Nuestro «Había una vez»
Débora: Muchas veces abrimos la Biblia buscando respuestas rápidas, reglas o inspiración para el día… pero olvidamos que, antes que nada, la Biblia es una historia. Una historia real, viva y profundamente hermosa: la historia de un Dios que se revela, que se acerca y que rescata. Aquí está Courtney Doctor.
Courtney Doctor: La Biblia es parte de la inmanencia de Dios hacia nosotras, parte de Su disposición y Su deseo de acercarse y darse a conocer. Esto es importante porque significa que Dios quiere que lo conozcamos. No solo nos está diciendo qué hacer, sino que nos está invitando a una relación con Él mismo. Él quiere conocerte y que tú lo conozcas a Él.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 12 de marzo de 2026.
El día de hoy y mañana estaremos escuchando …
Débora: Muchas veces abrimos la Biblia buscando respuestas rápidas, reglas o inspiración para el día… pero olvidamos que, antes que nada, la Biblia es una historia. Una historia real, viva y profundamente hermosa: la historia de un Dios que se revela, que se acerca y que rescata. Aquí está Courtney Doctor.
Courtney Doctor: La Biblia es parte de la inmanencia de Dios hacia nosotras, parte de Su disposición y Su deseo de acercarse y darse a conocer. Esto es importante porque significa que Dios quiere que lo conozcamos. No solo nos está diciendo qué hacer, sino que nos está invitando a una relación con Él mismo. Él quiere conocerte y que tú lo conozcas a Él.
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 12 de marzo de 2026.
El día de hoy y mañana estaremos escuchando la enseñanza que Courtney Doctor compartió en la conferencia de True Woman 2025. Ella nos ayudará a ver la Biblia como la gran historia de redención. Escuchemos.
Courtney Doctor: Lo que vamos a hacer juntas el día de hoy es formular y tratar de responder estas cuatro preguntas:
- ¿Qué es la Biblia?
- ¿Cuál es la historia central?
- ¿Qué mueve la historia hacia delante?
- Y, ¿qué impulsa a Dios a actuar?
Hoy nos enfocaremos en el contexto histórico-redentor.
Quiero que pienses por un momento cómo responderías a la pregunta: ¿Qué es la Biblia? ¿Es una lista de reglas sobre lo que debemos y no debemos hacer? ¿Es una guía para vivir una vida moralmente buena? ¿Es una colección de historias cortas y aleatorias sobre personas a las que tú y yo deberíamos parecernos o no parecernos tanto, o grandes ejemplos a seguir? ¿Es un conjunto de doctrinas que debemos dominar intelectualmente? ¿O es una carta de amor de parte de Dios, escrita de manera especial y específica para ti?
Bueno, la Biblia contiene todo eso. Ella comunica el amor de Dios hacia nosotras y, definitivamente, incluye reglas que debemos obedecer. También tiene historias sobre personas que nos sirven de ejemplo, y doctrinas que necesitamos comprender. Pero, la Biblia es mucho más que eso.
Así que lo primero que tú y yo debemos entender acerca de la Palabra de Dios es que es Su revelación voluntaria de Él mismo. Él se reveló a nosotras por Su propia voluntad. Así que la revelación, la Biblia, por encima de todo, es un acto de la gracia de Dios hacia nosotros.
Dios es eterno. Él es omnisciente, omnipotente y omnipresente. Todos los «omni». Él es incomprensible, y a esto se le llama la trascendencia de Dios. Dios es el Altísimo, exaltado en las alturas.
Él es diferente a nosotras. Es incomparable, como dice la Escritura, lo que significa que no hay nada con lo que podamos compararlo para entenderlo. No hay nada, absolutamente nada ni nadie como Él. Es inescrutable.
Romanos 11 nos dice que Él es imposible de escudriñar, imposible de explorar hasta encontrarlo por nuestros propios medios. Esto significa que tú y yo no podemos descubrir a Dios por nuestra cuenta. Él tiene que revelarse a nosotras. Tiene que ser algo que Él desee. Él quiere que lo conozcamos. Y aunque es trascendente —alto, exaltado, incomparable, inescrutable—, no permanece distante, sino que Él se acerca. Y a eso se le llama la inmanencia de Dios: la trascendencia de Dios y la inmanencia de Dios. La cercanía de Dios.
Y, de hecho, la Biblia es parte de esa inmanencia de Dios hacia nosotras, parte de Su disposición y Su deseo de acercarse y darse a conocer. Esto es importante porque significa que Dios quiere que lo conozcamos. No solo nos está diciendo qué hacer, sino que nos está invitando a una relación con Él mismo. No se trata solo de lo que haces; Él quiere conocerte y que tú lo conozcas a Él.
Entonces, este Dios inescrutable, insondable y trascendente nos invita a conocerlo y a tener una relación con Él. Incluso la naturaleza misma de lo que es la Biblia revela Su corazón hacia nosotras y muestra Su amor por nosotras. Así que, la primera pregunta y la más importante es: ¿Qué es la Palabra de Dios? Bueno, es un Libro de revelación y la manera en que Él ha escogido revelarse a nosotras es a través de una historia.
Él no se limitó a dejar caer una nota desde el cielo con una lista de cosas diciéndonos qué debemos hacer o qué debemos saber de Él: «Yo soy Dios, soy soberano, soy bueno, soy fiel. Ahora créelo». En cambio, Él decidió revelarse por medio de una historia en la que progresivamente —y esto es una parte fundamental para entender la Escritura—, donde progresivamente, desde Génesis hasta Apocalipsis, revela quién Él es.
Así que Dios nos dice quién es, y luego nos muestra quién es. Y es a través de la lectura de la historia completa que empezamos a saber más sobre quién es Dios. Pablo sabía más sobre Dios que Moisés. David sabía más sobre Dios que Abraham, y hoy nosotras sabemos más sobre quién es Dios y lo que Él hará al final de la historia que al principio.
Y debido a que la Biblia, en su totalidad, es una historia, hay ciertas cosas que son verdad acerca de ella. Es mucho más que una obra literaria, pero ciertamente no es menos que una obra literaria. Toda historia tiene un argumento. Toda historia tiene una estructura. Así que sabemos que, por ser narrativa, está escrita principalmente en prosa, en lugar de poesía. Es un relato narrativo de Dios obrando en nuestro mundo.
Ahora, sabemos que no todo en la Biblia es prosa, ni todo es narrativa. Parte de entender los diferentes géneros, poesía, literatura apocalíptica, cartas o epístolas, literatura profética y todo eso, es comprender que cada uno ocurre dentro del contexto de la historia.
Las cartas de Pablo son parte de la historia. Los Salmos son parte de la historia. Los profetas son parte de la historia. ¿Alguna vez has leído el libro Una misericordia severa de Sheldon Vanauken? Es una autobiografía de Sheldon Vanauken y la historia de él y su esposa, Davy. Y, alerta de spoiler, no lo leas en público, porque tiene un final triste.
Sheldon y Davy eran amigos de C. S. Lewis, y en este libro, hay cartas de C. S. Lewis dirigidas a Sheldon y Davy. Cuando lees la historia, las cartas no te confunden ni piensas: Esto es algo completamente separado de la historia. No, porque son parte de la historia. De hecho, estaban impactando en tiempo real a Sheldon y a su esposa, Davey, y uno intuitivamente sabe que debe leerlas como tal. Y lo mismo ocurre con las Escrituras. Los Salmos no son independientes y las cartas de Pablo no deben leerse al margen de esta gran historia global.
Así que, para responder a nuestra primera pregunta acerca de qué es la Biblia: la Biblia es la autorrevelación progresiva de Dios en forma narrativa. La autorrevelación progresiva de Dios en forma narrativa. Y espero que cada una de estas palabras signifiquen algo más para ti, porque todas son importantes.
Ahora, la segunda pregunta que queremos responder es: ¿Cuál es la historia central? Y no quiero causar pánico a nadie en este momento (y les pido disculpas a todos los maestros de literatura de secundaria que me están escuchando), pero, ¿recuerdas cuando aprendiste en la escuela las partes básicas de una buena historia? Yo recuerdo haber aprendido que toda buena historia se compone de cuatro partes principales.
En primer lugar, toda buena historia tiene un prólogo o una introducción. Y lo que sucede en el prólogo, o en la introducción, es que se presentan los personajes. Así sabes de quién se tratará la historia. En segundo lugar, te presentan el escenario o el contexto, que es el lugar donde se desarrollará la historia.
En tercer lugar, toda historia tiene algún tipo de conflicto o problema que debe resolverse. También tenemos el clímax de la historia, que llega cuando ese problema se soluciona. Y en cuarto lugar, toda buena historia tiene una pequeña conclusión que cierra el relato. Ahora quiero que pienses en todos los cuentos de hadas que conoces. Casi todos siguen este patrón:
«Había una vez…», «Pero entonces apareció una bruja malvada…», «Entonces vino el héroe, el caballero de brillante armadura…»… ¿Y cómo terminan todos? «Y vivieron felices para siempre».
Entonces, lo que sucede es que todo cuento de hadas comienza con cómo se supone que deben ser las cosas: «Había una vez…», y se nos da un vistazo de cómo era la vida antes de que ocurriera la gran interrupción. Ahora, ¿cómo luce ese «había una vez»? El sol siempre está brillando, los pájaros siempre están cantando y los personajes usualmente están contentos. La vida es realmente buena en ese «Había una vez»; porque todos están seguros y felices.
Pero luego entra algún tipo de mal y arruina este mundo en perfecta armonía. Se introduce el conflicto y el problema se hace evidente. El mal entra en escena. ¿Y qué les ocurre a los personajes? Bueno, están heridos, en peligro, necesitados e indefensos.
Y a medida que la historia avanza, se supone que tú y yo nos preguntemos: ¿Cuánto falta para que las cosas vuelvan a ser como deben ser? ¿Quién va a arreglar este problema? ¿Serán rescatados los personajes? Y entonces, justo en el momento más oscuro, aparece el héroe de la historia, en el momento exacto, y su misión es restaurarlo todo. Ese es su trabajo: arreglar el problema, rescatar a los indefensos y restaurar todas las cosas a su estado original.
Pero el rescate nunca es fácil. El héroe siempre corre peligro, pero siempre vence. Él rescata a los heridos y a los indefensos y hace lo que ellos no pueden hacer por sí mismos. Luego, todo cuento de hadas termina mostrándonos un vistazo de cómo se ve el mundo cuando todo ha sido restaurado: las relaciones son sanadas, los personajes ya no están en peligro, sino que han sido verdaderamente salvados por el héroe.
Ahora, no es que la historia bíblica siga ese patrón, sino que estas historias, estos cuentos de hadas siguen el patrón de la Biblia, porque hay algo en esta historia que resuena profundamente en nuestras almas. En nuestro interior sabemos que esta es nuestra historia. Aquí es donde vivimos.
Así que, cuando miramos la estructura de nuestra historia, podemos ver que sigue estas cuatro partes principales. Y probablemente ya sabes cómo nos referimos a las cuatro partes de nuestra historia: creación, caída (o rebelión), redención y nueva creación. Esas son las cuatro secciones principales; los giros principales de la historia.
Entonces, en primer lugar, la creación introduce a los personajes y el escenario. El personaje principal casi siempre es el primero en ser presentado. ¿Y quién es el personaje principal de nuestra historia? Génesis 1:1 nos lo dice: «En el principio Dios…». Este primer versículo nos deja dicho que esta será una historia principalmente acerca de Dios.
Luego, se presentan los actores secundarios, que somos los seres humanos, y el escenario será nuestro mundo, lo que significa que esto es un relato histórico. Se trata de personas reales, lugares reales y eventos reales.
En segundo lugar, trágicamente viene la caída o la rebelión, y se introduce el gran conflicto, el dilema, y sabemos cuál es. El mal entra en escena y ahora sabemos que los personajes están heridos, están en peligro, están necesitados y están indefensos. Y, a medida que nuestra historia avanza, se supone que nos preguntemos: ¿Hasta cuándo?¿Cuánto tiempo pasará hasta que las cosas sean restauradas? ¿Quién arreglará el problema? ¿Quién rescatará a los indefensos? ¿Serán salvados los personajes?
Bueno, la tercera parte de nuestra historia es el clímax, pero nosotras la llamamos redención, porque Cristo fue enviado en el momento perfecto. Las Escrituras nos dicen una y otra vez que «en la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo» (Gálatas 4:4); Su misión es volver a restaurar todas las cosas, arreglar el problema, rescatar a los indefensos y restaurar todo a su estado original.
Y en cuarto lugar, la nueva creación es la gran conclusión. Se nos da un vistazo de cómo se verá el mundo cuando haya sido completamente restaurado y las relaciones hayan sido sanadas. Los personajes ya no estarán en peligro porque han sido verdaderamente salvados por el amor sacrificial del héroe.
Así que esas son las cuatro partes principales de la historia:
- La creación (que es la introducción),
- La caída (que es el conflicto),
- La redención (es decir, el clímax)
- Y la restauración o nueva creación como la conclusión gloriosa.
El teólogo neerlandés, Herman Bavinck, dijo: «La esencia de la religión cristiana consiste en esto: que la creación del Padre, devastada por el pecado, es restaurada por la muerte del Hijo de Dios y recreada por el Espíritu Santo en el reino de Dios».
Lo que quiero que veas aquí es que de esto se trata realmente el cristianismo. Esta es la esencia de la religión cristiana. Y no solo vemos la obra de cada miembro de la Trinidad, sino que también vemos las cuatro partes principales de la historia: la creación del Padre que fue devastada por el pecado, pero restaurada por la muerte del Hijo y recreada en el Reino de Dios por el Espíritu. Esta es la estructura de la que estamos hablando y es muy importante porque realmente nos ayuda a entender lo que Dios ha hecho por nosotras.
En ella vemos quiénes somos —somos los necesitados— y vemos quién es Dios: el gran Salvador, el gran Redentor. Y vamos a profundizar en esto a medida que avancemos, y veremos que cada parte de la historia es absolutamente necesaria.
Muy a menudo nos enfocamos en las dos partes del medio. Cuando les decimos a las personas: «Cristo murió en la cruz para perdonar mis pecados», eso es cierto, ¡muy cierto! ¡Y alabado sea el Señor! Pero es más que eso. El Señor está redimiendo y restaurando todas las cosas. Esta es la gran misión de Dios.
Así que, al pensar en estas cuatro partes de la historia, y cómo responden a nuestra segunda pregunta «¿Cuál es la historia central?»,podemos resumirlo de esta manera: Dios creó la historia, el hombre la corrompió, Cristo la salva y Dios la restaura. Esas son las cuatro partes principales de la historia.
Ahora llegamos a nuestra tercera pregunta: «¿Qué impulsa la historia hacia delante?». Bueno, la respuesta a esta pregunta es: los pactos.
Y antes de entrar a examinar cada pacto en el orden en que aparecen, creo que es importante hablar sobre qué es un pacto. Un pacto siempre simboliza una relación: una relación entre dos personas o entre dos grupos de personas. Históricamente, los pactos eran muy familiares para la gente del Antiguo Cercano Oriente.
A ese pueblo se le escribió el Antiguo Testamento, especialmente el Pentateuco. Así que formaban parte del mundo antiguo. Esa audiencia estaba muy familiarizada con el concepto de pacto.
El otro día estaba leyendo el libro de Josué, y ¿recuerdas cuando un grupo de personas vino y trató de entrar en un pacto con el pueblo de Dios? Los engañaron para tratar de entrar en un pacto con ellos.
Bueno, en el Antiguo Cercano Oriente, las personas podían hacer pacto entre sí, y las naciones también podían entrar en una relación de pacto. ¿Y qué sucedía? Los reyes o gobernantes de ambas naciones se reunían y representaban cada uno a su pueblo. Luego, la nación más fuerte se acercaba a la nación más débil y le prometía protección y provisión a la nación. Entonces, la nación más débil se acercaba a la más fuerte y decía: «Necesitamos esa protección. Necesitamos esa provisión. Por eso, prometemos lealtad, fidelidad y obediencia». Así la relación o el pacto quedaba establecido mediante el juramento de votos y promesas mutuas.
Por lo general, y probablemente sabes esto, había una ceremonia que acompañaba el juramento, los pactos; y la ceremonia tradicional para un pacto se llamaba «cortar el pacto», porque tomaban animales y los partían en dos. Colocaban la mitad del animal ensangrentado de un lado y la otra mitad al otro lado, y así formaban un camino.
Entonces cada miembro —tanto el más débil como el más fuerte— caminaba por ese sendero de cuerpos despedazados y ensangrentados, y al hacerlo estaban diciendo: «Si no cumplo mi parte del pacto, que me suceda lo que les pasó a estos animales». Entrar en pacto era algo muy serio.
Piensa por un momento en lo que prometemos en una ceremonia de bodas tradicional. ¿Qué decimos?: «Hasta que la muerte nos separe», y nos comprometemos de por vida con esa persona. Y mi punto es este: este mundo está lleno de transgresores de pacto. De hecho, eso es lo que somos por naturaleza. Las Escrituras nos dicen que «no hay justo, ni aun uno» (Romanos 3:10).
Toda persona que alguna vez ha entrado en cualquier tipo de pacto lo ha roto de alguna manera. Somos recipientes de pactos rotos, y somos iniciadoras de pactos rotos, porque somos transgresoras de pacto, y estamos rodeadas de transgresores de pacto. Pero la buena noticia del evangelio es que Dios no es solo un Dios que hace pactos, sino que Él es también un Dios que cumple pactos. Así es nuestro Dios.
Por eso es tan importante notar que, al estudiar estos pactos, no estamos viendo pactos hechos entre dos seres humanos. Estamos viendo lo que Dios —el Dios trascendente— hizo cuando Él cortó un pacto con nosotras, a nuestro favor; cuando el Dios del universo se comprometió con un pueblo y con Su propia Palabra.
Débora: ¿No es maravilloso ver cómo cada página de la Biblia revela el corazón de Dios?
Como ministerio, estamos muy agradecidos con el Señor por la bendición de compartir contigo que ya tenemos fecha para nuestra próxima conferencia.
El 13 y 14 de noviembre de 2026 en Miami, Florida, celebraremos la conferencia Mujer Verdadera '26: «Preparen camino al Señor». Esta conferencia nace de la convicción de que la esperanza segura del regreso de Cristo forma la manera en que una mujer vive hoy. Preparar el camino del Señor no es solo esperar; es vivir con fidelidad y esperanza en medio de esta generación.
Separa la fecha, y acompáñanos en este llamado a caminar juntas, con claridad, fidelidad y esperanza, mientras esperamos al Rey.
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Hoy, Courtney Doctor nos recordó que Dios no es un ser distante, sino un Padre que se acerca, que habla y que está restaurando todo lo que el pecado quebró.
Esta historia es nuestra historia. Mañana continuaremos descubriendo más de este Dios que cumple Su Palabra y cómo los pactos revelan aún más Su fidelidad hacia nosotras. Regresa con nosotras aquí, a Aviva Nuestros Corazones.
Llamándote a completar la maravilla de la Palabra, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.
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