Día 22 | Mateo 16
¡Buenos días, hermanas!
Que el Espíritu nos lleve a ver con claridad, a vivir con propósito, y a seguir al Señor con fidelidad… aun cuando eso implique cruz, pérdida y muerte al yo. Porque lo que ganamos en Cristo no tiene comparación.
La cruz, la confesión y el costo
Nuestro Dios es el único que puede transformar y cambiar nuestros corazones. Solo en Él está nuestra esperanza para vencer la duda, la incredulidad, los temores y el orgullo. Pero, para ello, necesitamos venir a Su presencia con sinceridad, honestidad y una actitud de rendición, no con altivez ni interrogantes llenas de escepticismo.
En Mateo 16 vemos contrastes profundos: fe genuina frente a religiosidad vacía; confesión revelada frente a resistencia carnal; y el llamado glorioso al discipulado frente al deseo natural de evitar el sufrimiento.
Los fariseos y saduceos habían visto suficientes señales. Sus ojos presenciaron …
¡Buenos días, hermanas!
Que el Espíritu nos lleve a ver con claridad, a vivir con propósito, y a seguir al Señor con fidelidad… aun cuando eso implique cruz, pérdida y muerte al yo. Porque lo que ganamos en Cristo no tiene comparación.
La cruz, la confesión y el costo
Nuestro Dios es el único que puede transformar y cambiar nuestros corazones. Solo en Él está nuestra esperanza para vencer la duda, la incredulidad, los temores y el orgullo. Pero, para ello, necesitamos venir a Su presencia con sinceridad, honestidad y una actitud de rendición, no con altivez ni interrogantes llenas de escepticismo.
En Mateo 16 vemos contrastes profundos: fe genuina frente a religiosidad vacía; confesión revelada frente a resistencia carnal; y el llamado glorioso al discipulado frente al deseo natural de evitar el sufrimiento.
Los fariseos y saduceos habían visto suficientes señales. Sus ojos presenciaron milagros que confirmaban la identidad divina de Jesús, pero sus corazones permanecían endurecidos. El orgullo y la autosuficiencia eran su dios, y su obstinación religiosa les impedía ver al verdadero Mesías. Es por eso que Jesús advierte: «Cuídense de la levadura de los fariseos y saduceos». Esa «levadura» es la falsa enseñanza, el legalismo sin vida, la hipocresía que juzga sin amar.
La confesión de Pedro
En medio de esa incredulidad generalizada, Pedro, iluminado por el Padre, confiesa: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Esta declaración es el fundamento sobre el cual Cristo edifica Su iglesia, una iglesia verdadera que ni las puertas del Hades podrán vencer. Es la iglesia que prevalece porque su fundamento no es la tradición, ni el esfuerzo humano, ni la moralidad, sino Jesucristo mismo.
El anuncio de Su sufrimiento y muerte
Pero inmediatamente después, Pedro cae en una trampa sutil: querer proteger a Jesús del sufrimiento. ¿Cómo podría el Mesías padecer y ser rechazado? Esto no entraba en sus planes. Sin embargo, Jesús lo reprende: «¡Quítate de delante de Mí, Satanás!» porque, aunque bien intencionado, Pedro hablaba desde una lógica humana, no divina. Jesús nos muestra que el sufrimiento no solo era parte de Su misión, sino el único camino hacia la gloria.
El costo del discipulado
Entonces Jesús deja todo muy claro: «Si alguien quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y que me siga». El camino del verdadero creyente no es de comodidad ni reconocimiento, sino de auto negación, de morir al yo. Mientras el mundo dice «presérvate, sálvate, evítate sufrimiento», Cristo nos invita a perder nuestra vida para ganar la verdadera. Nos llama a morir a nuestros planes, a nuestras falsas seguridades, y a confiar en Su perfecta voluntad, incluso si eso nos lleva a pruebas, escasez o enfermedad.
Y es que no hay manera de que Jesús ocupe Su lugar en nuestros corazones si estos están llenos de nosotras mismas. Nuestro «yo» es piedra de tropiezo. La carne piensa en las cosas de los hombres, no en las de Dios. Necesitamos dejar que Él desplace cualquier otro dios que habite en nuestro interior, incluso nuestra propia justicia. Porque conocer a Jesús, y ser salvas por Su obra, es incomparablemente más valioso que cualquier cosa.
Como dijo Jim Elliot: «No es un tonto el que da lo que no puede conservar para ganar lo que no puede perder».
Recordemos: Cristo camina con nosotras, como caminó con los discípulos. En cada experiencia, prueba, enseñanza o corrección, el Espíritu Santo está obrando, moldeando nuestro carácter, y enseñándonos la verdad sobre nuestra identidad y los valores del Reino.
Estemos alertas. No dejemos que la falsa religión —el juicio sin compasión, la defensa obsesiva de nuestra «correcta doctrina» sin amor— contamine nuestro corazón. ¡Cuántas veces nos parecemos a esos fariseos, buscando «tener la razón» y olvidando la misericordia!
«La religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo». -Santiago 1:27
Y como dice Gálatas 5:9: «Un poco de levadura fermenta toda la masa».
La iglesia prevalecerá porque está cimentada en Cristo. Y aunque se levanten enemigos, aunque vengan tiempos difíciles, aunque la cultura se oponga, la iglesia del Señor jamás será sacudida.
Cristo quiere abrir nuestros ojos como hizo con el ciego en etapas. Nos va mostrando poco a poco la realidad de nuestra pecaminosidad y la gloria de Su Persona. Por eso necesitamos orar, suplicar iluminación, y saturar nuestra alma con Su Palabra. Solo así seremos transformadas verdaderamente.
Para meditar:
- ¿Estás fundamentando tu fe en lo que otros creen de Cristo, o en tu propia convicción profunda de quién es Él?
- ¿Qué reflejan tus actitudes y decisiones sobre lo que crees de Jesús?
- ¿Estás practicando la fe verdadera, o una religión vacía sin compasión?
- ¿Estás confesando a Cristo con tu vida, tomando tu cruz y siguiéndolo?
- ¿Estás permitiendo que el Espíritu moldee tu manera de pensar conforme a la Palabra?
- ¿Ves las pruebas como oportunidades para ver la fidelidad de Dios y crecer en fe?
- ¿Estás viviendo para preservar tu vida, o estás dispuesta a perderla por causa de Cristo?
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación