6 de abril de 2026

Lee la Biblia, Día 96

Este capítulo tan angustiante de la vida de David concluye cuando la rebelión de su hijo Absalón termina en tragedia. Mientras David llora la muerte de su hijo, el reino es restaurado, y se nos recuerda que la soberanía de Dios entreteje incluso nuestros dolores más profundos dentro de Su plan redentor.

Leer

2 Samuel 18-20

Reflexión

En medio del sufrimiento, ¿qué te ayuda a derramar tu tristeza delante del Señor y, al mismo tiempo, descansar en que Su soberanía sigue obrando con propósito?

Devocional

Al leer el capítulo 18, me lo imagino como la escena de una película:

Absalón iba montado en su mulo (¿puede un mulo ir rápido?) y se dio vuelta para mirar detrás de él sin ver la gran rama que tenía al frente. El mulo pasó justo debajo del ramaje y ¡BAM! Absalón quedó sostenido entre las ramas hasta el punto en que colgaba de ellas. Su cabeza quedó atrapada y sus brazos y piernas pateando.

Hubo un tiempo en que Absalón fue un hombre compasivo que lamentó y ayudó a su hermana Tamar después que fue violada por Amnón. Sin embargo, su venganza nunca pudo ser satisfecha, incluso después de la muerte de Amnón, de regresar a Jerusalén con su padre sin ser castigado, de reinar con él y, finalmente, de robar los corazones de la gente que seguía a David, su padre. Su amargura lo condujo a un triste final donde terminó enfocándose demasiado en él mismo, lo que lo llevó a la muerte. 

Por otro lado, el llanto de su padre David por él muestra el amor que tiene un padre a pesar del pecado y los errores de su hijo. David hubiera preferido morir antes que ver a su hijo Absalón muerto.

  • ¿Notas algunas señales de que te enfocas demasiado en ti misma?
  • Si jugamos con la venganza, al final, quedaremos atrapadas. ¿Has ido demasiado lejos en circunstancias de vida o muerte?

A continuación, vemos a Absalón muerto y a David regresando como rey a Jerusalén. También, vemos a muchas personas anunciando y retornando lealtad al rey, entre ellas:

  • Simei
  • Mefiboset
  • Barzilai y Quimam
  • 2 tribus de Judá y 10 tribus de Israel 

Démosle una mirada más profunda a Simei. En el capítulo 19, Simei se postra ante David pidiendo misericordia y perdón. Puedes recordar en el capítulo 16, cuando Simei estaba maldiciendo a David, arrojándole piedras y pateando polvo sobre él, David le dijo a sus hombres que no lo mataran sino que continuaran su camino. David no responde en el capítulo 19 con un «Te lo dije», pues lo que hace el Señor es llamar al pecador.

  • ¿Con qué frecuencia creemos que necesitamos hablar por Dios como Abisaí que trató de hacerlo cuando le dijo a David que Simei debía ser ejecutado, cuando él se arrepintió solo unos días después? Sí, podemos ser audaces y compartir la verdad de Dios con los demás, pero no pongamos palabras en la boca de Dios ni pensemos que estamos ayudando a Dios al tomar la justicia en nuestras propias manos. 

Una mujer sabia

Una cabeza es cortada y arrojada por encima de un muro. Pareciera que aquí tenemos otra escena de película de acción.

Otra guerra civil ha surgido y ahora es Seba el que lidera esta rebelión. Sin embargo, esta mujer se levanta para salvar a toda su ciudad. La Biblia la llama «mujer sabia», y habla con Joab, el comandante del ejército. Que una mujer le hablara a un hombre era, seguramente, algo intimidante; pero ella elige sus palabras sabiamente buscando la paz y la liberación de su pueblo para la gloria de Dios. Entonces, la respuesta de Joab fue que debían entregar al hombre que buscaban: Seba. A la mujer se le ocurre la idea de cortarle la cabeza y tirarla por la pared. Ese no sería necesariamente mi primer pensamiento de cómo entregarlo. No obstante, ella va, habla con la gente del pueblo y todos se ponen de acuerdo y lo hacen.

Su nombre nunca se menciona, pero seguramente fue recordada por su respuesta ya que podemos leerla en las Escrituras. ¿Alguna vez has sido la única que ha dado un paso adelante por algo que ha marcado una diferencia significativa en tu comunidad?

¿Puedes hacer una línea de los hechos de estos capítulos? ¿Qué observas?

¿Cómo el carácter de estos personajes muestran la naturaleza caída?

¿De qué manera el carácter de Cristo es diferente?

¿Con qué actitudes te identificas? 

Acércate a Dios con un corazón sincero y sé hacedora de Su Palabra confiando en Su poder.

«Oh Señor, en un mundo donde a menudo prevalecen la fuerza, la ira y las palabras acaloradas, que mis palabras, acciones e influencia reflejen la sabiduría que proviene de Ti y den fruto de paz y justicia. Amén». 

(Nancy DeMoss Wolgemuth en CSB Notetaking Bible, Revive Our Hearts Edition, p. 312) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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