Podcast Aviva Nuestros Corazones

¡Puedes ser mentora!

Recursos del Episodio

Libro «Maternidad Espiritual», por Susan Hunt

Annamarie Sauter: ¿Cómo luce la mentoría? Susan Hunt nos da un ejemplo práctico. Escucha lo que ella les dijo recientemente a sus nietas...

Susan Hunt: Me encantaría verlas establecer el hábito santo de leer la Biblia. ¿Qué les parece si hacemos un grupo para textearnos y les mando un pasaje de la Escritura diariamente? Lo leen y luego comparten con todo el grupo el versículo que más les gustó.

Bueno, todas estuvieron muy abiertas a formar este grupo porque ya habíamos pasado un tiempo jugando y riéndonos juntas.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Cuando pienso en mi amiga Susan Hunt, uno de los versículos que viene a mi mente es un pasaje en el libro de los Jueces que habla de Débora, quien era una mujer con sabiduría, valentía, fe y humildad.

Débora se describe a sí misma como «una madre en Israel». Ella tuvo un corazón de madre, hizo muchas cosas importantes y Dios la usó de una forma significativa. Susan, tú tienes un corazón de madre y Dios te ha usado, te está usando, de muchas formas significativas para promover este concepto de maternidad espiritual. ¡Esto es tan necesario hoy en día!

Me emociona la oportunidad que tenemos hoy de hablar sobre el libro que escribiste hace veinticinco años, titulado Maternidad Espiritual, así que bienvenida nuevamente a Aviva Nuestros Corazones.

Susan: Gracias Nancy.

Nancy: Nuevamente, el libro se llama Maternidad Espiritual. Es un libro (hablaremos más de esto hoy), que se escribió, como ya les dije, hace veinticinco años… esto en el mundo de la publicidad ¡es toda una vida! Hay pocos libros que permanecen vigentes por veinticinco años.

Hoy en día está siendo lanzado nuevamente con una portada muy hermosa y una nueva introducción, y también se encuentra en español, que para nosotras es un gran recurso. El subtítulo es: El modelo de Tito 2 para la mujer de hoy. Este es un tema que no caduca, nos lleva de regreso a Tito 2 y a la iglesia primitiva. Es un tema que necesitamos ahora, y quizás hoy más que nunca, como siempre se ha necesitado, pero queremos hoy hablar del porqué de su importancia.

Susan, hace veinticinco años desarrollaste un mensaje que impactó tu vida, y que estaba en las páginas de las Escrituras y que querías compartir con otras mujeres; pero, ¿qué te hizo convertirlo en un libro?

Susan: Estaba aprendiendo más y más sobre el concepto de mi iglesia local, como lo hablamos ayer, y luego comencé a hablar más del tema cuando iba a otras iglesias y daba conferencias o iba a retiros.

¡Me impresionó grandemente la respuesta de las mujeres! No sabía cómo iban a responder porque era algo de lo que no se hablaba.

Nancy: Y para las que no escucharon el programa ayer, solo recuérdanos, ¿cómo definirías la maternidad espiritual?... que es de lo que vamos a estar hablando hoy.

Susan: Es cuando una mujer comienza una relación de discipulado, mentoría, con otra mujer para animarla y equiparla para vivir para la gloria de Dios. Así que es un discipulado hombro a hombro para compartir el evangelio y nuestras vidas unas con otras.

Nancy Y el Señor te puso en una iglesia en la que había mujeres mayores para ti y otras más jóvenes. Tenias unos cincuenta y tantos años en ese momento.

Susan: Así fue.

Nancy: Entonces viviste esto en carne propia y viste el impacto que estas relaciones tuvieron en las vidas de esas mujeres.

Susan: En las vidas de esas mujeres pero también en la vida de nuestra iglesia. Eso fue algo que me sorprendió y me emocionó. Como mujeres comenzamos a conectar y a vivir nuestra vida cristiana juntas, vivíamos relaciones que reflejaban nuestra relación con Jesús. El impacto en nuestra iglesia en general fue muy dulce e inesperado. Simplemente se derramó sobre el alma de la iglesia.

Nancy: ¿Cómo te diste cuenta de esto?

Susan: La calidez, la franqueza, la amabilidad, el intercambio de nuestras vidas en todos los aspectos. Estábamos más interesadas en compartir nuestras vidas con nuestras adolescentes, en amar a nuestra iglesia. No podría hacerte una lista de todas las cosas que ocurrieron pero había una atmósfera, una atmósfera palpable de calidez y bienvenida.

Nancy: Es verdaderamente el amor de Cristo reflejado en esas relaciones.

Susan: Sí, es el amor de Cristo. Entonces comencé a hablar más sobre esto mientras iba a otras iglesias y la respuesta de las mujeres me sorprendía. Verdaderamente no sabía cómo iban a reaccionar.

Nancy: Hoy en día es bastante común hablar del concepto que encontramos en Tito 2 sobre el modelo para las mujeres, pero hace veinticinco años no lo era.

Susan: No estoy segura en qué momento dejó de ser el modelo, pero así fue que sucedió. Así que era un concepto nuevo para las mujeres y estaban respondiendo favorablemente. Recuerdo claramente algunos casos: Estaba participando en un retiro en Colorado y después de hablar sobre el tema, dividí a las mujeres en grupos de mujeres mayores y mujeres jóvenes, les di algunas preguntas para que se hicieran entre ellas, luego las volví a juntar y les pedí sus respuestas, aún puedo recordarlo muy claramente. Una mujer mayor se levantó y nos dijo que estaba en sus ochenta años. Durante el tiempo que había caminado con el Señor había sido misionera y ahora era viuda, entonces dijo: «En todos estos años esta es la primera vez que una mujer más joven me pregunta, qué es lo que he aprendido sobre Jesús». Las lágrimas corrían por sus mejillas, ella brillaba de gratitud y gozo.

Nancy: ¡Wao!

Susan: Luego de su declaración se hizo un gran silencio en el salón. Y yo pensaba, Señor, ¿qué nos falta? ¿Qué estamos haciendo al no aprovechar este tipo de oportunidades que traen libertad a las mujeres? Ese fue uno de los momentos más transformadores para mí, Nancy.

Aún lo recuerdo y siento escalofríos al pensar en ello.

Nancy: Y fue un impacto, no solamente en la vida de esta mujer, sino en todas las otras mujeres jóvenes que pudieron escuchar ese testimonio.

Susan: Sí, sí… en todos los aspectos. Fue maravilloso. En otra ocasión estaba en Florida, casi al final del retiro, la joven que me hizo la invitación para asistir me miró y me dijo: «¡Acabo de escuchar la agenda del ministerio de mujeres para la próxima década!»

Y otra vez me impactó porque no había visto las cosas desde ese punto de vista. Seguía intentando entender y desenredar todo lo que estaba pasando, así que jamás pensé que esta sería la agenda del ministerio para mujeres de los próximos diez años y más… pero luego comencé a verlo de esa forma.

Como un comentario al margen, esa joven mujer era Karen Grant, esposa de George Grant quien dirigió la oración de bienvenida en tu boda Nancy. Cuán dulce es ver todo esto.

Nancy: Sí, todos estos hilos mezclarse... y George escribió el prefacio de tu libro Maternidad Espiritual.

Susan: Así fue, y veinticinco años después actualizó el prefacio de la nueva edición.

Nancy: Y Karen tuvo esta visión de lo que sería la agenda para el ministerio de mujeres en la siguiente década.

Susan: Ella lo vió y se convirtió en una amada amiga que me animaba, eso también se convirtió en un momento crucial.

Una historia más; no recuerdo en dónde estaba cuando esto ocurrió, pero estuvimos hablando de la maternidad espiritual, dividimos grupos de mujeres para que compartieran su experiencia y luego las volvimos a juntar.

Una mujer mayor se levantó y estaba literalmente bailando alrededor. Ella dijo: «¡Esto es lo que he estado haciendo toda mi vida y ni siquiera sabía cómo llamarlo!» Pero en ese momento supo el nombre. Nuevamente, ese fue uno de esos momentos dulces.

«¡Las mujeres están ahí afuera siendo mentoras, discipulando a otras, pero necesitan entender que a esto nos ha llamado Dios, necesitan reconocer la base bíblica de esto, necesitan aprender y entender que esto es un mandato de Dios. Es un imperativo del evangelio!»

Nancy: Así es. Sabes, mientras trabajaba en mi libro basado en Tito 2, Adornadas: Viviendo juntas la belleza del evangelio, me preguntaba: ¿Qué es lo que nos impide que esto pase? ¿Por qué no es parte de la vida normal o natural de las mujeres?

Quizás parte del problema radica en que la mayoría de las iglesias y en nuestras relaciones, nos juntamos con grupos de nuestra edad, de nuestra generación. Y por supuesto que hay beneficios en ello; si tienes hijos en la secundaria y practican deportes, seguramente te sentirás más identificada con las mamás que están pasando por esa misma etapa. Si eres una madre joven con hijos pequeños, es normal querer tener amigos que están pasando por las mismas. Pero, ¿por qué vemos una diferencia tan notoria en las iglesias, incluso en los cultos de adoración?... Hay servicios para las personas mayores y hay servicios para las personas jóvenes; esto pareciera una estrategia de las iglesias hoy en día, de mantener las cosas demográficamente separadas, pero de lo que nos hemos perdido haciendo esto es de compartir nuestras vidas con múltiples generaciones.

Algo que amo de mi iglesia local es que hay mucha gente mayor, hay gente en sus noventa años. No hace mucho tiempo, el hombre más anciano de los Estados Unidos murió de 107 años, él era miembro de mi iglesia; pero también hay muchas familias de mi edad, hay muchas otras familias jóvenes, muchas personas solteras y varios niños. Me encanta sentarme antes y después del culto y conversar con esa mezcla. ¡Esta gran mezcla de generaciones!

Pero de verdad pienso que en muchos casos, las personas buscan amigos de su misma generación. Existe una gran riqueza al relacionarse con aquellas personas que están en diferentes temporadas de la vida… A medida que aprendemos juntos, mientras nos vamos involucrando con nuestras conversaciones en las vidas de los demás, nos estamos afirmando y alentando y adquirimos una perspectiva que aquellos de nuestra misma edad o de nuestra generación tal vez no tienen.

Susan: Así es. Creo que debemos retroceder y enraizar esto en las Escrituras para enseñar a nuestra gente, no solo a las mujeres.

No es únicamente Tito 2, es Tito 2 conectándose a una idea más amplia de una generación enseñando a otra generación. Si vamos particularmente a los salmos veremos esto una y otra vez. El Salmo 78 lo dice muy claramente.

Nancy: ¡Qué bueno que lo mencionaste! Tengo mi Biblia abierta ahí, vamos a leerlo. Todo el pasaje es maravilloso, pero el salmista habla de esto en los versículos del 4 al 7:

«No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR, su poder y las maravillas que hizo. Porque Él estableció un testimonio en Jacob, y puso una ley en Israel, la cual ordenó a nuestros padres que enseñaran a sus hijos; para que la generación venidera lo supiera, aun los hijos que habían de nacer; y estos se levantaran y lo contaran a sus hijos, para que ellos pusieran su confianza en Dios, y no se olvidaran de las obras de Dios, sino que guardaran sus mandamientos».

Susan: Así es, y hay que enseñarlo porque por naturaleza nos inclinamos a reunirnos con gente como nosotras: misma edad, mismos intereses. Debemos entender que Dios nos llama a algo mucho más enriquecedor, y nos ha provisto de aquellos que van más adelante en el camino para que nos puedan contar sobre las glorias de Dios por medio de las experiencias que ellos han tenido, y que nosotros aún no experimentamos.

Esto requiere un esfuerzo de toda la iglesia, enseñar a la gente a buscar hombres y mujeres mayores que puedan invertir tiempo en ellos o deseen invertirlo en las vidas de gente más jóven. Es un principio que debe animarnos y debe ser aprovechado ya que es parte del discipulado en una iglesia.

Creo que es un principio mayor: necesitamos una teología de generaciones, tal vez estamos pensando esto en nuestras iglesias locales; alentémoslo y luego demostrémoslo. Debemos mostrarlo.

Por ejemplo, en un evento ministerial para mujeres podríamos tener un panel de mujeres mayores para poder hacerles preguntas como: ¿Qué has aprendido de Jesús a través de las experiencias de tu vida? ¿Qué has aprendido de Él durante tu viudez o durante tu soltería (a alguna mujer que nunca se ha casado). Cuando empezamos a hacer este tipo de cosas abrimos el diálogo entre las mujeres. Así que debemos enseñar la teología de esto, pero luego debemos mostrarlo, enseñar a otros cómo se ve, y por supuesto dar oportunidades para que otras puedan experimentarlo

Nancy: Y por supuesto, nosotras sabemos que esto debe pasar en la familia, de una generación a otra. Una de las cosas que aprecio de tu libro de Maternidad Espiritual es que hablas de tu propia hija (claro que estabas invirtiendo es su vida y vertías tu vida en ella, y finalmente eres su madre biológica) y cuán agradecida estás porque otras mujeres que el Señor trajo a su vida hayan sido sus madres espirituales. No te sentiste amenazada o celosa por esas relaciones.

Susan: Así es. Debemos desear que nuestras hijas tengan mujeres mayores en sus vidas que inviertan tiempo con ellas. Solo debemos tener cuidado de no ser posesivas con ellas para poder animarlas a buscar esas relaciones, porque es un elemento muy importante en su crecimiento en Cristo. Creo que esto es algo de lo que tenemos que hablar para que otras mujeres puedan entenderlo.

Nancy: Así es. Y estoy pensando en la mujer que mencionaste, la que tenía ochenta años y nunca nadie le había pedido que hablara de su relación con Jesús. Hay mujeres mayores escuchándonos hoy, quizás viudas, y mujeres que están en la misma etapa de vida que tú (estás al final de tus setenta años). Nadie les ha preguntado, ninguna joven se ha conectado con ellas. ¿Cómo pueden entonces desarrollar un estilo de vida enfocado en la maternidad espiritual? Ellas podrían pensar, «bueno, no soy maestra, no doy clases. No creo poder hacer esto».

Dales un punto de partida. Tu libro Maternidad Espiritual: El modelo de Tito 2 para la mujer de hoy está repleto de ideas así que espero que lo consigan y lo lean.

Pero, ayuda a las mujeres mayores a comenzar con esto.

Susan: Bueno, comienza en donde estás. En tu casa con tu propia familia y en tu iglesia, luego habla con mujeres jóvenes y niñas. Puedes hacerles las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo puedo orar por ti?
  • Cuéntame, ¿qué está pasando en tu vida en este momento?
  • ¿Sobre qué cosas puedo orar por ti?

Es maravilloso ver que una vez que das el primer paso ellas se acercan a ti porque mostraste interés en sus vidas. Solo ve directo a ellas y abrázalas. Diles cómo te deleitas al verlas, diles que estás agradecida de que estén en tu iglesia. También agradece su participación en la iglesia. Diles cosas que has notado sobre ellas que te emocionan, y verás que ellas responderán. No comiences intentando enseñarles una lección.

Nancy: O diciéndoles, ¿quieres que sea tu mentora? No tiene que ser tan formal ¿verdad?

Susan: Así es. En primer lugar, comienza amándolas, acercándote a ellas y hasta podrías invitarlas un día a tu casa a tomar un café. En la etapa en la que te encuentres en tu vida, simplemente comienza estableciendo esas relaciones y cultivándolas.

Nancy: Y yo sé otra cosa que permitirá que esas relaciones crezcan: muestra interés en los hijos de esas jóvenes mujeres, conviértete en una abuela adoptiva. Muchas de esas familias no tienen a sus abuelos cerca.

Sé que muchas de mis relaciones con madres jóvenes han surgido a través del corazón que tengo por sus hijos. El otro día corrí hacia una madre joven en el supermercado, ella acababa de tener su quinto bebé y es una madre preciosa, son una familia preciosa, lo están haciendo muy bien pero ella se siente abrumada.

Está tratando de enseñar a sus hijos mayores en casa. Estuvimos hablando en el supermercado probablemente unos veinte o treinta minutos, y terminamos orando juntas, y yo animándola. Lo que ella estaba haciendo en ese momento era realmente escapando al supermercado mientras su esposo llevaba a sus hijos a comprar helados.

Eso es ser una mentora que ama y alienta. Como ella sabe que sus hijos me interesan y he estado involucrada en sus vidas, ella es como una esponja, sedienta. No estamos involucradas juntas en un grupo pequeño o en algún estudio bíblico (ella ya está involucrada en eso), la naturaleza de nuestra relación es mucho más informal, es vida a vida.

De hecho, en la iglesia yo llamo este tipo de acercamiento, el «ministerio de pasillo», en el pasillo antes y después de los servicios es cuándo ocurre mucho de esto en mi vida.

Afortunadamente en nuestros cultos estamos juntas todas las personas, las mayores con las jóvenes.

Hay que encontrar a esas mujeres jóvenes. Para mí que soy mayor es mostrarles interés, hacerles preguntas, comenzar una conversación. Creo que es importante estar dispuestas a tomar la iniciativa.

Susan: Sí, de verdad creo que debemos hacer esto. Algo que intento hacer cuando veo jóvenes llegar a la iglesia es solo acercarme y decirles, «gracias por venir; recuerdo lo difícil que era preparar a tres pequeñitos para poder llegar a la iglesia y te agradezco por venir, eso me anima». ¡Y claro que me anima!

Eso las anima a ellas también de inmediato y se sienten atraídas por alguien que no las «juzga» sino que las ama. Esto es lo que podemos hacer y luego iremos progresando.

Recientemente pasamos el verano con nuestras tres nietas más pequeñas, estuvimos en Atlanta haciendo toda clase de cosas divertidas. Fuimos a una cafetería (¡a ellas les pareció genial!).

Y cuándo llegó la hora de comenzar nuevamente con la escuela les dije:

¿Qué les gustaría empezar a hacer este año? Me encantaría verlas establecer un hábito piadoso de lectura bíblica ¿Qué les parece si hacemos un grupo para textearnos y les mando un pasaje de la Escritura diariamente? Lo leen y luego comparten con todo el grupo el versículo que más les gustó.

Bueno, todas estuvieron muy abiertas a formar este grupo porque ya habíamos pasado un tiempo jugando y riéndonos juntas durante todo el verano.

Nancy: Y estás hablando su idioma «textearnos»

Susan: Textear, y lo tuve que aprender a hacer porque debía comunicarme con ellas. Cada mañana les envío su pasaje bíblico del día y muy pronto me contestan cuál fue su versículo favorito, y me dicen, ¡abuela, nos encanta! ¡Amamos leer la palabra de Dios por nuestra cuenta! Cosas así de simples puedes hacer tú.

Nancy: Es una gran idea. Y algún día ellas serán las mamás o las abuelas que creen ese hábito en sus hijos o nietos.

Susan: Esa es mi oración.

Nancy: Esa es la visión. Cuando estés en el cielo ellas serán mujeres mayores que harán eso por mujeres más jóvenes.

Y este es un aspecto de la maternidad espiritual, tener un rol activo dentro de tú propia familia, hasta en la vida de tus nietos. Sé que hubo un momento en que tus nietos no vivían tan cerca de ti como ahora, pero aún así encontraste la forma de invertir en sus vidas.

Susan: Lo hice, mis nietos mayores no vivían cerca de nosotros así que hicimos un campamento de niños y uno de niñas; todos nuestros nietos vinieron por una semana y todas nuestras nietas vinieron otra semana. A veces los llevábamos de viaje y en otras ocasiones nos quedábamos en Atlanta a hacer cosas allí.

Y ahora cuando estoy con esos jóvenes que ya están en la universidad o ya se graduaron y ahora trabajan, nuestras conversaciones se tratan de esos momentos que pasamos juntos, sus conversaciones como primos también tratan de eso porque compartieron esas experiencias.

Nuestros campamentos eran temáticos, siempre había un tema para el campamento de los niños y otro tema para el campamento de las niñas, se memorizaban un versículo y estudiábamos un pasaje de la Escritura durante esa semana. Así que era genial si nos quedábamos en la ciudad o si salíamos de viaje, de cualquier manera encontrábamos formas de comunicarnos con ellos.

Ahora con las videollamadas y todo eso, es posible hacer muchas cosas con tus nietos aunque estén muy lejos.

Nancy: ¡Ay Susan, eres una abuela genial! Escucharte compartir esto me recuerda a un grupito pequeño que en ese momento era de muchachas jóvenes, éramos amigas en el ministerio de los niños. Cada año nos reuníamos por uno o dos días, a veces pasábamos la noche juntas y celebrábamos lo que llamamos «celebración de cumpleaños».

Sus cumpleaños habían sido durante todo el año pero los celebrabamos todos a la vez. A veces me las llevaba a un hotel, alguna vez fuimos a Chicago en tren. Siempre hacíamos algo diferente. Era la oportunidad que yo tenía de estar con ellas, de honrarlas, de bendecirlas y hablar a sus vidas, pero esto no era algo estructurado, era un tiempo de gozo para ellas y para mí.

Muchos años después recibí una carta de una de ellas, ahora es madre soltera y está en una etapa muy difícil de su vida y ella me escribió: «Feliz Día de las Madres! Invertiste en mi vida y oraste por mí, me animaste y hoy quiero desearte un feliz Día de las Madres».

Bueno, como puedes imaginarte esto me conmovió profundamente y pensé: ¿Qué hice? No fue nada grande o heróico, ni siquiera muy demandante. Solo tuve interés, estuve con ellas invirtiendo mi amor y animándolas, fui su madre espiritual y años después pude ver el fruto.

Mañana en nuestro programa de Aviva Nuestros Corazones quiero preguntarte sobre los frutos que has visto en las mujeres jóvenes en las que has invertido tu tiempo en estos años.

Susan, tu libro se llama Maternidad Espiritual: El modelo de Tito 2 para la mujer de hoy. Y ya está en el mercado una segunda edición en español, después de 25 años de haber sido publicado por primera vez. Es una carrera increíble para un libro pero es debido al mensaje tan importante que contiene. Cuando lo estaba revisando pensaba, ¡ojalá yo hubiera escrito libro un libro como este! Susan, es tan bueno, es tan sólido bíblicamente hablando, tiene grandes ilustraciones e historias de mujeres acerca de la maternidad espiritual. También hay algunas historias maravillosas de las Escrituras, ejemplos de maternidad espiritual y también, el rol de las hijas espirituales.

Espero que puedas acompañarnos nuevamente mañana en Aviva Nuestros Corazones, mientras continuamos esta conversación con Susan Hunt acerca de la maternidad espiritual.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth, en conversación con Susan Hunt.

Susan ha sido una madre espiritual para Aviva Nuestros Corazones de una manera muy tangible a través de sus enseñanzas y de su testimonio. Ella también fue quien soñó con un movimiento de mujeres verdaderas y comenzó a orar que nuevas generaciones abrazaran la feminidad bíblica.

Escucha lo que nos escribió una oyente que ha sido bendecida a través de nuestras conferencias Mujer Verdadera,

«Es un gozo grande poder escribirles y agradezco primero a Dios por haberme permitido conocerlas a través de sus programas. Me edifican muchísimo y cada día crezco en el Señor, por Su gracia. ¡Wao! escucho conferencias de años atrás y de verdad Dios es bueno. Ha sido bueno escucharlas y oro por ustedes para que muchas mujeres, jóvenes, niñas escuchen la Palabra. Gracias Nancy por estos estudios.

Soy de El Salvador, acepté a Cristo a la edad de 5 o 6 años… Hoy tengo 66 años y disfruto mi vida en Cristo, ¡y al escuchar Aviva Nuestros Corazones me despertaron de nuevo! Qué gran bendición. Tengo el privilegio de dirigir un grupo de mujeres de la tercera edad. Deseo compartir todas sus conferencias y los estudios. Ahora me encuentro de nuevo en mi primer amor. Gracias a cada una de ustedes. Dios las bendiga y prospere. Bendiciones».

Susan Hunt nos dice que los momentos en los que nos hemos visto como un fracaso, son experiencias valiosas que podemos usar para enseñar a otras mujeres. Ella nos explicará cómo, mañana, en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a pasar de manera intencional la verdad de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Únete a la discusión