«Sigue tu corazón» es una de las frases más repetidas de nuestra cultura. Suena bien… pero ¿es verdad?
Dios nos creó con emociones, deseos y afectos; sin embargo, la Biblia nos enseña que nuestro corazón no siempre es un guía confiable. El problema no es sentir, sino permitir que nuestros sentimientos se conviertan en la autoridad que dirige nuestra vida.
En este episodio de Arraigadas, conversamos con Yamell de Jaramillo y Wendy Bello sobre cómo discernir nuestros deseos, qué significa pastorear nuestro corazón y de qué manera la Palabra de Dios transforma nuestros afectos.
¿Qué suele gobernar tus decisiones: lo que sientes o lo que Dios ha dicho? Cuéntanos en los comentarios.
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