Día 25 | Salmos 15 y 16
Salmo 15 – El camino del justo: integridad ante Dios
«Señor, ¿quién habitará en Tu tabernáculo? ¿Quién morará en Tu santo monte?». -Salmo 15:1
Si el Salmo 14 se concentra en la corrupción universal del hombre y el camino de los malos, el Salmo 15 pone el enfoque en el camino del justo y en cómo vive alguien que desea habitar en la presencia de Dios. David contrasta claramente los dos caminos: el de la necedad y la maldad (Salmo 14) y el de la integridad y la ética en la vida del creyente (Salmo 15).
David comienza preguntando: ¿Quién puede morar en la presencia de Dios?, y responde describiendo la vida ética que refleja la santidad de Dios: veracidad, justicia, control de la lengua, integridad en los negocios y lealtad. Esta lista resalta la importancia de la integridad en la vida del creyente, no como medio …
Salmo 15 – El camino del justo: integridad ante Dios
«Señor, ¿quién habitará en Tu tabernáculo? ¿Quién morará en Tu santo monte?». -Salmo 15:1
Si el Salmo 14 se concentra en la corrupción universal del hombre y el camino de los malos, el Salmo 15 pone el enfoque en el camino del justo y en cómo vive alguien que desea habitar en la presencia de Dios. David contrasta claramente los dos caminos: el de la necedad y la maldad (Salmo 14) y el de la integridad y la ética en la vida del creyente (Salmo 15).
David comienza preguntando: ¿Quién puede morar en la presencia de Dios?, y responde describiendo la vida ética que refleja la santidad de Dios: veracidad, justicia, control de la lengua, integridad en los negocios y lealtad. Esta lista resalta la importancia de la integridad en la vida del creyente, no como medio para ganarnos el favor divino, sino como fruto de una relación sincera con el Dios santo que habita en medio de Su pueblo.
Para los israelitas, «habitar en el tabernáculo» significaba acercarse al Dios santo, lo cual requería pureza ceremonial. Nosotros sabemos que ninguno puede cumplir perfectamente este estándar, excepto Cristo, el único verdaderamente íntegro (Hebreos 7:26). Por eso, gracias a Su justicia imputada, ahora tenemos acceso al Lugar Santísimo por Su sangre (Hebreos 10:19–22).
Este salmo también anticipa la promesa futura de Apocalipsis 21:3: «El tabernáculo de Dios está entre los hombres…», cuando viviremos eternamente con Él.
Salmo 16: confianza y esperanza en Dios
«Al Señor he puesto continuamente delante de mí; porque está a mi diestra, permaneceré firme». -Salmo 16:8
Este salmo tiene un subtítulo interesante, lo llama un mictam de David. Esta palabra hebrea (miktām) no tiene una definición concluyente, pero los eruditos la interpretan como:
- inscripción memorable, o
- cántico grabado, posiblemente indicando un poema de gran importancia espiritual, digno de ser recordado o inscrito.
Así, este salmo refleja una meditación profundamente personal sobre la confianza y la esperanza en Dios. David declara que su bien no está en las cosas terrenales, sino solo en el Señor:
«El Señor es la porción de mi herencia y de mi copa», dice el versículo 5.
En un contexto en el que muchos se volvían a la idolatría y buscaban su bienestar en otras fuentes, David reafirma que Dios es su porción, refugio y herencia. El Salmo 16 contiene una profecía mesiánica, ya que las palabras del versículo 10 van más allá de la experiencia personal de David y se cumplen perfectamente en Cristo. Pedro y Pablo lo citan en el Nuevo Testamento para señalar que Jesús fue el Santo que no vio corrupción, asegurando la resurrección y nuestra esperanza de vida eterna (Hechos 2:25–28; 13:35).
En primera instancia, David expresa su esperanza personal en que Dios no lo abandonará en la muerte, pero esta declaración tiene un alcance más amplio. La expresión «Tu Santo» se entiende como una referencia directa al Mesías, quien sufriría la muerte, pero no permanecería en la tumba ni vería corrupción física.
El apóstol Pedro, en su famoso sermón de Pentecostés, cita este versículo para mostrar que David no hablaba de sí mismo —pues su tumba estaba entre ellos— sino del Cristo, quien resucitó sin que Su cuerpo experimentara corrupción. Pablo también lo confirma en Hechos 13:35, aplicándolo a Jesús como prueba de Su resurrección.
Este versículo es, por tanto, una profecía cumplida en Jesús, el Santo de Dios, quien venció la muerte y abrió el camino para nuestra resurrección y vida eterna.
Jesús cumplió literalmente las palabras de este salmo al resucitar al tercer día, asegurando nuestra victoria sobre el pecado y la muerte. La confianza de David en la presencia y la herencia de Dios apunta directamente a la obra final de Cristo.
Para meditar:
- ¿Dónde encuentras hoy tu deleite y descanso?
- ¿Tu mirada está fija en lo eterno o en lo pasajero?
- Da gracias porque, gracias a Cristo, puedes esperar con confianza la plenitud de gozo y las delicias eternas en la presencia de Dios.
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