4 de febrero de 2026

Lee la Biblia, Día 35

En Levítico, Dios enseñó a Su pueblo cómo adorarle. Al iniciar Números, los prepara para la guerra.

Leer

Números 1-2

Reflexión

Mientras reflexionas en esto, piensa: ¿cómo sería tu vida si todo en ella girara alrededor del Señor, así como el campamento de los israelitas giraba en torno a Su presencia?

Devocional

El día de hoy comenzamos el libro de Números. Muchas personas dicen que no les gusta este libro porque todo es listas de números y nombres. Tal vez el primer capítulo comienza así, pero hay muchas historias en este libro y una de mis historias favoritas de toda la Biblia se encuentra en el libro de números (¡tendrás que seguir leyendo para descubrirlo!).

Desde el capítulo uno, vemos que el Señor le dice a Moisés y a Aarón que hagan un censo. El número total que cuentan es 603,550 (v. 46) y esto es solo hombres mayores de 20 años y no incluye mujeres, niños y toda la tribu de Leví.

¿Te imaginas cuántas personas serían si se contara toda la población?

Si piensas de manera conservadora en esto, considerando una esposa para cada hombre, y un hijo por pareja, el número luciría así: 

603,550 x 3 = 1,810,650

Esa es una gran cantidad de personas que viven y deambulan en el desierto hacia la tierra prometida (no eran solo una ciudad que permaneció en su lugar, sino que vivían empacando y mudándose continuamente, durante 40 años).

La gente estaba numerada para que pudieran apreciar la fidelidad de Dios en aumentarlos y no dejar que la casa de Israel se extinguiera. Dios es matemático, solo tienes que observar el arte de los números y las formas perfectas y fieles de Dios.

Luego de contarlos, Dios dirige la forma en cómo las tribus establecieron el campamento y quién sería su líder. ¡Qué Dios de orden!

Actividad: Intenta dibujar cómo se colocó cada tribu alrededor del Tabernáculo.

Podría haber sido algo así como una cruz o un círculo. Aquí hay una posible vista:


Cada tribu tiene una bandera con sus colores y emblemas. Me imagino algo así como las ceremonias de las Olimpiadas cuando cada país marcha con su bandera. El Señor determinó el lugar y el orden que les correspondía alrededor del tabernáculo, y ninguno habría de quejarse ni murmurar acerca de dónde los puso el Señor.

«Cada vez que nuestro enfoque está en nosotras mismas—aunque sea en las cosas buenas que hacemos—nos impide ser agradecidas por lo que otros están aportando».

(Nancy DeMoss Wolgemuth en Escoge agradecer, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



¿Te perdiste un día?

Ver todas las lecturas

Verdad que atesorar

¿En qué versículo, verdad o promesa meditarás y guardarás en tu corazón hoy?

Por favor, introduce tu dirección de correo electrónico. (No se mostrará públicamente)