En la lectura de hoy, Moisés recuerda a Israel cómo Dios les dio victoria sobre enemigos poderosos, fortaleciendo su fe y llenando de temor a sus adversarios, preparándolos así para confiar en Él al entrar en la tierra prometida.
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Reflexión
¿Cómo te ha dado Dios victoria en algo que antes parecía imposible? ¿De qué manera recordar esa victoria puede fortalecer tu fe para lo que viene?
Devocional
Israel continuó su marcha por el camino de Basán y Og, cuyo rey salió al encuentro para la guerra. Dios confirmó que Él peleaba por ellos, les aseguró la victoria y les animó a no temer.
Aunque Og era muy temible, fuerte y descendiente de los gigantes que antes ocuparon esas tierras, Dios ganó esta batalla. Con esta porción de tierra, se completó el territorio al este del Jordán, fueron las tierras fértiles que pasarían a ser la porción de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés. ¿Lo recuerdas en Números 32? Moisés anima a Josué a quien Dios designó como su sucesor. ¿Qué palabra es repetitiva en su exhortación? «¡No temas!».
El temor es algo natural para el hombre, por ejemplo, para nuestra preservación ante el peligro real. ¿Qué versículo conocido te recuerda esto? El salmista dijo: «En el día en que temo, yo en Tí confío»(Sal. 56:3). Esa es la actitud que debemos tomar en medio de lo que puede causarnos temor.
Nuevamente, esta generación debía saber por qué Moisés solo vio la tierra desde lejos y no entró. No para criticar o murmurar de Moisés, sino para reconocer el carácter santo de Dios, por eso, disciplina a los Suyos. Israel fue testigo de que él no entró en la tierra que amaba ver y esto a causa de su pecado, como leímos en Números 20.
¿Cómo debes responder a la gracia de Dios y a Su justicia? Da gracias por Cristo, quien ha pagado por tu culpa en la cruz y te asegura que verás la Canaán celestial y estarás con Él. ¡Aleluya!
Capítulo 4
Nuevamente, Moisés anima a Israel a obedecer, cumplir los estatutos que Dios les ha dado sin agregar o quitar nada de ellos. Esto nos lleva a ver la importancia que Dios le da a Su Palabra. Su Palabra representa a Dios mismo, a Su carácter. Por eso es tan importante que reconozcamos que Jesús es Dios.
Recordemos lo que dice Juan: «El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Jn. 1:14). ¿Qué lugar tiene la Palabra en tu vida, en tu corazón y en tu actuar?
Dios les recuerda quién es su Dios. Esto es sumamente importante. No hay otro pueblo o nación que tenga un dios cercano a ellos como lo está Dios cuando lo invocan. Esto nos anima a ir a Dios en oración como Su pueblo, porque Él está cercano en nuestras oraciones; el fruto de las mismas es adoración, obediencia y dependencia.
«Oh Señor, puedo ver que has estado conmigo y me has guiado. Gracias a Tu provisión, no me ha faltado nada de lo que necesitaba. Tú sabes cuándo he permanecido lo suficiente en mis circunstancias actuales y cuándo es el momento de entrar en una nueva etapa de mi camino. Me mostrarás adónde quieres que vaya. Amén».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en la CSB Notetaking Bible, Revive Our Hearts Edition) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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