Mi lista de amor

Escritora invitada: Colleen Chao

Siempre he luchado con creer que Dios me ama con la profundidad, plenitud y belleza con la que Él afirma amarme. Aunque conozco la verdad bíblica, mi corazón no siempre la siente. Tal vez tú también has estado ahí: sabes que eres amada, pero luchas por experimentarlo. 

Curiosamente, fueron mis largos años de soltería los que me condujeron a una experiencia más profunda y transformadora del amor de Dios. (¿Has notado cómo las mismas pruebas que amenazan con destruirnos se convierten en el baluarte de nuestras almas?) En esa temporada de silencio y espera, el Señor me habló de maneras inesperadas sobre Su amor tierno y fiel.

Y aun con todo eso, todavía hay días en los que necesito recordarme quién es Él y cómo me ama. Así nació «Mi lista de amor». La escribí cuando tenía 20 años y ha sido un ancla para mi alma en cada etapa de la vida. Vuelvo a ella una y otra vez, porque estas verdades no envejecen: sostienen, fortalecen, consuelan y sorprenden.

Recopilé esta lista cuando tenía 20 o 21 años, y he vuelto a la misma una y otra vez, y otra vez (¡y otra vez!) a través de los años. Estas verdades de las Escrituras me enriquecen, me sostienen y cautivan.

Hoy quiero compartirla contigo con la esperanza de que le recuerde a tu corazón que eres amada por el Señor mucho más allá de lo que puedas comprender.

Me tiene grabada en las palmas de Sus manos.
Isaías 49:16

Me lleva cerca de Su corazón.
Isaías 40:11

Me toma de la mano.
Salmo 73:23

Él hará más abundantemente de lo que yo pida o entienda.
Efesios 3:20

Cada día lleva mis cargas.
Salmo 68:19

Sus pensamientos hacia mí son más numerosos que la arena del mar.

Salmo 139:17–18

Él está interesado íntimamente en mi vida. ¡Sabe cuántos cabellos hay en mi cabeza!
Mateo 10:30

Él ha planificado mis días.

Salmo 139:16; 118:24

Él intercede por mí.
Hebreos 7:25; Romanos 8:26

Me perdona gratuitamente.
1 Juan 1:9; Salmo 103:12

Me protege y me rescata.
Salmo 91

Él entiende mis decepciones, aflicciones y debilidades.

Hebreos 2:17–18

Me da el poder para vivir como Él.
Romanos 8:9–11; Filipenses 4:13

Se gozará en mí con alegría; se regocijará por mí con cantos de júbilo.
Sofonías 3:17

Me enseña lo que es mejor para mí.
Isaías 48:17

Me ayuda.

Isaías 41:10, 14; Salmo 118:13; Deuteronomio 33:26

Me creó con un propósito especial y me ha diseñado para ser Su creación especial.

Salmo 139:13–14; Jeremías 1:5; Efesios 2:10

Él cumplirá Su propósito en mí.
Salmo 138:8; Filipenses 1:6

Su amor por mí es tan alto como los cielos sobre la tierra.

Salmo 103:11

Él allana mi sendero.
Isaías 26:7

Él siempre está conmigo.
Salmo 73:23

Me guía con Su consejo.
Salmo 73:24

Me da sabiduría.
Santiago 1:5

Él cuenta todas mis lágrimas.
Salmo 56:8

Él satisface mi hambre y calma mi sed.
Juan 6:35

Me guarda en Su mano.
Juan 10:27

Me da vida abundante.
Juan 10:10

Él entregó Su vida por mí.
Juan 10:11

Él me da regalos buenos y perfectos.
Santiago 1:17

Me escucha; oye mi clamor.
Salmo 145:19

Él satisface mis deseos.
Salmo 145:19; 37:4

Él tiene compasión por mí.
Salmo 145:9

Me guarda de tropezar.
Jeremías 4:22

Me hace pura.
Ezequiel 36:25–26

Me da gozo.
Salmo 16:11; 36:8

Me ha hecho Su hija.
Romanos 8:14; Gálatas 4:5; 3:26

Me ha dado plenitud en Cristo, estoy completa.
Colosenses 2:9–10

Me ha capacitado para compartir la herencia de los santos.
Colosenses 1:12

Me ha dado un hogar en el cielo.
Colosenses 1:13; Efesios 2:6

Ha hecho abundar en mí todas las riquezas de Su gracia.
Efesios 1:8

Él anhela darme lo mejor.
Isaías 1:19

Él se aflige en todas mis angustias.
Isaías 63:9

Me da descanso.
Isaías 63:14

Me conduce a través de las profundidades y la oscuridad.
Isaías 50:10

Él dirige mis pasos.
Proverbios 20:24

Él decide perdonar mis pecados y los echa en lo profundo del mar.

Isaías 43:25, Miqueas 7:19

Él me ha dado una herencia más allá de mi imaginación.
Salmo 47:4; Efesios 1:18, Colosenses 1:12

Él me da fortaleza para servirle.
1 Pedro 4:11

Él se regocija por mí, como el esposo por la esposa.
Isaías 62:5

Nuestras emociones son fuertes, ¿verdad? Nuestros corazones pueden engañarnos fácilmente. Y llegamos a pensar que no somos amadas, que Dios está distante o que no le importamos, pero nuestras emociones no tienen la última palabra.

Mantengámonos firmes en la realidad eterna del amor de nuestro Salvador por nosotras; recordemos que «En esto sabremos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de Élen cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene. Porque Dios es mayor que nuestro corazón y Él sabe todas las cosas.Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de Dios» (1 Jn. 3:19–20).

Cuando tu corazón te acuse, cuando tus emociones te fallen, cuando la duda toque a tu puerta, vuelve a la verdad, vuelve a Su Palabra, vuelve a Su amor. Ni tu historia, ni tus luchas, ni tus temporadas de espera pueden cambiar la realidad eterna de que eres plenamente amada por tu Padre celestial. Su amor no disminuye, no se agota, no se altera con tus emociones.

Amada hija de Dios, eres perfectamente amada, y nada de este mundo puede cambiar esa verdad. 

«Publicado originalmente en [2015]. Revisado, ampliado y actualizado como parte de la colección Clásicos MV – Edición 2026.»

Ayúdanos a llegar a otras

Como ministerio nos esforzamos por hacer publicaciones de calidad que te ayuden a caminar con Cristo. Si hoy la autora te ha ayudado o motivado, ¿considerarías hacer una donación para apoyar nuestro blog de Mujer Verdadera?

Donar $3

Sobre el autor

No Photo Avaible for Escritora Invitada

Escritora Invitada

En Aviva Nuestros Corazones contamos con algunos invitados especiales para compartir sobre temas de la vida cristiana y lo que Dios está haciendo en sus vidas.

Únete a la conversación