En paz y preparada
Débora: Tomarte el tiempo ahora para ordenar tus finanzas personales es un regalo para tu familia en el futuro. Aquí está Lisa Hagenauer.
Lisa Hagenauer: Esa parte de la mayordomía —cuidar de tu familia dentro de ese núcleo familiar y preservar esas relaciones— son las dos cosas fundamentales que realmente tienes que hacer. Y por eso hacerlo es un regalo.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 21 de mayo de 2026.
Durante esta semana, Nancy ha estado abordando el por qué es importante ser una buena mayordoma de los recursos que Dios te ha confiado. No solo tu familia cosechará los beneficios, sino que también es una manera de honrar al Señor en todo lo que haces.
Si te perdiste alguno de los episodios anteriores …
Débora: Tomarte el tiempo ahora para ordenar tus finanzas personales es un regalo para tu familia en el futuro. Aquí está Lisa Hagenauer.
Lisa Hagenauer: Esa parte de la mayordomía —cuidar de tu familia dentro de ese núcleo familiar y preservar esas relaciones— son las dos cosas fundamentales que realmente tienes que hacer. Y por eso hacerlo es un regalo.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, coautora del libro «Mujer Verdadera 201», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 21 de mayo de 2026.
Durante esta semana, Nancy ha estado abordando el por qué es importante ser una buena mayordoma de los recursos que Dios te ha confiado. No solo tu familia cosechará los beneficios, sino que también es una manera de honrar al Señor en todo lo que haces.
Si te perdiste alguno de los episodios anteriores de esta serie, puedes visitar AvivaNuestrosCorazones.com para escuchar el audio o leer la transcripción. Y ahora, Nancy está aquí para continuar la conversación, junto a su amiga Karen Melby.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Estoy tan agradecida por esta conversación que hemos tenido durante esta semana con mi amiga de muchos años, Karen Melby, quien enviudó hace ya unos años y ha seguido adelante sin su precioso Scott, quien, por cierto, fue miembro del Consejo Administrativo de Revive Our Hearts.
Y Karen, puedo recordar a los tres sentados en el patio de tu casa en Maranatha Conference Center, conversando sobre el ministerio. Ustedes aman Aviva Nuestros Corazones. Siempre fueron un gran ánimo para mí, y constantemente hacían preguntas muy buenas: cómo estaba mi alma, cómo iba el ministerio y cómo podían animarnos.
Incluso ahora que estamos aquí sentadas, puedo imaginar a Scott en esas reuniones del Consejo con nosotros, siendo un verdadero regalo y una fuente de ánimo. En la providencia del Señor, que no siempre podemos entender ni explicar, Él se lo llevó después de una larga y dura batalla con la leucemia, a los cincuenta y seis años. Tú tenías cincuenta y tres.
Y, aun así, Dios te ha concedido gracia de maneras extraordinarias durante ese proceso, y desde entonces, para seguir adelante. No te has desmoronado en frustración ni te has dejado vencer por todo ese peso, sino que has respondido con gracia y has seguido guiando a tu familia. Tienes dos hijos ya casados y también tienes nietos. Sigues avanzando y sirviendo al Señor, tal como tú y Scott lo hacían juntos.
Ha sido algo realmente agradable, aunque triste, verlos atravesar todo esto; pero también ha sido muy hermoso ver a Dios ser esposo de esta viuda, tal como prometió. Has sido parte de esta conversación, y estoy profundamente agradecida por eso.
Y también están con nosotras Lisa y Andrea, con sus trayectorias profesionales, Lisa como abogada de planificación patrimonial y sucesoral, y Andrea como asesora financiera. Para quienes no tenemos conocimiento de esos campos, todo esto puede sonar muy complicado, incluso difícil.
Pero quiero decir cuán agradecida estoy y qué gran regalo es contar con creyentes que aman los valores de Dios, los valores del Reino, y que se ponen a disposición para servir a personas como yo, que no dominamos estas áreas. Ustedes nos ayudan a estar mejor preparadas para seguir adelante, porque la muerte llegará. No sabemos cuándo; no sabemos quién partirá primero.
Hay muchas cosas que no podemos planear, pero al menos podemos tener algunas en orden para dejar menos carga para quienes quedan atrás y, mientras tanto, vivir con mayor paz.
Hoy queremos hablar de lo que ustedes, Andrea y Lisa, han dicho, que son tres cosas muy importantes que necesitamos asegurarnos de que estén en orden. Andrea, tú comentaste que cuando las personas acuden a ti en busca de ayuda para la planificación financiera, comienzas la conversación preguntando: «¿Tienes estas cosas en orden?». Y a partir de ahí descubren qué es lo que todavía falta.
Andrea Karsten: ¡Absolutamente! Hay muchas cosas que tratamos de determinar cuando nos reunimos con los clientes desde el inicio, y entre las preguntas que les hacemos está esta: «¿Cuál es tu plan patrimonial?». Y, en realidad, con eso me refiero a: «¿Tienes un testamento? ¿Tienes a las personas designadas para ayudar a tomar decisiones cuando no puedas hacerlo?».
Son documentos muy específicos; documentos legales que deben redactarse correctamente. Por eso necesito conocer esos elementos.
Nancy: Entonces está el testamento y se necesita un abogado que nos ayude a elaborarlo. Hay un par de documentos llamados poderes legales. Cuéntanos cuáles son y luego expliquemos qué significan.
Lisa: Sí, y retomando tu punto, Nancy, sobre el testamento, animo de verdad a las personas que dicen «¡No puedo costearlo!», hay recursos disponibles.
Empiecen por su iglesia, vean qué pueden hacer allí. Muchas personas están dispuestas a ayudar. Y si sienten que no pueden o no tienen esa posibilidad, entonces tener algo en orden es definitivamente mejor que no tener nada. Creo que eso es muy importante saberlo.
Nancy: Y cuando dices «un testamento», ¿a qué te refieres?
Lisa: Con un testamento, cuando falleces, básicamente dice: «Aquí es donde va todo, y va a estas personas». Independientemente de si están preparadas para recibirlo o no, o de si pueden administrarlo bien o no, todo se distribuye directamente, generalmente cuando alcanzan los dieciocho años.
Nancy: Y aquí es donde un abogado de planificación patrimonial puede ayudarte a pensar qué es lo que mejor sirve a tus necesidades y a la situación de tu familia.
Lisa: Sí, exactamente. Y, lo repito, un testamento sencillo muchas veces no es suficiente si existen circunstancias especiales. En muchos casos, cuando hay hijos menores de edad que reciben una herencia, esta debe pasar por un proceso judicial en el que un tribunal supervisa y administra los bienes de un menor hasta que alcanza la mayoría de edad.
Tener hijos menores es una circunstancia muy común en la que un testamento simple no resulta adecuado. Existen variantes del testamento, versiones más complejas, que pueden atender estas necesidades, pero ahí es donde se vuelve importante hacer las preguntas correctas.
Nancy: Y luego otro documento llamado «Poder Médico». Es un poder legal para recibir atención médica. Hablemos sobre lo que significa eso. ¿Qué implica?
Lisa: Un poder legal para atención médica es un documento en el que designas a una persona para que tome decisiones médicas por ti, en caso de que no puedas hablar o comunicar esas decisiones por ti misma. Esto varía de país en país y de legislación en legislación, pero puede ser muy útil al momento de atender un caso médico complejo.
Nancy: Y esto es especialmente importante hoy, ya que contamos con tantos medios tecnológicos que nos brindan una mejor calidad de vida. Hay decisiones difíciles, éticamente complejas y médicamente complicadas, que quizás no estés en condiciones de tomar por ti misma.
Lisa: Así es.
Nancy: Entonces, cuando designas un poder legal para atención médica, ¿qué hace exactamente esa persona?
Lisa: Esa persona tiene la responsabilidad y el derecho de recopilar toda la información de los médicos, de los expedientes clínicos y de las distintas opiniones médicas; conocer cuáles son tus deseos y también tus convicciones espirituales en cuanto a tratamientos para dar una mejor calidad de vida. Luego, esa persona evalúa los beneficios y las cargas del tratamiento propuesto y toma la decisión. Básicamente, tiene la última palabra.
Nancy: Esa persona podría ser tu cónyuge.
Lisa: Podría serlo.
Nancy: ¿Y eso fue lo que tú y Scott hicieron, Karen?
Karen: Sí, de hecho teníamos eso establecido, gracias a Dios.
Nancy: Entonces, cuando Scott se enfermó, ¿tú eras su poder médico?
Karen: Sí, lo era.
Nancy: Así que él sabía que había alguien que tendría la autoridad legal para tomar decisiones si él no podía hacerlo por sí mismo.
Karen: Exacto. De hecho, durante nuestra estadía en el hospital, fuimos testigos de varias situaciones. Había vecinos de Scott, otros pacientes que estaban en habitaciones cercanas, que no tenían un Poder Médico en orden. El hospital podía proveer algún tipo de documento, no sé exactamente cuál era.
Lisa: Sí, normalmente hay uno.
Karen: Como llevábamos tanto tiempo allí y conocíamos bien al personal del hospital, a menudo me llamaban a mí o a alguno de mis hijos para que fuéramos testigos, porque necesitaban a alguien más. Uno puede esperar hasta el último momento y hacerlo en el hospital, pero creo que fue muy incómodo para esas familias. No entendían bien lo que estaba ocurriendo; tenían que designar a alguien, y de repente nuestra familia entraba a su habitación como completos desconocidos solo para servir de testigos en un documento. Es una situación muy incómoda.
Nancy: Y tener que tomar ese tipo de decisiones cuando estás bajo muchísimo estrés y completamente sobrecargada… ¿Cuánto más difícil se vuelve eso?
Lisa: ¡Muchísimo más difícil! Y, por cierto, ese es un formulario que los hospitales suelen proporcionar, siempre que tengas el tiempo y estés dispuesta a tomar esa decisión en ese momento.
Nancy: Entonces, si eres creyente, seguidora de Cristo, quieres asegurarte de que esa persona comparta tu corazón y tus valores, y que sea alguien con quien te sientas cómoda hablando de esto con anticipación, cuando sea posible, para que conozca cuáles son tus deseos. Obviamente, si son esposo y esposa, estarán conversando de esto entre ustedes.
Pero si eres viuda y no tienes un cónyuge que pueda asumir ese rol, tal vez sea un hijo o una hija ya adultos, o un amigo cercano. Aun así, parecería muy importante asegurarte de que esa persona valore la vida y tenga una perspectiva sobre la vida, la muerte y el sufrimiento que sea compatible con la tuya. Porque no puedes anticipar cada situación posible desde antes.
Lisa: Exacto. Es imposible saber exactamente qué va a ocurrir, así que esa persona tiene que conocerte bien y conocer tus deseos. Y también tiene que estar dispuesta a actuar conforme a ellos, porque es posible que tenga puntos de vista diferentes.
Nancy: Así que tiene que ser alguien en quien confíes.
Lisa: Tiene que ser alguien digno de confianza, capaz de tomar decisiones difíciles y con la madurez necesaria. Tal vez pienses: «Para las finanzas, esta persona es ideal…», pero eso no significa necesariamente que sea la persona adecuada para tomar decisiones médicas.
Tengo muchísimas personas que dicen: «Bueno, voy a poner a mi cónyuge y luego a mis hijos en orden de nacimiento», que es lo que muchos asumen automáticamente que deben hacer. Pero luego uno se pregunta: bueno, Juan puede ser el mayor, pero ¿es realmente la persona más capacitada para tomar ese tipo de decisiones? Muchas veces no coincide con el orden de nacimiento. Es importante considerar las características de la persona que quieres escoger para eso.
Nancy: Sus dones…
Lisa: …y también su disponibilidad. ¿Podrán localizarla fácilmente? ¿Será capaz de soportar esa presión y considerar todo lo que implica? Porque habrá otras personas dándole su opinión; sin embargo, es fundamental tener a una persona que, después de escuchar y considerar todo, pueda decir: «Esto es lo que vamos a hacer».
Nadie vive aislado. La familia va a conversar y a opinar. Pero necesitas a alguien que pueda tomar la decisión final. Porque hay muchas situaciones que no anticipamos, donde las personas difieren en sus opiniones, en su nivel de madurez espiritual o incluso en su capacidad de dejarte partir. Por eso, todo esto también debe considerarse. Es realmente muy importante.
Nancy: He estado leyendo recientemente, y esto se sale un poco del tema, aunque está relacionado, sobre la perspectiva cristiana en estos asuntos. Hay muchos asuntos éticos, morales y espirituales que surgen en toda la conversación sobre el final de la vida, y que es necesario considerar. Gracias a Dios, hay buenos recursos que pueden ayudarnos a pensar bíblicamente sobre todo esto.
Ahora, hay otro tipo de poder legal que también es muy importante.
Lisa: Sí. El tercer documento que solemos preparar es el Poder Legal Duradero sobre Bienes. Este se encarga de todo lo relacionado con las finanzas: pago de cuentas, inversiones, bienes, deudas, cualquier asunto en el que alguien tenga que actuar en tu nombre.
Yo uso este documento con mi mamá de manera regular, porque la ayudo a manejar todo. Y si una cuenta está a su nombre, no van a hablar conmigo, ni con tu cónyuge ni con un hermano, si no existe este poder legal. ¡Así que esto es realmente muy importante!
Nancy: Entonces este es un documento que necesitas mientras estás con vida, para cuando no puedas tomar decisiones por ti misma.
Lisa: Exacto. Y puede ser que no estés en condiciones de tomar decisiones, o simplemente que necesites ayuda. Mi mamá es perfectamente capaz de hacerlo, pero yo la ayudo.
Nancy: Así que te da acceso a esa información para poder ayudarla.
Lisa: Exactamente. Por definición, este documento solo es válido durante la vida. Una vez que la persona fallece, ese documento deja de tener vigencia; queda nulo. Escucho esto muy a menudo: «Fulano falleció y yo era su apoderado». Pero eso ya es otro asunto. Este documento aplica únicamente mientras la persona está viva.
Un ejemplo común sería el siguiente: supongamos que tu esposo tiene una cuenta de jubilación que está legalmente solo a su nombre.
Aunque tú seas su esposa, no tienes derechos sobre esa cuenta. Si él está vivo pero incapacitado, y tú necesitas acceder a ese dinero para pagar cuentas, legalmente no puedes hacerlo. Claro, esto puede variar en virtud de la legislación de cada país, pero en general, existe esta figura que puede ser de mucha ayuda.
Si llamas a un asesor y dices: «Necesito recibir esta distribución mensual porque tengo que pagar las cuentas»; eso no puede suceder sin un poder legal o sin una intervención judicial. Por eso, este es un documento tan importante. Puede servir para una ayuda básica o para situaciones mucho más críticas, dependiendo de las circunstancias.
Nancy: Karen, hace un tiempo estuviste de viaje y conociste a alguien que, de una manera un poco graciosa, ilustró lo que ocurre cuando no se tienen estas cosas en orden.
Karen: Fue durante un viaje familiar a Alemania. Nos encontramos con una mujer alemana muy vivaz y encantadora. Resultó que era una viuda reciente. Nos invitó a su casa a tomar café y comer pastel.
Al entrar a su casa, noté muchas bolsas transparentes llenas de papeles. Ella se disculpaba una y otra vez por esas bolsas. Decía: «Lo siento muchísimo, pero esta ha sido una semana de depurar los archivos de mi esposo». Estaba revisando todo el papeleo, todos los asuntos administrativos.
Mientras conversábamos con ella (yo nunca le dije que también era una viuda reciente; simplemente formaba parte del grupo y la escuchábamos mientras nos recibía en su casa), comenzó a contar que su esposo había estado hospitalizado.
Cuando ingresó al hospital, él le dijo: «Solo asegúrate, Etta, de no permitirme nunca estar conectado a ninguna máquina que me mantenga con vida». Y ella, con su carácter firme, le respondió: «¡No puedo hacer eso, porque nunca me diste un poder legal! ¡Nunca logré que firmaras nada que me diera esa autoridad!».
Nancy: O sea que, en la práctica, es como decir: «Vas a tener que arreglártelas sola».
Karen: Ella dijo: «En el momento en que entras al hospital, ya no está en mis manos», a menos que él estuviera dispuesto a firmar un documento que le diera esa autoridad.
Nancy: ¡Guau! Así que ella estaba tratando de ayudarlo a entender lo importante que era eso.
Karen: Sí. Yo estaba reflexionando sobre todo este proceso, sobre todas las cosas que estaba tratando de comprender y aprendiendo acerca de lo que implica, como viuda, seguir adelante y estar preparada para continuar.
Fue una de esas confirmaciones en las que pensé: «¡Dios mío! Esta conversación no solo es necesaria aquí, ¡es necesaria en todo el mundo!». Mi corazón se compadeció mucho de Etta y de lo que estaba atravesando.
Nancy: Y luego que tu situación cambió, tuviste que volver a evaluar y repensar algunas de estas cosas por ti misma. Cuando Scott estaba vivo, ustedes tenían ciertas cosas en orden, pero ahora, como viuda, necesitaste tener algunas de esas cosas establecidas de una manera un poco diferente a como estaban antes.
Karen: Sí, exactamente. Todavía tenía cosas en mi lista por hacer.
Lisa: Realmente la tenías.
Karen: Mientras escucho a Lisa y a Andrea, pienso: «Ah, sí… tengo que volver y ocuparme de eso».
Nancy: Yo hice exactamente lo mismo. Cuando mi etapa de vida cambió: cuando pasé de ser soltera a casada. Robert estuvo casado, luego enviudó y después volvió a casarse, así que tuvimos algunas cosas nuevas en nuestra lista.
Lisa: Sí, y eso lo cambia todo. Es importante mencionar que (al menos en Michigan) existe una ley que establece quién toma las decisiones médicas si no tienes un poder legal para atención médica. Hay un orden de prioridad: el cónyuge sería el primero, dependiendo de la situación.
Nancy: ¿Y eso se activa automáticamente?
Lisa: Sí, pero pensemos en el caso de los hijos adultos. Por ejemplo, si tienes cinco hijos adultos, muchas veces eso genera más problemas. Es mucho mejor contar con un documento claro al que puedas señalar y decir: «Valoramos la opinión de todos. Vamos a conversar esto, pero al final del día, esta es la persona que tendrá que tomar la decisión».
Eso es muy distinto a recibir opiniones de muchas personas, cada una hablando desde su propia experiencia de vida y su manera de pensar.
Nancy: Puede que ahora mismo sea una decisión difícil de tomar o de comunicar, pero es menos difícil que tener que resolverlo cuando estás bajo la presión de un padre mayor incapacitado. Y esto es especialmente cierto en contextos donde la familia ya está rota o dividida, donde no siempre está claro quién debe hacer qué o quién debe decidir. Si no se ha pensado en esto con anticipación, puede convertirse en un escenario de mucha contienda. Así que, si lo evitas ahora, igual tendrás que enfrentarlo más adelante, y será más difícil.
Andrea: Tener estos documentos en orden es, sin duda, un regalo para tu familia. ¡Realmente es un regalo!
Lisa: Cuando pienso en la planificación financiera y en todo lo relacionado con ella, claro que es muy importante planear hacia dónde va el dinero. Pero para mí, y sé que también para Andrea, esa parte de la mayordomía, de cuidar a la familia como unidad y de preservar esas relaciones, son las dos cosas más relevantes que realmente estamos tratando de hacer. Por eso hacerlo es un regalo.
Andrea: Entonces, ¿dónde podemos minimizar los problemas? ¿Dónde podemos reducir el caos? Todo esto beneficia a la familia; incluso beneficia a la comunidad.
Lisa: Así es. Y además es un excelente punto de partida para conversar con tus hijos, con tu familia o con quien sea. Hablar sobre la generosidad, sobre vivir con las manos abiertas para que el dinero no te controle. Hablar sobre decisiones médicas y sobre cómo pensamos acerca de la muerte.
Creo que todo esto hace que, cuando llegue el momento, sea mucho más llevadero, porque puedes tener la tranquilidad de decir: «Honré los deseos de esta persona y sé cómo pensaba al respecto». Porque incluso así habrá situaciones que no puedes prever y en las que te preguntes: ¿Estoy tomando la decisión correcta?
Si partes desde cero, sin información, sin ese regalo de decir: «Esto es lo que quiero en cuanto a mi atención médica». Esas decisiones se vuelven muchísimo más difíciles. Y las personas sufren al tener que tomarlas sin esa guía.
Por eso deberíamos estar conversando con las personas que amamos sobre lo que queremos y lo que ellos quieren, y facilitar estas conversaciones para todos… porque ese momento llegará.
Nancy: Y hablarlo también con el Señor.
Lisa: ¡Sí, orar al respecto!
Nancy: ¡Gracias a Dios tenemos un Salvador, un Padre y un Pastor que se preocupa por estas cosas! Él no solo se interesa por nuestra vida eterna y la salvación de nuestras almas. No somos espíritus sin cuerpo. Vivimos en cuerpos físicos que Dios nos ha dado. El Espíritu Santo habita en estos cuerpos, así que lo que ocurre con ellos le importa a Él.
Esto no es algo «no espiritual». A veces pensamos: Lo que hago en el ministerio o sirviendo a otros es espiritual, pero esto no lo es. Y no es así. Esto también forma parte de nuestra mayordomía: ser buenas administradoras de lo que Dios nos ha confiado, sea mucho o poco, humanamente hablando, y cuidar bien de nuestras familias.
Pienso en la generación anterior, en esos hombres y mujeres que nos precedieron, y en cómo hicieron bien estas cosas. Ahora somos nosotras las que estamos convirtiéndonos en esas matriarcas sentadas alrededor de esta mesa. Antes eran «ellos», y ahora somos «nosotros».
Lisa: Sí… ¿Cómo pasó eso?
Nancy: Cuando hacemos esto bien, no solo es un regalo enorme para nuestras familias, ¡y realmente lo es!, sino que también es un modelo y un ejemplo para la próxima generación, para quienes vienen detrás, sobre lo que realmente importa, sobre lo que valoramos, sobre lo que Dios valora, y sobre cómo buscamos Su sabiduría y tomamos decisiones que le honran.
Ellos necesitan vernos no solo sobreviviendo día a día, pasando por la vida, sino viviendo con intención; esa es quizá la palabra que estaba buscando, en cada área de nuestra vida, deseando hacer las cosas de una manera ordenada, que sea lo mejor para nuestra familia. Así es como los amamos bien, y así también hablamos verdad a la próxima generación, para el bien de sus almas y de sus familias.
Y bueno, mañana vamos a retomar esta conversación y cerraremos con algunos temas y hablaremos de un par de áreas que no hemos tocado tanto. Esto ha sido de ánimo para mí y me ha retado. Debemos ser más intencionales en esta área.
Karen, me has retado al ver cómo tú y Scott atravesaron todo esto. Eres más joven que yo.
Karen: No por mucho.
Nancy: Pero uno piensa que estas cosas no suceden hasta más adelante. Puede que falte mucho tiempo… o puede que no. Así que estemos preparadas, preparando también a quienes nos rodean, para que puedan seguir adelante cuando Dios nos lleve a un punto en el que ya no podamos hacerlo o cuando hayamos partido al cielo.
Débora: Esa fue Nancy DeMoss Wolgemuth. Ella ha estado conversando con Lisa Hagenauer, Andrea Karsten y Karen Melby sobre por qué es importante tener un plan para el futuro. ¿Esta conversación te hace darte cuenta de que quizá ya es momento de poner en orden tus finanzas?
Estamos llamadas a ser buenas mayordomas de lo que Dios nos ha dado, pero también es importante detenernos y mirar el panorama completo para entender por qué esto es así. Te esperamos mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones para seguir aprendiendo juntas sobre este tema.
Ayudándote a estar preparada para seguir adelante, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.
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