Podcast Aviva Nuestros Corazones

Dios te bendice por una razón

Annamarie Sauter: ¿Has sentido que Dios te pide hacer cosas que son imposibles de hacer?

Dr. Eric Mason: Él no te ha llamado a hacer nada que Él no te haya dado. Así que Dios no les está diciendo que sean santos por sus propias fuerzas. He aquí, Dios te libera de manera que puedas ser diferente. La liberación no es solo celebrar el no seguir bajo el yugo de algo. El propósito de la liberación es saber que Dios está haciendo algo y liberándote para algo más grande para Él.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: En el día de hoy, tenemos el privilegio de escuchar del corazón de un pastor, verdades maravillosas de la palabra de Dios.

Hace unos años tuvimos la oportunidad de tenerlo como invitado en una de las conferencias Revive. El Dr. Mason es el pastor de Epiphany Fellowship en Filadelfia. Y este año lo tendremos en True Woman 18, que se llevará a cabo los días 27, 28 y 29 de septiembre, en Indianápolis. Nuestra conferencia True Woman de este año se titula, «La verdad que te hace libre». Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com, para mantenerte informada.

En nuestro programa de hoy, escucharemos del valor que tiene el que los  creyentes se involucren en las vidas de otros, uno a uno. El Dr. Mason explicará lo que pasa en una comunidad cuando sacrificamos nuestras propias necesidades y preferencias en aras de servir a otros. Sé que ustedes sacarán mucho provecho de este mensaje. Él nos estará enseñando basado en Levítico 19: 9-18. Permítanme leer este pasaje:

«Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta los últimos rincones de tu campo, ni espigarás el sobrante de tu mies. Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; lo dejarás para el pobre y para el forastero. Yo soy el Señor vuestro Dios.

No hurtaréis, ni engañaréis, ni os mentiréis unos a otros. Y no juraréis en falso por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios; yo soy el Señor.

No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana. No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Dios; yo soy el Señor.

No harás injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni complacerás al rico, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo. No andarás de calumniador entre tu pueblo; no harás nada contra la vida de tu prójimo; yo soy el Señor.

No odiarás a tu compatriota en tu corazón; podrás ciertamente reprender a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el Señor».

Aquí está el Dr. Eric Mason. Él reflexiona sobre este pasaje en la serie, «Abriendo tu vida para bendecir a otros».

Dr. Mason: Cuando pienso acerca de nuestro valor central del ministerio culturalmente relevante, pienso en cuando estábamos investigando para venir a Filadelfia, cuando me iba a mudar aquí, para ser una parte de lo que Dios ya estaba haciendo.

Nosotros empezamos a hacer tres preguntas a la gente: preguntamos a dueños de negocios sin fines de lucro, narcotraficantes, madres, padres, familias, estudiantes universitarios, todo a quién pudiéramos preguntar, para visualizar una imagen de lo que Dios quería hacer a través de nosotros, ayudándonos a seguirlo y establecernos en la ciudad.

Nosotros hicimos tres preguntas. La primera pregunta que hicimos fue, «¿Cuáles son las tres necesidades principales en este vecindario?» Y comenzaron a decirnos una letanía de cosas que eran tres grandes necesidades.      

Luego preguntamos: «¿Cuáles son las tres mayores influencias?» Y ellos nos dieron sus respuestas. Y finalmente, pero no menos importante, les preguntamos: «De estas tres necesidades que mencionaste, ¿en cuántas de ellas está la iglesia trabajando?» Y hubo un silencio ensordecedor.

Pensé que íbamos a ser maldecidos algunas veces, particularmente en la barbería, porque en la mente de las personas de este vecindario, en aquel entonces, había una imagen detestable de la iglesia en nuestra ciudad.

Debido a esa realidad, y con el fin de atar nuestra perspectiva establecida, Dios empezó a sembrar en nosotros un pasaje que fue útil para empezar a pensar detalladamente.

¿Cómo se vería la credibilidad de Dios con un restablecimiento de la iglesia, no solo de nuestra iglesia local, en la que estábamos, sino para la iglesia en general? Sea que lo sepas o no, si un sector de la iglesia comete un error, las personas nos verán a todos como un desastre.

No puedes hacer divisiones denominacionales ante los ojos del extraviado. El extraviado nos ve a todos como uno y el mismo.

Así que, empezamos a buscar en las Escrituras, y vimos un pasaje que las personas citan, pero que olvidan la segunda parte del pasaje. En Efesios 3:20 dice: «Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros...»

Ahora, algunas de ustedes están listas para gritar justo en esa parte, porque les gusta que Dios esté haciendo mucho más abundantemente de lo que han pedido o pensado. Tú estás pensando: «Hey, Dios, te siento justo ahora, y quiero que hagas una obra en mí». Y estás emocionada.

Pero, antes de que grites, necesitas ver el versículo 21. Efesios 3:21 dice: «…a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.»

En otras palabras, ese debe ser un reflejo de la imagen del Señor Jesucristo que emana de la iglesia para mostrarnos quién es Dios, de manera que las personas puedan ser atraídas por el poder del Espíritu a través del evangelio de Dios, por medio de la múltiple sabiduría de Dios, siendo vista en las vidas de Su pueblo, ya que encarnan la realidad de quién es Jesucristo en sus ciudades.

Queríamos ver, como una de las cosas que habíamos visualizado, cómo la iglesia recobraba la credibilidad dentro de la comunidad, para desarrollar un terreno común con los extraviados, y así poder ganarnos el derecho de compartir a Jesucristo con ellos.

Encontramos que teníamos que ser sacados verbal y misioneramente del agujero de lo negativo, para obtener un terreno en común, de modo que pudiéramos hablar de Jesús. Algunas veces teníamos que servir antes de hablar. Teníamos que dar una ayuda antes de hacer cualquier otro tipo de ayuda verbal. Hubo algunas maneras en las que tuvimos que hacer eso.

Cuando empezamos a ver la Biblia, empezamos a ver que esto no era nada nuevo. Es interesante que, en Levítico, cuando vemos este libro, nos damos cuenta de que los hijos de Israel estaban recién salidos de la esclavitud, pero estaban en una etapa de «prebendición». Al estar fuera de la esclavitud, estaban redimidos, pero no se encontraban en su lugar de bendición. Ellos estaban actualmente en una posición de errantes en el desierto.

Tú puedes estarte preguntando: «¿Por qué Dios no solo los lleva de la esclavitud a la bendición?» Dios no te puede llevar de la esclavitud a la bendición porque si Él te deja venir de la esclavitud a la bendición con tu indisciplina, no serás capaz de manejar y hacerte cargo de lo que él te dará.

Dios es lo suficientemente inteligente y Él es lo suficientemente glorioso como para no darle un filete a un bebé. Debemos tener una época de incubación donde Él nos nutre en nuestra necesidad, de manera que entendamos para qué es la bendición. Muchos de nosotros tomamos mensajes de a centavo, donde queremos venir a la iglesia cada semana a escuchar acerca de nuestro propósito, y nuestra época, y hacia dónde Dios nos va a tomar. En vez de entender que Dios quiere que representemos Su gloria y Sus propósitos. De manera que recibamos la bendición que no necesariamente es dinero.

Muchas de ustedes en sus mentes, piensan en una casa grande, en un mostrador de mármol, en un príncipe azul agradable compañero.

Muchos de nosotros somos teólogos de la prosperidad funcional. Cuando imaginamos a Dios bendiciéndonos… Decimos que no creemos que el centro del evangelio es una cosa, pero cuando pensamos en bendiciones, pensamos en «cosas», más que la gloria de la divina presencia del Dios vivo.

Dios tuvo que ayudar a los hijos de Israel con esto. Antes que Él los bendijera con cosas, Él tuvo que dejarles saber Su valor. Dios sería un mal administrador si Él te fuera a dar cosas sin incubarte un tiempo con Él.

Algunos de nosotros somos negociantes; tenemos un sueño de prosperidad, así que actuamos fuera de nuestra, usaré la palabra, unción. Operamos fuera de eso porque queremos una bendición autónoma. Esa es la razón por la que algunas de ustedes están en el desierto.

Estás en el desierto porque Dios está trabajando para que lo veas, y Él no va a darte ninguna otra cosa hasta que lo veas a Él claramente. Es por esto que, los hijos de Israel vagaron por cuarenta años en un viaje que debió tomar tres meses, porque Dios estaba decidido: «Yo no te bendeciré, si bendecirte significa no tenerme. Así que te dejaré vagar, te dejaré llorar, te dejaré estar frustrado, te dejaré estar herido, te dejaré incluso odiarme, ¡si eso significa que me conozcas!» Algunos de ustedes no se darán cuenta de que tienen más que suficiente.

Tú no quieres estar en un lugar donde tienes cosas sin el Creador. Dios está preparando a su gente en Él, no en cosas. Escúchame hoy. Él te está preparando. Él te mantendrá en Su programa de entrenamiento en vez de darte cosas. Si Él te da cosas, te las quitará, si eso no cierra la brecha entre tú y Él.

Así que, Dios está preparando a su pueblo en cómo no olvidarse de Él. Primer punto, porque tengo que seguir.

Relevancia es una demostración de la santidad de Dios a cada uno y al mundo. Yo quiero empezar en Levítico 19: 1-3, porque no puedes comprender los versículo 9 al 18 hasta que veas la primera parte de estos versículos. Mira lo que Él dice: «Entonces habló el Señor a Moisés, diciendo: Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: “Seréis santos porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo”».

Ahora, eso parece como un poco infantil, pero es la cosa más importante que Él dice en este pasaje. La forma léxica de la palabra «santo» significa «separar». Por ejemplo, ya sea una lámina de metal o una lámina de algodón o algo así, y todo esto es solo una pieza normal. Pero la persona que quiere usar algo de algodón para un uso en particular separa una parte de este y lo deja a un lado de manera que no vuelva a ser identificado como parte del resto.

En otras palabras, cuando Dios te salva, Él te separa de la normalidad. Algunas veces caminando en santidad, tú vas a estar sola (ayúdame hoy, Dios!). Algunas veces caminando en santidad, tú vas a ser rara. Algunas veces caminando en santidad, vas a perder algunas amigas. Caminar en santidad significa que, algunas veces, vas a llorar.

Pero la belleza de esto es el gran cambio que se opera. No sueñes despierta en ser «normal» otra vez. ¡Nunca más! Algunos de nosotros pensamos, «yo solía ser normal, antes salía con mis amigos, bebíamos y hacíamos otras cosas, lo pasaba bien… ». Cuando haces esto, subestimas el poder de la santidad soñando con un estilo de vida inferior a lo normal.

Necesitas reconocer que cuando vienes a Cristo Jesús con fe en Él, Él te saca del reino de lo normal a lo extraordinario. Y eso extraordinario no es solo para que lo luzcas, es para mostrarlo a Él. Es para ser diferente, no para ser mejor que.

Él no te busca para que señales con el dedo a nada ni a nadie. Está bien que las personas no te comprendan. Mientras más crezcas espiritualmente, menos vas a ser comprendida. Ser cristiano, crecer espiritualmente en Cristo y ser visto como raro por otros es normal en el reino de Dios.

Lo que Dios está haciendo en tu vida es que Él quiere santificarte dentro de la nueva normalidad. Pero el punto es, tú tienes que dejar de mirar a tu pasado rebuscando. Los hijos de Israel estaban como: «¿Por qué nos trajiste aquí? Nosotros estamos solos, ¡sin comida! No queremos más maná. Queremos algunas codornices. Nos trajiste aquí a morir.»

Algunas de ustedes se ríen con eso, pero tú sientes lo mismo respecto al Señor. Cuando tú empiezas a caminar con el Señor, tú automáticamente tienes tiempos difíciles. Tiempos difíciles, son tiempos para mostrarte dónde estás y dónde no estás.

Dios siempre provee, pero lo que sucede es que cuando Él nos priva de cosas, Él nos vuelve a mostrar cuánto estamos atados a las cosas y no a Él. La razón por la cual algunas veces Dios te da algo y luego te lo quita, y te da algo y te lo quita, es porque Él está tratando de mostrarte: «Cada vez que yo te doy algo, luego te lo quito, tú sigues anhelando lo que te di».

Pero tú solo estás anhelando lo que Él te está dando, te ha pasado por una prueba y vas a estar en el desierto hasta que Él lo desee. Así que, «siendo santa como Yo soy santo», ¿qué significa? Tratar algo con respeto. Quitar algo del uso profano… consagrar algo, consagrarlo para lo que no está haciendo en este momento… para algo más grande.

La consagración. Amo esto acerca de la palabra kadosh, la santidad de Dios en nosotros, es poder mostrar la gloria de quién es Dios. Es por eso que Pedro tomó esta idea, según vemos en 1 Pedro, para dejarnos saber que nuestro llamado no es diferente al de los hijos de Israel en relación a la santidad.

Él no te llama a hacer nada que Él no te haya dado. Así que Dios no les está diciendo que sean santos por sus propias fuerzas. Dios ya los ha santificado, los ha puesto aparte liberándolos.

Dios te libera de manera que puedas ser diferente. La liberación no es solo celebrar el no seguir bajo el yugo de algo. El propósito de la liberación es saber que Dios está haciendo algo y liberándote para algo más grande para Él. Ahora, déjame buscar estos versículos. Mira Levíticos 19:9 (y recuerda que la santidad es el tema principal del texto, lo que Dios ya ha hecho por nosotros en Cristo):

«Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta los últimos rincones de tu campo, ni espigarás el sobrante de tu mies». Él dice, «Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña». Él dijo, «lo dejarás para el pobre y para el forastero; yo soy el Señor vuestro Dios» (vv. 9-10).

¿Qué está diciendo? Esto es muy, muy, muy, hermoso! Una teología de la cosecha, o teología de la siega, muestra que el pueblo de Dios trabajó. En otras palabras, tú no vas a obtener nada en la vida sin trabajo. Ahora, algunas de ustedes no dicen, ¡amén! Parece que quieren que se les dé todo.

Dios hace las cosas disponibles para ti por gracia, pero Él, por gracia, te capacita para obtenerlo. Déjame decirte esto: «Tú no vas a recibir ninguna oportunidad de cosecha (la cosecha es actualmente trabajo, también… la siembra es trabajo, la cosecha es trabajo), si eres perezosa para sembrar, no le pidas a Dios nada para cosechar!»

Pero esto es lo que es como una locura acerca de sembrar y cosechar (ayúdame hoy, Dios!). Los sembradores en su cultura, sembraban por fe, y oraban mientras sembraban porque estaban confiando en Dios para que les ayudara a que este trabajo echara raíces. Pero entonces, por fe ellos esperaban, de manera que ellos cosechaban por fe.

Pero lo que es interesante en este pasaje es que ellos sembraban por fe, la siega llegaba por fe, y ellos cosechaban por fe. El texto dice: «No se supone que tomes todo». En otras palabras, cuando ellos cosechaban, se suponía que dejaran los límites de sus tierras una cierta cantidad de yardas de terreno (basados en el Mishnah), que no debían cosechar por una razón.

Eso es algo bueno, también, porque algunas veces el sol golpea las cosas externas mejor de lo que lo hace con las internas.

Entonces, la Biblia dice que ellos no podían recoger nada de lo que cayera al suelo. Tenían que dejarlo en el suelo, incluso si estaban segando en la parte del medio y central del campo, todo el camino a casa. No se suponía que tomaran ni siquiera eso.

¿Por qué? Porque cuando Dios bendice a Su pueblo, Él quiere que sepan siempre que todo lo que tienes no es para ti. ¿Para quién dice el texto que es? Dice que es para el pobre y el extranjero. Ahora, detengámonos, porque nosotros no comprendemos «pobre» en nuestros días…porque pobre no es nadie.

Los «pobres» en sus días eran las viudas, huérfanos, y las personas con discapacidades que no podían trabajar. Los «pobres» no eran personas de 350 libras con fuertes brazos con capacidad para trabajar! «Pobre» significa que estaban literalmente despojados de su habilidad para trabajar.

Una viuda era despojada de su habilidad para trabajar porque estaba cuidando de algunas cosas, y el esposo, muchas veces estaba haciendo la mayor parte del trabajo y cuidando de todo. Cuando el esposo muere ella pierde todo y pasan estas cosas. Como la viuda con Elías. Los hijos cuyos padres han muerto, quedan huérfanos. Esos eran los pobres.

Lo que se suponía que pasaba era, en la comunidad de fe de Dios, que las personas que tenían necesidades pedían ayuda (no codicia y avaricia). En otras palabras, la comunidad de fe fue edificada de manera tal que se suponía que debían cuidar de las personas que tenían necesidades.

Pero no solo al pobre en este sentido, sino que imagínense algo más, el extranjero. ¿Quién es un extranjero? Un extranjero es una persona que solo está de paso. Así que pasaban por Israel.

Entonces, las personas están trabajando en sus tierras, los segadores están trabajando, y él está sobre el límite superior, como en la parte de atrás donde José estaba trabajando, y alguien dice: «Oye tú, tú varón, ¿qué estás haciendo? ¿De dónde eres?»

Y él dice: «Bueno, yo soy de Filistea»

«Nunca había escuchado de ese lugar. ¿Qué estás haciendo por aquí?»

“Solo intentando llegar a aquel lugar, señor.”

«Solo baja a... justo a la izquierda por los campos de…» (y le da las instrucciones para llegar)

El extranjero dice: «Está bien señor, aunque tengo hambre»

Él dice, «¿Tienes hambre? Varón, de donde estoy hasta donde estás parado, toma todo lo que quieras!»

El extranjero dice: «¿Tomo todo lo que quiero?»

«Sí, este es el ministerio buffet, ¡todo de aquí para allá es para ti!

El extranjero está como: «¿En verdad?»

El segador dice: «Sí, cuando hayamos terminado, todo lo que está en el suelo y todo lo que está en los lados, llévatelo!»

El extranjero dice: « Bendición, señor, bendición, señor. ¡Que los dioses te bendigan!»

El segador dice, «no, no, no me engañes con los dioses. No me digas eso. Soy un siervo de Jehovah quien creó los cielos y la tierra, Él me ha enseñado, que cuando llega alguien que no es de aquí, me despoje de parte de lo que Él me ha dado de manera que tú puedas disfrutar con lo que Él me ha bendecido, para que tú puedas conocer que Él es el Señor del cielo y de la tierra»

El extranjero dice. «¿Qué? ¿Me dices que tú dejas esto porque tu Dios así te dijo? ¿Entonces no es un sacrificio o una ofrenda quemada?»

El segador dice: «No, nosotros ya hicimos eso. Eso es lo que hicimos a través de nuestros diezmos y nuestros impuestos. Lo que está aquí es solo para ti.»

El extranjero:«¿Así que tú diezmas… ofrendas… y le das a las personas que van pasando?» Oh, amigo. ¿Cuándo ustedes tienen una reunión?

El segador: «Bueno, el día de expiación es en un par de días, y vamos a estar hablando sobre el Mesías que va a venir. Eres bienvenido. No puedes caminar por el atrio interior; tienes que estar detrás de nosotros, pero, solo ven y convive con nosotros y escucha acerca de mi Dios».

Y situaciones como estas siguen pasando y pasando por todo Israel, una y otra y otra vez. Y las personas vienen de otros lugares y ven las ofrendas, los holocaustos y el humo ir al cielo, miran al sacerdote entrar, y aprenden sobre el Dios de la gloria.

Ellos están escuchando la lectura del Tanakh; están escuchando la lectura del Nevi’im; están leyendo el Ketuvim (la ley, los profetas y los escritos). Ellos están aprendiendo acerca de la unicidad de Dios; aprendiendo acerca del Mesías, y están ahí, todo porque fueron atraídos por la generosidad del pueblo de Dios.

Solo déjame decirte, tienes que reconocer que cuando Dios te bendice, no es solo para ti.

Nancy: Este es el Dr. Eric Mason, pastor en la Iglesia Epiphany Fellowship en Filadelfia. Algo con lo que te puedes quedar del mensaje del Dr. Mason es: Cuando Dios te bendice, no es solo para ti.

Esta enseñanza la puso en práctica una mujer en Chile, que fue grandemente bendecida a través de una de nuestras conferencias Mujer Verdadera. Escucha su testimonio, y mientras lo haces, pídele a Dios que te enseñe, cuáles son las bendiciones que Él te ha dado, y cómo tú puedes bendecir a otros.

Lorena: Hola, mi nombre es Lorena Ramirez y les hablo desde Chile, de la Iglesia Anglicana Emanuel de Quilpue. Les cuento que tuve la bendición de viajar a Querétaro y participar en la conferencia Mujer Verdadera: En busca de Dios. Yo de verdad nunca había escuchado del ministerio, ni de sus panelistas y músicos quienes participarían. En este viaje aproveché los días que tenía disponibles de vacaciones y los organicé de tal forma que pudiera descansar y además asistir a esta conferencia, como un recurso más para conocer al Señor y uno más para mi vida. Pero el Señor tenía otro plan mayor porque sabía cuán necesitada estaba; no de un descanso, como yo pensaba, para cargar energías, sino de una necesidad profunda de mi corazón de rendir mi vida, mis planes, mis propósitos a Él de forma verdadera. A nuestro regreso, Dios nos mostró que junto a un equipo y a nuestro pastor, debíamos orar para que nos mostrara su plan perfecto para llevar a las mujeres el despertar el avivamiento que necesitábamos, y la integración de diferentes edades. El Señor me permitió compartir en una gran reunión de mujeres, lo que fue la conferencia de México, contándoles lo que Dios hizo en nuestros corazones. Incentivamos a las mujeres de todas las edades a reunirnos con un fin en común. ¿Cuál? Bueno, buscar a Dios con determinación, ser activas, ya no esperar a que nos sirvan o que seamos el centro. Orar pidiendo un despertar y rindiéndonos a Su voluntad. El Señor de verdad nos regaló más de lo que esperábamos y vimos como los corazones fueron cambiados, de aquellas que no se sentían parte del grupo de mujeres. Hemos visto cómo el Señor nos está sacudiendo y llevando a un despertar de toda la Iglesia Emanuel. Dios ha sido maravilloso, nos abrió un poco la puerta el año pasado y hoy vemos cómo la ha abierto de par en par. En una comunidad algo adormecida, Él ha permitido tantas cosas para bendecir a otros. Por ejemplo, les puedo comentar que comenzamos con mentorías y discipulados. Hemos comenzado a evangelizar en la plaza de nuestra ciudad y a ver cómo nuestra iglesia comienza a crecer poquito a poco. Encargamos también sesenta libros Mujer Verdadera: El maravilloso diseño para la mujer, para estudio abierto este año en nuestra comunidad y con otras iglesias. Lanzamos el ministerio de mujeres ahora en marzo del 2018, con el apoyo de hermanas dispuestas a entregar su servicio para la gloria de Dios. Agrupar guerreras de oración permanente. Estamos creando una biblioteca con textos complementarios para la mujer. Como pueden ver Dios ha sido generoso y sabe perfectamente usarnos para bendecir a otros en Su tiempo, forma y voluntad, y nos recuerda que debemos estar disponibles para Sus propósitos y que nada podemos hacer apartadas de Él.

Nancy: Es sorprendente lo que Dios puede hacer cuando una mujer se rinde a Él y dice: ¡Sí Señor! Es nuestra oración que Dios continúe avivando los corazones de muchas mujeres, que rendidas a Él trabajan para que Su Nombre sea conocido alrededor del mundo.

Annamarie: Antes de concluir nuestro tiempo juntas, quisiera recordarle a nuestras oyentes que se pueden unir al club de lectura que inicia hoy, en nuestro blog, Mujer Verdadera en AvivaNuestrosCorazones.com.

Aprendamos de lo que Dios tiene para decirnos a través de la carta del apóstol Pablo a Tito en el capítulo 2, y juntas vivamos a la luz del poder transformador del evangelio de Jesucristo.

Mañana escucharemos la segunda parte del mensaje de hoy, del Dr. Eric Mason. Él continuará mostrándote cómo Dios te da para que puedas abrir tu vida para bendecir a otros. Regresa tu programa, Aviva Nuestros Corazones.

Bendecidas para bendecir, juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Un Siervo Para Tu Gloria, Jonathan & Sarah Jerez, Vivir Es Cristo ℗ 2013 Jonathan & Sarah Jerez.  Canción usada con permiso.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.