Alinea tus gastos con sentido eterno
Débora de Rivera: ¿Tienes un propósito claro al usar tu dinero? En el episodio de hoy nos acompaña Jan Thompson.
Jan Thompson: No estamos aquí para ser consumidoras. Estamos aquí para ser dadoras. Pero a menudo no podemos dar porque todo se queda atascado en el dique de una mala gestión de supervivencia del dinero, tratando de conseguir el punto de éxito donde tenemos la libertad financiera para llegar a ese punto donde realmente podemos hacer una diferencia en el reino de Dios.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 5 de mayo de 2026.
En el programa de ayer oímos a algunos miembros de nuestra audiencia responder la siguiente pregunta: ¿Qué sería una bendición con relación al tema del dinero, y qué sería un reto o una lucha? Puedes escuchar, descargar o leer la transcripción …
Débora de Rivera: ¿Tienes un propósito claro al usar tu dinero? En el episodio de hoy nos acompaña Jan Thompson.
Jan Thompson: No estamos aquí para ser consumidoras. Estamos aquí para ser dadoras. Pero a menudo no podemos dar porque todo se queda atascado en el dique de una mala gestión de supervivencia del dinero, tratando de conseguir el punto de éxito donde tenemos la libertad financiera para llegar a ese punto donde realmente podemos hacer una diferencia en el reino de Dios.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 5 de mayo de 2026.
En el programa de ayer oímos a algunos miembros de nuestra audiencia responder la siguiente pregunta: ¿Qué sería una bendición con relación al tema del dinero, y qué sería un reto o una lucha? Puedes escuchar, descargar o leer la transcripción del episodio de ayer en nuestro sitio web AvivaNuestrosCorazones.com.
Ahora escuchemos la continuación de esta serie titulada «Sabiduría financiera para la gloria de Dios». Aquí está Nancy hablando con Jan Thompson.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Jan, cuando escuchas las cosas que han compartido estas mujeres, me imagino que eso debe motivarte mucho.
Jan Thompson: Oh sí, Nancy, se enciende un fuego dentro de mí.
Nancy: Lo pude ver en tu cara. Por cierto, Jan es una planificadora financiera, graduada/certificada, y tiene un negocio para ayudar a las personas con soluciones financieras. Su negocio se llama Strategic Financial Solutions [Soluciones Financieras Estratégicas]. Y Jan, mientras hablábamos anoche, te pregunté cuándo fue la primera vez que te interesaste en ayudar a la gente con su dinero. ¿Hace mucho tiempo?
Jan: Hace mucho tiempo. Difícilmente puedo contar esta historia sin realmente mirar hacia atrás. Hay cinco marcadores en mi vida que realmente definen quién soy yo. Las llamo las cinco «M’s» de mi vida, los cinco marcadores. Mi transformación comenzó a la edad de seis años cuando, estando allí en mi cama, mis padres oraron conmigo; allí encontré mi Salvador.
Mi próxima «M» fue cuando cumplí 19 años y me encontré en la iglesia rindiendo mi vida al servicio a Cristo a tiempo completo. Estoy muy agradecida de que Dios me haya llamado al ministerio antes de que me llamara al matrimonio, el cual es mi próximo marcador. Pero Tom fue llamado al ministerio y yo entendí lo que era ese llamado. Lo que no sabía era que probablemente no iba a ser una esposa de pastor tradicional.
Tenía un amor por las finanzas desde muy temprana edad, no amor al dinero, sino un amor por entender el sentido de las finanzas bíblicamente. No sabía cómo mi interés en el mundo de los negocios y mi interés en mis postgrados y toda mi educación en los negocios y mi maestría en finanzas y mi licenciatura y certificación están todas en un rol ministerial no tradicional. ¿Cómo una esposa de pastor podía hacer este tipo de ministerio?
Pero tengo un esposo maravilloso que vio que Dios me había dotado de una manera especial en algunas áreas. Así que en lugar de tratar de encasillarme en los roles de la esposa tradicional del pastor, me estimuló y me animó en esta área.
Luego, mi cuarto marcador fue la maternidad. Dios nos bendijo con dos hijos increíbles. No estaba segura de que iba a ser una buena madre porque tengo un cerebro muy analítico. Soy una hacedora. No soy muy buena en conversar a un nivel de un niño de dos años, así que no estaba muy segura de cómo iba a manejar esto.
Pero cuando Dios te manda hijos, aunque no vengan con un manual de cómo instruirlos y criarlos, Su Palabra está ahí. Empezamos a buscar de inmediato cuando supimos que nuestra hija venía en camino y tratar de entender cómo podíamos ser padres piadosos que criaran a sus hijos de la manera que Él quería.
Luego, mi quinto marcador fue cuando mis hijos fueron a la universidad. Realmente sentí una pasión grande en mi corazón de desarrollar un ministerio en cuanto a dinero, de las lecciones que había aprendido en el camino desde mi niñez hasta mis estudios universitarios, a través de aplicaciones prácticas, a través de tiempos de escasez y en los tiempos en que no había dinero. Fui viendo mientras iba a la Palabra de Dios y sacaba principios para descubrir cómo lidiar con este tema. Dios tomó el lado de la educación práctica, y lo combinó con la verdadera sabiduría de la Palabra de Dios, y así fue como comencé esta compañía.
Así fue como llegué hasta hoy. Mi primer recuerdo de manejo de dinero fue una vez que estaba arrodillada al lado de mi cama, cuando mi papá me trajo diez centavos; esa fue la primera vez, lo recuerdo. Los dejó en mi cama y me dijo: «Janny, este es para Jesús, este es para tu alcancía y los otros ocho son para que los uses».
Estoy tan agradecida por mis padres, quienes, aunque no tuvieron gran riqueza, uno de los principios que me transmitieron y que me encanta enseñarles a mis clientes es que no se trata de cuánto tengas. Es lo que haces con ello lo que hace la diferencia. Tengo clientes con enormes ingresos, pero tienen muy poco que mostrar con ellos. Por el contrario, tengo clientes con ingresos modestos que están extraordinariamente contentos, que están viviendo de acuerdo a los principios de Dios y están impactando grandemente al mundo alrededor de ellos. Están viviendo con un significado verdadero que no está definido por la declaración del valor neto, sino por su aplicación de los principios de la palabra de Dios.
Esa primera experiencia que tuve desde niña, crecer con padres financieramente responsables, obtener una buena educación y, más que nada, buscar los principios de la palabra de Dios, me ha traído a donde estoy hoy.
Nancy: Y Dios te ha dado una declaración de misión para tu vida. Dinos cuál es, Jan.
Jan: Sí. En 1986 estaba leyendo en Mateo 25 la parábola de los talentos. Todas conocemos la parábola de los talentos. Pero estaba convencida de que ese día Dios escribió esa parábola justo para mí porque de eso Él hizo que naciera esa declaración de misión en 1986. Permítanme recordarles brevemente esa parábola.
El amo, el señor, se fue lejos, y le dio a tres de sus siervos diferentes cantidades de dinero para manejar. Cuando volvió, ¿qué habían hecho dos de ellos? Duplicaron sus recursos, y estaban muy felices de encontrarse de nuevo con el señor cuando este volvió. Sin embargo, había uno a quien describe la Escritura que tuvo miedo. Enterró el talento. Cuando el señor fue donde él, le dijo: «Aquí está, Señor, todo hasta el último centavo». ¿Qué le dijo su señor? «No sabes administrar sabiamente».
Hay dos principios que podemos obtener de esa Escritura que dio nacimiento a mi declaración de misión. Número uno: Es que a aquellos que saben administrar se les dará más para administrar. Se encendió una bombilla en mi cabeza. El segundo principio es que aquellos que no saben administrar bien, no solamente no se les dará más, sino que aun lo que tienen se les será quitado y se dará a aquellos que saben administrar bien.
Entonces de esa parábola nació mi declaración de misión. «Para educar, equipar y capacitar a ser los mejores administradores posibles de los recursos que Dios les va a confiar a lo largo de su vida».
Nancy: Jan, ¿encuentras que muchas mujeres, mujeres cristianas, sienten que esa es un área que sus esposos manejan, y no se dan cuenta del por qué es importante para ellas estar involucradas y educadas en este proceso?
Jan: Absolutamente cierto, noventa y seis por ciento de las mujeres, si las estadísticas son correctas, estarán manejando dinero en algún punto de sus vidas. Las mujeres viven más tiempo que los hombres. Es algo que sucede en la vida. Entonces, si eres soltera, lo mejor será que aprendas rápido. Si eres casada, lo que encuentro es que más y más hombres están introduciendo a sus esposas. Ellos no sienten que lo necesitan, pero ellos quieren asegurarse que sus esposas estén conectadas a alguien que les puede ayudar en esta área cuando algo les llegase a pasar. Entonces las mujeres, aunque quieren ser educadas, tienen miedo. Si entierran su cabeza en la tierra, quizás todo se desaparezca, pero no pasa así.
Nancy: ¿Encuentras que las mujeres tienen muchos miedos con relación a las finanzas? ¿Y cuáles son algunos de esos miedos?
Jan: Las necesidades más grandes que tienen las mujeres son la de seguridad y la de libertad. Escuché ese tema una y otra vez mientras ustedes lo compartían. Esas son las áreas donde hay un común denominador. Las mujeres quieren seguridad y libertad. Lo segundo es que ellas quieren asegurarse de que están dejando un legado y enseñándoles a sus hijos cómo manejarlo.
Entonces estás justo donde esperaba que estuvieras de acuerdo a los estudios demográficos y a los tipos de problemas con los que lidian las mujeres.
Nancy: Entonces, si ellas quieren seguridad y quieren libertad, ¿el miedo viene de sentir que no tienen seguridad o libertad?
Jan: Sí. Definitivamente. En una relación matrimonial, eso viene cuando hay poca comunicación. Ambos están viviendo en sus pequeños mundos y tienen miedo de hablar acerca de ello, o si lo hablas, creas un ambiente explosivo, en lugar de uno productivo.
Nancy: En tu experiencia, ¿crees que la mayoría de la gente no es libre financieramente?
Jan: Es mi experiencia; en el día de hoy, todas estamos gastando un 10% más de nuestros ingresos.
Nancy: ¿Y cuál es el resultado de eso? Permítame hacer un poco de matemáticas aquí.
Jan: Cierto. No puedes hacer eso por mucho tiempo. Una de las finanzas bíblicas no negociables es que no puedes gastar más de lo que ganas. Un enunciado muy simple, pero muy difícil de practicar. Usualmente, no nos tomamos el tiempo de saber bien qué es lo que entra y qué es lo que sale, y no nos preguntamos si verdaderamente honra al Señor la manera en que lo estamos manejamos.
Nancy: Pero asumo que lo primero que quieres que haga un cliente es que se dé cuenta de que esto es posible. Y tienes una meta. Quieres llevarlos hacia el camino, en el final de sus vidas, a estar donde Dios quiere que estén. Eso más o menos explica básicamente la progresión de lo que tú les enseñas, que comienza con la supervivencia financiera básica.
Jan: Considero que hay tres caminos en los que todo el mundo está cuando vienen a mi oficina por primera vez. Pueden estar en el camino de supervivencia, donde apenas están llegando al fin del mes o ni siquiera saben si van a poder llegar al fin del mes o están seriamente endeudados. Las típicas características son el miedo, estar abrumadas, no querer lidiar con eso, no querer tratar el tema, llegar a la oficina gritando, quejándose, dando pataletas porque alguien les dijo que necesitan venir y lidiar con ello. Es un lugar muy difícil donde estar.
Entonces, mi meta es moverlos de esa fase a lo que llamamos la fase de éxito. Ahora bien, el éxito no se cuantifica por la declaración del valor neto o por una cantidad de dinero. El éxito significa que estamos incorporando todos esos principios bíblicos en nuestra área de finanzas y que estamos viviendo de acuerdo con la Palabra de Dios: que estamos saliendo de las deudas, que estamos manejando Sus recursos con sabiduría, que estamos construyendo lo que yo llamo un fondo de emergencia. Para cualquier cosa que puede suceder y que probablemente pasará, o deberías estar preparada para cuando pase.
Esa fase de éxito incluye todas esas áreas básicas de la planificación financiera. Pero, en última instancia, mi meta, en nuestras vidas personales, en la de Tom, en mi matrimonio y en el trabajo con los clientes, es llevarlos a la fase de importancia. Importancia significa que estamos en un punto de nuestras vidas donde hemos evaluado cuánto es suficiente. Ahora estamos viviendo de acuerdo a los principios de Dios. Hemos determinado que podemos comenzar a dar más. Podemos ir más allá de esa cantidad de diezmo u ofrenda o cualquier porcentaje que Dios haya puesto en tu corazón y verdaderamente comenzar algo importante para los propósitos del reino.
No estamos aquí para ser consumidoras. Estamos aquí para ser dadoras. Pero a menudo no podemos dar porque todo se queda atascado en el dique de una mala gestión de supervivencia del dinero, tratando de conseguir el punto de éxito donde tenemos la libertad financiera para llegar a ese punto donde realmente podemos hacer una diferencia en el reino de Dios.
De nuevo, quiero hacer hincapié que esto no se trata de ser ricas. Estoy hablando de estar en ese punto en tu vida en el cual has definido tu estándar de vida, y sabes que esto honra a Dios, y también que puedes dar con absoluta libertad mucho más allá del compromiso de diezmar que tienes en ese momento.
Nancy: Entonces la vida no es vivir cómodamente en la tercera edad.
Jan: No.
Nancy: Tú y Tom verdaderamente han compartido un compromiso mutuo de estar en un punto financieramente donde pueden invertir la mayor cantidad posible en el reino de Dios.
Jan: Así es. Afortunadamente, aunque somos muy diferentes, veníamos de diferentes trasfondos financieros cuando nos casamos, pero teníamos un común denominador, y este era que, a pesar de lo que tuviésemos, el Señor estaba primero. En los días difíciles de vivir por fe y el ministerio itinerante, donde no había suficiente dinero para pagar las cuentas, Dios siempre tenía el porcentaje más alto del que nos habíamos comprometido a darle.
Mientras Tom vino con deudas y con malos hábitos de gasto, Tom es el que gasta en la familia, y yo soy la que ahorra el dinero. Tuvimos unos primeros años de matrimonio bien difíciles en esta área.
Nancy: Me contabas mientras platicábamos, y no estamos hablando simplemente de una pequeña cantidad de dinero. Estamos hablando acerca de una pequeña cantidad de dinero. Algunos meses eran $90 dólares.
Jan: De hecho, había algunos meses donde no había nada.
Nancy: Este era un ministerio donde lo que sea que recibían en ese mes de las personas que apoyaban el ministerio era todo lo que tenían. No había un salario.
Jan: Exactamente. Pero lo primero que hicimos en nuestro matrimonio fue lo que llamamos libro de bendiciones porque sabíamos que cuando escogimos esta área ministerial y escogimos vivir por fe, iba realmente a probarme particularmente a mí porque tengo un marido que dice: «Dios proveerá».
Y quería decirle: «¿Pero cómo?», y habiendo cuantificado todo en mi vida y habiendo manejado las cosas con precisión, llegué al matrimonio sin deudas… con activos, con un auto pagado. Yo había pagado la deuda de la universidad, así que no tenía deudas de la universidad. Me casé con un hombre que tenía deudas de la universidad, sin vehículo y otros tipos de deudas, y que gastaba el dinero fácilmente. Así que cuando comenzamos a vivir juntos, estaba agradecida de que ambos habíamos sido llamados al ministerio; sabíamos que ambos íbamos a tener que hacer algunos ajustes: de mi parte, no tratar de tener tanto control sobre nuestras finanzas y de su parte, probablemente darse cuenta de que no se debe gastar el dinero tan fácilmente.
Ambos estuvimos de acuerdo de que el Señor obtendría un porcentaje de todo el ingreso que venía. Con ese solo común denominador, tuvimos luchas con todo lo demás, pero, en ese punto, teníamos armonía. Entonces, comenzamos a concentrarnos en las áreas que teníamos armonía, mientras trabajábamos en las dificultades en que diferíamos.
Nancy: Ustedes han observado no solamente en sus propias vidas, sino también en las de aquellas personas que vienen al negocio; has podido ver a Dios tomar a esas personas de ese lugar donde parece que están escasamente sobreviviendo y trasladarlas a ese lugar en donde viven financieramente libres y, desde un punto de vista bíblico para no vivir con la presión de una deuda, sino ser capaces de dar para la obra del reino de Dios. Cuéntanos acerca de alguien que venga a tu mente que realmente haya aplicado los principios bíblicos, los principios de Dios, y que haya visto cambios reales en su vida.
Jan: Inmediatamente pienso en, y tengo permiso de usar el nombre de esta mujer porque ha sido una relación tan dinámica con ella por cuatro años. El esposo de Jennifer fue uno de los primeros pilotos mandados a Irak. Y si recuerdas el primer accidente que ocurrió allí, chocaron con la ladera de una montaña. Su esposo era el copiloto.
Jennifer tenía seis meses de embarazo cuando esto ocurrió, y nunca había tocado el dinero. Su esposo cuidaba muy bien de ella. La animaron a venir a verme poco tiempo después que todo esto ocurrió. Recuerdo ver a esta joven madre embarazada, muy tímida y aterrorizada con la vida. Pero ella amaba a Dios, y sabía que de alguna manera Dios iba a hacer algo a través de toda esta situación. Muchas de nuestras reuniones eran reuniones de oración para orar juntas, porque lo único que ella podía hacer era llorar y lamentarse. Mientras trabajo con viudas, he visto que los primeros seis meses no hacemos nada más que orar e ir juntas a la Palabra de Dios.
Cuando comencé a enseñarle lo básico acerca de las finanzas, cómo construir un presupuesto… y cómo saber cuánto entra y cuánto sale, pusimos al Señor en primer lugar en todo el plan de gastos. Dan, su esposo, era cristiano, pero como él manejaba todo, ella nunca tuvo que lidiar con esos asuntos. Pero ella entendió que, como cristiana y habiendo estudiado estos temas juntas en mi oficina, ella quiso abrazar ese concepto.
Sabes que noté que cuando ponemos a Dios primero en ese plan de gastos... Prefiero el término plan de gastos que presupuesto. ¿Qué piensas cuando escuchas la palabra presupuesto? Tom y yo lo llamamos una bola y una cadena alrededor de tu tobillo. No quiero una bola y ni una cadena alrededor de mi tobillo. Quiero entender que todo lo que tenemos nos es dado por Dios y que le pertenece a Él. No es el diez por ciento, el veinte por ciento o cualquier porcentaje que Él te haya puesto en el corazón para dar. Él es dueño de todo. Nosotras simplemente somos las administradoras.
Ese fue el primer principio que Jennifer y yo trabajamos: había dinero del seguro de vida, algunos ingresos que venían de la milicia, y Dios era el dueño de todo. Entonces nos sentamos y pusimos todo sobre la mesa. Entendimos cuáles eran sus necesidades de dinero y orábamos juntas: «Señor, ¿cómo quieres que administremos esto?». Cuando ella ponía a Dios primero, interesantemente ella era la que gastaba, ponía todo en perspectiva. Ella comenzó a ser más sensible en cuanto a cómo ella iba a manejar el dinero restante. ¿Cómo iba a responderle a Dios por esto?
Entonces fue una perspectiva interesante ver esto. Ella tiene ya cuatro años haciendo esto. Ella es el ejemplo de cómo hacer las cosas bien. Ahora ella está influenciando a otras viudas de la milicia. Jennifer me envía a varias de ellas a mi oficina diciéndome: «¿Podrías hacer lo mismo con ella? ¿Lo harías de nuevo?».
Ella está ahora sumando a su ministerio por haber aprendido los conocimientos básicos, viendo a Dios proveer. Es financieramente libre. Sabe manejarse sabiamente. Tiene un hermoso niño de tres años. Y Dios ha provisto mucho más... Ella no tiene palabras para expresar acerca de cómo Dios la ha cuidado. Pero sí puede decir cómo lo ha abrazado, reconociendo primeramente que Dios es el dueño de todo, no solamente del diezmo, sino del todo; esa era la clave.
Nancy: Verdaderamente, ese es el punto de partida para cualquiera, donde sea que te encuentres financieramente en esta etapa de tu vida, ya sea en la viudez, soltería, casada, divorciada, joven o mayor. El punto de partida es poner a Dios primero, reconocer que Dios es el dueño de todo. Antes de averiguar qué harás con todo, tienes que darte cuenta quién es el dueño y, en tu corazón y en tu mente, pasa por ese paso mental de transferir la propiedad que piensas que tienes a Dios.
Quizás lo que necesitas hacer es sentarte con tu esposo, ya sea que tengas dinero, con el que no sabes qué hacer, o que tengas más gastos que ingresos. Tal vez detenerte un momento y hacer lo que Jan hizo con esta mujer, que fue poner todo sobre la mesa, las facturas, los estados financieros, los activos, todo lo relacionado con tus finanzas, ponerlo todo frente al Señor.
Y decirle: «Señor, primero que nada reconocemos que Tú eres Señor de todo esto. Para ser el Señor de nuestras vidas, debes ser Señor de nuestras finanzas, de nuestros recursos, de nuestra mayordomía. Te pertenecen a Ti. Te lo damos a Ti. Queremos de ahora en adelante manejar nuestras finanzas de la forma que te traiga mayor gloria. Esto significa que necesitamos sabiduría. Necesitamos Tu dirección. La manera en que guíes a otras personas a aplicar estos principios bíblicos quizás se vea diferente a cómo Tú nos guíes a nosotras a aplicar estos principios bíblicos. Pero te pedimos que nos des Tu sabiduría y dirección».
¿Cuántas mujeres han compartido: «Mi esposo y yo no estamos en la misma página»? Bueno, qué gran manera de comenzar y estar en la misma página que ir delante del Señor juntos y decir: «Señor, dirígenos. Muéstranos». Jan contó que ella y su esposo ambos tuvieron que hacer cambios para ser uno en su matrimonio. Y comenzaron no discutiendo, sino yendo juntos delante del Señor y diciendo: «Señor, estamos de acuerdo que nuestro dinero te pertenece a Ti y te pedimos a Ti que nos dirijas».
Así que sea la situación como las vidas de Tom y Jan o como la vida de Jennifer, o como sea tu situación en la vida, comienza dejándolo todo delante del Señor, diciéndole: «Señor, todo lo que tengo es tuyo. ¿Qué quieres que hagamos con esto, y cómo te podemos dar la gloria a Ti y avanzar Tu reino en esta época de nuestras vidas y por el resto de nuestras vidas?».
Padre, te damos gracias por la sabiduría que encontramos en Tu Palabra y por tomar el esfuerzo y el tiempo por Tu Espíritu de inspirar muchos lugares en las Escrituras, miles de ellos, que nos hablan de cómo usar los recursos financieros. Tú debes creer que esto es importante. Y te queremos dar las gracias por el privilegio de examinar Tu Palabra. Gracias por alguien como Jan, a quien has bendecido con entendimiento de lo que Tu Palabra enseña acerca del manejo financiero.
Señor, queremos comenzar diciendo que reconocemos tu señorío sobre nosotras y sobre todo lo que pensamos que nos pertenece. Tú eres el dueño de todo. Y decimos que queremos que Tú ejerzas tu Señorío en nuestras vidas, en nuestros hogares, en nuestro presente, en nuestro futuro, en nuestras familias. Oro por estas mujeres y sus matrimonios, sus hijos; algunas quizás estén sin esposo. Oro por tu bendición sobre estas mujeres y por la temporada de sus vidas en que se encuentran, y encomendamos nuestros recursos a Ti. Que Tú seas glorificado y que Tu reino avance. Oramos en el nombre de Jesús, amén.
Débora: Muchas mujeres despertaron hoy en esclavitud a su pasado, abrumadas por temores o decididas a rendirse. Pero, ¿sabes? Jesús les ofrece algo mejor, ¡Jesús te ofrece algo mucho mejor! Libertad de lo que esclaviza. Plenitud que satisface tus anhelos más profundos. Abundancia que fluye de permanecer en Él.
Por 25 años, Dios ha usado a Revive Our Hearts para apuntar a las mujeres a una verdad inmutable: la libertad, la plenitud y la abundancia que se encuentran solamente en Cristo. Estamos agradecidas por el privilegio de continuar con esta misión, y queremos invitarte a ser parte de lo que Dios sigue haciendo.
Nuestro año fiscal cierra el 31 de mayo, y estamos confiando en la provisión del Señor para continuar alcanzando a más mujeres con la verdad del evangelio. ¿Orarías para considerar cómo puedes apoyar este ministerio?
Como agradecimiento por tu contribución, nos dará mucho gusto enviarte nuestro nuevo recurso digital: «Llamadas a florecer», diseñado para ayudarte a vivir en la libertad, plenitud y abundancia que Cristo ofrece.
Termina el año con nosotras. Ayúdanos a cerrar con fuerza y a avanzar hacia la visión del tamaño de Dios de lo que viene. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com/donar
¿Eres una persona generosa? Mañana Jan describirá el gozo de dar cuando tienes mucho y cuando tienes poco. Por favor, vuelve con nosotras a Aviva Nuestros Corazones.
Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras fueron tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.
Jan Thompson es una representante registrada que ofrece valores a través de Securities America Inc., miembro de FINRA-SIPC, y servicios de asesoramiento a través de Securities America Advisers Inc. La información provista en este programa es para propósitos de educación general solamente y no debe ser interpretada como un consejo de inversión. Por favor, consulta a tu consejero financiero de acuerdo a tu situación específica de implementar un plan de inversión.
Los nombres usados en este programa no necesariamente representan la experiencia de algún cliente. Son ejemplos usados con la intención de ilustrar varios ejemplos de la psicología del inversionista y de ninguna manera deberían ser interpretados como servicios de asesoramiento a través de Janice Thompson, Soluciones Financieras Estratégicas, Inc. o Compañías de Seguridades de América.
Las opiniones expresadas en este blog son las de Janice A. Thompson. Este material es para información con propósitos generales solamente y no debe ser considerado como una recomendación para comprar o vender una seguridad. Porque la información tiene una naturaleza general, deberías pedir consejos específicos con un profesional financiero.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación