En nuestro mundo complejo, digitalizado, hiper programado y de ritmo supersónico, el desafío de desconectarse, disminuir la velocidad y apartarse parece insuperable.
Hermanas, no aceptemos la prisa como una fuerza inevitable que no puede ser vencida. Jesús mostró con ternura a Marta (¡y a sus equivalentes modernas!) que hay un camino mejor. Anclar nuestros corazones a Jesús en quietud y oración, afirmará nuestras almas en medio de la turbulencia.
«El Señor le respondió: “Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”». - Lucas 10:41–42
Nuestras almas anhelan la simplicidad de la quietud, pero a menudo no sabemos cómo alcanzarla. ¿Qué pasaría si la iglesia pudiera ser parte de la solución ofreciendo un simple paso en la dirección correcta?
Un tipo diferente de evento para mujeres
En lugar del habitual té o cena de este año, ¿por qué no considerar organizar un evento único (¿y mencioné que también es fácil?) que refresque el alma de la mujer, llamado Simplemente quietas?
Es un tiempo apartado que puede realizarse en cualquier momento del año, pero especialmente antes de las fiestas de Navidad, cuando las mujeres tienden a entrar en modo acelerado o en un activismo esperado, creo que hasta normalizado.
Invita a las mujeres a una hora de quietud delante del Señor, a empaparse de Su Palabra y a crear espacio para la intimidad con el Padre que las ama.
El objetivo de un evento Simplemente quietas es restaurar un asombro fresco por el regalo de la gracia de Dios, encarnada en la vida, muerte y resurrección de Jesús.
El impacto de sesenta minutos a solas con Dios, sin distracciones (¡sí es posible!), reaviva un amor por el evangelio que estalla en deseo de vivir el verdadero significado de la Navidad.
En la quietud de Simplemente quietas, hay oportunidad para abrazar el corazón y la misión de Dios. Al experimentar el descanso de Dios, las mujeres son fortalecidas espiritualmente y pueden volver a enfocarse en los asuntos externos que tienen propósitos eternos.
«En arrepentimiento y en reposo serán salvos; en quietud y confianza está su poder». - Isaías 30:15
Mantén la sencillez
Primero, háblalo con tu pastor para su instrucción y guía. Entonces, recomendamos realizar Simplemente quietas en un lugar de tu iglesia local o donde usualmente se reúnen. No necesitan preparar decoraciones, solo hacer el llamado de participar con corazones que se postren a adorar al Hijo de Dios.
Ora y selecciona de cuatro a cinco versículos bíblicos para meditar en torno a un tema como «Mirar al Hijo»; «Adorar al Hijo», «Magnificar al Hijo» o «Atributos de Dios que envió al Hijo».
- Escojan a una mujer que lea un pasaje de la Escritura.
- Escojan himnos instrumentales como música de fondo para que nada las distraiga del Señor, quien debe ocupar el centro de ese tiempo.
- Hagan la invitación apuntando a que será un momento de adoración, oración y reflexión.
Una agenda sin complicaciones
No se trata de hacer otro evento, se trata de animarnos a meditar en la hermosa salvación que recibimos y encontramos en Jesucristo. Y a aprender a estar quietas en la admiración de quién es Emmanuel: Dios con nosotros.
Anima a tus hermanas a apagar sus dispositivos electrónicos antes de iniciar.
Luego de orar y leer la Palabra, pueden dispersarse por el salón o el lugar para sentarse solas.
Planea un programa sin complicaciones:
- Una breve bienvenida, comentarios e introducción en oración por parte del pastor o la encargada de mujeres.
- Una playlist de himnos acerca de la obra de Cristo para preparar el corazón para la adoración y la oración.
- Un tiempo de quietud, con una lectora de la Escritura recitando un versículo a la vez cada cinco a siete minutos, mientras las mujeres escuchan, reflexionan y registran sus pensamientos y oraciones en su programa. (Puedes imprimir el programa para ellas).
- Concluye con el canto de Noche de paz, invitándolas a todas a cantar en grupo.
- Al finalizar, compartan lo que Dios hizo en sus corazones.
La quietud es una invitación a ver a Jesús
La quietud es una respuesta del alma al verse atribulada y cansada. No todas las Navidades son de alegría para muchas mujeres. Algunas se esconden tras el activismo y otras solo se tornan cínicas y no participan. La Navidad no es un evento que trate de nosotras. De hecho, la Navidad es una invitación, un dulce recordatorio, de que el Hijo de Dios vino a tratar con nuestro corazón amargado, descontento y herido para restaurarlo, a llenarlo de gozo, paz y perdón.
El llamado a la quietud por medio de la oración, y poner los ojos en Jesús, es constante en nuestra vida. Solo imagina a los pastores, a los sabios, a toda la creación que pausó sus actividades para ver al Rey que había nacido. Su asombro y la providencia de Dios en sus corazones los llevaron a dejar todo lo que estaban haciendo, a corregir sus caminos para llegar hasta donde Él estaba. ¿Y qué le llevaron? Ofrendas de adoración.
No pases una Navidad más solo invertida en eventos; por supuesto que muchas veces son buenos y son parte de las actividades que ya se habían planeado, pero qué tal si haces un llamado a tus hermanas a invertirse en quietud para esperar en Dios en la faz de Su Hijo estos días de diciembre. Si no pueden realizar este evento juntas, aún puedes invitarlas a hacerlo en sus casas, de manera que pausen, entreguen sus cargas a Él y admiren al Rey de reyes que ha nacido y que un día regresará.
«Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios». - Salmo 46:10
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