar?

2. Todo el sistema de celebraciones en el calendario judío estaba compuesto en grupos de siete: séptimo día de la semana, el año sabático cada siete años y el año del jubileo luego de siete años sabáticos. 

Aparte de conmemorar a Dios, reconocer y recordar Su bondad y fidelidad, cada uno de estos días y años eran dedicados a:

  • el reposo del trabajo -- (cada 7 días)
  • reposo de la tierra (cultivos) y deudas -- (cada siete años)
  • el perdón de las deudas, devolución de propiedades a sus dueños originales.
  • A la luz de estas celebraciones, ¿qué tan importante crees que es para Dios el descanso?
  • ¿Y las posesiones? 
  • ¿Qué te impide descansar de tus afanes y trabajos? 
  • ¿Qué te impide ser desprendida con tus posesiones?
  • Lee Levítico 25:18-21. Dios sabía que el pueblo dudaría de la provisión si guardaba esta ordenanza. ¿Qué le responde Dios? 
  • ¿De qué forma quiere Dios que tú descanses y confíes en Su provisión? 

3. La justicia, la misericordia, la generosidad, no sacar ventaja de otros, tener una sola palabra; todo esto era muy importante para Dios. 

Medita en algunas de las aplicaciones prácticas que viste en el capítulo 25. 

  • A la luz de estas características mencionadas antes, ¿amas a tu prójimo como a ti misma a la hora de practicar estas conductas en tu propia vida?

4. El capítulo 26 lista las consecuencias de obedecer o desobedecer a Dios y la Ley Mosaica.

«No se dejen engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará». –Gálatas 6:7 

  • ¿Has visto en tu propia vida o en la vida de los que amas las consecuencias de desobedecer a Dios?

5. Lee Levítico 26:9-13. Si eres una hija de Dios, Su morada no está en medio de ti, sino dentro de ti. 

  • ¿Cómo te alienta el conocimiento de que eres una hija de Dios, que Su Espíritu habita dentro de ti y que eres parte de Su pueblo redimido? 

«Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito». –Romanos 8:28

«Dios hizo un pacto con los israelitas. Él les prometió que si lo obedecían serían bendecidos, tendrían familias y la tierra produciría frutos. Pero si desobedecían Sus leyes, tendrían consecuencias naturales como la hambruna, opresión militar, etc.». 

(Nancy DeMoss Wolgemuth en Rut: La experiencia de una vida restaurada página 20) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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