Sé una luz en tu generación
Débora de Rivera: Imagina que te encuentras en un tribunal a punto de ser juzgada por ser cristiana. ¿Habría suficiente evidencia para condenarte? Con nosotras, Kim Cash Tate.
Kim Cash Tate: Si seguimos a Cristo y servimos a Sus propósitos, eso debe ser evidente en nuestra manera de vivir y en nuestro testimonio. ¡Todos deben saber que pertenecemos y servimos al Señor!
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, autora del libro «Santidad: El corazón purificado por Dios», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 11 de mayo de 2025.
Hay una canción de los años 70 que dice algo así:
Tendrás que servir a alguien, ¡sí, claro que sí!
Puede que sea al diablo o puede que sea al Señor
Pero tendrás que servir a alguien.
Y aunque es solo una ilustración, pudiéramos decir que …
Débora de Rivera: Imagina que te encuentras en un tribunal a punto de ser juzgada por ser cristiana. ¿Habría suficiente evidencia para condenarte? Con nosotras, Kim Cash Tate.
Kim Cash Tate: Si seguimos a Cristo y servimos a Sus propósitos, eso debe ser evidente en nuestra manera de vivir y en nuestro testimonio. ¡Todos deben saber que pertenecemos y servimos al Señor!
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, autora del libro «Santidad: El corazón purificado por Dios», en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 11 de mayo de 2025.
Hay una canción de los años 70 que dice algo así:
Tendrás que servir a alguien, ¡sí, claro que sí!
Puede que sea al diablo o puede que sea al Señor
Pero tendrás que servir a alguien.
Y aunque es solo una ilustración, pudiéramos decir que esta canción es muy atinada. Pero Josué 24:15 lo ilustra muchísimo mejor. Dice: «…escojan hoy a quién han de servir… Pero yo y mi casa serviremos al Señor».
Podemos decir: «Yo escojo servir al Señor», eso es lo que queremos, ¿cierto? Pero, ¿cómo exactamente se ve servir al Señor? Eso es lo que veremos hoy en Aviva Nuestros Corazones.Aquí está Nancy.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Estoy muy entusiasmada de darle la bienvenida a Aviva Nuestros Corazones como maestra invitada a mi querida amiga, Kim Cash Tate. Cuando la escuches, ¡sentirás que también es tu amiga!
Kim es miembro de la junta directiva de Revive Our Hearts. Hace un tiempo, transmitimos un mensaje que ella compartió en una conferencia nacional para mujeres, Revive ‘21. En ese momento, ella habló sobre algo que le apasiona: aferrarse al Señor en todas las etapas de la vida. De hecho, tiene un ministerio llamado Cling Ministries (en español sería como Aférrate). Esa es su pasión.
Kim también es esposa y madre, es muy talentosa musicalmente hablando, es autora y oradora. Ha escrito muchísimos libros, incluyendo algunos de ficción. De hecho, he podido leer y disfrutar uno de ellos. Es el primer libro de una serie llamada Las Promesas de Dios. Te recomiendo que lo leas.
Además, ella es también autora del libro titulado Cling: Choosing a Lifestyle of Intimacy of God (pero solo está disponible en inglés).
Pero eso no es todo. Kim es una mujer que ama al Señor, ama Su Palabra, ama su familia y al pueblo de Dios. Así que me siento muy contenta de tenerla con nosotras en Aviva Nuestros Corazones. Ella compartió el mensaje que escucharemos hoy con la audiencia de Aviva Nuestros Corazones.
Antes de grabar el programa, Kim y yo tuvimos una pequeña conversación para conocerla mejor. Escuchemos.
Nancy: La primera vez que nos conocimos oficialmente fue en un evento del ministerio Sisters in Ministry que tuvimos al final del año 2019, ¡antes de que el mundo entero se cerrara por la pandemia!
Kim: ¡Así es!
Nancy: Tú estuviste aquí y fuiste parte de ese evento. En ese momento me enteré de que no eras nueva en Revive Our Hearts. Entonces, cuéntanos, Kim, ¿cómo conociste el ministerio?
Kim: Soy abogada desde hace veinte años. Yo no era creyente cuando decidí ir a la universidad. Simplemente quería ganar dinero y pensé que una buena forma de hacerlo era ser una abogada.
Trabajaba en una firma de Wisconsin, y me convertí a los veintisiete años de edad. En ese momento estaba ejerciendo mi profesión. Luego me casé y tuve mi primer hijo a los treinta, y luego mi hija a los treinta y dos.
Durante mis dos embarazos, el Señor movió mi corazón para dejar mi carrera. Un año después de que mi hija naciera, dejé el trabajo y me quedé en casa por primera vez para ser madre a tiempo completo.
Tuve que acostumbrarme a ser ama de casa, porque nadie en mi familia lo era. Siempre me inculcaron el tener una carrera e independizarme. Mis padres se divorciaron cuando yo era pequeña, y mi madre siempre fue muy trabajadora.
Ella no era creyente; por lo tanto, ese fue el concepto que siempre me repitieron. Entonces, aquí estaba yo, con dos niños pequeños, siendo madre a tiempo completo, mientras luchaba y trataba de asimilar mi nueva identidad en Cristo.
En una ocasión, el Señor me llevó a encender la radio, ¡y allí estabas tú, Nancy, hablando en el programa!
Acababas de iniciar el programa Aviva Nuestros Corazones en la radio.
Nancy: Sí, así fueron los inicios de Aviva Nuestros Corazones en la radio.
Kim: Yo te escuchaba porque, a través de ti, tenía una voz que me ayudaba a mantener los pies sobre la tierra en la etapa en la que estaba, y me ayudaba a arraigarme en mi llamado a ser madre. Mientras crecía, nunca tuve a nadie que me dijera las cosas que tú decías.
Así que yo necesitaba tu sabiduría bíblica, y necesitaba escuchar tu voz piadosa diciendo: «Estás caminando en los propósitos y llamados de Dios para ti en esta etapa de tu vida». ¡Realmente fue de mucha bendición, Nancy! ¡Nunca hubiera soñado estar contigo aquí en Aviva Nuestros Corazones!
Sin duda alguna, fue plan de Dios. Y es tan dulce para mí saber que hace más de veinte años tú eras la voz en la radio que Dios estaba usando para animarme a permanecer en mi llamado como madre y esposa.Así que, gracias por tu fidelidad durante estos ya más de veinte años de Aviva Nuestros Corazones.
Nancy: Gracias, Kim. Lo que me encanta de esto es que esos dos niños ahora son adultos; ya están en sus veinte años.
Kim: Sí, ya están en sus veintes.
Nancy: No quisiera decírtelo, pero ahora tú eres una de esas «mujeres ancianas» de Tito 2. ¡Dios te está usando a ti y tu voz, tus escritos y tus palabras para arraigar en la Palabra de Dios a las mujeres en sus diferentes etapas de vida!
Y este es el legado de fe del que siempre hablamos. Y no todo tiene que ver con la edad, aunque algunas veces sí. Pero Kim, puedo dar testimonio de que tú eres una mujer que, durante los últimos veinte, se ha arraigado en la Palabra de Dios.
He estado viendo algunos de tus videos en tu canal de YouTube, y cada vez que te escucho, tú abres la Palabra, y hablas sobre la Palabra, procurando que tus oyentes se adentren en la Palabra. Y cuando digo Palabra, es con P mayúscula, porque es la Palabra de Dios. Es por eso que lo que dices es verdad, porque la Palabra de Dios es verdad.
Así que, una vez más, gracias por estar con nosotras hoy. Que el Señor te dé libertad y unción fresca mientras nos apuntas en las Escrituras lo que Dios ha hablado a tu corazón. Muchas gracias.
Kim: Gracias a ti, Nancy.
La semana pasada asistí al funeral de la madre de una amiga de la universidad. Ella y su mamá tenían una relación muy cercana, y por eso muchas de sus amigas también la conocíamos. Yo quería estar ahí para mi amiga, así que viajé a Maryland, que es el estado donde nací.
Durante los días que estuve allí, mis amigas de la universidad y yo tuvimos la oportunidad de reunirnos para ponernos al día sobre nuestras vidas. ¡Hace más de treinta y cinco años que conozco a estas mujeres! Cuando te encuentras con personas que conoces desde hace tanto tiempo, y el contexto de la reunión es un funeral, eso te hace pensar mucho sobre la vida, su propósito y sus etapas.
En ese momento, vino a mi mente uno de mis versículos favoritos, que se encuentra en Hechos, capítulo 13, versículo 36. Dice:
«Porque David, después de haber servido el propósito de Dios en su propia generación, durmió, y fue sepultado con sus padres, y vio corrupción».
Durante años, he orado: «Señor, ¡quiero servir a Tu propósito en mi propia generación!». Y ese es un clamor del corazón que se hace más real cuando consideramos lo que dice Santiago 4:14.
«Solo son un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece».
Desde la perspectiva de la eternidad, solo estamos aquí por un poco de tiempo. Y como seguidoras de Cristo, deberíamos anhelar servir al propósito de Dios en ese poco tiempo.
Pero, ¿cómo es «servir al propósito de Dios» y qué implica? Me encanta que podamos leer la Palabra de Dios y aprender de la vida de otras personas, cómo vivieron o no el propósito de Dios, dependiendo acerca de quién estemos leyendo.
Por eso hoy quiero compartir contigo un capítulo al cual recurro una y otra vez. Trata sobre un profeta que me llena de pasión y entusiasmo cuando se trata de vivir los propósitos de Dios. Su nombre es Micaías. ¿Lo conoces?
El día de hoy hablaremos sobre Micaías. Esta historia se encuentra en 1 de Reyes 22 y en 2 de Crónicas 18. Comencemos con 2 de Crónicas 18, ya que el primer versículo nos da información importante que no encontramos en 1 de Reyes. Así que acompáñame allí para ver qué lecciones podemos aprender sobre servir al propósito de Dios en nuestra generación.
Entonces, 2 Crónicas 18, comenzando en el versículo 1, dice:
«Josafat tenía grandes riquezas y gloria; se emparentó con Acab».
Estamos en el período de los reyes, cuando aún había rey en el reino del norte de Israel, así como en el reino del sur de Judá.
En este tiempo, el rey Acab era rey del norte en Samaria. Y, como sabes, ¡era un rey malvado! Estaba casado con Jezabel, que también era malvada. En 1 de Reyes 16:30 nos dice que: «Acab, hijo de Omri, hizo lo malo a los ojos del Señor más que todos los que fueron antes que él».
El rey Acab reinó en Israel durante el infame enfrentamiento entre Elías y los 450 profetas de Baal, que se encuentra en 1 de Reyes 18. Elías les dijo: «Preparen ustedes su altar; que yo preparé el mío. Entonces invoquen el nombre de su dios, y yo invocaré el nombre del Señor. Y el Dios que responda por fuego, ¡ese es Dios!». (vv. 23-24 parafraseados)
Entonces aquellos profetas invocaron el nombre de su dios. Pero nada sucedió. Lo hicieron durante todo el día. Elías preparó su altar, invocó el nombre del Señor, y cayó fuego del cielo, haciendo que el pueblo cayera sobre sus rostros y dijera: «El Señor, Él es Dios» (1 Rey. 18:39).
Luego, Elías mató a los profetas de Baal y, como resultado, Jezabel dijo que él estaría muerto al día siguiente. Esto nos da una idea de cómo era la vida bajo el reinado de Acab y Jezabel. Además, después de eso, el rey Acab quiso la viña que le pertenecía a un hombre llamado Nabot. Pero Nabot se negó a venderla, porque la viña era parte de su herencia y quería conservarla.
Bueno, cuando Jezabel lo supo, ¡mandó a matar a Nabot! Y Acab fue y tomó posesión de la viña. Elías lo confrontó y pronunció el juicio del Señor en su contra. Estos detalles nos dan una idea de quién y cómo era Acab.
Este es el rey con el cual el rey Josafat hizo una alianza, y esto resulta interesante porque el rey Josafat de Judá fue uno de los pocos reyes conocidos por buscar al Señor y obedecerle.
Así que él entró en una alianza con este rey malvado al dar a su hijo en matrimonio a la hija de Acab, Atalía, quien también era muy malvada. Entonces, un día, el rey Josafat va y visita a su consuegro, Acab, en Samaria.
Lee conmigo 2 de Crónicas 18, versículos 2 y 3. Dice:
«Algunos años después descendió a Samaria para visitar a Acab. Y Acab mató muchas ovejas y bueyes para él y para el pueblo que estaba con él, y lo persuadió a que subiera con él contra Ramot de Galaad. Acab, rey de Israel, le preguntó a Josafat, rey de Judá: “¿Irás conmigo contra Ramot de Galaad?”. Y Josafat le respondió: “Yo soy como tú, y mi pueblo como tu pueblo; estaremos contigo en la batalla”».
Acab hace de esto una ocasión especial. Él es el gran anfitrión. Él mata una abundante cantidad de ovejas y bueyes y celebra un banquete. Pero todo eso tiene un propósito: él quiere que Josafat vaya con él a la guerra para recuperar Ramot de Galaad.
Y aquí vemos otra alianza que Josafat está dispuesto a hacer con Acab. Él le dice: «Yo soy como tú y mi pueblo como tu pueblo; estaremos contigo en la batalla». Y en el versículo 4, él añade: «Te ruego que primero consultes la palabra del Señor».
La primera lección que podemos extraer de este capítulo es que ¡servir al propósito de Dios significa que debemos buscar la voluntad de Dios! El problema aquí es que Josafat acepta y luego entonces le dice: «Te ruego que consultemos la Palabra del Señor». A veces hacemos lo mismo, ¿verdad?
Quizás lo hagamos por la presión del momento. Por ejemplo, un familiar lejano acaba de hacer un gran esfuerzo por mostrarte hospitalidad y ahora te pide ayuda. Así que le das la respuesta que te parece correcta, pero lo haces en la carne. No le has preguntado a Dios en oración al respecto. Simplemente le dices: «Sí, te ayudaré», pero después dices: «Aunque… ¿Sabes qué? ¡Déjame orar primero!».
Parecería que Josafat cambió de opinión y ahora está haciendo lo correcto, pero más adelante en el pasaje vemos que cuando él recibe la palabra del Señor, diciéndole que está en contra de Acab y que Acab morirá en esa batalla, Josafat, aun así, se une a él en esa batalla.
Pero el versículo 1 ya nos reveló el problema que había detrás: Josafat había entrado en alianza con Acab. Lo primero que Josafat debió hacer fue consultar con el Señor si él debía entrar en esa alianza. Él debió buscar la voluntad de Dios sobre esa alianza matrimonial de su hijo con la hija de Acab, pero no lo hizo.
Luego, en 2 de Crónicas 19, versículo 2, Josafat recibe esta palabra del Señor (por medio de Jehú el vidente, hijo de Hananí). Dice:
«¿Vas a ayudar al impío y amar a los que odian al Señor, y con esto traer sobre ti la ira del Señor?».
Si queremos servir al propósito de Dios, necesitamos buscarlo a Él y Su voluntad en todo lo que hagamos, incluyendo las personas y los proyectos con los cuales nos comprometemos. Necesitamos Su dirección, ¡y Él siempre es fiel en dárnosla!
Proverbios 3:5-6 dice: «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas».
Continuemos con 2 de Crónicas 18, versículo 5:
«Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, 400 hombres, y les preguntó: “¿Iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir?”. “Suba”, contestaron ellos, “porque Dios la entregará en manos del rey”. Pero Josafat dijo: “¿No queda aún aquí algún profeta del Señor para que le consultemos?”» (vv. 5–6).
Entonces Acab reunió a ¡cuatrocientos profetas!
Ahora, esto sucedió luego de que Elías degolló a cuatrocientos cincuenta profetas de Baal.Así que, ¿de dónde salieron esos otros cuatrocientos profetas más, que no eran profetas de Dios? Nunca faltan personas dispuestas a servir al propósito del enemigo.
Ellos le dicen a Acab exactamente lo que quiere escuchar: «Ve, porque Dios la entregará en manos del rey». Pero Josafat sabe que esta gente no está hablando de parte de Dios, así que, de nuevo, hace la pregunta: «¿No queda aquí algún profeta del Señor para que le consultemos?».
Acab responde a esto en el versículo 7:
«Y el rey de Israel dijo a Josafat: “Todavía queda un hombre por medio de quien podemos consultar al Señor, pero lo aborrezco, porque nunca profetiza lo bueno en cuanto a mí, sino siempre lo malo. Es Micaías, hijo de Imla”. “No hable el rey así”, dijo Josafat».
Segunda lección: Servir al propósito de Dios implica que habrá personas que te odiarán. Imagínate que la persona que tiene el rango más alto en la tierra te aborrezca simplemente porque tú estás haciendo lo que Dios te ha llamado a hacer.
Acab dijo: «¡Lo aborrezco!». ¿Por qué? «¡Él nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal!». Hmm, ¡quizás porque siempre estás haciendo lo malo! En Jeremías 23:13, Dios le dijo esto a Jeremías con respecto a los profetas:
«Además, entre los profetas de Samaria he visto algo ofensivo:
Profetizaban en nombre de Baal y extraviaban a Mi pueblo Israel».
Y luego más adelante, en los versículos 21 y 22, Dios dice:
«Yo no envié a esos profetas, pero ellos corrieron; no les hablé, mas ellos profetizaron.Pero si ellos hubieran estado en Mi consejo, habrían hecho oír Mis palabras a Mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino y de la maldad de sus obras».
Acab tenía cientos de profetas que Dios no había enviado ni a los que había hablado.
Micaías era el único que había mantenido firme el consejo de Dios y había transmitido las palabras del Señor a Acab. ¡Por eso Acab lo detestaba!
En Juan 15:18-19, dice:
«Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a Mí antes que a ustedes.Si ustedes fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no son del mundo, sino que Yo los escogí de entre el mundo, por eso el mundo los odia».
«Odiar» es una palabra muy fuerte, ¿cierto? Ni siquiera nos gusta ser aceptadas a medias; eso nos hace sentir incómodas.
¿Te imaginas que alguien te dijera que te odia? Bueno, como seguidoras de Cristo, seremos odiadas por las personas del mundo, enfrentaremos la persecución, pero no podemos permitir que esas cosas nos hagan retroceder en el servicio al propósito de Dios.
El apóstol Pablo nos dice en Gálatas 1:10:
«Porque, ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo».
Micaías no vivía para obtener la aprobación ni el favor de los hombres. Él estaba sirviendo al propósito de Dios en su generación.
¿Estás dispuesta a renunciar a la aprobación y al favor de los hombres por causa de Cristo? ¿Estás dispuesta a ser rechazada por causa de Cristo? ¡Esa es la mentalidad que se necesita en esta generación si queremos servir al propósito de Dios!
Jesús nos da estas palabras de ánimo en Lucas 6:22-23: «Bienaventurados son ustedes cuando los hombres [las] aborrecen…». No nos sentimos bienaventuradas cuando sabemos que alguien nos aborrece. No se siente una bendición. Pero esta es la verdad de la Palabra de Dios.
«Bienaventurados son ustedes cuando los hombres los aborrecen, cuando los apartan de sí, los colman de insultos y desechan su nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Alégrense en ese día y salten de gozo, porque su recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas» (vv. 22-23).
Encontramos otra lección en este mismo versículo 7 de 2 Crónicas 18. Lección número 3: Si estás sirviendo al propósito de Dios, debes ser conocida como tal; en otras palabras, debes ser reconocida como seguidora de Cristo.
Las personas deben notarlo. Ahora, esto es lo que las personas no deberían decir: «¿Kim es una sierva de Dios? ¿Te refieres a Kim Cash Tate? No, no me parece…». Claramente, esta no debe ser la reacción de las personas.
Si seguimos a Cristo y servimos a Sus propósitos, eso debe ser evidente en nuestra manera de vivir y en nuestro testimonio. ¡Todos deben saber que pertenecemos y servimos al Señor! Acab podía detestar a Micaías, ¡pero él no tenía ninguna duda sobre quién era Micaías y lo que hacía!
Acab dijo: «Todavía queda un hombre por medio de quien podemos consultar al Señor». (2 Cro. 18:7)
En realidad, su comentario exaltaba a Micaías, ¡pero no se daba cuenta! Micaías servía a Dios y solamente a Dios, ¡y el hombre más poderoso del reino del norte estaba consciente de eso! Micaías era una luz en un reino de tinieblas.
En Mateo 5:14-16, Jesús dijo:
«Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar;ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos».
Servir al propósito de Dios en tu generación significa que eres luz en tu generación. Y esto debe ser evidente porque eres diferente. Pero si somos realistas, en muchas ocasiones no es fácil ser testigo de Cristo. No es fácil ser conocida como una persona que cree que la Biblia es la verdad, ser alguien que no dice lo que todos quieren oír, al igual que aquellos 400 profetas.
Antes mencioné que no debemos ser como el mundo, pero, ¿y si esto crea un conflicto dentro de tu familia? A veces, el mayor reto de ser conocida como seguidora de Cristo y de Su Palabra proviene de tu propia familia.
¿Alguna vez has estado en una situación en la que, tal vez, estás con tu familia extendida en la mesa y surge un tema de conversación relacionado con Cristo o la Biblia y te avergüenzas porque sabes cómo acabará la conversación?
Piensas: Aquí vamos… Será toda una discusión. Y luego piensas: Voy a vivir conforme a 2 Timoteo 2:24: «El siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido».
Y sientes que el Espíritu Santo te empuja a hablar, pero piensas: «¡Probablemente solo estoy imaginando cosas!». Y te quedas callada. Y entonces alguien te pregunta directamente: «¿Y tú qué opinas?». Compartir la verdad de la Palabra hará que llames la atención. Las personas te mirarán de otra manera. Serás conocida como seguidora de Cristo.
Cristo compartió estas palabras sabias que son una advertencia para nosotras, en Mateo 10:32-36. Dice:
«Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, Yo también lo confesaré delante de Mi Padre que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de Mi Padre que está en los cielos. No piensen que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su misma casa».
Luego, en el versículo 39 dice:
«El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por Mi causa, la hallará».
He llegado a experimentar ese dolor por familiares que no creen, y es realmente muy doloroso.
Y si alguna de ustedes lo ha experimentado, saben que es doloroso. Quizás te sientes sola porque tus amistades o hermanos de la iglesia comparten sobre sus familiares que están llenos de pasión por las cosas del Señor, pero nunca escuchas de personas que están sintiendo esa espada de la que Cristo habla.
Quizá lo escuchas una vez que esa persona viene a la fe en Cristo. Pero la mayoría de las veces eso no se menciona durante el proceso. Créeme que no estás sola. Jesús no lo habría dicho si no fuera algo que muchas de nosotras experimentaríamos.
Y cuánta misericordia de parte de nuestro Salvador al advertirnos sobre esa realidad para que podamos entender. No es que hayamos hecho algo equivocado. El hecho de confesar a Cristo y permanecer firmes en Su Palabra puede causar conflicto entre tú y las personas que amas, al ser conocida como una seguidora de Cristo.
¡Ten ánimo! Continúa orando por tus seres queridos. Ellos aún no lo pueden apreciar, pero la mayor bendición de sus vidas eres tú, aquella que está sirviendo el propósito de Dios en su generación. Eres la luz que ellos necesitan. ¡Continúa brillando con esa luz y recuerda que Cristo está contigo!
Para terminar, quiero compartir esto: el nombre Micaías significa: «¿Quién es como el Señor?». Servir al propósito de Cristo significa parecerse cada vez más a Él. ¿Es ese el deseo de tu corazón, ser como Cristo? ¿Estás dispuesta a servir al propósito de Dios a pesar de las dificultades que pueda traer? ¿Estás dispuesta a ser conocida como sierva del Señor?
Bueno, estamos aprendiendo de la vida de Micaías, ¡y ni siquiera lo hemos conocido todavía! La próxima vez escucharemos a este profeta cuando entre en escena, y creo que nos animará ver con qué poder sirve al propósito de Dios en su propia generación.
Débora: Kim Cash Tate volverá con nosotras en unos momentos para orar. ¿Te emociona pensar en servir al propósito de Dios en tu generación? Yo espero que sí.
Muchas mujeres despertaron hoy en esclavitud a su pasado, abrumadas por temores o decididas a rendirse. Pero, ¿sabes? Jesús les ofrece algo mejor, ¡Jesús te ofrece algo mucho mejor! Libertad de lo que esclaviza. Plenitud que satisface tus anhelos más profundos. Abundancia que fluye de permanecer en Él.
Por 25 años, Dios ha usado a Revive Our Hearts para apuntar a las mujeres a una verdad inmutable: la libertad, la plenitud y la abundancia que se encuentran solamente en Cristo. Estamos agradecidas por el privilegio de continuar con esta misión, y queremos invitarte a ser parte de lo que Dios sigue haciendo.
Nuestro año fiscal cierra el 31 de mayo, y estamos confiando en la provisión del Señor para continuar alcanzando a más mujeres con la verdad del evangelio. ¿Orarías para considerar cómo puedes apoyar este ministerio?
Como agradecimiento por tu contribución, nos dará mucho gusto enviarte nuestro nuevo recurso digital: «Llamadas a florecer», diseñado para ayudarte a vivir en la libertad, plenitud y abundancia que Cristo ofrece.
Termina el año con nosotras. Ayúdanos a cerrar con fuerza y a avanzar hacia la visión del tamaño de Dios de lo que viene. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com/donar.
Kim Cash Tate nos guiará en oración.
Kim: Amado Señor, ¡no podemos servir a Tus propósitos en nuestra generación sin Tu ayuda! Se nos hace muy difícil y nos cansamos. ¡Necesitamos Tu gracia! ¡Fortalécenos para caminar en tus propósitos día a día, y cuando perdamos la pasión por servirte, aviva el fuego para que podamos vivir cada día para Ti, para Tu gloria, honor y alabanza! En el nombre de Jesús, amén.
Nancy: ¡Amén! Kim, muchas gracias por llevarnos a las Escrituras y ayudarnos a verlas desde una nueva perspectiva, y a comprender lo que ellas nos dicen. Pienso que muchas de nosotras hemos leído esos nombres y esas historias pensando: «¿Qué tiene eso que ver conmigo?».
Siento que Dios ha estado hablando a nuestros corazones sobre las formas en que Él puede estar pidiéndonos que «nademos contra corriente». A menudo hemos dicho en Aviva Nuestros Corazones que estamos «llamadas a ser como el salmón»: nadar contra corriente, a atravesar, a ir en contra de la cultura, contra la corriente, ¡y eso es difícil! ¡Estaremos en gran desventaja numérica!
A menudo hemos dicho aquí que creemos en Dios para que haya un remanente de mujeres verdaderas que amen al Señor, que amen Su Palabra, que estén dispuestas a reflejarlo y representarlo, que sean como Cristo en este mundo. Pero eso nunca será la mayoría. Y eso es difícil… pero es bueno, porque Dios nos está usando en la oscuridad para hacer brillar la luz del evangelio de Cristo.
Y eso puede ser en tu familia, en tu lugar de trabajo, en tu comunidad. Sé que hoy te has sentido animada al escuchar a Kim explicar la primera parte de este pasaje.
Mañana volveremos al tema, así que asegúrate de acompañarnos con tu Biblia abierta y tu corazón abierto para ver cómo el Señor utilizó a este profeta Micaías, «¿Quién como el Señor nuestro Dios?». ¡Nadie es como Él! Y eso es lo que estamos llamadas a representar en esta generación. Eso es lo que queremos, servir al propósito de Dios en nuestra generación.
¡Eso es lo que ustedes quieren! Por eso están aquí, y por eso vamos juntas a la Palabra de Dios, para decir: «¿Cómo podemos cumplir lo que Tú nos has llamado a hacer y a ser aquí durante esta temporada?». Gracias, Kim. Mañana nos reuniremos de nuevo aquí, en Aviva Nuestros Corazones.
Débora: Llamándote a ser luz mientras descubres la libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.
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