En la lectura de hoy, Moisés recuerda al pueblo de Israel las bendiciones que acompañan la obediencia y las consecuencias de la desobediencia, mostrando que las leyes de Dios conducen a relaciones saludables y a una vida verdaderamente bendecida.
Leer
Reflexión
¿Cuando otros observan tu vida, ven en ella una imagen fiel de la bondad que proviene de seguir los caminos de Dios?
Devocional
En nuestros capítulos de hoy, los cuales quizá te han sido mal enseñados, aprendemos las consecuencias de la desobediencia y la bendición de la obediencia. Ahora bien, ¿cómo los interpretamos para vivirlos hoy? Lee sin tu conocimiento actual o lo que sabes de estos pasajes para que el Espíritu Santo te ilumine la mente y el corazón.
1. El Señor ha sido bueno con Su pueblo, a través de Moisés quería que ellos tuvieran recordatorios palpables de Su fidelidad. El pueblo debía usar piedras grandes y escribir toda la ley para no olvidarla (vv. 27:1-8).
Estamos prestas a olvidar los mandamientos de Dios y Su fidelidad pasada. A mi me anima mucho leer mis viejos diarios y ver la fidelidad de Dios en mi propia vida, ver cómo Dios resolvió cosas que me cargaban o preocupaban, o ver cómo providencialmente conectó puntos en mi vida.
- ¿Qué podrías hacer para recordar Su Palabra o para tener recordatorios palpables de tu historia con Dios?
Hoy no tenemos que escribir Su Palabra en piedras porque ya nos fue dada completa y terminada en la Persona y obra de Cristo. Lee 2 Corintios 3:2-3.
- ¿Dónde escribe el Espíritu Santo la Palabra de Dios?
«En mi corazón he atesorado Tu palabra, para no pecar contra Ti». -Salmos 119:11
2. Eventualmente, ellos iban a cruzar el Jordán e iban a llegar a la tierra prometida donde «fluye leche y miel» y Moisés les recordó una vez más las horribles consecuencias de no obedecer al Señor. La obediencia traería bendición y la desobediencia maldición; nadie podría escapar del juicio divino.
Moises pinta un futuro severo si el pueblo no obedece. Necesitaban saber acerca de estas consecuencias para aprender a temer al Señor, cuyo nombre es «glorioso y temible» (25:58).
Muchas de estas maldiciones de alguna manera predicen el futuro del pueblo de Israel, el cual sería llevado cautivo o sitiado por Asiria y Babilonia y más adelante por los romanos.
Lee los versículos 28:63-68 a la luz de la historia más reciente de los judíos, exiliados a muchas naciones, y pasando experiencias tan terribles como lo fue el holocausto.
Mientras leía esta porción hoy no pude evitar pensar en cuán certeras fueron estas palabras para este pueblo que aún hoy rehúsa a aceptar a Jesús como Mesías.
3. No hay nadie que pueda cumplir la Ley a cabalidad ni cumplir todas las demandas de Dios. A la luz de todas las maldiciones que vimos en los capítulos de hoy, ¿puedes entender la gran salvación que tenemos en Cristo?
«Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: “Maldito todo el que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”. Y que nadie es justificado ante Dios por la ley es evidente, porque “El justo vivirá por la fe”. Sin embargo, la ley no se basa en la fe. Al contrario, “El que las hace, vivirá por ellas”. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros…» (Gálatas 3:10-13a).
4. Cuando no servimos al Señor nuestro Dios «con alegría y con gozo de corazón» (v. 28:47), terminamos esclavizadas y tristes, sirviendo al Enemigo.
La obediencia a Dios es el camino a la paz, el gozo y la seguridad. Toda persona que no reconoce a Dios ni Su Palabra, anda como dice el versículo 28:28: loco, ciego, turbado de espíritu y corazón, a tientas, como ciego en la oscuridad y oprimido.
- ¿De qué manera ha traído Cristo y la Palabra de Dios cordura, luz, paz y libertad a tu vida?
¿Qué dice Deuteronomio 27:26 previo al capítulo 28? ¿Cómo este versículo cambia el contexto en el que, quizá, has entendido Deuteronomio 28?
¿Cómo hoy podemos obedecer sin ser condenadas? Responde leyendo Juan 3:16 y Juan 14:15.
«¿No quieres rendirte al control de Dios? ¿No te inclinas ante Su voluntad respecto a tu matrimonio, tu moral, tus actitudes, tu lengua, tus hábitos alimenticios, tus gastos o la manera en que utilizas tu tiempo? Entonces tenlo por seguro: los mismos puntos en los que te niegas a rendirte se convertirán en “enemigos” que te dominarán».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en Rendición, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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¿En qué versículo, verdad o promesa meditarás y guardarás en tu corazón hoy?