7 de febrero de 2026

Lee la Biblia, Día 38

Los líderes de Israel ofrecieron con generosidad y en igualdad para la dedicación del tabernáculo, recordándonos que Dios llama a cada uno a participar en Su obra.

Leer

Números 7 - 8

Reflexión

Piensa por un momento: ¿qué dice tu forma de dar, tu tiempo, tus recursos y tus dones, sobre lo que valoras y en quién confías para proveer?

Devocional

En estos capítulos aprendemos sobre la ceremonia de las doce ofrendas. Este era un día para que cada una de las tribus de Israel dedicara sus ofrendas para el altar. A medida que lees este capítulo, te parecerá estar leyendo lo mismo una y otra vez, y de alguna manera lo es, ya que la ofrenda de cada tribu era exactamente la misma:

  • 1 bandeja de plata: 130 siclos llenos de harina fina mezclada con aceite
  • 1 tazón de plata: 70 siclos llenos de harina fina mezclada con aceite
  • 1 sartén de oro: 10 siclos llenos de incienso
  • 1 toro joven
  • 1 carnero
  • 1 cordero macho
  • 1 cabrito de las cabras
  • 2 bueyes
  • 5 carneros
  • 5 cabras machos
  • 5 corderos machos

¡Todo eso multiplicado por 12! 

Sin embargo, por ordinario que parezca leerlo, no era ordinario. Estamos hablando de un Dios de orden, no de prisa ni confusión. Él quería que se tomaran el tiempo para celebrar con todo lo que tenían mientras deambulaban por el desierto. Dios no se cansa de nuestras ofrendas que con sinceridad Su pueblo le trae, aun cuando son las mismas. En este tiempo de ofrenda de celebración, notamos que también se hace una ofrenda por el pecado.

  • Incluso en medio de nuestro regocijo, debemos recordar el sacrificio de Cristo. El recordar esta ofrenda debe ser central en nuestra vida y en nuestros devocionales porque renueva nuestras mentes para adorar a Dios.

En el próximo capítulo, leemos nuevamente sobre los detalles de los levitas. Si recuerdas el capítulo cuatro de Números, la edad de los deberes de los levitas era de 30 a 50 años, entonces, ¿por qué aquí dice a partir de los 25 años?

  • Se supone que se anticiparon cinco años para la preparación del servicio en el tabernáculo. Vemos que después de los 50 años aún podían ministrar a sus hermanos en el tabernáculo, simplemente no podían realizar ninguna de las tareas laborales reales. Ellos traían el beneficio de sus años de experiencia. 

Podríamos considerar esto hoy como una jubilación anticipada. ¡Cuán misericordioso y compasivo es nuestro Dios! Él conoce el trabajo pesado que los hombres pueden hacer en su mejor momento, pero sabe que al pasar de los años no tendremos la misma resistencia y disminuye nuestra agilidad. Sin embargo, aún nos usa; jamás dejamos de ser inútiles para el Señor.

«Aunque ciertamente no nos necesita para cumplir Sus propósitos, Dios nos ha llamado a Su servicio. ¡Seamos agradecidas!». 

(Nancy DeMoss Wolgemuth en Escoge agradecer, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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