Día 26 | Mateo 18
Reflejando el Reino: identidad, humildad y comunión en Cristo
Vivimos en un mundo que valora los primeros lugares, el poder, la autosuficiencia y el orgullo. Pero en Mateo 18, Jesús invierte completamente esos valores al responder a una pregunta que los discípulos le hacen: «¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
Cristo llama a un niño y lo pone en medio de ellos. Con este gesto, nos recuerda que los ciudadanos de Su reino no se definen por lo que el mundo valora, sino por una fe sencilla, un corazón humilde y una dependencia total en Dios. Tal como un niño confía en su padre, así debemos confiar y depender del Padre Celestial.
Identidad y valores del Reino
Nuestra identidad no proviene de este mundo, sino de Cristo. Como enseña 2 Corintios 5:17, somos nuevas criaturas, y como dice Efesios 2:10, fuimos creadas …
Reflejando el Reino: identidad, humildad y comunión en Cristo
Vivimos en un mundo que valora los primeros lugares, el poder, la autosuficiencia y el orgullo. Pero en Mateo 18, Jesús invierte completamente esos valores al responder a una pregunta que los discípulos le hacen: «¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
Cristo llama a un niño y lo pone en medio de ellos. Con este gesto, nos recuerda que los ciudadanos de Su reino no se definen por lo que el mundo valora, sino por una fe sencilla, un corazón humilde y una dependencia total en Dios. Tal como un niño confía en su padre, así debemos confiar y depender del Padre Celestial.
Identidad y valores del Reino
Nuestra identidad no proviene de este mundo, sino de Cristo. Como enseña 2 Corintios 5:17, somos nuevas criaturas, y como dice Efesios 2:10, fuimos creadas para buenas obras en Cristo Jesús. Hemos sido llamadas a dejar la vieja naturaleza, permitir que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos y vivir como reflejo de la imagen de Dios (Efesios 4:22-24).
Esto implica adoptar los valores del Reino, que contrastan profundamente con los del mundo:
El mundo enseña El reino de Dios enseña
El yo primero El amor al prójimo
El placer inmediato La santidad y la eternidad
El orgullo La humildad
El rencor El perdón
La indiferencia El cuidado intencional
Una comunidad santa y restauradora
Mateo 18 también nos enseña cómo vivir en comunidad. Jesús nos instruye sobre cómo tratar con el pecado dentro del cuerpo de creyentes: no ignorándolo, no chismeando, sino confrontando en amor, buscando restauración.
«Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas…» (v. 15).
Esto requiere humildad, tanto para corregir como para ser corregidas. También requiere una vida en comunidad donde nos guardamos unas a otras del pecado, y nos ayudamos mutuamente a perseverar en la fe.
«Hermanos míos, si alguien de entre ustedes se extravía de la verdad y alguien le hace volver… cubrirá multitud de pecados» (Santiago 5:19–20).
El poder del perdón y la oración en comunidad
Jesús no solo nos llama a corregir en amor, sino también a perdonar ilimitadamente.
Pedro preguntó:
«¿Cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús respondió:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete».
Este perdón constante refleja el carácter de Dios, quien nos perdonó cuando aún éramos Sus enemigos. La falta de perdón nos encadena, pero el perdón libera, sana y restaura. ¿Hay alguien a quien necesitas perdonar hoy?
Además, Jesús nos recuerda que la vida cristiana no es individualista, sino vivida en comunidad, con otros creyentes.
«Además les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos» (Mateo 18:19–20).
Aquí vemos el poder de la oración corporativa y la presencia viva de Cristo en medio de Su iglesia. No estamos solas. Cuando nos unimos para orar, buscar Su voluntad y restaurar a nuestros hermanos, Jesús mismo está con nosotras.
Para meditar:
- ¿A quién acudes cuando surgen dudas? ¿Buscas consejo en la Palabra de Dios o en la sabiduría del mundo?
- ¿Estás dejando que el Espíritu Santo renueve tus pensamientos y actitudes?
- ¿Reflejas los valores del Reino en tu trato con los demás?
- ¿Estás dispuesta a corregir o a ser corregida con humildad?
- ¿Estás eligiendo perdonar como Cristo te perdonó?
Ora:
Pide a Dios que te ayude a reflejar Su imagen, a vivir en humildad, a ser fiel a Su Palabra, y a andar como Jesús anduvo. Que Su Espíritu te haga más consciente de tu pecado y más agradecida por Su perdón. Y que no olvides nunca que Cristo está en medio de nosotras, guiando, restaurando y fortaleciéndonos como Su iglesia.
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