Aunque Moisés da muchos mandamientos e instrucciones al pueblo de Israel, todos se basan en una verdad fundamental: el pueblo de Dios es santo, le pertenece a Él y ha sido apartado para vivir de manera diferente a las demás naciones.
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Reflexión
¿En qué áreas de tu vida te está llamando Dios a vivir más apartada del mundo que te rodea?
Devocional
1. La generosidad debe ser una característica visible, presente y activa en la vida de cada cristiano.
Ser generosos con las dádivas que Dios nos ha concedido por gracia es un acto de adoración hacia Él, pues significa que le reconocemos como dueño y Señor de todo cuanto existe. El llamado es a entregarnos primero nosotras mismas a Él, y luego a los demás (ver Romanos 12:1-2; 2 Cor. 8:5).
Nada es nuestro; todo le pertenece a Dios y Él recompensa la liberalidad.
Medita en los siguientes versículos:
«Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe». –Gálatas 6:10
«Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, y uno de ustedes les dice: “Vayan en paz, calientense y sáciense”, pero no les dan lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve?». –Santiago 2:15
- La generosidad es práctica, no es teórica. No solo debemos orar por otros, sino suplir sus necesidades siempre que esté a nuestro alcance hacerlo.
«Pero esto digo: el que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará. Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abunden para toda buena obra. Como está escrito:
“Él esparció, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre”.
Y el que suministra semilla al sembrador y pan para su alimento, suplirá y multiplicará la siembra de ustedes y aumentará la cosecha de su justicia. Ustedes serán enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios. Porque la ministración de este servicio no sólo suple con plenitud lo que falta a los santos, sino que también sobreabunda a través de muchas acciones de gracias a Dios.
Por la prueba dada por esta ministración, glorificarán a Dios por la obediencia de ustedes a la confesión del evangelio de Cristo, y por la liberalidad de su contribución para ellos y para todos. Ellos, a su vez, mediante la oración a favor de ustedes, también les demuestran su anhelo debido a la sobreabundante gracia de Dios en ustedes. ¡Gracias a Dios por Su don inefable!».
–2 Corintios 9:6-15
Observa la progresión:
Somos generosos → otros son ayudados/beneficiados/suplidos → ellos glorifican a Dios por la dádiva recibida → oran por el dador → Dios multiplica la abundancia del dador para que continúe dando con liberalidad y ayudando a otros. Y en todo… Dios es glorificado.
2. Dios abomina la avaricia, la usura y la parcialidad (capítulos 15 & 16). Es lo opuesto a la generosidad y justicia que debe caracterizar a Sus hijos.
- ¿En qué versículos puedes identificar lo que Dios piensa de la avaricia, la usura y la acepción de personas?
- En la cultura de hoy, ¿cómo se manifiesta la avaricia y la usura? ¿De qué forma son vistos hoy como «pecados respetables» o aceptados?
- ¿Puedes identificar avaricia en tu propio corazón? ¿Haces acepción de personas?
«Pero si muestran favoritismo, cometen pecado y son hallados culpables por la ley como transgresores». –Santiago 2:9
- Dios nos llama a recordar Sus hazañas y a tener corazones agradecidos, celebrando Sus bondades (v. 16:1)
La generosidad es la respuesta natural de un corazón que reconoce la bondad de Dios. Cuando damos con alegría, reflejamos Su carácter y proclamamos que todo lo que tenemos proviene de Él.
Dios nos llama a vivir con manos abiertas, recordando Su fidelidad y rechazando la avaricia y la parcialidad. Que nuestra vida sea una ofrenda continua de gratitud, justicia y adoración al Dios que nos ha dado todo en Cristo.
«Nuestro instinto natural es ser tomadores más que dadores. Quizá ninguna sociedad en la historia haya sido más próspera materialmente que la nuestra. Sin embargo, la prosperidad ha engendrado mayor egoísmo, avaricia e inseguridad. ¡Qué contrario es esto al corazón de Dios y a la naturaleza misma del evangelio!».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en Singled Out for Him) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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Verdad que atesorar
¿En qué versículo, verdad o promesa meditarás y guardarás en tu corazón hoy?