18 de febrero de 2026

Lee la Biblia, Día 50

En su mensaje final, Moisés recuerda al pueblo cómo Dios fue fiel, proveyó y los sostuvo durante su travesía por el desierto, animándolos a confiar completamente en Él para el futuro.

Leer

Deuteronomio 1 – 2

Reflexión

Si hoy te sientes en un desierto, piensa en la fidelidad de Dios en tu pasado: ¿cómo te ha guiado, provisto y sostenido? Deja que ese recuerdo renueve tu confianza en Él.

Devocional

Hoy iniciamos el libro de Deuteronomio, el cual, en la tradición judía, se le conoce como la segunda Ley. Esta repetición era necesaria porque quienes iban a entrar en la tierra prometida eran los hijos del pueblo que salió de Egipto casi cuarenta años antes. Dios había dicho que solo entrarían los menores de 20 años, ya que sus padres perecieron por su incredulidad y rebeldía.

Por eso Moisés le recuerda a esta nueva generación la importancia de las promesas de Dios y de obedecer.

En el primer capítulo se habla acerca de la despedida de Moisés, el pueblo acampó en el Arabá, en tierra de Moab, listos para la conquista. Por ello, Moisés les enfatiza la obediencia, pues ellos debían marchar solo cuando Dios lo indicara. Además, Moisés les recuerda que Dios siempre cumple Sus promesas en Abraham. Les recuerda que Él había colocado hombres sabios para guiarlos; sin embargo, les reiteró buscar la sabiduría que viene de lo alto.

Deuteronomio registra hechos pasados del pueblo, que este pueblo que era una nueva generación debía saber no solo para conocer a Dios y recordar Sus mandatos, sino aprender de los errores y pecados de sus antepasados, por eso vemos esa repetición de historias.

¿Qué observas en estos dos capítulos sobre la repetición, el relato y la obediencia a Dios? El pueblo no avanzó como él lo esperaba o el camino para llegar a la tierra prometida no fue como ellos pensaron, lo cierto es que no podemos avanzar tan rápido como deseamos ir sin que Dios nos dé la orden de continuar y nos dirija.

Dios les advirtió que no debían molestar a los edomitas. Dios estaba siendo fiel a Su promesa a ellos. Moisés les recuerda que los edomitas son sus hermanos, y que para atravesar su territorio, debían comprar lo necesario; por ser numerosos no debían cometer injusticias. 

Tampoco podían molestar a los moabitas ni a los amonitas porque ellos ocupaban la tierra que Dios les había dado por ser descendientes de Lot. Ellos están llamados a obedecer y reconocer las consecuencias de la desobediencia. Así también nosotras. 

Dios bendice la obediencia en esta nueva generación cuando ellos atravesaron estos territorios siendo más numerosos y no los despojaron, sino que hicieron de acuerdo a lo mandado por Dios. Entonces Dios les entregó la primera porción de la tierra que les prometió, la tierra de Sehón rey de Hesbón. Un rey cuyo corazón Dios endureció por su maldad. Su pecado era de acuerdo a su corazón, pero era parte del plan de Dios porque nada se escapa de Sus propósitos. Israel salió victorioso y destruyó todo lo que le pertenecía a este rey.

¿Qué te llama más la atención de estos capítulos?

Por ejemplo, el exterminio de las personas que habitaban allí. Lo que debemos tomar en cuenta es que la Biblia la leemos con los lentes de Dios, no con los lentes del hombre. El juicio de Dios por la maldad fue hecho, y al mismo tiempo le estaba advirtiendo a Israel de no contaminarse con su idolatría y costumbres. 

«Así como Yahvé guió a Su pueblo a la tierra prometida en el Antiguo Testamento, así también Jesús vino para llevar a muchos hijos e hijas a la gloria. Hoy nos guía por medio de Su Espíritu, que vive en nosotras. Así como Dios prometió estar con Moisés, Jesús está con nosotras hoy. Él te capacitará para hacer todo lo que te llame a hacer».
 

(Nancy DeMoss Wolgemuth en Aviva mi corazón, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



¿Te perdiste un día?

Ver todas las lecturas

Verdad que atesorar

¿En qué versículo, verdad o promesa meditarás y guardarás en tu corazón hoy?

Por favor, introduce tu dirección de correo electrónico. (No se mostrará públicamente)