Administra sabiamente en medio de la tormenta
Débora: Luego del fallecimiento de un cónyuge, ocuparse de las finanzas suele ser lo último que queremos enfrentar. Andrea Karsten dice que la Palabra de Dios es una guía para prepararnos para tiempos de crisis.
Andrea Karsten: Creo firmemente que hay principios financieros bíblicos a los que podemos acudir, idealmente antes de que ocurra un momento que marque nuestra vida, habiéndolo pensado con anticipación. Y saber que hay un plan bíblico sólido que nos respalda y hace que el camino no tenga que ser uno de caos y confusión. En lugar de eso, puede ser un proceso, un tiempo bien pensado y ordenado.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 19 de mayo de 2026.
Ayer escuchamos a tres mujeres que entienden lo que significa quedarse a …
Débora: Luego del fallecimiento de un cónyuge, ocuparse de las finanzas suele ser lo último que queremos enfrentar. Andrea Karsten dice que la Palabra de Dios es una guía para prepararnos para tiempos de crisis.
Andrea Karsten: Creo firmemente que hay principios financieros bíblicos a los que podemos acudir, idealmente antes de que ocurra un momento que marque nuestra vida, habiéndolo pensado con anticipación. Y saber que hay un plan bíblico sólido que nos respalda y hace que el camino no tenga que ser uno de caos y confusión. En lugar de eso, puede ser un proceso, un tiempo bien pensado y ordenado.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 19 de mayo de 2026.
Ayer escuchamos a tres mujeres que entienden lo que significa quedarse a cargo de las finanzas familiares después de la muerte de un ser querido.
Karen Melby quedó viuda cuando su esposo partió para estar con el Señor en 2016, tras una batalla contra la leucemia. Lisa Hagenauer es abogada especializada en planificación patrimonial y sucesiones en Grand Rapids, Michigan. Y Andrea Karsten es asesora financiera, también en Grand Rapids. El día de hoy ella continúa una conversación con Nancy sobre los pasos necesarios para organizar mejor las finanzas. Escuchemos.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Puede que, a lo largo de los años, me hayas escuchado hablar de mi papá. ¡Yo amaba a mi papá! Soy la hija mayor, la primogénita de siete hermanos. Cuando mi papá se fue a estar con el Señor, mis hermanos y yo dijimos: «¡Pensábamos que éramos su favorito!», pero estoy segura de que yo lo era. Aunque ciertamente todos pensábamos que lo éramos.
Y ya me has escuchado hablar de que el Señor se llevó a mi papá al cielo el fin de semana de mi cumpleaños número veintiuno. Así que éramos siete hijos, con edades entre ocho y veintiún años. Mi mamá en ese entonces tenía cuarenta años y mi papá tenía cincuenta y tres cuando murió repentinamente de un ataque al corazón.
El Señor sabía, desde la eternidad pasada, que ese día llegaría en el tiempo que Él había determinado, pero nosotros no teníamos la menor idea. Y cuán agradecida estoy de que mi papá tuvo la sabiduría, la previsión, la disciplina y la determinación para prepararse en muchas áreas: espiritual, emocional, familiar y financieramente. Su testamento, sus asuntos financieros, todo estaba en orden, y había un equipo de personas que ayudó a mi mamá a atravesar esas cosas tan difíciles que siguieron, como, por ejemplo, qué hacer con su negocio, entre otras decisiones.
Cuando miro atrás a ese tiempo, por supuesto que hubo muchas lágrimas y una enorme sensación de pérdida, pero también hubo una profunda convicción de que Dios era nuestro Protector. Y la razón por la que pudimos sentir eso fue porque nuestro padre hizo un buen trabajo al prepararnos para seguir adelante. ¡Así que estoy muy, muy agradecida por eso!
Pero me doy cuenta de las pocas personas que están preparadas para seguir adelante tras la pérdida de un cónyuge, que es específicamente de lo que estamos hablando hoy, y también ante otros cambios en nuestras circunstancias de vida que son transformadores y para los cuales necesitamos estar preparadas.
Y por eso me llena de gozo tener conmigo en el programa de esta semana a una amiga de muchos años y a dos nuevas amigas. Así que está Karen Melby, a quien he mencionado antes. Karen, tú has sido viuda ya por…
Karen Melby: Más de 9 años.
Nancy: Y caminamos contigo a lo largo de ese proceso de Scott durante dos años y medio enfrentando la leucemia, temporadas en las que pensábamos que quizá habría una cura, momentos de ánimo, de celebrar buenos reportes, y luego, cuando llegó el momento, a los cincuenta y seis años, él partió.
Scott te había preparado a ti y a sus cinco hijos de una manera admirable, espiritual y relacionalmente, en su caminar con el Señor, y en lo que ustedes sabían que realmente era importante para él. Y vamos a hablar un poco más de eso a lo largo de esta semana. Pero también había muchas cosas por delante. ¿Qué edades tenían tus hijos en ese momento?
Karen: Mis hijos tenían entre dieciocho y veintiocho años, cinco hijos. Dos ya estaban casados.
Nancy: Seguían estando en etapas muy importantes de la vida, en pleno proceso de lanzarlos al mundo adulto. Así que no era como si ya estuvieras completamente en la etapa del nido vacío. Todavía había universidad, bodas, hijos acomodándose en nuevas etapas. Vamos a hablar de algunas de las cosas que fueron importantes, y también de algunas que te habría gustado haber conversado antes.
También me alegra que hoy nos acompañen dos mujeres que se preocupan profundamente por este tema. Además, son profesionales que ayudan a otros en esta área. Lisa Hagenauer es una abogada especializada en planificación patrimonial y sucesoral. Estás casada, tienes tres hijos, y Lisa, este es un tema del que hablas con personas todo el tiempo.
Les ayudas a pensar en cosas que quizá ni siquiera se dan cuenta de que necesitan considerar. De hecho, vi aquí un documento que habías preparado para un seminario. Me alegra que incluyeras una lista de términos con sus significados, porque algunas de esas palabras ¡me suenan a mí como idioma griego!
Lisa Hagenauer: Exacto, y definitivamente eso está en «griego» para la mayoría de las personas.
Nancy: No tenemos que convertirnos en expertas en todo esto, pero sí necesitamos saber a quién preguntar, cómo obtener el tipo correcto de ayuda y cómo acceder a la información básica. Y eso es parte de lo que tú haces.
Lisa: Es muy importante saber eso, porque para muchas personas todo esto puede resultar intimidante. No tienes que saberlo todo, ni resolverlo todo por tu cuenta. Solo necesitas tener la determinación y la disposición de buscar ayuda y avanzar paso a paso. De esa manera, es totalmente manejable.
Nancy: Mi deseo es que, como resultado de esta serie de conversaciones, cada persona que está escuchando se pregunte: «¿Hay un siguiente paso que necesito dar para estar en el lugar en el que debería estar?». Tal vez estés en tus treinta y soltera, tal vez tengas varios hijos pequeños, o tal vez seas una viuda mayor; hay muchas etapas de la vida representadas en quienes nos están escuchando hoy.
No todas las personas necesitan hacer exactamente lo mismo en cada etapa, pero esperamos que puedas darte cuenta de que realmente importa estar preparada para seguir adelante, especialmente ante la pérdida de un cónyuge.
Y bueno, también nos acompaña Andrea Karsten. Andrea, tú eres asesora financiera. Tienes dos hijos en casa: uno ya adulto y otro a punto de salir del nido, y tu esposo es pastor. Me encanta la manera en que piensas sobre toda esta área. Es así para todas nosotras, pero tú has sido quien ha enfatizado que esto no se trata de pensar en el dinero solo desde una lógica financiera o de ganancias. Tu carga es ayudar a las personas a pensar de manera bíblica y con una mentalidad semejante a la de Cristo desde el inicio; no solo en temas del final de la vida, sino en lo que hacemos con los recursos mientras los tenemos ahora. Porque hay una mayordomía involucrada.
Entonces, Andrea, ¿cómo animas a las personas a pensar en lo que significa ser mayordomas, administradoras de los recursos que Dios nos ha confiado, sean muchos o pocos? ¿Cómo deberíamos pensar acerca de esos recursos?
Andrea: Bueno, en primer lugar, muchas gracias, Nancy. No hay duda de que Dios quiere que vivamos y caminemos en el regalo maravilloso de Su paz.
Nancy: ¡Me alegra que hayas dicho eso! Porque esto no es algo para vivirlo con ansiedad.
Andrea: No.
Nancy: Aquí es donde queremos ser guiadas por el Espíritu y tener la paz de Cristo. De hecho, pensar en las finanzas a la manera de Dios y usar sabiduría en nuestra planificación puede ayudarnos a experimentar una mayor paz.
Andrea: Exacto, en el plan y en el proceso. Creo firmemente que hay principios financieros bíblicos a los que podemos acudir, idealmente antes de que ocurra un momento que marque nuestra vida, habiéndolo pensado con anticipación. Y saber que hay un plan bíblico sólido que nos respalda hace que el camino no tenga que ser uno de caos y confusión. Más bien, puede ser un proceso, un tiempo bien pensado.
Nancy: Pero no vamos a estar en un buen lugar cuando llegue ese momento si no hemos estado viviendo con sabiduría desde antes. Un ejemplo de esto es, y esto es muy básico, todo el tema de elegir un estilo de vida en el que vivimos dentro de nuestras posibilidades. Hoy en día eso suena casi novedoso, pero es sumamente importante, ¿no?
Andrea: Así es. De hecho, hablamos de eso todo el tiempo, incluso ahora, y especialmente ahora: debemos gastar menos de lo que ganamos.
Nancy: Ahora, algunas personas te están escuchando y están pensando: «¡No hay manera de que yo pueda hacer eso! Gano muy poco, o mi esposo y yo ganamos muy poco. Me estás diciendo que no tenga grandes deudas, pero también me dices: “¡Evita las deudas!”». ¿Por qué es tan importante eso?
Andrea: La deuda es una de esas cosas en las que siempre estás presuponiendo el futuro, es decir, estás asumiendo lo que vendrá más adelante. Así que, tomas una hipoteca a treinta años o una línea de crédito, estás presuponiendo que en el futuro tendrás la capacidad de pagar esa deuda.
Y, por supuesto, no conocemos el futuro. No sabemos cómo será. Por eso tenemos que ser cuidadosos con la manera en que asumimos deudas.
Nancy: Entonces, no estás diciendo que bajo ninguna circunstancia alguien deba tener una hipoteca sobre su casa.
Andrea: No, para nada. Por ejemplo, hoy en día, en los Estados Unidos, la deuda forma parte del modo en que se financian las cosas, de cómo compramos grandes bienes. Así que la deuda no es algo malo en sí mismo, no es un pecado; pero sí es algo con lo que debemos ser cautelosas, especialmente acerca de cuánto ponemos sobre nuestros hombros ahora.
Nancy: Porque es algo que puede esclavizarnos, como nos dice Proverbios 22: «El rico domina a los pobres, y el deudor es esclavo del acreedor» (v. 7).
Andrea: Absolutamente. Por eso debemos ser cuidadosos con la deuda. Parte de eso tiene que ver con asegurarnos de tener un plan de gastos, o, dicho de otra manera, un «presupuesto». Saber cómo fluye el dinero en el hogar. Eso significa involucrarnos en las decisiones de gasto: qué ponemos en la tarjeta de crédito, cuánto gastamos en el supermercado, en la ropa de los hijos o en la educación.
Hay tantas cosas que compiten por nuestro dinero, tantas áreas en las que podemos terminar gastándolo.
Nancy: Y no queremos gastar hasta el último centavo que entra, porque entonces no tendremos cómo responder ante una emergencia.
Andrea: Exactamente. Y necesitamos, sin duda, que ese presupuesto tenga capacidad para el ahorro futuro. Y aun antes de eso, está toda esta conversación sobre dar y dar con generosidad, y entender de verdad que ¡Dios es dueño de todo! La paz mental y una manera completamente distinta de ver todo esto llegan cuando comprendemos que somos mayordomas, administradoras de Su dinero, de Su riqueza.
Nancy: No somos las dueñas; ¡Él es el dueño! Y ese es, en cierto modo, un punto de partida fundamental, ¿no es así?
Andrea: Así es. Él es el dueño.
Nancy: Karen, te conozco, y conocí a Scott desde hace muchos años, y recuerdo que esa siempre fue su manera de pensar. No estaban tan preparados en algunas áreas prácticas como les habría gustado cuando el Señor llevó a Scott a casa, pero tú y Scott estaban completamente de acuerdo en esto: «Esto no es nuestro; solo somos mayordomos. Queremos honrar al Señor y glorificarlo». Querían ser generosos. Ustedes eran dadores alegres. Querían agradar a Dios, porque Él es quien les había confiado todo eso.
Karen: Eso es totalmente cierto. De hecho, cuando éramos una pareja joven, pasamos por Crown Ministries, y luego Scott continuó involucrado en ese ministerio y sirvió en su junta directiva. Eso formaba parte de su vida, y también se fue reflejando en nuestra familia. Era una parte muy importante de cómo vivíamos y de cómo queríamos vivir.
Lo que fue interesante para mí, después de su muerte, fue darme cuenta de que no podía ser una buena administradora en el futuro si no tenía claridad sobre cómo se estaban manejando las cosas. Scott se encargaba de cómo se administraba el dinero y yo fui parte de eso.
Teníamos a una mujer que nos ayudaba, pero cuando todo recayó sobre mí, me di cuenta de que estaba completamente perdida en muchas áreas. Y eso me confrontó de lleno: «¿Cómo puedo hacer una buena mayordomía si ni siquiera sé cómo funcionan las cosas?».
Nancy: Así que una de las primeras partes de un plan es detenerse, hacer un inventario y evaluar cuáles son algunas de las cosas de las que simplemente necesitas empezar a ser consciente. La Escritura dice en Proverbios 27:23: «Conoce bien la condición de tus rebaños».
Karen: Exactamente.
Nancy: Quisiera que cualquiera de ustedes interviniera aquí. ¿Cuáles son algunas áreas específicas con las que necesitamos estar familiarizadas?
Lisa: Creo que, primero, es muy importante entender que todas necesitamos un plan, porque muchas personas piensan que no lo necesitan. Así que lo primero es saber cuál es ese plan. Como dice Andrea, es clave saber qué entra y qué sale en el hogar.
Muchas personas pagan lo que consideran sus gastos normales, pero en realidad no saben, al final del mes, cuánto les está costando eso. ¿Qué está entrando? ¿Qué está saliendo? Por eso, antes de empezar con todo esto, es muy importante que, si eres soltera, te sientes y te asegures de tener claridad sobre tu propio plan. Y si estás casada, sentarte con tu esposo y decir: «Bien, ¿qué tenemos? ¿Dónde está? ¿Cómo accedemos a eso?».
Nancy: Cuando dices «eso», dime a qué cosas específicas te refieres.
Lisa: Me refiero a cualquier tipo de activo que tengas:
- Saber dónde está: ¿Está en un banco?
- ¿Qué tipo de activo es? ¿Es una cuenta corriente? ¿Es un fondo de inversión?
- Saber cómo acceder a él.
- Saber a quién puedes llamar.
- Si es en línea, saber cómo ingresar: tus contraseñas y tus nombres de usuario.
Cuando mi papá falleció, mi mamá ni siquiera sabía realmente dónde estaban los activos, cuáles eran, quién los administraba, ni quiénes eran los asesores a los que debía acudir. Así que tener una buena idea del «panorama general», de lo que tienes y dónde está, es muy importante. ¡Y ese es solo el comienzo!
Andrea: Lisa, me encanta la historia de tu mamá cuando estaban tratando de averiguar las contraseñas de tu papá. ¿Puedes compartirla?
Lisa: Sí, es muy graciosa, porque mi papá tenía todo en orden… excepto hablarlo realmente con mi mamá. Durante años los habíamos animado diciéndoles: «De verdad tienen que sentarse a conversar…». Sabíamos un poco de lo que estaba pasando, pero no en detalle.
Cuando mi papá falleció, tuvimos que empezar a abrirnos camino y descifrar todo. Una de las cosas fue que tratábamos de entrar a las cuentas digitales y no sabíamos su contraseña. Entonces nos dijeron: «Pueden responder una de las preguntas de seguridad». Y una de esas preguntas era quién era su actor favorito.
Y empezamos a decir nombres: John Wayne, Rock Hudson y decíamos: «¡No tenemos idea de cuál es!». Nunca lo pudimos averiguar.
Nancy: ¡Pura adivinanza!
Lisa: Y una de sus cuentas, de hecho, su cuenta de correo electrónico, no la pudieron cerrar porque nunca logramos acceder correctamente para cancelarla. Podríamos haber ido a la corte si hubiéramos querido, pero lo curioso es que ahora esa cuenta simplemente sigue allí y, de vez en cuando, me llega un correo basura de mi papá.
Nancy: Sí, eso es difícil, porque la cuenta no se puede cerrar.
Lisa: Sí, ya también es una sensación muy extraña. Así que debemos pensar incluso en esas cosas que nos parecen tan básicas. Bueno, mi mamá no tenía idea de quién era el actor favorito de mi papá, ¡y hasta el día de hoy seguimos sin saberlo!
Nancy: La imagen que me viene a la mente es esta: si estás muy familiarizada con la distribución de tu casa, si la has recorrido muchas veces con la luz encendida, sabes dónde están las cosas, qué obstáculos hay, con qué podrías tropezarte. Entonces, cuando se va la luz, hay una tormenta y todo queda a oscuras, puedes moverte, porque ya existe esa familiaridad.
Creo que muchas de nosotras, cuando se trata de estas áreas prácticas, finanzas, asuntos legales y cosas por el estilo, no nos familiarizamos con ellas cuando «las luces estaban encendidas». Y luego, cuando llega la tormenta y se apagan las luces, andamos a tientas, tropezándonos y cayéndonos. Eso incrementa la tensión, la intensidad, el miedo y la ansiedad, especialmente en personas mayores, porque no aprovechamos la oportunidad cuando éramos más jóvenes y estábamos en pleno uso de nuestras facultades.
Lisa: Exacto, resulta abrumador. El primer pensamiento que nos viene es: «¿Por dónde empiezo?». Y esto es algo que podemos enseñar a nuestros hijos desde muy pequeños, empezar a darles ese conocimiento para el futuro. Creo que es algo sumamente importante.
En otras palabras, se ha perdido la enseñanza práctica de cómo administrar el dinero desde temprana edad.
Nancy: «¿Qué son las chequeras?», ¿verdad? «¡Ya no escribimos cheques!».
Lisa: Exacto. Cuando nuestros hijos eran pequeños, teníamos frascos pegados en la pared. Uno decía «Donar», otro «Gastar» y otro «Ahorrar». Hablábamos con ellos cuando querían un juguete nuevo y les decíamos: «Bueno, veamos cuánto hay en tu frasco de “Gastar”. ¿Realmente lo necesitas? ¿O prefieres ahorrar para algo más importante?».
Uno de ellos, que en ese momento tenía seis años, dijo: «¿Y para qué estoy ahorrando?».
Y yo le dije: «Bueno, algún día vas a querer tener un carro, y vas a querer ir a la universidad».
Esas son conversaciones que deberíamos empezar a tener desde muy temprano.
Nancy: ¡Qué maravilloso comenzar con eso, prepararnos para seguir adelante, empezando con los niños!
Lisa: Esto es irónico, porque mi mamá y mi papá nunca hablaron de estos temas entre ellos, pero mi papá fue excelente con nosotros cuando éramos niños. Nos llevaba al banco a depositar el dinero que recibíamos en nuestros cumpleaños y nos explicaba cómo funcionaba todo eso.
Creo que les compartí a un grupo de mujeres una historia muy graciosa: cuando fui a la Facultad de Derecho, mi papá fue codeudor de mis préstamos. Después de graduarme, me dijo: «Vamos a ir con mi asesor de seguros local para sacar una póliza de seguro de vida a tu nombre, porque si algo te pasa, no quiero quedarme con la responsabilidad de pagar estas deudas» (porque eran significativas).
Recuerdo que a los veinticinco años probablemente pensé: «¡Guau, eso es un poco insensible de su parte!». Sin embargo, fue muy sabio, y me hizo pensar: Él me ha ayudado, mis padres me han ayudado, y no quiero dejarles esa carga si algo me sucede. Eso realmente me hizo reflexionar, desde joven, sobre las consecuencias y sobre la importancia de cuidarte a ti misma y de cuidar a las personas que amas pensando en el futuro.
Nancy: Lisa y Andrea, cuando ustedes enseñan sobre estos temas, les dicen a las personas que necesitan conocer todos sus activos, sus deudas, sus ingresos y sus gastos. Eso es como tener un panorama general, saber dónde estás parada.
Han mencionado cosas específicas como contraseñas, cuentas y qué tipo de cuentas son, cómo se pagan las facturas, y demás. Luego también han hablado de conversar sobre los objetivos de un plan patrimonial. ¿Cómo se ve eso en la práctica? ¿Qué significa realmente? Especialmente si estás pensando: «Probablemente no voy a morir pronto». ¿Quién sabe? ¿Cómo deberíamos pensar en los objetivos de un plan patrimonial?
Andrea: Sí, es una muy buena pregunta. Cuando remito a mis clientes a un abogado de planificación patrimonial, muchas veces dicen: «Uy, me siento incómodo con eso. Todavía no sé qué quiero hacer». Y yo les respondo: «No, cuando vayas a ver a un abogado de planificación patrimonial, ellos saben que tú no lo sabes, y con gusto te van a acompañar a lo largo de ese proceso».
Nancy: Te van a ayudar a aclararlo.
Andrea: Los mejores abogados de planificación patrimonial son, sin duda, aquellos que saben hacer las mejores preguntas, que saben cómo ayudar al cliente a expresar qué es lo más importante para él.
Nancy: Es clave tener personas preparadas que te acompañen en este proceso. Y aquí es donde, para quienes no somos expertas en estos temas, puede volverse un poco confuso. Es como decir: ¿A quién necesito? ¿Quién necesita una pareja en sus cincuenta o en sus cuarenta? ¿Qué tipo de personas deben estar sentadas a la mesa?
Y Karen, sé que tú has tenido que pensar en esto bastante recientemente. ¿Quiénes fueron algunas de las personas que necesitaste para que te ayudaran en ese proceso?
Karen: Déjame empezar con el mejor amigo de Scott, Brian. Él vive cerca. Él y su esposa, Chris, son amigos muy queridos. Brian y Scott solían conversar mucho, y Scott le había pedido a Brian: «¿Ayudarías a Karen a atravesar todo esto?». Brian le respondió: «Sí, no te preocupes, Scott, nos vamos a ocupar de Karen. La vamos a ayudar con todo esto».
Así que, después de que Scott falleció, Brian estuvo allí para acompañarme y trabajar conmigo. Tuvimos a un nuevo asesor de seguros de vida, que se llamaba Bob. También tuvimos una «Lisa» en nuestra vida, solo que este abogado de planificación patrimonial también se llamaba Bob.
Nancy: Así que tenías dos Bobs en el equipo.
Karen: Exactamente. Y luego Brian me ayudó a encontrar una «Andrea» en mi vida, cuyo nombre es Bruce.
Nancy: Todos con «B».
Karen: Sí. También tuve que encontrar un nuevo contador de impuestos. Así que diría que, hablando simplemente como viuda, lo que realmente fue útil para mí fue tener a un buen amigo que pudiera ayudarme a coordinar y armar ese equipo, porque yo no tenía el conocimiento necesario.
Ni siquiera sabía a quién necesitaba. No sabía cómo debía verse ese equipo. Pero Brian, el amigo de Scott, es un hombre de negocios y pudo ayudarme a facilitar todo eso. Ese equipo incluye: un buen amigo que actúe como enlace, un planificador financiero, un buen abogado de planificación patrimonial y una persona de inversiones, que es necesaria, por ejemplo, si tienes un seguro de vida.
Nancy: Ahora, puedo imaginar que algunas personas que están escuchando piensan: «¡Yo creía que solo los millonarios necesitaban ese tipo de ayuda!». Así que, Lisa y Andrea, ayúdennos con esto. Personas comunes, trabajos comunes. No estoy diciendo que tú no seas común, Karen, pero… ¿Qué necesitamos la mayoría de nosotros? ¿Qué tipo de personas debería tener un equipo?
Andrea: Esto es importante, porque descubro que, especialmente aquí en el oeste de Michigan, muchos sentimos que nuestra vida es sencilla. En general, tratamos de vivir de manera simple. Y me encuentro con muchas personas que dicen: «Bueno, en realidad no necesito un plan. Mis hijos se llevan bien. No tenemos mucho».
Hay muchas razones por las que la gente siente que no necesita un plan o un equipo. Pero creo que lo importante es esto: ¡todas las personas lo necesitan! Puede ser un plan sencillo. Tal vez tengas un equipo con una participación limitada en lo que haces.
Nancy: Y con eso no estás diciendo que contratas a estas personas para que trabajen contigo el resto de tu vida.
Lisa: No, claro que no. Tal vez te reúnas con tu contador una o dos veces al año. Quizás establezcas algunas cuentas de inversión o planes de ahorro destinados para los gastos educativos de tus hijos. O puede que no veas a tu asesor financiero con frecuencia.
Nancy: Entonces, aun si no tienes mucho dinero, ¿igual deberías hablar con un asesor financiero?
Lisa: ¡Absolutamente! Creo que es importante hablar con cada uno de esos profesionales. Todas las personas necesitan tener un plan con un abogado, un asesor financiero, un contador y un agente de seguros, ese tipo de personas.
Puede tratarse de un plan muy sencillo y directo, que no necesite ajustes durante un largo período de tiempo una vez que esté establecido. O puede que sí los necesite, y quizá ni siquiera te des cuenta de por qué.
Nancy: O puede que hayas tenido algunas de esas cosas en orden hace años. Aun durante el tiempo que fui soltera, yo tenía un testamento. Pero todo eso necesita actualizarse cuando cambian las circunstancias de la vida.
Lisa: Sí, sin duda. Es importante darse cuenta de eso y revisarlo, si estás casada, junto con tu esposo. Deben preguntarse: «¿Esto sigue funcionando?», y si hay un cambio significativo en tu vida o en la vida de alguien que amas.
Nancy: ¿Cómo la edad de tus hijos?
Lisa: Exacto. O si tienes un hijo que desarrolla una discapacidad. Eso puede afectar la planificación. O si una de las personas en las que confías, y que figura en tus documentos como tu representante, fallece, o su vida se vuelve más complicada y ya no puede cumplir ese rol. Todas esas cosas son realmente importantes.
Nancy: Bueno, estoy mirando el reloj y me doy cuenta de que nos dejamos llevar por la conversación y aún hay mucho más de qué hablar, pero vamos a cerrar esta conversación por hoy. Espero que esto te esté desafiando a pensar en lo que necesitas hacer para honrar al Señor con los recursos que Él te ha confiado, porque de eso se trata todo esto.
Débora: Esa fue Nancy DeMoss Wolgemuth. Ella y sus amigas Karen, Andrea y Lisa nos están ayudando a reflexionar sobre cómo usar sabiamente los recursos que Dios nos ha dado.
Si eres viuda, sabes que muchas veces puedes sentirte vulnerable y sola. Si esa es tu situación actual, Karen Melby quiere ofrecerte una palabra de esperanza.
Karen: Si eres viuda, o estás a punto de serlo, clama al Señor; Él vendrá, tomará tu causa en Sus manos y te ayudará.
Débora: Escucha más sobre lo que Karen nos comparte en el próximo episodio aquí, en Aviva Nuestros Corazones.
Ayudándote a honrar al Señor con los recursos que Él te ha confiado, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación