Hoy iniciamos el libro de Josué. En los primeros capítulos (1–4) veremos cómo Dios llama a Josué a ser fuerte y valiente, muestra Su gracia a Rahab y guía al pueblo en el cruce del río Jordán.
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Reflexión
En Josué 4, el Señor ordena a Israel levantar piedras conmemorativas para que recuerden el momento en que Él los hizo cruzar el río Jordán. También es bueno que tengamos «piedras conmemorativas» en nuestra vida: recordatorios de la fidelidad y provisión del Señor. Tómate un tiempo hoy para recordar y alabar al Señor por una ocasión específica en la que viste Su fidelidad.
Devocional
La muerte de Moisés sucede en un momento no muy apropiado a nuestros ojos, justo cuando van a entrar a la tierra prometida y necesitarían de toda la sabiduría y la experiencia de este hombre de Dios. Sin embargo, Dios ha designado a Josué como el sucesor de Moisés, quien continuará guiando al pueblo de Israel.
La obra es de Dios, y no de ningún hombre, por más grande que éste sea, Él la completará hasta ese gran día cuando todo haya terminado y Él reine para siempre. ¡Gloria a Dios que el plan y los propósitos de Dios se llevarán a cabo porque no dependen de nosotras!
Finalmente, el pueblo de Israel va a recibir el cumplimiento de la promesa de entrar a la tierra donde morarían y hallarían descanso de su peregrinar por el desierto todos esos años. Josué tiene una gran tarea por delante.
El llamado de Dios a cada una de nosotras, no es a tener éxito, sino a ser fiel. Tú y yo no hemos sido llamadas a conquistar la tierra prometida o a enfrentar a los heteos, cananeos, amorreos, ferezeos, etc… pero,
- ¿Cuál es la gran tarea que tienes por delante?
- ¿Qué debes conquistar en las áreas de tu corazón junto al Espíritu Santo?
- ¿Cuáles son los enemigos de tu alma que amenazan tu matrimonio, el corazón de tus hijos o de enfrentar con gozo la soltería?
Recuerda: «El Señor cumplirá su propósito en mí». –Salmos 138:8
Por eso, Dios le dice a Josué: «Solamente sé fuerte y muy valiente».
Pablo nos dice en 2 Timoteo 1:7: «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio».
La promesa que Dios le dio a Josué es la misma para nosotras: «El Señor, tu Dios estará contigo donde quiera que vayas». El Señor Jesucristo antes de partir de esta tierra nos prometió: «He aquí yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo».
Habrá dificultades, buenos tiempos, conquistas fáciles y difíciles. Pero Dios nos ha dejado Su Espíritu morando dentro de nosotras y un arma para la batalla que por igual está a nuestro alcance:
«Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y tendrás éxito». –Josué 1:8
Hay algo más que podemos notar en esta sección y es que cuando los espías van a inspeccionar la tierra, el reporte es muy diferente del que dieron los doce espías 40 años antes. En esta ocasión, solo van dos hombres y el reporte no es acerca de lo inexpugnable de la muralla de Jericó o lo poderoso de los enemigos, sino uno de confianza en Dios: «Ciertamente, el Señor ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y además todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante nosotros».
Nuestro Dios es hacedor de prodigios y maravillas, y una vez más el pueblo es testigo: las aguas del Jordán se dividieron para que todo Israel pasara por tierra seca hacia la conquista de la tierra prometida. El Señor les dice que levanten un monumento, ¿para qué? ¿Por qué?
Porque somos olvidadizas y tendemos a olvidar las cosas que el Señor hace por nosotros. El Señor quiere que recordemos.
«Una generación alabará tus obras a otra generación y anunciará tus hechos poderosos».
–Salmos 145:4
Para que cuando sus hijos les preguntaran: «¿Qué significan esas piedras?», ellos pudieran contar de las grandes obras de Dios a favor de Su pueblo.
Tú y yo hemos visto a Dios obrar en nuestras vidas, hemos visto Su fidelidad, Su misericordia… Dios quiere que hagamos memoria y contemos a la siguiente generación de Su poder y Sus grandes obras.
«Dios demostró Su gracia y misericordia en la vida de Rahab. Esto nos apunta hacia la esperanza del evangelio».
(Nancy DeMoss Wolgemuth en Rahab:Siguiendo el hilo de la redención página 61) —Nancy DeMoss Wolgemuth1
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Verdad que atesorar
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