Sumergidas en la Palabra
Débora de Rivera: En el año 2024, se descubrió en China el yacimiento de oro más grande del mundo.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Existen más de cuarenta vetas de oro, y creen que este campo podría contener más de mil toneladas métricas de oro. Las estimaciones afirman que este hallazgo vale más de 83 mil millones de dólares, en un solo lugar. ¡Eso es asombroso!
Débora: Pero, ¿sabes? Tú y yo tenemos algo que es mucho más valioso que ese yacimiento de oro.
Nancy: Y es esto: Salmos 119:72: «Mejor es para mí la ley de Tu boca que millares de monedas de oro y de plata».
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 29 de diciembre de 2025.
Queridas hermanas, no solemos interrumpir una serie; pero el día de hoy vamos a hacer …
Débora de Rivera: En el año 2024, se descubrió en China el yacimiento de oro más grande del mundo.
Nancy DeMoss Wolgemuth: Existen más de cuarenta vetas de oro, y creen que este campo podría contener más de mil toneladas métricas de oro. Las estimaciones afirman que este hallazgo vale más de 83 mil millones de dólares, en un solo lugar. ¡Eso es asombroso!
Débora: Pero, ¿sabes? Tú y yo tenemos algo que es mucho más valioso que ese yacimiento de oro.
Nancy: Y es esto: Salmos 119:72: «Mejor es para mí la ley de Tu boca que millares de monedas de oro y de plata».
Débora: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con Nancy DeMoss Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín. Hoy, 29 de diciembre de 2025.
Queridas hermanas, no solemos interrumpir una serie; pero el día de hoy vamos a hacer una pausa de la serie En busca de Dios, para compartir con ustedes un mensaje especial que Nancy nos pidió que emitiéramos antes de cerrar el año 2025. Este es un episodio especial preparado a último momento, pero no con menos dedicación, y es nuestro deseo que sea de ánimo.
Con nosotras, Nancy.
Nancy: Al llegar al final de este año, quiero expresar un profundo agradecimiento a cada persona que ha enviado una ofrenda a Aviva Nuestros Corazones este mes, mientras hemos estado pidiendo al Señor que provea para apoyar nuestros esfuerzos en todo el mundo.
A menos de tres días para que termine el mes y el año, todavía nos falta bastante para llegar a la meta. Pero eso no es inusual, porque típicamente una parte significativa de nuestras ofrendas de fin de año llega durante los últimos días. Así que, si Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición para ti y si te gustaría ayudar a alcanzar esa meta para que más mujeres puedan experimentar libertad, plenitud y abundancia en Cristo, por favor visita AvivaNuestrosCorazones.com para hacer tu donación. ¡Muchas gracias! Tu ofrenda en este momento significa más de lo que te imaginas.
Ahora, nuestra meta en Aviva Nuestros Corazones es llevar a las mujeres a la Palabra y llevar la Palabra a las mujeres. Mientras nos adentramos en un nuevo año, quiero invitarte, junto a miles de mujeres en todo el mundo, a leer la Biblia completa en 2026. Si ya has tratado de leer la Biblia completa antes, probablemente sabes lo que es comenzar con mucho ánimo a principios de enero: estás entusiasmada, emocionada. Y, como todas las resoluciones de Año Nuevo, tienes las mejores intenciones, pero eventualmente te detienes, probablemente alrededor de febrero, o quizás cuando llegas al libro de Levítico. ¿Te ha pasado? Bueno, a nosotros también nos ha pasado.
El equipo de Aviva Nuestros Corazones ha desarrollado algunas herramientas excelentes para ayudarte a mantener el ritmo de lectura este próximo año. Eso incluye un plan de lectura que puedes imprimir y recursos para llevar un diario como una manera de compartir con otras lo que Dios te está diciendo a través de Su Palabra mientras lees. Podrás compartir con otras hermanas que están leyendo los mismos pasajes. Encontrarás todo eso y más en AvivaNuestrosCorazones.com/biblia-2026/
Y en el centro de esa página, encontrarás un recuadro que dice: «Únete a mujeres en todo el mundo para leer la Biblia juntas». Esto no es un voto, es decir: «Por la gracia de Dios, con Su ayuda, quiero ser parte de esta iniciativa junto a mujeres en todo el mundo». En esa misma página también podrás inscribirte si deseas recibir correos electrónicos con ánimo diario mientras lees la Biblia, y realmente espero que lo hagas. Me alegra pensar en lo bendecida que serás.
Hace poco recibí un correo electrónico que decía:
«Querida Nancy, has inspirado en mí una relación más íntima con Dios y un amor por Su Palabra».
¡Aleluya! ¡Me encanta esto! Me encanta recibir correos así. Ella dijo:
«Me encanta la manera en que hablas de la Biblia y ayudas a otras a amarla más. El otro día estaba leyendo Filemón y noté una frase repetida dos veces en ese libro, y eso me hizo pensar en ti».
La razón por la que ella pensó en mí es porque siempre digo que, al leer y estudiar la Palabra de Dios, debemos buscar palabras y frases repetidas, porque eso te da una pista sobre el enfoque, el énfasis de lo que estás leyendo. Así que ella siguió diciendo:
«Y me hizo pensar en ti. Solo quería decirte “gracias” y animarte a seguir haciendo lo que estás haciendo.
PD: Estoy muy emocionada por leer la Biblia junto a todas las otras mujeres en 2026 y estudiarla en los años siguientes».
«Juntas en la Palabra 2026: Contempla la maravilla con mujeres de todo el mundo». Leeremos toda la Biblia en 2026 y luego la estudiaremos juntas en el 2027. Me encanta ver el entusiasmo, mientras escuchamos a mujeres decir: «Quiero ser parte de leer la Biblia juntas», y estoy emocionada por ver lo que Dios hará mientras emprendemos este año transformador en Su Palabra.
En 2024, se descubrió en China el yacimiento de oro más grande del mundo. Hay más de cuarenta vetas de oro, y creen que este campo podría contener más de mil toneladas métricas de oro. Las estimaciones dicen que este hallazgo vale más de 83 mil millones de dólares en un solo lugar.
¡Eso es asombroso! Es mucho oro; es mucho dinero; es muchísimo valor. Es riqueza; es tesoro. Pero tú y yo tenemos algo que es mucho más valioso que ese yacimiento de oro en China. Y es esto: Salmos 119:72: «Mejor es para mí la ley de Tu boca que millares de monedas de oro y de plata». Unas líneas más adelante dice: «Por tanto, amo Tus mandamientos más que el oro, sí, más que el oro fino». Este es el tesoro, el verdadero tesoro.
Había un himno que cantábamos cuando yo era niña, escrito en 1803. (No lo canté en esa época, pero de niña lo cantábamos como un viejo coro). Dice así:
Santa Biblia para mí,
Eres un tesoro aquí.
Recuerdo cantarlo en la escuela primaria, en la escuela dominical. «Santa Biblia para mí, eres un tesoro aquí». Mientras preparaba esta sesión, pensé en un estante que hay cerca de mi estudio donde tengo alineadas varias Biblias, tesoros preciosos que he leído a lo largo de los años. Están allí en fila. Son preciosas para mí. No tengo posesión más valiosa en esta tierra, en términos de algo físico y tangible, que esas Biblias. Empecé a hojearlas.
Una de ellas está toda desgastada. El lomo está roto; está muy usada. No la abría desde hacía mucho tiempo, pero lo hice esta mañana y noté la dedicatoria de una de mis hermanas, quien me la envió para mi cumpleaños cuando cumplí catorce años. Me escribió: «Este es un símbolo de mi agradecimiento por ayudarme a crecer espiritualmente durante el año 1972. Con mucho amor». Hay notas por toda la Biblia, subrayados, resaltados, papelitos dentro. Tesoro precioso, la Palabra de Dios. Eso fue en los años 70.
Luego tomé otra Biblia que otra amiga me regaló en los 80. Es otra versión. Y nuevamente, tiene notas y marcas por todas partes. «Santa Biblia para mí, eres un tesoro aquí». Eso fue en los 80.
Aquí hay otra que creo que es de los 90… otra versión más. Otra vez, al hojearla veo notas, cosas escritas en los márgenes, fechas de ocasiones en las que un pasaje me habló de manera especial. «Santa Biblia para mí, eres un tesoro aquí».
Y ahí también hay una de aproximadamente 2011 que no está tan desgastada. Es otra traducción más. Si leyera todas estas notas, vería un registro del obrar de Dios en mi vida.
A algunas personas les gusta usar la misma Biblia toda su vida. No hay nada de malo en eso. He visto Biblias muy usadas después de décadas. Personalmente, me gusta cambiar a una Biblia nueva cada par de años, porque me da márgenes limpios y espacio para escribir nuevas ideas. Así es como lo he hecho. Pero, «Santa Biblia para mí, eres un tesoro aquí».
Y tengo una de la que ya has oído antes hablar, que fue mi primera Biblia de notas, con páginas y páginas —miles de palabras— escritas mientras recorría la Biblia. También ha tenido sus desafíos. Ves que la cubierta incluso se está desprendiendo. Está bien hecha, pero la usé muchísimo durante esos cinco años en que la usé para escribir. «Santa Biblia para mí, eres un tesoro aquí».
Y aquí tengo la que estoy usando mientras enseño la maravilla de la Palabra. Otra Biblia muy usada. Es un tesoro precioso. Pero este libro vale más que cualquier fortuna, que cualquier oro o plata. ¿Por qué? No por las páginas en sí. Al final, son tinta sobre papel y una cubierta. Sino porque este libro nos apunta a Jesús, la Palabra viva, el tesoro supremo en la tierra, en el cielo y por toda la eternidad.
Así que, al pensar en el tesoro precioso de la Palabra de Dios, quiero que tomemos un momento para ver lo que la Palabra dice sobre por qué es tan valiosa. Déjame leerte esto rápidamente. No tendrás tiempo para anotarlo, pero puedes ir a la transcripción del programa de hoy para ver la lista. En Deuteronomio 8 vemos que la Palabra de Dios es esencial:
«…el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor».
No puedes vivir sin la Palabra de Dios. Luego vemos en el Salmo 19 que la Palabra de Dios te hace sabia:
«La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo».
Y vemos en el Salmo 119 que la Palabra de Dios nos guía.
«Lámpara es a mis pies Tu palabra, y luz para mi camino» (Salmo 119:105).
La Palabra también nos guarda del pecado.
«En mi corazón he atesorado Tu palabra, para no pecar contra Ti» (Salmo 119:11).
Vemos que también sana nuestra mente y nuestro corazón. Salmo 107:
«Él envió Su palabra y los sanó» (Salmo 107:20).
Y permíteme mencionar una cita que no es de la Biblia, pero que encaja perfectamente aquí. John Flavel, el gran pastor y escritor puritano, dijo: «Una sola palabra de Dios puede hacer más que diez mil palabras de los hombres para aliviar un alma angustiada».
¿Quieres sanidad para tu ansiedad? ¿Sanidad para tu alma? Dios envía Su Palabra y nos sana. Jeremías 15 nos dice que la Palabra de Dios nos dará alegría:
«Cuando se presentaban Tus palabras, yo las comía; Tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón» (Jeremías 15:16).
«Sirvan de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres» (Efesios 6:7).
La Palabra de Dios te protegerá en la batalla espiritual.La Palabra de Dios también te santificará; te hará santa. En Juan 15, el Señor dijo: «Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado».
La Palabra de Dios te mostrará tu corazón. Hebreos 4 dice:
«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz… y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón» (v. 12).
No solo lo que digo, sino también lo que pienso, por qué lo pienso y cuáles son mis motivaciones. La Palabra de Dios me muestra mi corazón. Y luego, en Josué 1, la Palabra de Dios te hará prosperar en cada área de tu vida:
«Este libro de la ley no se apartará de tu boca… porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito» (Jos. 1:8).
¿Quieres esos beneficios… y muchos más en el año que viene? Hay muchísimos más. Entonces quiero animarte a leer tu Biblia.
El oro que se descubrió en China está a más de una milla bajo la superficie de la tierra, y sacarlo no es fácil. Toma muchísimo tiempo, esfuerzo y dinero. Y también toma tiempo y esfuerzo extraer el oro de la Palabra de Dios. Pero déjame decirte: ¡vale totalmente la pena! Hoy quiero animarte y desafiarte, mientras piensas en leer tu Biblia el próximo año, con algunas recomendaciones simples y prácticas.
La primera, y la que abarca todo, son estas tres palabras: lee tu Biblia. ¡Léela! Hablamos de lo mucho que no entendemos la Biblia, de lo difícil que es comprenderla. Pero creo que la mayor razón por la que no entendemos la Biblia es porque no la leemos. ¡Lee tu Biblia!
Me ha animado ver a varias figuras públicas muy conocidas hablando recientemente de leer la Biblia. Un actor famoso habló de esto en Twitter. Él dijo:
«En todos estos años nunca me tomé el tiempo de leer realmente la Biblia. Actualmente estoy casi por terminar el Antiguo Testamento y luego pasaré al Nuevo Testamento. Hasta ahora ha sido increíble y no es para nada lo que esperaba».
Ahora, no sé si este hombre es creyente, pero sé que Dios está atrayendo su corazón hacia la Palabra. Otro comunicador muy conocido mencionó hace un tiempo en una entrevista que meses atrás había decidido comenzar a leer la Biblia. En el momento de esa entrevista, ya había leído todo el Nuevo Testamento, y ahora estaba leyendo el Antiguo. Él dijo: «Es lo más interesante que he hecho. ¡Es maravilloso!».
Este es un hombre inteligente, famoso, y aun así dijo: «Estoy experimentando algo en la Palabra de Dios que nunca había experimentado antes». Eso me hizo querer empezar a orar por él y por otros como él, para que en la Palabra encuentren a Cristo, quien es la Palabra viva.
¡Lee tu Biblia! Puedes leerla en un año. Es una caminata larga, requiere esfuerzo, no es fácil. Pero ¿sabías que si lees solo unos doce minutos al día puedes leer la Biblia completa en un año? ¿Qué cosas haces por doce minutos al día que quizás podrías dejar de hacer para leer tu Biblia durante un año?
Si no te gusta leer, o si te resulta difícil, consigue una versión en audio de la Biblia. Hay muchas aplicaciones para eso. Escúchala. A mí me encanta escuchar la Biblia en audio en mi teléfono mientras me alisto por la mañana, mientras me maquillo o me peino. Muchas veces escucho el pasaje que estoy por enseñar. Lo escucho y lo leo. Así que haz lo que necesites hacer para lograrlo.
Ahora, puede que digas: «Es que no la entiendo». Bueno, el efecto de la lectura, la meditación y el estudio de la Biblia es acumulativo a través del tiempo. Tienes que hacerlo para obtener más de esto. Y déjame decirte (y me lo digo a mí misma también): si pasáramos la mitad del tiempo que pasamos desplazándonos o haciendo scroll en el teléfono, o haciendo actividades sin pensar, en leer y meditar la Biblia, con el tiempo llegaríamos a conocer la Palabra de Dios. La entenderíamos mejor. Seríamos transformadas. Cuanto más la lees, más la entiendes.
Y tal vez piensas: «Bueno, realmente no me encanta. Prefiero pasar tiempo en mi teléfono. Prefiero ver reels de Instagram o hacer algo que me entretenga más». Bueno, permíteme decirte esto: mientras más «comes» la Palabra de Dios, mientras más la incorporas a tu vida, mayor será tu apetito, mayor será tu hambre y tu anhelo por la Palabra.
Entonces este es mi primer punto: Lee tu Biblia. Léela. Léela. ¡Lee tu Biblia!
Y el segundo punto es este —y no quiero llamarlo sugerencia, porque es realmente una recomendación seria y urgente:Léela diariamente. Léela diariamente.
Vi un estudio donde encuestaron a ochenta mil personas entre las edades de ocho y ochenta años. Probablemente estás en ese rango de edad. La encuesta trataba sobre lo que sucede cuando las personas leen la Biblia. Y esto fue lo que encontraron: cuando las personas se relacionaban con la Biblia de alguna forma —aunque fuera solo abrirla durante la predicación del pastor cuando él dice los domingos: «Abran sus Biblias en el Salmo 119» —si la Biblia se abría una vez a la semana, casi no había ningún efecto significativo en sus vidas.
Si la leían dos veces a la semana, lo mismo: casi ninguna diferencia.
Si lo hacían tres veces a la semana, se notaba un pequeño cambio —no demasiado, pero algo.
Pero lo que sorprendió a los investigadores fue lo que ocurrió cuando descubrieron que las personas habían leído la Biblia cuatro veces o más a la semana. ¡Los resultados fueron asombrosos! La diferencia entre una, dos o tres veces, y luego cuatro veces o más, fue enorme. Escucha estos resultados (y recuerda, fueron ochenta mil personas encuestadas):
- La soledad disminuyó en un 30 %.
- La ira bajó en un 32 %.
- La amargura en las relaciones, un 40 %.
- El alcoholismo, un 57 %.
- La actividad sexual fuera del matrimonio, un 68 %.
- La sensación de estancamiento espiritual, un 60 %.
- El consumo de pornografía, un 61 %.
Pero (¡y escucha esto!) entre quienes leían o interactuaban con la Palabra cuatro veces a la semana o más:
- Compartir su fe aumentó en un 200 %.
- Discipular a otros aumentó en un 230 %.
La lectura frecuente de la Biblia cambia tu vida. ¡Realmente lo hace!
Ahora, en términos físicos, esto que te voy a decir es un hecho. A menos que seas una extraña excepción, necesitas comer cada día. Y estoy hablando aquí de alimento físico. No se nos ocurriría almorzar el domingo después del culto y decir: «¡Uf, qué buena comida! Quedé llenísima. Estoy deseando volver a comer el próximo domingo». ¡No, eso sería ridículo! Entonces, ¿cómo pensamos que podemos comer el pan de la Palabra de Dios una vez a la semana y estar saludables espiritualmente? Lee tu Biblia diariamente. Ahora, no estoy estableciendo una ley aquí, simplemente te digo: haz de la lectura de la Biblia tu meta, tu aspiración.
Y lo repito: lee tu Biblia todos los días. Establece una hora, un lugar donde quieras tener tu cita con el Señor. Ponlo en tu calendario si lo necesitas. Leí a un pastor decir: «Si tu plan básico es leer tu Biblia ‘cuando pueda’, lo más probable es que nunca la leas. Si tú no controlas tu agenda, tu agenda te controlará». Entonces, no se trata de simplemente decir: «Incluiré en mi agenda la lectura de mi Biblia cuando pueda». ¡No! Haz que sea lo primero que planifiques en tu día. Puede que no sea lo primero en la mañana —aunque creo que es una idea maravillosa—, pero decide dónde y cuándo vas a leer la Palabra de Dios.
Quiero prometerte algo: si te propones leer tu Biblia cada día durante los próximos 365 días, te aseguro que dentro de un año no serás la misma persona. La diferencia será evidente para ti, será evidente para tu familia, será evidente para quienes te rodean. Y quizás te preguntas: «Pero, ¿qué será diferente?». Bueno, eso no lo sé. Pero puedo imaginar que tendrás más sabiduría —y sé que será así—, tendrás más gozo, más paz, más libertad; te parecerás más a Cristo en tus reacciones y respuestas. Probablemente tendrás menos ansiedad, menos ira, menos miedo, menos frustración. ¡Lee tu Biblia, y léela diariamente!
Ahora, este es el tercer punto: Léela en oración. Léela en oración. Ora antes de comenzar tu lectura diaria. Cuando oras antes, expresas tu humildad. Estás diciendo: «Señor, necesito que me ayudes a entender lo que voy a leer. Necesito que abras mis ojos, mis oídos para ver a Cristo, para recibir lo que tienes para mí, y lo que Tú digas, eso obedeceré». Antes de leer, dile esto al Señor: «Te necesito».
Luego ora mientras lees: «Señor, muéstrame tu corazón. Muéstrame a Jesús. Muéstrame lo que estás diciendo». Ora también después de leer—antes, durante y después. Tal vez te guste el acrónimo ACAS: Adoración, Confesión, Acción de gracias y Súplica. Convierte tu lectura de la Biblia en oración. Quizás durante el día recuerdes un versículo que leíste y lo ores nuevamente al Señor. Así que, lee tu Biblia, léela diariamente y léela en oración.
El siguiente punto es: lee toda tu Biblia. Y no me refiero a mañana ni a la próxima semana. Pero léela completa. Según un estudio que vi sobre el cristianismo global, menos de un 30 % de los cristianos han leído alguna vez toda la Biblia. Recuerdo escuchar a un pastor amigo predicando a su congregación a través de la Biblia hace un tiempo.
Él reconoció ante su iglesia al inicio de su mensaje (y él iba a predicar la Biblia completa en un año) y dijo: «Honestamente, hay libros de la Biblia que nunca había leído hasta ahora que estoy guiándolos a ustedes en esta lectura completa». Si eso es cierto de algunos pastores, estoy segura de que también es cierto para muchas, si no la mayoría, de nosotras.
Segunda de Timoteo 3 dice: «Toda Escritura es inspirada por Dios y útil…». Toda la Escritura —aun esas genealogías, esas partes difíciles, esas secciones que parecen repetitivas— toda es inspirada por Dios y toda es «…útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia». Si es toda útil, eso significa que yo la necesito toda, que tú la necesitas toda. Ahora, no toda la Escritura es fácil, pero toda es necesaria.
Mi punto es este: ¿Quieres presentarte ante Dios en el día final y que Él te diga: «¿Qué hay de aquello que te dije allí?».
«Oh, Señor, no leí eso. Nunca leí el libro completo, la historia completa, el plan redentor completo que Tú me diste. Nunca lo leí en su totalidad. Tú me lo diste como Tu carta de amor, como Tu voluntad, como Tu Palabra; viví hasta los setenta y tres años (o los que sean). Te conocí por décadas, pero nunca leí todo lo que me diste».
Bueno, yo no quiero decir eso. No quiero que eso sea verdad de mí. Necesito todo el consejo de Dios.
Ahora, no hay una sola manera correcta de leer la Palabra. No siempre tienes que leer desde Génesis hasta Apocalipsis. No tienes que leerla en un año. No hay nada especialmente espiritual en eso. Yo tardé cinco años en leer completa mi Biblia de apuntes. Y el hecho es que fue así porque quería un ritmo mucho más lento.
Otras veces he ido mucho más rápido y he leído la Biblia tres o cuatro veces en un año. No lo he hecho muchas veces, pero hay beneficios en ver el panorama completo. A veces leo algo del Antiguo Testamento y algo del Nuevo, y voy alternando. No hay una manera única correcta. Pero este año quiero animarte a leerla de principio a fin, desde Génesis hasta Apocalipsis.
Algunas personas comienzan en el Antiguo Testamento, y algunos lo encuentran confuso en ciertas partes, difícil de digerir, y es tentador saltarse algunas secciones. Pero quiero recordarte que no puedes entender ni apreciar completamente el Nuevo Testamento si no estás familiarizada con el Antiguo Testamento, que (por cierto) es la razón por la que planeamos estudiar toda la Biblia juntas aquí en Aviva Nuestros Corazones en el año 2027, de principio a fin. Y este es solo un pequeño adelanto. ¡Estoy muy emocionada! Porque ya estamos trabajando en esos programas.
Entonces:
- El Antiguo Testamento nos presenta a Dios.
- Hace promesas y anticipa lo que el Nuevo Testamento cumple.
- En el Antiguo Testamento encontramos el origen de los problemas que el Nuevo Testamento resuelve.
- El Antiguo Testamento apunta hacia Cristo, y prepara el escenario para Su primera venida y luego Su segunda venida a la tierra.
Algunas personas dicen: «Oh, no necesito todo eso del Antiguo Testamento; yo solo quiero saber de Cristo». Pero si no conoces el Antiguo Testamento, no sabrás por qué Cristo vino ni por qué necesitamos un Salvador.
Así que, lee tu Biblia, léela diariamente, léela en oración y léela completa. No significa que tengas que leerla completa cada año, pero asegúrate de estar recibiendo toda la Palabra de Dios porque toda es útil.
Voy a darte esta sugerencia: lee la Biblia con una amiga o con un grupo de amigas.Eso te ayudará a perseverar cuando se ponga difícil. Recuerdo a una mujer, una amiga, que años atrás quería leer más la Palabra de Dios, pero era una madre que educaba en casa y estaba muy ocupada. En ese tiempo, ella tiene cuatro niños pequeños.
No sabía cómo encontrar el tiempo. Así que decidió hacerlo con sus hijos. Creo que en ese entonces tenía solo dos niños cuando comenzó, y, para cuando terminó, ya tenía cuatro. A lo largo de los años, mi amiga leyó la Biblia varias veces con ellos —creo que unas seis o siete veces. Leía un capítulo diario durante el desayuno, caminando con sus hijos a través de la Palabra. Eso es hacerlo junto a alguien. Ahí hay responsabilidad mutua.
La Biblia es un libro grande. Hace poco le regalé una Biblia a una mujer que creció en un trasfondo religioso donde no se les animaba a leer la Biblia por sí mismas. Ella no estaba familiarizada con este libro… ¡Y es un libro grande! Puede ser intimidante. Es fácil perderse. Así que, ¿por dónde se empieza? ¿Cómo se lee? Tal vez tú te sientes así. Quizás conoces a alguien que se siente así —como esta amiga a quien le regalé aquella Biblia.
Así que quiero animarte a invitar a una amiga a unirse contigo en este recorrido de un año leyendo la Biblia. Hablen de lo que están leyendo. Hablen de cómo van. ¿Cuáles son los retos? Lee tu Biblia con otras personas. Y si entras a AvivaNuestrosCorazones.com/biblia-2026/, verás formas de compartir con otras mujeres en todo el mundo, mujeres que quizás nunca conocerás en persona, pero que están leyendo la Biblia contigo. Entonces, léela con una amiga.
Próximo punto: léela reflexivamente. Piensa en lo que estás leyendo. Esto debería ser obvio, pero he tenido momentos en los que leía la Biblia y, después de una o dos páginas, me daba cuenta de que no tenía idea de lo que acababa de leer… porque no estaba leyendo con atención. Así que, sigue la línea de la historia: creación, caída, redención, restauración final, nueva creación.
Y, finalmente, usa un bolígrafo. Usa un resaltador para marcar, subrayar, hacer anotaciones. Eso es lo que amo de las Biblias de apuntes. Y no tienes que escribir notas elaboradas ni ir al seminario. Solo escribe lo que estás viendo, lo que dice el texto.
Recibí un correo de una mujer hace poco que muestra el poder de la Palabra cuando la leemos con atención. Ella escribió:
«Al principio de este año, después de luchar con depresión, problemas de salud personales, un padre anciano y problemas de salud de mi esposo, compré una Biblia nueva con márgenes amplios de apuntes. Con un resaltador amarillo en mano, comencé simplemente a leer, buscando a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo. Ahora cada página de mi Biblia tiene algo en amarillo. Nuestro Dios trino está en cada página. Él está en cada historia, en cada genealogía, en cada cántico, en cada profecía, en cada acto de creación, en todo. Siempre ha estado allí, lo sé, pero verlo así es abrumador».
Y mira cómo la Biblia transformó su vida. Ella siguió diciendo:
«Ahora no tengo tiempo para estar deprimida. [¡Me encanta eso! No tengo tiempo para la depresión.] Los problemas de salud son temporales».
Y quiero aclarar que no me estoy burlando de la depresión. Sé que es algo muy real para muchas personas. Pero tal vez un cambio en tu vida podría ayudar con algunos de esos síntomas. Solo piénsalo. Considéralo. Ella continuó:
«Los problemas de salud son temporales. Atender a un padre anciano es una bendición. Y el Señor tiene Su mano sobre mi esposo. Entonces, habiendo dicho todo esto, estoy muy emocionada por comenzar el reto de leer la Biblia en 2026».
Escucha, la meta no es simplemente obtener más conocimiento. No es llenar la cabeza. Es conocer a Dios. Es llenar tu corazón. Es cambiar tu vida. Es atraerte a una relación más profunda con Jesús, la Palabra viva. Es responder a Él con devoción sincera, y equiparte para ministrar y ser de bendición a otros. Lee tu Biblia reflexivamente.
Yo comencé a leer la Biblia por mí misma hace más de sesenta años, desde que aprendí a leer. Ha sido un recorrido increíble: día tras día, año tras año. Todavía estoy aprendiendo. Todavía estoy creciendo. Todavía lucho con pasajes difíciles y preguntas. Todavía tengo momentos de «¡Ajá! ¡Esto es!». Todavía veo pasajes familiares con nuevos ojos, con un nuevo asombro y nuevo entendimiento. Y todavía encuentro a Cristo en cada página. Y déjame decirte algo: esto no es exclusivo para mí, sino que esto puede ser verdad para ti. Apocalipsis 1 dice, y voy a leerte de la Nueva Versión Internacional:
«Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de este mensaje profético y hacen caso de lo que aquí está escrito…» (v. 3).
¿Quieres ser bendecida en el año que viene? Lee tu Biblia. ¡No te rindas! Si te saltas un día o dos o tres o una semana, ¡no te rindas! Levántate y sigue adelante. ¡Continúa!
Entonces, ¿captaste el mensaje? Lee tu Biblia. Léela. Léela diariamente. Léela con oración. Léela completa. Léela con una amiga. Léela reflexivamente. Y al leerla, corre hacia Cristo. Regocíjate en el evangelio. Responde con adoración, asombro, gratitud y obediencia gozosa. Deja que Su Palabra renueve tu mente. Deja que avive tu corazón. Deja que transforme tu vida. Deja que te haga semejante a Cristo. Y pase lo que pase, no te rindas. Lee tu Biblia.
¿Orarías conmigo por un momento, si estás en un lugar donde puedes detenerte y orar? Quiero invitarte, si es tu deseo leer la Biblia cada día el próximo año, quiero invitarte a que te lo propongas y le digas al Señor: «Sí, Señor». Tal vez no la leas completa, aunque espero que sí, y queremos ayudarte a lograrlo. Dile al Señor: «Señor, quiero leer algo de tu Palabra cada día durante el próximo año». Y espero que quieras hacerlo el resto de tu vida. Oremos.
Oh, Señor, al aspirar leer Tu Palabra, Tú conoces los quizás miles de corazones que, en sentido figurado, levantan sus manos ahora mismo diciendo: «Quiero hacerlo. Quiero hacerlo. Quiero hacerlo». Tú ves esos corazones, Señor. Tú conoces nuestro deseo. Danos gracia. Ayúdanos. Háblanos. Porque cuando esta Palabra habla, Tú hablas. Oro para que Tú nos transformes desde adentro hacia afuera. Concédenos el gozo de estar en esta «Santa Biblia para mí, eres un tesoro aquí». Tu Palabra es más valiosa que todo el oro y la plata del mundo, porque nos apunta a Ti. Oro en el nombre de Jesús. Amén.
Débora: Amén. Nancy, muchas gracias por este mensaje, por estas palabras de ánimo tan oportunas para cerrar el año.
Así que, amiga que nos escuchas el día de hoy, si no tienes un plan de lectura para el próximo 2026, te invitamos a visitar nuestro sitio web AvivaNuestrosCorazones.com y a inscribirte al reto «Juntas en la Palabra 2026: Contempla la maravilla con mujeres de todo el mundo».
Únete a miles de mujeres, en diferentes países y lenguas, que participarán en esta iniciativa global. Cada día nos sumergiremos en la Palabra de Dios, porque el verdadero premio no es marcar «Biblia leída en un año», sino atesorar a Cristo en Su Palabra. ¿La meta? Estar en la Palabra cada día, con gracia y constancia.
No caminarás sola. Estaremos unidas, en comunidad, con mujeres de muchos idiomas y culturas que se sumarán a esta iniciativa de lectura bíblica.
Visita AvivaNuestrosCorazones.com y descubre cómo unirte este próximo 2026.
Sin más por el episodio de hoy, nos vemos el día de mañana para continuar con la segunda parte de la semana 12 de nuestra serie En busca de Dios. ¡Bendiciones!
Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.
Todas las Escrituras son tomadas de La Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
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