Aviva Nuestros Corazones Podcast

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Siervas efectivas en el reino de Dios, día 1

Nancy DeMoss Wolgemuth: Nuestras vidas funcionan bajo uno de dos sistemas operativos básicos: la carne o el Espíritu. 

Annamarie Sauter: ¿En qué sistema operativo estás funcionando?

Nancy: Uno de los sistemas operativos es la carne, el natural. El otro sistema operativo es el Espíritu, que es sobrenatural.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La mayoría de nosotras queremos ser más efectivas en la edificación del reino de Dios. Hoy Nancy da inicio a una serie que nos ayudará a ver las cualidades que necesitamos desarrollar para esto. Escuchemos.

Nancy: Hace un año más o menos, mientras estaba leyendo a través de toda la Escritura, llegué, en el libro de los Hechos, a los capítulos 6 y 7. Esa es la historia de Esteban, el primer mártir. Y comencé a meditar en su vida y lo que pude ver en ese pasaje. Y mientras saboreaba ese texto y permanecí en él durante un buen tiempo, pude ver cinco cualidades en la vida de Esteban por las cuales empecé a orar para que se manifestaran en mi propia vida.

No puedo decir que he orado por eso todos los días, pero he orado varias veces. Y he empezado también a orar estas cosas por otras personas… incluso cuando estoy en una conversación con alguien y quiero orar con esa persona.

Así que en los próximos días, quiero que veamos estas cinco cualidades, y espero poder animarte a comenzar a orar por estas cinco cosas para ti misma y también por los demás -–por tus amistades, tus compañeros de trabajo, tu pastor, la esposa de tu pastor, tu cónyuge, tus hijos– según Dios te los traiga a la mente.

Y quiero darte primero un poco del trasfondo, así que quiero pedirte que abras tu Biblia, si tienes una y puedes hacerlo en este momento, en el libro de los Hechos en el capítulo 6 (Mateo, Marcos, Lucas, Juan, y después está el libro de los Hechos). Estamos tratando con la iglesia primitiva del siglo primero. Y a este punto la iglesia ha experimentado un crecimiento explosivo desde el día de Pentecostés.

Algunos comentaristas estiman que probablemente unas veinte mil personas eran parte de la iglesia para esta época en la ciudad de Jerusalén. Y como podrán imaginarse, ¡ese es un crecimiento muy rápido! ¿Qué hacer con todos esos «niños recién nacidos»? No tienes comentarios bíblicos, no tienes grupos pequeños, no tienes estudios bíblicos…y sin embargo todas estas cosas se están formando. ¿Cómo discipular a estos creyentes?

Definitivamente con tanta gente, van a terminar con algunos problemas de crecimiento. De hecho, eso fue lo que pasó. En el capítulo 5, que no vamos a ver -–comenzó a presentarse la persecución contra la iglesia. Y esa fue una de las cosas que el enemigo usó para impedir que la iglesia se convirtiera en la fuerza motriz que Dios quería que fuera en el mundo. 

Ahora, en el capítulo 6, el enemigo trabaja de una manera diferente. Es a través de un conflicto entre creyentes –disensión. Y sucedió de la siguiente manera: Con tanta gente, como se puede imaginar (y aún estas cosas pasan en iglesias pequeñas, imagínate en una iglesia de veinte mil personas) era difícil satisfacer todas las necesidades espirituales, físicas y relacionales de los diferentes creyentes y de los diferentes grupos y los diferentes tipos de creyentes de diferentes orígenes.

Así que como producto de este crecimiento, hubo una crisis, y leemos sobre ello comenzando con Hechos capítulo 6, versículo 1.

«Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas en contra de los judíos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos».

Vamos a detenernos aquí. Tenemos dos grupos de personas. Tenemos los hebreos y los helenistas. Los hebreos en este pasaje fueron los judíos convertidos a Cristo, al cristianismo, que habían nacido y crecido en Palestina. Ellos eran lugareños.

Pero entonces tenemos a los helenistas que eran creyentes judíos que habían vivido en el extranjero, en el mundo griego y ahora habían regresado a Israel, tal vez por diferentes razones. Algunos de ellos quizás se habían mudado de nuevo a Israel. Algunos de ellos quizás vinieron para participar de la Pascua (el tiempo cuando Jesús murió en la cruz) o para Pentecostés (cincuenta días después, cuando el Espíritu Santo vino y la iglesia comenzó a crecer). Es posible que se hayan quedado allí cuando vieron lo que Dios estaba haciendo.

Pero independientemente de la razón, se trataba de los judíos dispersos (de la diáspora como se le llama a veces). Judíos que habían estado en la época helenística en el mundo griego y que hablaban griego. A través del tiempo que ellos habían pasado en el extranjero, ellos habían absorbido las costumbres y la cultura griega (algunos de ellos puede que nunca hubieran vivido en Palestina antes). Eran una minoría dentro de la iglesia que en gran parte era hebrea (los judíos que habían nacido y que habían sido criados en Palestina) hasta este momento.

Los hebreos nativos miraban a estos helenistas –estos recién llegados a Israel– con cierta sospecha. Tal vez no eran lo suficientemente piadosos, o eran demasiado mundanos, o quizás porque hablaban un idioma diferente. En realidad había un poco de prejuicio. Había animosidad, por naturaleza, entre estos dos grupos.

Y cuando se referían al cuidado de las viudas -–lo cual era realmente muy importante… Las viudas en esa época habrían sido abandonadas si alguien no hubiera suplido para sus necesidades. Y esta fue una de las responsabilidades de las que la iglesia se encargó. Y fue una de las cosas por las cuales la iglesia vino a destacarse en el primer siglo –ellos cuidaban de los suyos y no esperaban que el gobierno lo hiciera. Pero, hubo disensión entre estos dos grupos– los creyentes hebreos y los creyentes helenistas.

Finalmente, esta tensión llegó al punto máximo cuando los creyentes helenistas (los que hablaban griego) sintieron que los creyentes hebreos estaban intencionalmente haciendo distinción con sus viudas a favor de las viudas hebreas. «Están cuidando a sus viudas, pero están ignorando las nuestras». Eso no parece un problema tan grande, pero sin embargo llegó a un punto crítico. Y tenía el potencial para sembrar la semilla de una división dentro de esa iglesia naciente. Era una cuestión que había que abordar.

Y los apóstoles terminaron dando un paso al frente y dieron directrices. Y vemos en Hechos capítulo 6, versículo 2 que dice:

«Entonces los doce (los apóstoles) convocaron a la congregación de los discípulos y les dijeron: "No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas”».

Déjame hacer un alto por un momento.

La palabra mesas ahí puede estar haciendo referencia a las mesas que se utilizaban para servir alimento, a literalmente servirles a estas viudas. Ese podría ser el significado ahí. La palabra también puede utilizarse para hacer referencia a las mesas que se utilizaban en el intercambio de dinero. Y en este contexto, creo que la palabra mesas probablemente se refiere al manejo de asuntos comerciales y administrativos.

Lo que los apóstoles están diciendo es, «nuestro trabajo es enseñar la Palabra de Dios, y si nos detenemos para manejar estos asuntos de negocios y finanzas de la iglesia… no podemos hacer las dos cosas. Ambas cosas tienen que hacerse, así que ¿qué vamos a hacer?» Los apóstoles sabían que no podían llevar sobre sí la responsabilidad de pastorear y liderar espiritualmente y entrenar a la iglesia en crecimiento y al mismo tiempo manejar estos asuntos prácticos relacionados con la administración y con la gestión financiera.

Así que en Hechos capítulo 6, los versículos 3 y 4 dicen:

«Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea. Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la Palabra».

Los apóstoles propusieron una solución. Les dicen a los discípulos reunidos allí que seleccionen un grupo de hombres para supervisar. «Esto es importante. Tiene que ser tratado. Se necesita más tiempo y dones de lo que podemos dedicar. Es una situación difícil, y está amenazando la vida de la iglesia». Ellos se dieron cuenta de que era importante que los hombres que fueran seleccionados fueran capaces de manejar la situación.

Y este pasaje pone mucho énfasis en las cualificaciones y las características de los hombres que eran seleccionados para esta importante tarea. Y ahí es donde vamos a ver cinco de esas cualidades que se encuentran en Hechos capítulo 6.

Las dos primeras, las acabamos de leer en el versículo 3. Estos hombres que iban a ser seleccionados para esta importante tarea tenían que ser llenos del Espíritu Santo y llenos de sabiduría. Y luego, el versículo 5 dice:

«Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación, y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía».

Siete hombres que, por cierto, tenían nombres griegos, lo que sugiere que fueron probablemente hombres elegidos entre los creyentes helenistas griegos.

Hechos 6:6-8:

«A los cuales presentaron ante los apóstoles, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos. Y la palabra de Dios crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo».

Así que aquí tenemos siete hombres que fueron seleccionados para esta gestión administrativa, para esta responsabilidad, y eran todos o debían ser llenos del Espíritu y llenos de sabiduría. Además, se dijo de Esteban, en particular, que él estaba lleno de fe,lleno de gracia y lleno de poder. Y ahí están las cinco cosas que queremos ver en estos días -–lo que significa ser lleno del Espíritu, ser lleno de sabiduría, estar lleno de fe, lleno de gracia y lleno de poder.

Hoy en día, si estuviéramos buscando gente para llenar este tipo de posición importante, me pregunto, ¿cuáles serían las cualidades que tomaríamos en cuenta? Te voy a dar una lista que vino a mi mente. Pienso que podríamos buscar la capacidad de liderazgo natural, fuertes habilidades administrativas, tal vez una maestría en administración de empresas, la capacidad de solución de problemas, buenas habilidades en el trato con la gente, entrenamiento y experiencia en la resolución de conflictos, habilidades de comunicación, habilidades de lenguaje (porque tendría que navegar entre los de habla griega y ahora los que hablaban hebreo o arameo– y había una barrera de lenguaje ahí).

Y uno piensa en todas esas cualidades. Esteban pudo haber tenido algunas o quizás la mayoría de estas cualidades, pero las cualidades que se destacan en la Escritura son diferentes. Las cualidades destacadas en las Escrituras es que fueran llenos del Espíritu, llenos de sabiduría, llenos de fe, llenos de gracia y llenos de poder. Y también, si lees el capítulo 7, que es parte de esta historia, aunque no utilizan este término, verás que Esteban era un hombre que también estaba lleno de la Palabra -–lleno de las Escrituras. Estas fueron las cualidades que lo hicieron un siervo eficaz para el Señor y para la iglesia.

Y me sorprendió cuando medité en este pasaje, que estas cualidades no solo son para los líderes de la iglesia, sino que deberían estar presentes en todo creyente. Yo necesito ser llena del Espíritu, llena de sabiduría, llena de fe, llena de gracia y llena de poder con el fin de cumplir con lo que Dios me ha llamado a hacer.

Y quizás tú digas: «Por supuesto que es verdad porque tú diriges un ministerio, y tú hablas en público, y escribes libros». Déjame decirte esto: Necesitas ser llena del Espíritu Santo, llena de sabiduría, llena de fe, llena de gracia y llena de poder para hacer lo que Él te ha llamado a hacer, no importa cuán exigente o aparentemente insignificantes puedan parecer esas tareas –servir en tu casa, servir en tu iglesia, servir en tu lugar de trabajo, vivir en tu vecindario. Porque para todo lo que Dios te ha llamado a hacer necesitas esas cinco cualidades.

Y antes de examinar estas cualidades (porque vamos a tomar un poco de tiempo para mirar cada una de ellas), he estado pensando acerca de lo que significa ser llena de algo, para que tengamos una idea de lo que estamos pidiendo que Dios haga al orar por estas cosas.

Ser llenas significa tener mucho de algo, tener una gran abundancia, estar llena de algo –eso es lo que te caracteriza. Eso es por lo que eres conocida. Estar llena de sabiduría o estar llena de gracia… Al mirar la Palabra de Dios en su totalidad, no creo que eso signifique que eres perfecta, o que ya lo has logrado, sino que eso se convierte en el patrón consistente en tu vida. Es lo que te caracteriza.

Estar llena de algo es tenerlo hasta en la médula. Hay una frase utilizada en Lucas capítulo 5, que habla de un hombre que estaba «lleno de lepra». No tenía un poco de lepra. Él estaba lleno de lepra. Su cuerpo, de arriba a abajo, tenía esta horrible enfermedad. Estar lleno de algo significa que no tienes al mismo tiempo lo que es su opuesto.

Tú no puedes estar llena de dos cosas. No puedes estar llena de fe y llena de temor al mismo tiempo porque son opuestos. Así que si estás llena de fe, tienes que ser vaciada del temor. Y con cada una de estas características hay algo de lo que queremos estar llenas y también hay cosas de las que queremos ser vaciadas.

Estar llena de algo –del fruto del Espíritu o de cualquiera de estas cualidades –significa que no es solo lo que está en la superficie o en el exterior de tu vida, sino lo que está dentro, en el centro de tu vida. ¿Qué hay en el interior? ¿Y cómo sabes lo que hay en el interior?

La manera en que yo sé es cuando me presionan. Cuando tienes un vaso lleno y lo tiras, lo que hay dentro de este es lo que sale, ¿no es cierto? Si yo tengo un vaso lleno de agua y lo sacudo, lo que va a salir no es limonada va a ser agua porque eso es lo que hay dentro.

Puede ser que pensemos, bueno yo no soy una persona malhumorada, hasta que nos oprimen, ¿verdad? y nos salen ciertas actitudes, y decimos palabras sin pensar. Y entonces pensamos, ¡bueno! ¡Tal vez sí soy una persona malhumorada! ¡Y no me había dado cuenta! Cuando nos sacuden, nos enteramos de lo que realmente estamos llenas, y de lo que realmente estamos llenas es lo que sale en esos momentos de crisis.

Por cierto, las Escrituras hablan de otras cosas de las que la gente puede estar llena y que no son tan buenas. Por ejemplo, Jesús les dijo a los fariseos que por dentro «ellos estaban llenos de robo y desenfreno, hipocresía e iniquidad» (ver Mt. 23:25, 28). Esos eran los líderes religiosos, y eso fue lo que Él dijo acerca de ellos.

Jesús enfrentó a los judíos y las Escrituras dicen que estaban «llenos de ira» (véase Lucas 4:28, 6:11). La Escritura dice que cuando Jesús calmó la tormenta los discípulos estaban «llenos de gran temor» (ver Marcos 4:41). Y en el libro de los Hechos, cuando los judíos se estaban convirtiendo a Cristo en grandes cantidades, la Palabra dice que los líderes religiosos estaban llenos de «celo» (Hechos 5:17). Estas son cosas de las que no queremos estar llenas.

Romanos capítulo 1, versículo 29, tiene una larga lista de cosas de las que no queremos estar llenas. Habla de los que están fuera de Cristo, que no son regenerados. Y dice: «Estando llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y malicia; colmados de envidia, homicidios, pleitos, engaños y malignidad», todas estas cosas.

Estar llena de algo revela todos tus deseos, tus pasiones. ¿En qué piensas? ¿Cuál es tu comportamiento? ¿Cuál es tu tema de conversación? Todo acerca de nosotras se ve afectado por lo que llena nuestro corazón. Cada área de nuestras vidas va a ser impactada por aquello de lo que nuestro corazón está lleno.

Así que antes de que veamos estas características individualmente, tengo que preguntar, «¿de qué estás llena?» «¿De qué estoy llena?» Y si no estás segura, pregúntale a tu familia. Pregúntales a las personas que te conocen mejor, a las personas que te ven en tus momentos desprevenidos.

Cuando estamos escuchando Aviva Nuestros Corazones, todas parecemos estar llenas de gracia, de fe y de santidad. Pero estamos ahí escuchando la Biblia siendo enseñadas, y es nuestro mejor comportamiento. No estamos siendo presionadas. Es cuando estás en casa y te encuentras a tu marido viendo programas en la televisión que te horrorizan y encima con tus niños pequeños. ¿De qué estás llena? ¿Qué va a salir en ese momento?

Bueno, sé que quiero ser llena del Espíritu de Cristo. Quiero estar llena de sabiduría; estar llena de fe; quiero ser llena de gracia; quiero ser llena de poder. Por eso es por lo que he empezado a orar durante todo este año. Y eso es lo que yo oraría por ti también.

Para poder estar llena de estas cosas –del Espíritu, de sabiduría, de fe, de gracia, de poder– tenemos que ser vaciadas de las cosas que son todo lo contrario. Y vamos a ver eso al examinar cada una de estas cosas.

Y en estos últimos momentos en el día de hoy –porque podríamos pasar toda una serie en cada una de ellas– pero quiero tocar hoy lo que significa ser llenas del Espíritu. Esta cualidad se menciona dos veces en un párrafo, por lo que debe ser importante. En Hechos capítulo 6, versículo 3 dice: «Escoged entre vosotros a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo», «y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo» (v.5).

Y he estado pensando acerca de lo que significa ser llenas del Espíritu, llenas del Espíritu Santo. Y me vino a la mente una analogía –que ciertamente no le hace justicia al tema, pero es esta. Estoy en el proceso de cambiar computadoras, así que estoy pensando en cosas relacionadas con computadoras.

(Y te voy a decir más de lo que sé acerca de las computadoras en este momento). Pero cuando piensas en el sistema operativo de la computadora, es decir (como yo lo entiendo) es el software que maneja el equipo y que también permite que las distintas aplicaciones que se están utilizando funcionen.

El sistema operativo es lo que une todo y hace que funcione. Nuestras vidas están a cargo de uno de dos sistemas operativos básicos: la carne o el Espíritu. Es lo que dirige todo en ti. Tu sistema operativo es la fuente de tu vida, la fuente de tu poder, lo que te controla, lo que te da energía, lo que te da facultad, lo que te hace funcionar.

Uno de los sistemas operativos, la carne, es natural. El otro, el Espíritu, es sobrenatural. Cuando diriges tu vida por la carne, o por cuenta propia, ves lo que puedes hacer. Cuando tu vida, por otro lado, está dirigida por el sistema operativo del Espíritu, entonces ves lo que Dios puede hacer. Y comienzas a vivir en el reino de lo sobrenatural, de lo inexplicable.

Ser llenas del Espíritu es tener una vida que está controlada, dirigida y habilitada por Dios. Efesios capítulo 5, versículo 18, hace la comparación. Dice: «No os embriaguéis con vino…sino sed llenos del Espíritu». Ser llenas del Espíritu es tener una vida que está intoxicada con Dios –no solo unos pocos tragos de Dios de vez en cuando– sino estar intoxicadas con Dios, ser llenas de Dios, estar bajo el control de Dios.

Y al ver a Esteban lleno del Espíritu Santo, hay varias evidencias de que él estaba lleno del Espíritu. Estar lleno del Espíritu fue lo que le dio la habilidad, en primer lugar, de servir, el hecho de que estuvo dispuesto a servir tras bastidores, en un puesto administrativo.

Él no estaba buscando el trabajo de los apóstoles. Él estuvo dispuesto a aceptar el puesto que le fue asignado, el que fue determinado para él. Ser lleno del Espíritu no te exime del meollo de las responsabilidades cotidianas. No te exime de preparar y servirle la comida a tu familia –como aquellas de ustedes que están en esa etapa de la vida.

Preparar y servir la comida para tu familia puede ser la forma en que ven que estás llena del Espíritu. Nosotras pensamos que estar llenas del Espíritu es solo cuando estás haciendo cosas espirituales. Bueno, si el llamado de Dios para tu vida es preparar y servir comida para tu familia o lo que sea en tu casa, en tu iglesia, en tu lugar de trabajo, es hacer lo que Dios te ha llamado a hacer con un corazón de sierva. Hacer eso es una de las cosas que pone en evidencia que estás llena del Espíritu.

Necesitas la llenura del Espíritu para cumplir tus responsabilidades aparentemente triviales, como también para hacer cosas que parecen mucho más elevadas y significativas. El Espíritu es el que nos da los dones para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer. Y cuando estamos llenas del Espíritu, los dones del Espíritu estarán en funcionamiento para servir y cumplir nuestro llamado.

Esteban estaba lleno del Espíritu. Y eso le dio la habilidad también para hablar cuando se enfrentó, en el siguiente capítulo, a la oposición y a la resistencia a su mensaje. Lo capacitó cuando tuvo oposición, cuando fue perseguido, así como Jesús dijo que sería el caso. «Cuando te lleven delante de gobernantes y autoridades, no te preocupes de antemano acerca de lo que vas a decir, el Espíritu Santo te enseñará lo que es correcto decir» (Lucas 12:11-12). Y eso fue lo que le pasó a Esteban.

Él estaba ocupado en sus cosas, haciendo su trabajo, cuando de repente fue empujado delante de estos líderes religiosos airados y llenos de rabia. El Espíritu Santo le mostró qué decir en esa situación adversa y en ese conflicto. Fue el Espíritu Santo, y la llenura del Espíritu, que le dio a Esteban la habilidad para sufrir por Cristo, no solo servir, no solo hablar, sino también sufrir.

Cuando Esteban se vio amenazado, él no tomó represalias. En Hechos, en el capítulo 7, en los versículos 54 y 55 vemos que dice que:

«Al oír esto, se sintieron profundamente ofendidos, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, fijó los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la diestra de Dios».

Es la llenura del Espíritu que te capacitará para sufrir con gracia y ver a Cristo por encima de todo.

No podemos hacer nada de significado eterno, fuera de la llenura de Su Espíritu. Y te recuerdo que estar llena del Espíritu no significa que recibes más del Espíritu Santo. Cuando fuiste salva, recibiste todo el Espíritu Santo que hay, ser llena del Espíritu es que toda tu vida sea rendida al sistema operativo, no del yo, sino del Espíritu. Es estar bajo Su control, es estar completamente entregada a Él.

Ten en cuenta que ser llena del Espíritu no es una experiencia dramática de una sola vez. Es un estilo de vida. Necesito ser llena del Espíritu Santo hoy mientras estoy enseñando. Necesito ser llena del Espíritu mañana cuando no estoy enseñando, cuando estoy tras bastidores. Necesito ser llena del Espíritu Santo con mis invitados en casa. Necesito ser llena del Espíritu cuando estoy sola y nadie ve lo que estoy haciendo, y estoy teniendo que tomar decisiones con respecto a lo que voy a hacer con mi tiempo. Necesito ser llena del Espíritu Santo todo el tiempo. Ser llena del Espíritu es ser vaciada de mí misma y llena de Jesús.

Annamarie: Los apóstoles no habrían podido hacer el trabajo que fueron llamados a hacer sin el poder del Espíritu Santo. Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha recordado que lo mismo es cierto para nosotras. Mañana ella continuará con esta enseñanza.

A veces es cierto que la sabiduría viene con la edad, pero no tienes que esperar a envejecer para aprender sabiduría, puedes perseguirla hoy. Descubre cómo, mañana. 

Sirviendo en el reino de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Recuerda que la lectura de hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Oseas capítulos 5 al 9.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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