20 de marzo de 2026

Lee la Biblia, Día 79

En el pasaje de hoy, Israel sufre una derrota ante los filisteos y el arca del pacto del Señor es capturada, trayendo calamidad sobre los filisteos hasta que deciden devolverla.

Leer

1 Samuel 4 – 6

Reflexión

Israel tomó el arca del pacto y la llevó a la batalla, aunque Dios no lo había mandado, como si Su presencia fuera una garantía automática de victoria. Nosotras también podemos caer en ese patrón. ¿Estás honrando la presencia de Dios con obediencia, o la estás usando como un recurso para lograr tus propios planes?

Devocional

El pueblo de Israel tiene como juez a Samuel, un hombre piadoso, pero la nación se había apartado de Dios y de Sus caminos. El pecado de Israel los lleva a una derrota total por parte de los filisteos, la captura del arca y la muerte de Elí y sus hijos. Ellos estaban recibiendo las consecuencias de su estilo de vida, eran vencidos por sus enemigos y se hacen una pregunta sabia: ¿Por qué nos ha herido el Señor delante de los filisteos? Lee Proverbios 25:26 para responder.

Cuando percibimos que Dios se opone a nosotros es saludable preguntarnos o hacer la petición del salmista:

«Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis inquietudes.
Y ve si hay en mí camino malo,
Y guíame en el camino eterno». –Salmos 139:23-24

Lee Hebreos 12:5-8. ¿Qué dicen esos versículos del trato de Dios con Sus hijos?

Ellos pretendían seguir viviendo en su pecado y aun así tener los beneficios de la presencia de Dios. Para ellos, el arca era la presencia de Dios. Llegaron a verla como un amuleto de la suerte. Olvidaron que los cielos de los cielos no pueden contener a Dios, el texto resalta que Él es el Dios que mora entre querubines, Jehová de los Ejércitos. 

Al recibir la noticia de la muerte de sus hijos, como sacerdote, Elí se preocupa por la gloria de Dios más que por cualquier otra cosa. Cuando enfrentamos situaciones difíciles, comprometedoras para nosotras y los nuestros, ¿nos preocupamos más por cómo nos ven los demás, o buscamos la gloria de Dios y la fama de Su Nombre y Su reino por encima de todas las cosas?

Dios decide mostrarles que el arca no pertenece entre los incircuncisos. Los juicios de Dios llegan a los filisteos y aun ellos saben que tienen que aplacar la ira de Dios por el pecado y ofrecer a Dios sacrificio para recibir de Él misericordia. Hicieron ofrendas por la culpa, por cada ciudad y por cada príncipe.

La superstición entre los filisteos es evidente: se llevan el arca, la mandan a otra ciudad, consultan adivinos, usan vacas y sus crías como señales, todo para confirmar si esto era juicio divino. El pueblo de Dios había adoptado la misma forma supersticiosa (lee Jueces 6:36-40 y compara). 

Hoy nosotras, si no estamos arraigadas en Cristo y Su Palabra, podemos también caer en la superstición, dudando si Dios está realmente detrás de lo que nos sucede. Debemos clamar a Dios, pero hoy tenemos: 

  • La Palabra profética más segura.
  • La providencia.
  • El consejo de personas maduras para discernir la voluntad de Dios.

El Señor también hiere a Su pueblo de Bet Semes con mortandad. ¿Quién puede estar delante del Señor? Eran muchas las regulaciones a seguir. Dios es muy limpio de ojos. 

Bendito sea Cristo, porque hoy podemos acercarnos al Señor con confianza por ese camino nuevo y vivo que Cristo abrió a través del velo de Su sangre y de Su carne. 

Ninguna podría estar delante del Señor: «Señor, si Tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿Quién, oh Señor, podría permanecer? Pero en Ti hay perdón, para que seas temido». –Salmos 130:3-4

«Cuando tenemos la certeza de que vivimos, respiramos, caminamos y nos movemos en Su presencia, esa conciencia impacta cada aspecto de nuestra vida. Traerá protección, así como gozo y bendición. Y al andar en el temor del Señor, hallaremos el mayor gozo y la libertad más grande posible».

(Nancy DeMoss Wolgemuth en Aviva mi corazón, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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