Dios ha puesto en nuestras manos un tesoro
Nancy DeMoss Wolgemuth: Antes de comenzar conel episodio de hoy, me gustaría dedicar un momento a honrar a mi amiga de toda la vida, Kay Arthur, quien, desde mayo del 2025, está adorando en la presencia de su Salvador.
Kay fue una dulce fuente de aliento para mí desde los inicios de Aviva Nuestros Corazones. Aprendí mucho de ella y estoy profundamente agradecida por su vida y su ministerio. Sé que muchas de nuestras oyentes han sido bendecidas por las enseñanzas de Kay, sus libros y muchos, muchos estudios bíblicos, y Ministerios Precepto.
Si conoces algo sobre Kay, sabes que su amor por la Palabra de Dios era contagioso, y aquí, en Aviva Nuestros Corazones, lo experimentamos cuando fue invitada a este programa…
Kay Arthur: La aplicación práctica consiste en cómo vas a cambiar tu forma de pensar para alinearla con lo que dice la Palabra …
Nancy DeMoss Wolgemuth: Antes de comenzar conel episodio de hoy, me gustaría dedicar un momento a honrar a mi amiga de toda la vida, Kay Arthur, quien, desde mayo del 2025, está adorando en la presencia de su Salvador.
Kay fue una dulce fuente de aliento para mí desde los inicios de Aviva Nuestros Corazones. Aprendí mucho de ella y estoy profundamente agradecida por su vida y su ministerio. Sé que muchas de nuestras oyentes han sido bendecidas por las enseñanzas de Kay, sus libros y muchos, muchos estudios bíblicos, y Ministerios Precepto.
Si conoces algo sobre Kay, sabes que su amor por la Palabra de Dios era contagioso, y aquí, en Aviva Nuestros Corazones, lo experimentamos cuando fue invitada a este programa…
Kay Arthur: La aplicación práctica consiste en cómo vas a cambiar tu forma de pensar para alinearla con lo que dice la Palabra de Dios, y cómo vas a ordenar tu vida para que tus actos coincidan con tus palabras.
Nancy: … y cuando habló en los eventos de True Woman.
Kay: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Leer con enfasis
Nancy: Hace unos años, en una de nuestras conferencias True Woman, Kay se unió a mí en el escenario. Tenía casi ochenta y nueve años en ese momento. Le pregunté cómo el carácter de Dios y Su Palabra le habían dado ánimo en su vida. Esto es parte de lo que ella me dijo.
Kay: Su Palabra es una torre fuerte, así que cada vez que tengo una necesidad, corro hacia la Palabra de Dios. Le pido a Dios: «Señor, muéstrame lo que necesito saber. Muéstrame lo que necesito hacer». Y luego espero en Él. Cuanto más estudias la Palabra de Dios, más fácil te resulta.
Nancy: Y, por supuesto, facilitar el estudio de la Palabra de Dios es precisamente lo que Kay Arthur y Ministerios Precepto han hecho siempre.
Estoy muy agradecida por la vida de esta preciosa mujer, y sé que muchas de nuestras oyentes también lo están. Quizás tú seas una de ellas. Demos gracias al Señor por ella ahora, y luego escucharemos el episodio de hoy de Aviva Nuestros Corazones.
Oh Señor, cuánto te agradezco por el regalo de esta mujer tan preciosa, por su fidelidad hacia Ti y Tu fidelidad hacia ella durante tantos años; por su amor por Tu Palabra, su entusiasmo por lo que estaba descubriendo en las Escrituras y todas las formas en que sirvió para ayudarnos a amar más Tu Palabra.
Te ruego que le des a su familia el consuelo que solo Tú puedes darles: a su familia y a hijo David, que continúa dirigiendo Ministerios Precepto, y al personal y los amigos de ese ministerio que están realmente afligidos por esta pérdida. Te ruego que los animes y los fortalezcas como solo Tú puedes hacerlo.
Gracias por haberla acompañado en su vejez y en su enfermedad de Parkinson. Ahora ella está bien, está completa y está contigo. Ella trazó un camino. Y los que quedamos atrás la extrañamos, pero también queremos seguir los pasos que ella nos enseñó: amarte con todo nuestro corazón, buscarte y creer en Ti para recibir grandes cosas de tu Palabra.
Oramos para que levantes a muchos, muchos más que sigan sus pasos, que amen Tu Palabra, la estudien, busquen cumplirla y sean usados por Ti de maneras maravillosas mientras compartimos Tu Palabra con los de nuestra generación. Oramos en el nombre de Jesús, amén.
Débora de Rivera: Los levitas del Antiguo Testamento eran administradores de un tesoro maravilloso, y Nancy DeMoss Wolgemuth dice que nosotros también lo somos.
Nancy DeMoss Wolgemuth: ¡Qué gozo será cuando todas las cargas que hemos llevado aquí en la tierra nos parezcan tan ligeras como una pluma, como aflicciones ligeras y momentáneas! Será un gozo poder entregarle a Él los tesoros que nos fueron confiados. Y poder decirle: «Señor, por Tu gracia, aquí está todo. Todo está completo. Te lo entregamos».
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, autora del libro «Santidad: El corazón purificado por Dios», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 8 de enero de 2026.
Ayer escuchamos la primera parte de un mensaje que Nancy dio en nuestra reunión de personal. Fue un pequeño vistazo a cómo es trabajar en Aviva Nuestros Corazones y a lo que es el ministerio en general.
Nancy compartió con nosotros que una vida de ministerio, ya sea vocacional o informal, pero significativa, que se lleva a cabo en nuestros hogares, iglesias y comunidades, se parece mucho a la vida de un levita del Antiguo Testamento. Interesante, ¿no? Habló sobre el llamado de los levitas, su preparación, sus privilegios y sus responsabilidades. Nos mostró muchos paralelismos con la vida de quienes servimos al Señor. Si te perdiste el episodio anterior, siempre puedes volver atrás y escucharlo a través de la aplicación Aviva Nuestros Corazones, o en AvivaNuestrosCorazones.com.
Hoy vamos a dar un giro y hablaremos brevemente sobre el peligro que los levitas corrían. Aquí está Nancy con la segunda parte de la serie «Lecciones sobre los levitas».
Nancy: Por favor, acompáñame al libro de Números, capítulo 16. Empezando en el versículo 1, dice: «Y se rebeló Coré»; quizás recuerdes ese nombre. Probablemente no hayas llamado así a ninguno de tus hijos. El versículo sigue diciendo:
«Y se rebeló Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví…».
Coré era un coatita. Los coatitas eran una de las tres familias de los levitas. Entonces, Coré era de esa familia, en particular de la tribu de Leví, que era responsable de llevar los objetos sagrados en el santuario. Era un llamado sagrado. No podían tocarlos. Tenían que ser transportados con cuidado. No podían mirarlos, porque si lo hacían, morían. Era una responsabilidad sagrada y enorme. Y Coré pertenecía a ese linaje. Eso era parte de su responsabilidad. Ahora, ¿qué hizo?:
«Y se rebeló Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, con Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, hijos de Rubén, y se alzaron contra Moisés, junto con algunos de los israelitas, 250 jefes de la congregación, escogidos en la asamblea, hombres de renombre. Y se juntaron contra Moisés y Aarón…».
Aquí tenemos a Coré, que es el primero en enojarse; se altera y consigue que otros se pongan de su parte y se unan a su rebelión. En el versículo 3 le dice a Moisés y a Aarón:
«…y les dijeron: “¡Basta ya de ustedes! Porque toda la congregación, todos son santos, y el Señor está en medio de ellos. ¿Por qué, entonces, ustedes se levantan por encima de la asamblea del Señor?”».
Ahora, estas son acusaciones graves, y Moisés las tomó en serio. Veamos lo que dice el versículo 4:
«Cuando Moisés escuchó esto, cayó sobre su rostro…».
Como Moisés solía hacer, se postró ante el Señor en oración intercesora. Luego fue directo al fondo del asunto. Coré y sus compañeros le habían dicho a Moisés: «¡Basta ya de ustedes!». Pero veamos el versículo 7. Moisés les dice:
«… ¡Basta ya de ustedes, hijos de Leví! [versículo 9:] ¿No les es suficiente que el Dios de Israel los haya separado del resto de la congregación de Israel, para acercarlos a Él, a fin de cumplir el ministerio del tabernáculo del SEÑOR, y para estar ante la congregación para ministrarles?…» (vv. 7, 9).
¿No es eso suficiente para ustedes?
Moisés les recordó el honor que tenían por haber sido apartados para servir al Señor y a Su pueblo como levitas.
Mira el versículo 10: «No es suficiente, que Dios se te ha acercado a ti Coré, y a todos tus hermanos, hijos de Leví, contigo. ¿Y pretenden también el sacerdocio?». (NTV)
Solo los hijos de Aarón, de la tribu de Leví, podían ser sacerdotes. Pero Coré no estaba satisfecho con los privilegios y responsabilidades que se le habían otorgado. Él quería algo que Dios no le había dado. Ambición egoísta, y quería desempeñar un papel diferente al que Dios le había asignado.
Por eso, Moisés le dice: «¿No te basta con que el Señor te haya llamado para estar con Él? Te ha acercado a Él. Te ha concedido el privilegio de servirle a Él y a Su pueblo, pero tú buscas algo más. Quieres la posición que tiene otra persona».
Dios toma esto en serio, y las cosas no terminaron bien. Recuerdas el derramamiento del juicio, y cómo Dios hizo que la tierra se abriera y se tragara vivo a Coré, junto con los demás que habían liderado la rebelión, muchos de ellos consumidos por el fuego. Es un pasaje sobrio, y me recuerda que ninguno de nosotros, empezando por mí, está a salvo del peligro espiritual del orgullo.
La permanencia y la posición en el ministerio pueden hacernos pensar demasiado elevado de nosotros mismos. Pueden predisponernos a la presunción y al pecado. Pueden llevarnos a justificar comportamientos y actitudes que no son santas. Esto es un recordatorio importante para mí, empezando por mí misma. «Oh, Señor, guarda mi corazón, protégeme y recuérdame que Dios nos llamará a cuentas, como líderes, cuando no lo honremos y no honremos el lugar en el que Él nos ha puesto».
Bueno, las consecuencias de este orgullo y rebelión fueron trágicas. Todo el legado de Coré podría haberse arruinado y borrado. Pero, mientras estoy enseñando a través del Antiguo Testamento, una de las cosas que buscamos son los destellos de gracia. Y aquí tenemos uno increíble. En Números, capítulo 26, no voy a pedirles que lo busquen, pero en Números 26, en el versículo 11, se relata lo que acabamos de leer en Números 16, aunque habla de cómo Dios juzgó a Coré y a los que se rebelaron con él. Luego dice:
«Pero los hijos de Coré no murieron».
Ahora, no se nos dice por qué; tal vez se les perdonó la vida porque eran demasiado jóvenes para ser considerados responsables. O tal vez fue porque no se unieron a la rebelión de su padre. Pero hay algo muy precioso aquí: no solo se les perdonó la vida, sino que, en la bondad de Dios, los hijos, los descendientes de Coré, se convirtieron en una hermosa imagen de la redención. Permítanme darles dos ejemplos.
En 1 Crónicas, capítulo 6, se habla de los hijos de Coré. Esto se encuentra en uno de esos largos capítulos genealógicos que uno quisiera saltarse. Pero se alegrarán de no haberlo hecho, porque entonces, 1 Crónicas 6:31, dice:
«Estos son [los hijos de Coré] los que David puso sobre el servicio del canto en la casa del Señor, después que el arca descansó allí. Ellos ministraban con el canto delante del tabernáculo…» (vv. 31-32).
Se convirtieron en los líderes de la adoración. Su padre se había rebelado; había cometido pecado. Había sido disciplinado, castigado y juzgado por su pecado. Pero Dios redimió a sus descendientes de la destrucción y los convirtió en siervos del Señor, encargados de dirigir la música. Estos hijos de Coré escribieron una docena de salmos, entre ellos este, el Salmo 84.
«¡Cuán preciosas son Tus moradas,
Oh Señor de los ejércitos!
Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del Señor;
Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo…
[Versículo 10:] Porque mejor es un día en Tus atrios que mil fuera de ellos.
Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios
Que morar en las tiendas de impiedad» (vv. 1-2, 10).
Este salmo nos muestra la profunda satisfacción que los hijos de Coré llegaron a experimentar con el solo privilegio de conocer y servir a Yaweh. Es suficiente, Él es suficiente. Tenemos suficiente. No necesitamos nada más.
Bueno, y ahora voy a llevarlas a un libro más de la Biblia para darle una última imagen. En el libro de Esdras, puedes encontrarlo: Esdras, Nehemías, Ester. Esdras capítulo 8
En este capítulo, se nos presenta una imagen más de los levitas. Permítanme darles un poco de contexto. Esdras se estaba preparando para salir de Babilonia después de setenta años de cautiverio. Esto es ya un gran salto hacia adelante desde donde estábamos en Números. Él va a llevar a un grupo de exiliados de regreso a Jerusalén.
Todo estaba listo. Se han hecho las listas con los nombres. El equipaje está hecho; están listos para partir. Y luego miren lo que dice el versículo 15 de Esdras 8:
«Y los reuní junto al río que corre hacia Ahava, donde acampamos tres días; y habiendo buscado entre el pueblo y los sacerdotes, no hallé ninguno de los hijos de Leví allí».
¡Wao! No podemos salir sin los levitas. No tenemos levitas para este viaje. Necesitamos levitas para este viaje.
Así que Esdras le envía un mensaje a uno de los líderes del pueblo de Dios en Babilonia y básicamente le dice: «Envíanos algunos levitas. Necesitamos levitas». Veamos entonces el versículo 18 del capítulo 8. Dice:
«Y conforme a la mano bondadosa de nuestro Dios sobre nosotros, nos trajeron a un hombre con entendimiento de los hijos de Mahli, hijo de Leví, hijo de Israel, es decir, a Serebías, con sus hijos y hermanos, dieciocho hombres; y a Hasabías y a Jesaías de los hijos de Merari, con sus hermanos y sus hijos, veinte hombres…» (vv. 18-19).
Merari era uno de los tres linajes de la familia de Leví. Estos eran levitas. También había veinte servidores del templo que habían sido designados por David y los líderes para el trabajo de los levitas. Todos fueron identificados por su nombre.
«Necesitamos a los levitas. No podemos prescindir de ellos. Necesitamos a estos fieles servidores del Señor». Ahora veamos el versículo 24 de Esdras 8, donde habla Esdras.
«Entonces aparté a doce de los sacerdotes principales, a Serebías, a Hasabías, y con ellos diez de sus hermanos».
Y lo que leemos en los versículos siguientes es que Esdras entregó a estos sacerdotes y levitas todo el oro, la plata y los objetos que habían sido donados para el templo de Jerusalén.
Ahora tenían por delante un viaje de unos 2700 kms, no en línea recta, sino como tenían que recorrerlo en aquella época: a pie. Les entregó estos objetos de valor y les dijo, versículo 28:
«Y les dije: “Ustedes están consagrados al Señor, y los utensilios son sagrados. La plata y el oro son ofrenda voluntaria al Señor, Dios de sus padres. Vigilen y guárdenlos hasta que los pesen delante de los principales sacerdotes, los levitas y los jefes de casas paternas de Israel en Jerusalén, en las cámaras de la casa del Señor.
Así que los sacerdotes y los levitas recibieron la plata, el oro y los utensilios ya pesados, para traerlos a Jerusalén a la casa de nuestro Dios…
Partimos del río Ahava el día doce del mes primero para ir a Jerusalén; [Y me encanta esto] y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del enemigo y de las emboscadas en el camino. Llegamos a Jerusalén…» (vv. 28-29, 31).
Llegamos a Jerusalén. La mayoría de estos hombres nunca habían visto Jerusalén. Habían nacido en Babilonia. Pero ahora estos levitas y otros tenían el privilegio de ver la ciudad santa. Versículos 32 al 34:
«Llegamos a Jerusalén y nos quedamos allí tres días. Y al cuarto día la plata y el oro y los utensilios fueron pesados en la casa de nuestro Dios y entregados en mano de Meremot, hijo del sacerdote Urías, y con él estaba Eleazar, hijo de Finees; y con ellos estaban los levitas Jozabad, hijo de Jesúa, y Noadías, hijo de Binúi. Todo fue contado y pesado, y todo el peso fue anotado en aquel tiempo».
Al comienzo del viaje, todo estaba numerado y pesado, y ahora, al final del viaje, todo está numerado y pesado. Hermanos y hermanas, Dios ha puesto en nuestras manos un tesoro increíble. Es el mensaje, el ministerio del evangelio. Son las vidas a las que hemos sido llamados a servir. Y este precioso tesoro ha sido pesado y puesto en nuestras manos. Dios te ha dado mucho. Dios me ha dado mucho.
Todo ha sido pesado, numerado y contado. Dios sabe cuánto es. Y en nuestro viaje desde aquí hasta el cielo, si no tenemos la mano de Dios sobre nosotros, no lo lograremos. Pero sí tenemos Su mano sobre nosotros, y Él nos acompaña; Él va con nosotros, a nuestro lado, entre nosotros, en nosotros, delante de nosotros, detrás de nosotros.
Estamos en Cristo en este viaje. Y en cada fase de este viaje, sin importar lo escarpados que sean los altibajos, el terreno, sin importar lo difícil que sea, sin importar lo largo que sea, sin importar lo lejos que estemos, en cada fase nuestro Dios ha prometido que nos fortalecerá.
Él ha prometido protegernos de las garras del enemigo que amenaza con emboscarnos en el camino. Y pronto, un día, llegaremos a la Nueva Jerusalén, donde veremos a nuestro Gran Sumo Sacerdote.
¡Y qué gozo será cuando todas las cargas que hemos llevado aquí en la tierra nos parezcan tan ligeras como una pluma, esas aflicciones ligeras y momentáneas! Será un gozo poder entregarle a Él los tesoros que nos fueron confiados. Y podremos decir: «Señor, por Tu gracia, aquí está todo. Todo está completo. Te lo entregamos».
El ministerio es un llamado sagrado y santo para cada hijo de Dios. Es una mayordomía extraordinaria, una responsabilidad enorme, pero hay cargas que hay que llevar. Y a veces, este llamado, el hecho de ser apartado para el ministerio, significa ser invisible, desconocido, subestimado, infravalorado. Pocos conocen el alcance de la inversión que hacemos en la obra de Dios. Pocos conocen el precio que has pagado o estás pagando por servirle. Pocos conocen el costo que eso supone.
Quiero que recordemos que el ministerio, el ser apartados para servir al Señor y a Su pueblo, es un regalo maravilloso e inmerecido. Es un regalo. Es un medio a través del cual participamos en la obra de Cristo, el verdadero siervo de Dios. Ser llamados, escogidos, consagrados, fortalecidos y sostenidos por Él es el mayor privilegio que existe.
No hay mayor alegría, y por eso seguimos adelante. No solo cuando estamos aquí cantando, compartiendo y disfrutando juntos. Esto es agradable y divertido. Pero más aún cuando regresamos a esos lugares solitarios y difíciles.
El Señor está con ustedes. Él los fortalecerá y hará a través de ustedes más de lo que pueden imaginar para Su gloria. Así que seguimos adelante, sabiendo que un día daremos cuenta, pero también sabiendo que un día nuestra fidelidad será recompensada por Aquel que nos llamó a Su servicio.
¿Recuerdan la promesa que está en ese versículo de Hebreos 6? Dice:
«Porque Dios no es injusto como para olvidarse de la obra de ustedes y del amor que han mostrado hacia Su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santos».
Charles Haddon Spurgeon (en los episodios a veces lo llamo mi amigo Charles Spurgeon) predicó su último sermón en el Tabernáculo Metropolitano de Londres. No se encontraba bien en ese momento y, unos seis meses después, falleció a la edad de cincuenta y siete años.
En ese último sermón, estas fueron sus palabras finales. Él dijo:
«Descubrirás que el pecado, el yo, Satanás y el mundo son amos difíciles. Pero si vistes el uniforme de Cristo, lo encontrarán tan manso y humilde de corazón, que encontrarás descanso para tu alma. Él es el más magnánimo de los capitanes. Nunca ha habido nadie como Él entre los príncipes más selectos.
Siempre está en el centro de la batalla. Cuando sopla el viento frío, siempre se coloca en el lado más desolado de la colina. El extremo más pesado de la cruz descansa siempre sobre Sus hombros. Si nos pide que llevemos una carga, Él también la lleva. Si hay algo que sea misericordioso, generoso, amable y tierno, sí, generoso y sobreabundante en amor, siempre lo encontrarás en Él.
Durante más de cuarenta años le he servido, bendito sea Su nombre. No he recibido de Él más que amor. Me alegraría continuar otros cuarenta años más en el mismo amado servicio aquí abajo, si así le place. Su servicio es vida, paz y alegría.
Oh, que lo aceptes de inmediato. Que Dios te ayude a alistarte bajo la bandera de Cristo, incluso hoy mismo. Amén».
Débora: Amén. Ella es Nancy DeMoss Wolgemuth, leyendo el último sermón de Charles Spurgeon. ¡Qué increíble es estar enlistado bajo la bandera de Cristo! ¿Ese eres tú? Si eres seguidor de Cristo, ¡así debería ser!
Incluso si no trabajas en el ministerio vocacional, tienes trabajo del reino que hacer en tu iglesia y en tu hogar. Esto es algo maravilloso y emocionante. Dios confió a los levitas tesoros para que los administraran, pero ¿sabes qué? ¡No se ha olvidado de nosotros! Dios también nos ha confiado tesoros maravillosos para que los administremos: el evangelio y personas preciosas a las que amar y servir. Él nos ayudará a ser fieles guardianes de todo lo que nos ha dado.
Este mensaje tuvo un profundo impacto en todos los que asistimos como personal de Aviva Nuestros Corazones, procedentes de todo el mundo, reunidos en Michigan y sentados bajo la enseñanza de Nancy. Con nosotros había muchos miembros de nuestro personal internacional. Quizás ellos son más conscientes que el resto de nosotros del gran privilegio que supone administrar bien el mensaje del evangelio. Pudimos escuchar a algunos de ellos contar cómo Dios está renovando a las mujeres en sus idiomas y países a través de su participación en los ministerios de Aviva Nuestros Corazones.
Sabrina Aslan es la voz de Nancy para Aviva Nuestros Corazones en farsi, el idioma persa. Ella compartió una historia que ilustra el impacto que está teniendo el programa.
Sabrina Aslan: Recientemente, recibimos el testimonio de una pareja iraní que eran nuevos creyentes en Cristo, pero se encontraban en una situación financiera muy desesperada. Al mismo tiempo, la esposa descubrió que estaba embarazada. No sabían qué hacer, porque económicamente estaban en una situación muy desesperada.
Pensaron que tal vez tendrían que abortar. Habían estado luchando con esa decisión porque ni siquiera tenían dinero para pagar al médico para que les practicara el aborto. Pero justo en ese momento, la esposa recibió un pódcast con el tema «El Cielo gobierna» y siguió escuchándolo. Se dio cuenta de que Dios tiene el control y que no debían hacer eso.
Entonces, ella compartió esos pódcasts con su esposo, y él se dio cuenta de que no debían hacerlo. El Cielo gobierna en farsi es la palabra «osamon». Es la misma palabra para cielo y firmamento.
Así que, después de esto, decidieron tener al bebé. Decidieron llamarlo Osamon, para recordar siempre que Dios tiene el control y que Él cuidará de ellos.
Débora: ¡Guau, qué gran testimonio!
A continuación escucharemos a una compañera del ministerio, Aviva Nuestros Corazones en portugués. Raquel es copresentadora de Aviva Nuestros Corazones y leyó una nota de una oyente que agradece los recursos y la enseñanza en portugués que tiene a su disposición.
Raquel: Buenos días, queridas hermanas. La serie sobre la maternidad espiritual que emitieron es obra de Dios. Estoy verdaderamente muy agradecida a Dios por la vida de todas las personas que participan en este ministerio.
La serie anterior a la de la maternidad, en celebración del cuarto año del ministerio, me hizo llorar mucho. Aunque ya conocía los testimonios, escucharlos de nuevo fue como echar más leña al fuego a este corazón avivado. Siempre es muy bueno escuchar y ver lo que Dios está haciendo en nuestras vidas.
Estoy haciendo el estudio «En busca de Dios» con dos mujeres de forma individual. También vamos a empezar hoy un pequeño grupo en la iglesia. Además, tengo un grupo online con mujeres de mi familia que viven en otro estado. Lo que me encanta de este estudio es que nos hace darnos cuenta de que realmente estamos siendo avivadas y de lo mucho que necesitamos estar más atentas e involucradas con la Palabra de Dios. Me encanta ver cómo las personas entregan sus vidas a Él.
Débora: ¡Me encanta escuchar a mujeres como ella, que son capaces de tomar la verdad que escuchan en Aviva Nuestros Corazones y aplicarla en sus propias vidas para discipular a otras personas a su alrededor!
Revive Our Hearts es un ministerio que lleva más de veinticinco años en funcionamiento, ¡y hemos crecido mucho! En 2001, el equipo estaba formado por solo un puñado de personas. Hoy en día, contamos con más de ochenta empleados y voluntarios. Aviva Nuestros Corazones, la rama en español de Revive Our Hearts, es más pequeña, con menos de treinta personas en el equipo.
Pero una mujer con un gran corazón por el país en el que reside, dirige los inicios de Aviva Nuestros Corazones enItalia con la ayuda de unos pocos voluntarios a tiempo parcial. ¡Eso no le impide hacer todo lo que puede! Dorcas ora por un avivamiento en ese país. Esto es lo que ella nos compartió:
Dorcas: Cuando descubrí Aviva Nuestros Corazones y sus recursos, comencé a difundirlos entre todas las mujeres hispanohablantes que conocía. Nuestros corazones se avivaron y decidimos unirnos al movimiento global de avivamiento. Oramos, suplicamos y clamamos al Señor por un avivamiento en Italia, por los niños, las mujeres, los hombres, los pastores y las iglesias. Oramos para que las mujeres regresen a la Palabra de Dios. Esa es nuestra oración.
Débora: Amén. Que Dios responda a esa oración «mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos».
Bueno, si Aviva Nuestros Corazones te ha animado en tu propio ministerio y te gustaría hacer una donación, puedes visitar AvivaNuestrosCorazones.com.
En Mateo 28:19, Cristo nos ordenó: «Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones». ¿Te has puesto a pensar en qué significa esto? Ed Cannon nos recuerda que eso no significa necesariamente que todos tengamos que conseguir pasaportes ahora mismo, pues muchas veces relacionamos la Gran Comisión con el ministerio internacional.
Sin embargo, la Gran Comisión se trata de la persona que tienes al lado. Se trata de esa mujer cuya vida está rota por un divorcio, o que tiene hijos problemáticos, o ha perdido su trabajo. Ahí Dios también usa este ministerio para avivar el corazón de las personas y cumplimos así la Gran Comisión.
Escucha más sobre este tema por parte de Ed Cannon el día de mañana en Aviva Nuestros Corazones. ¡Te esperamos!
Llamando a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación