Al no poder destruir a Israel con una maldición, Balac y Balaam buscaron corromper al pueblo seduciéndolo a comprometer su fe: adorando dioses falsos, asimilándose a la cultura moabita y tolerando el mal.
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Reflexión
¿Hay formas sutiles en las que estás tolerando cosas que no honran a Dios? ¿Qué pasos podrías dar hoy para volver tu corazón hacia Él y honrarle con tus decisiones?
Devocional
Hoy vemos más intentos de maldecir a Israel que terminan siendo una bendición. Balac está realmente enojado con Balaam, pues desde la perspectiva de Balac, con cada profecía de Balaam, la situación ha empeorado.
- En la primera profecía, Balaam no maldijo a Israel como se suponía que debía hacerlo.
- En la segunda profecía, bendijo a Israel.
- ¡Y ahora, en la tercera profecía, maldice a Balac!
Así que, la situación se está poniendo cada vez peor desde la perspectiva de Balac. Él está tan enojado que simplemente le dice a Balaam que se vaya a casa, pero en lugar de partir de inmediato, se queda para dar una profecía más. Balaam se detiene ahora tratando de intentar maldecir, pero dice que debe hacer lo que el Señor desea hacer para bendecir a Israel, por lo que mira por una última vez al pueblo de Israel y pronuncia palabras de bendición nuevamente.
- En su cuarta profecía, incluso vemos la profecía del Mesías en el versículo 24:17 de una «estrella» que sale de Jacob y un «cetro» que sale de Israel, ambas imágenes adecuadas para un rey.
Justo después de los capítulos del rey de Moab, Balac, vemos a los israelitas prostituirse con los moabitas. Es como si cuando no puedes hacer que otros caigan, intentaras engañarlos. Las relaciones sexuales eran más que solo satisfacer sus deseos carnales, a su vez, les hicieron inclinarse ante los dioses moabitas.
«No importa cuánto lo intentaron, Balac y Balaam ... no pudieron debilitar, derrotar o destruir a Israel al maldecirlos. Entonces se propusieron hacerlo más sutilmente, a través del compromiso, la asimilación, la acomodación, la tolerancia al mal. Y de alguna manera los israelitas se convencieron de que estaba bien hacerlo. Saltaron de ser personas santas que amaron a Dios y lo sirvieron con corazones puros, y ahora de repente, “Oh, vamos a saltar en la cama con estas mujeres moabitas. Vamos a adorar a estos dioses falsos”. No. El mal no sucede solo en un momento como ese. Es un proceso de deslizamiento resbaladizo, de acomodación y asimilación a la gente de este mundo». -Nancy DeMoss Wolgemuth
Otro censo de las tribus de Israel ocurre mientras están en el desierto, como ocurrió en Números capítulo uno.
- La realización del censo no fue con propósitos de guerra, sino para comprobar la fidelidad de Dios, confirmando que Él no borraría a Israel y los haría tan numerosos como la arena del mar.
- Es interesante comparar Números capítulo uno con el capítulo 26 en cuanto a la población de cada tribu (ver si aumentaron o disminuyeron). Con todas las veces que vemos personas morir, podríamos pensar que apenas quedan israelitas.
- Lee Números 1:46, ¿cuántos hombres de veinte años había?
- Ahora compara con Números 26:51, ¿cuántos hombres hay de veinte años? En efecto, hay una disminución de hombres, muchos que han muerto, pero muchos han nacido y / o crecido.
Hoy sucede igual. Cuando parece que cada vez más personas se están alejando del cristianismo, todavía vemos a Dios preservando un remanente de creyentes.
«No podemos ser siervos de Dios y al mismo tiempo inclinarnos y someternos a las demandas de alguna otra influencia o sustancia. El mismo Jesús dijo que es imposible servir a dos señores. Así que tenemos que elegir. ¿Y cómo elegimos? Obedeciendo».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en Adornadas, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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