Día 17 | Salmos 9 y 10
Dos salmos, un mismo clamor
Los Salmos 9 y 10 forman una unidad literaria. En las versiones hebreas tradicionales aparecen como dos salmos, pero en antiguas versiones griegas y latinas (como la Septuaginta y la Vulgata), son presentados como uno solo. Esto tiene sentido: ambos comparten un mismo hilo temático y estructural, formando un acróstico incompleto en hebreo.
Probablemente fueron escritos después de una victoria militar significativa de David sobre las naciones enemigas (posiblemente relatada en 2 Samuel 8:1–14).
El tema central es claro: la justicia de Dios frente a la maldad del mundo. El Salmo 9 empieza con alabanza por las victorias pasadas, y confianza en el juicio de Dios; el Salmo 10 continúa con un lamento por la aparente prosperidad del malvado. Juntos nos enseñan a adorar y clamar al mismo tiempo, sabiendo que Dios no ignora la aflicción de Su pueblo.
El Salmo …
Dos salmos, un mismo clamor
Los Salmos 9 y 10 forman una unidad literaria. En las versiones hebreas tradicionales aparecen como dos salmos, pero en antiguas versiones griegas y latinas (como la Septuaginta y la Vulgata), son presentados como uno solo. Esto tiene sentido: ambos comparten un mismo hilo temático y estructural, formando un acróstico incompleto en hebreo.
Probablemente fueron escritos después de una victoria militar significativa de David sobre las naciones enemigas (posiblemente relatada en 2 Samuel 8:1–14).
El tema central es claro: la justicia de Dios frente a la maldad del mundo. El Salmo 9 empieza con alabanza por las victorias pasadas, y confianza en el juicio de Dios; el Salmo 10 continúa con un lamento por la aparente prosperidad del malvado. Juntos nos enseñan a adorar y clamar al mismo tiempo, sabiendo que Dios no ignora la aflicción de Su pueblo.
El Salmo 8 nos dejó reflexionando: «¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?». Esa gloriosa verdad debería impulsarnos a vivir agradecidas y a contar las maravillas de Dios, como dice el Salmo 9:1:
«Daré gracias al Señor con todo mi corazón; todas Tus maravillas contaré».
Aprendamos juntas a agradecer a Dios por Sus obras justas, y a clamar por justicia cuando la maldad parece triunfar.
Salmo 9
El Salmo 9 nos recuerda que aun en medio de la lucha podemos dar gracias al Señor por Sus obras pasadas y por ser refugio en la angustia:
«El Señor será también baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia». -Salmos 9:9
Aunque no estés viviendo una persecución como la de David, quizás te sientes oprimida por la culpa de un pecado pasado o la lucha diaria con uno persistente. Este salmo nos recuerda que podemos acercarnos al trono de la gracia con confianza, porque Él nos mira con compasión (Hebreos 4:16).
Aquí vemos a David reconocer que el Señor juzga a las naciones, destruye al malvado y sostiene al justo. Por eso podemos dar gracias incluso en medio de la lucha, confiando en que Dios hará justicia en Su tiempo.
Salmo 10
El Salmo 10 refleja un momento en que David siente que Dios se ha alejado:
«El impío dice en su corazón: “Dios se ha olvidado, ha escondido Su rostro, nunca verá nada”».
¿Has tenido momentos en los que has dudado del cuidado de Dios en medio de las dificultades? Cuando olvidamos la gracia que hemos recibido en Cristo, somos tentadas a pensar que Dios nos ha olvidado.
El Salmo 10 nos enseña a resistir esa tentación. Aunque la injusticia parece prosperar, podemos confiar en que Dios ve, escucha y actuará.
Hoy recuerda que Dios es tu baluarte en tiempos de angustia, que Su trono sigue firme y que Su justicia no falla. Puedes acercarte confiadamente al trono de la gracia para hallar misericordia y oportuno socorro.
Estos salmos nos animan a mirar el cumplimiento definitivo de la justicia y la misericordia de Dios en Cristo. Jesús es el Rey justo que derrotó a los poderes del pecado y la muerte en la cruz (Colosenses 2:15), asegurando que los humildes encuentren refugio en Él. Al mismo tiempo, Él es quien regresará para ejecutar juicio perfecto sobre los impíos y traer liberación plena a Su pueblo (Apocalipsis 19). En Cristo, estos salmos no son solo lamentos y peticiones del justo, sino también cantos de esperanza en la victoria final del reino de Dios.
Para meditar:
- ¿Cómo respondes cuando el mal parece prosperar?
- ¿Dudas del cuidado de Dios cuando te sientes oprimida o cuando luchas con tu pecado?
- ¿Has aprendido a clamar justicia a Dios sin buscar venganza personal?
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