Cuando se rompen tus sueños

Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó. Eclesiastés 3:15

Todo ocurrió por teléfono, después de algunos días de intensas discusiones, yo anhelaba confiadamente que todo quedaría solucionado, que las cosas volverían a ser iguales y que mi hermoso sueño pronto se convertiría en realidad. Hice las preguntas correctas, para recibir las respuestas que mi alma y corazón no podrían soportar:

  • ¿Tú me amas? – fue mi pregunta
  • Sí, te amo – fue su respuesta
  • Entonces, ¿vamos a casarnos? – ¡pregunté emocionada!
  • No, no vamos a casarnos, ni ahora ni nunca- respondió, con voz firme-

Cada palabra fue un terrible golpe, confusión, temor; fueron lágrimas, silencio, culpa, duda, desprecio; cada uno de esos sentimientos fueron experimentados en un mismo instante en mi corazón.

Mi mayor sueño estaba roto, mi esperanza de ser la esposa de ese hombre quedaba clausurada y yo no sabía cómo volver a armar las piezas de mi vida y continuar. Realmente el dolor intenso, no me permitía reaccionar, todo esto pasando a poco tiempo de la muerte de mi padre, vi la depresión entrar a mi vida y cómo mi vida espiritual caía en un abismo, por días, semanas, meses y años.

¡Sí; años!, de culparme al ver a esta persona irse al mundo y dejar a Cristo, por no ser la mujer que él quería en su vida, por no llenar sus estándares; y, por tantas otras situaciones que Satanás puso en mi cabeza.

Ahora, tantos años después, después de tantas guerras internas, veo la misericordia, el amor y la compasión de Dios en todo momento. El Señor guardó mi vida de tomar malas decisiones, sin lugar a dudas tal como dice Salmos 147:3 Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas.

En medio del dolor más fuerte, Dios está con nosotras, nos acompaña en la tormenta, nos consuela y nos sana completamente. Así de maravilloso es nuestro Dios.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Salmos 23:4

Ahora, cuando me piden consejos sobre este tema, puedo hablarles con facilidad y entenderlas, porque atravesé ese camino, no me es ajeno su dolor, su temor, su sentir, pero también puedo decirles que nuestro Dios nos restaura, nos consuela y que nunca nos deja solas en medio de la más densa oscuridad que atraviese nuestra alma.

Bendito sea el Señor, porque ha oído la voz de mis súplicas. Salmos 28:6

En medio del dolor lo más fácil es huir de la presencia del Señor y centrarnos en nosotras mismas y victimizarnos a límites extremos, fue lo que hice y créanme no fue la decisión correcta.

Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy en angustia; se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entrañas. Salmos 31:9

Aprendí en este caminar tantas cosas que al entenderlas ahora más claramente trato de practicarlas, aunque a veces he fallado, le pido al Señor aplicarlas siempre:

Es inevitable pasar por situaciones dolorosas, pero Dios no ha perdido el control;

Las personas pueden hacernos daño, pero nuestro mandato es perdonarlas;

Muchos de nuestros sueños y anhelos no van a realizarse, por lo tanto, debemos vivir plenas en la voluntad de Dios para nuestras vidas;

Las tormentas de la vida son una realidad, debo vivir confiada de que Jesús está piloteando mi barca;

La tristeza siempre tocará mi puerta, pero saber que soy completa en Cristo produce en mí, Su Gozo;

El dolor atravesará varias veces mi puerta, pero el Señor nos da la fuerza para vivir con Él, asidas de Su Gracia;

Cuando no tengas deseos de hablar con nadie, habla con Dios, Él quiere escucharte y consolarte.

Aún continúo soltera, no negaré que en ocasiones llegan momentos de nostalgias, pero puedo testificar que mi corazón tiene Su paz, una quietud extrema, que no viene de mí, sino de Aquel que me ama más que todos, que murió en la cruz por mí; que ha prometido estar conmigo todos los días hasta el fin del mundo, quien conoce mi historia, tiene mis días contados; y es mi refugio en momentos de tempestad, ¡mi buen Jesús!

Mas para mí, estar cerca de Dios es mi bien; en Dios el Señor he puesto mi refugio,
para contar todas tus obras. Salmos 73:5

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Sobre el autor

Ruth Mota-Bodden

Ruth Mota-Bodden

Ruth Mota-Bodden fue alcanzada por el Señor a la edad de 13 años. Es la tercera de cuatro hijos. Desde muy pequeña fue expuesta a la Palabra por su abuela paterna que era una abanderada del Evangelio. Ruth tiene dos hermosos sobrinos. Sirvió a un ministerio dedicado a ayudar niños de escasos recursos económicos para iniciar sus actividades. El deseo ferviente de su corazón es caminar en las sendas de su buen Salvador Jesús, trabajar para y por Su causa. Su trabajo le brinda oportunidades para ayudar a quienes que se acercan buscando consejo. Se congrega en la Iglesia Bautista Ozama (IBO).

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