El diario de los cuervos

Hace algunos años, como familia atravesamos un tiempo muy difícil. Puedo decir que quizás fue uno de los más dramáticos que hemos vivido desde que nos casamos. En un solo momento, perdimos nuestras empresas, y todo nuestro sustento se fue con ellas. El dolor, la duda, ansiedad, el temor, la impotencia llenó nuestros corazones. Antes de esto, nuestra fe era firme, y creíamos en la Palabra de Dios y no podíamos imaginar que amando a Dios pudiéramos estar en tal desierto. Pero ahora era el tiempo de confiar en el carácter de Dios y experimentar la verdad de Sus promesas. ¡Ellas estaban dadas para un tiempo como este!

Como Sus hijos, buscamos el rostro de nuestro Padre Celestial, clamamos a Él y Dios nos permitió entender que era un trato muy especial para nosotros porque nos amaba.

Teniendo una familia con tres jóvenes adultos, uno en la universidad y nuestra hija a punto de ingresar a la misma, muchas interrogantes llenaron nuestros corazones.

Orar por nuestro pan diario dejó de ser algo que solo adornaba nuestras oraciones, se volvió un grito de dependencia, ¡un clamor de que solo Dios era suficiente para nuestras vidas!.

Y como a Elías en el Arroyo de Querit, Dios comenzó a enviar cada día nuestro sustento. Cada milagro que llegaba a nuestras vidas nos asombraba porque veíamos la mano de Dios al proveer desde lo más elemental hasta lo más inesperado. Entonces, comencé a escribir en mi agenda cada provisión que Dios enviaba, porque los hombres tenemos un corazón que olvida y ¡yo no quería que olvidáramos como familia las grandes obras de Dios en nuestras vidas!

Dios había mandado a Josué que levantara un recordatorio para que sus hijos y nietos recordaran como Dios había estado en medio de ellos con poder al cruzar el Jordán, y así comencé a registrar todo en lo que llamé y aún llamo, el “Diario de los cuervos”. (Josué 4:5-7, 1Reyes 17:2-6). Nuestro diario sigue registrando Sus maravillas.

Han pasado 5 años desde que iniciamos este diario, y aunque Dios ha querido restaurar áreas en nuestra economía, seguimos maravillados y esperando Su provisión en cada situación que vivimos.

Mientras no teníamos trabajo ni sustento propio, Dios proveyó techo, comida, vestido, llevó a nuestra hija a la universidad y permitió que se graduara, le regaló una boda tan hermosa que muy probablemente con nuestras fuerzas no podríamos haberle dado como padres, y aún sigue mostrándonos Sus provisiones de forma asombrosa. ¡Él ha preparado mesa en el desierto para nosotros! (Sal. 78:19).

El desierto es un tiempo por el cual Dios nos permite atravesar a veces en nuestras vidas, al igual que a Israel camino a Canaán. Es un lugar donde somos probados, humillados, para mostrarnos lo que hay en nuestro corazón, pero al final Dios promete que esto será para nuestro bien (Deut. 8:2-3).
El desierto es un lugar árido y caluroso, donde no puedes ir con equipaje. Solo puedes llevar a Dios contigo y aferrarte al Agua Viva que el promete a través de Su Presencia.

Si hoy estás atravesando el desierto, te invito a que puedas ver a Dios de una forma más íntima. El busca tu bien en este tiempo y te aparta de las cosas que no son realmente necesarias y que ocupan tu atención y muchas veces pretenden llenar tu alma. El desierto revela los ídolos de nuestro corazón, el orgullo, la autosuficiencia, la comodidad, el deseo de poder y de atesorar. Nos hace humildes y dependientes del ¡Único que tiene control de todo en nuestras vidas!

No anheles salir de ahí, anhela Su presencia y que Dios satisfaga toda tu alma! He estado ahí, pero puedo decirte que aunque la arena queme tus pies, Su Presencia llena de paz, y Su gracia es suficiente para cualquier necesidad.

Camina hoy bajo la nube y sé guiada por la columna de fuego, que cuando sea Su voluntad y se cumpla Su propósito en tu vida, te llevará a pastos verdes y aguas de reposo para descansar (Sal. 23:2).

Pero no olvides lo aprendido en este tiempo, y te invito a llevar tu propio "Diario de cuervos" para recordar Sus provisiones en este camino.

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Elba Ordeix de Reyes

Elba Ordeix de Reyes

Esposa de Roby y madre de tres hijos adultos: Gabriel, Anna Gabriela y Andrés, dos de ellos ya casados.

Hija de Dios que anhela vivir Coram Deo, en su Presencia cada día. Tiene pasión porque las mujeres conozcan a Dios y vivan vidas centradas en el Evangelio y abrazando Su diseño.

Es consejera bíblica para Aviva Nuestros Corazones donde trabaja como Corresponsal Bíblica y también en su iglesia local.
Elba sirve también en el ministerio de Hospitalidad en su iglesia junto a su esposo Roby Reyes, quien labora para el ministerio Integridad y Sabiduría. Roby y Elba han estado casados por 30 años y juntos trabajan aconsejando parejas para el matrimonio. 

 

 

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