Día 142 | Hechos 13
En el capítulo 13 leemos acerca del inicio de los viajes misioneros de Pablo, puedes ver el mapa más adelante.
Me gustaría resaltar varias cosas:
La iglesia de Antioquía creció y tenía varios líderes (tanto profetas como maestros), todos dirigidos por el Espíritu Santo. Estaba compuesta mayormente de gentiles. En medio de la oración y el ayuno, el Espíritu les guiaba hacia los próximos pasos. Es así como apartaron a Bernabé y Saulo para la obra misionera. Oraron, ayunaron, impusieron manos sobre ellos y los enviaron. Más que la iglesia, ¡los envió el Espíritu Santo! La iglesia simplemente obedeció.
¡Cuánto podemos aprender de estos creyentes y de su forma de hacer ministerio! No se movían sin orar y ayunar, y cuando Dios les guiaba a hacer algo, no tardaban en hacerlo. Seguramente Pablo y Bernabé eran muy útiles y necesarios en aquella iglesia que crecía cada vez …
En el capítulo 13 leemos acerca del inicio de los viajes misioneros de Pablo, puedes ver el mapa más adelante.
Me gustaría resaltar varias cosas:
La iglesia de Antioquía creció y tenía varios líderes (tanto profetas como maestros), todos dirigidos por el Espíritu Santo. Estaba compuesta mayormente de gentiles. En medio de la oración y el ayuno, el Espíritu les guiaba hacia los próximos pasos. Es así como apartaron a Bernabé y Saulo para la obra misionera. Oraron, ayunaron, impusieron manos sobre ellos y los enviaron. Más que la iglesia, ¡los envió el Espíritu Santo! La iglesia simplemente obedeció.
¡Cuánto podemos aprender de estos creyentes y de su forma de hacer ministerio! No se movían sin orar y ayunar, y cuando Dios les guiaba a hacer algo, no tardaban en hacerlo. Seguramente Pablo y Bernabé eran muy útiles y necesarios en aquella iglesia que crecía cada vez más; sin embargo, esto no impidió que los enviaran. Dios era el comandante en jefe de esta misión y ellos solo eran obedientes.
Pablo y Bernabé (con Juan Marcos de ayudante) salen hacia Chipre, Pafos, Perge de Panfilia y Antioquia de Pisidia, y en todo lugar proclamaban la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.
La obra de Dios siempre va a encontrar oposición
En Chipre, un mago o falso profeta judío llamado Barjesus («hijo de Jesús») les hizo oposición tratando de impedir que le predicara al procónsul, quien deseaba oír la Palabra de Dios. Al igual que vimos con Pedro y el mago en Cesarea, Pablo tuvo el discernimiento necesario para ver que este hombre era más bien «hijo del diablo» y que estaba lleno de engaño.
Lejos de evitar la conversión de Sergio, lo que ocurrió con el mago (que se quedó ciego cuando Pablo lo maldijo) hizo que el procónsul quedara maravillado y creyera.
Dios usa hasta las artimañas de Satanás para avanzar Su obra.
Los judíos y los hombres temerosos de Dios escuchaban el mensaje de Pablo con interés.
Pablo les hizo un recuento de la historia del pueblo de Israel desde su esclavitud en Egipto y cómo Dios había prometido un Salvador que los justificaría por fe.
Este Salvador haría lo que la ley no pudo hacer a través de Moisés, cumpliéndose esta profecía en la persona de Jesús.
Aunque muchos judíos y prosélitos (gentiles convertidos al judaísmo) creyeron, cuando los judíos vieron lo que estaba ocurriendo, «se llenaron de celo» y contradijeron todo lo que ellos enseñaban. ¡Los celos no nos permiten ver el obrar de Dios! Instigaron a todos a expulsarlos de la región.
Pablo y Bernabé hicieron lo que Jesús les recomendara a Sus discípulos cuando los envió de dos en dos a predicar: «En cualquier lugar que no los reciban ni los escuchen, al salir de allí, sacúdanse el polvo de la planta de los pies en testimonio contra ellos» (Mc. 6:11).
Pablo y Bernabé cumplieron con llevar la Palabra de Dios primero a los judíos, pero como ellos la rechazaron, se volvieron a los gentiles.
Estos se regocijaban en la Palabra y creían «cuantos estaban ordenados a vida eterna», confirmando la doctrina que enseña que Dios eligió desde antes de la fundación del mundo a los que serán salvos.
Las ramas fueron desgajadas para que nosotros, los gentiles, fuéramos injertados (ver Romanos 11:11-24). ¡Alabado sea Dios por Su gran misericordia!
Para meditar
- ¿De qué manera has visto a Satanás obstaculizando el obrar de Dios en tu propia vida? ¿Cómo has visto a Dios glorificarse en estas situaciones?
- La Palabra nos anima a orar sin cesar, en todo tiempo. ¿Hemos visto en esta narrativa el poder que Dios pone a nuestra disposición cuando oramos fervientemente?
- ¿Cómo te anima a cultivar tu vida de oración?
- ¿Qué te ha enseñado el Señor sobre Él mismo y sobre la forma en cómo Él obra a través de estos relatos históricos? ¡Comparte debajo!
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