Día 27 | Mateo 19
La Gracia, el Corazón y el Reino
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El corazón del matrimonio: pacto y fidelidad
Jesús recorría ciudades enseñando la verdad del Reino y sanando, seguido por multitudes. Como era habitual, los fariseos se le acercaron con una pregunta capciosa, esta vez sobre el divorcio, intentando ponerlo a prueba. Pero Jesús, que conoce los corazones, no se limita a responder legalmente, sino que los lleva al diseño original de Dios: la creación. Dice Mateo 19:5–6:
«Y dijo: “Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe».
El matrimonio no es un contrato que puede romperse a conveniencia, sino un pacto santo ante Dios, reflejo de …
La Gracia, el Corazón y el Reino
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El corazón del matrimonio: pacto y fidelidad
Jesús recorría ciudades enseñando la verdad del Reino y sanando, seguido por multitudes. Como era habitual, los fariseos se le acercaron con una pregunta capciosa, esta vez sobre el divorcio, intentando ponerlo a prueba. Pero Jesús, que conoce los corazones, no se limita a responder legalmente, sino que los lleva al diseño original de Dios: la creación. Dice Mateo 19:5–6:
«Y dijo: “Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe».
El matrimonio no es un contrato que puede romperse a conveniencia, sino un pacto santo ante Dios, reflejo de la unión entre Cristo y Su Iglesia. Jesús explica que el divorcio fue permitido por Moisés por la dureza del corazón humano, pero no es el deseo de Dios.
Aunque el matrimonio pueda ser difícil —dos pecadores conviviendo diariamente—, Dios ofrece gracia suficiente. Si estás luchando en tu matrimonio, no te aísles ni busques solo «salvar tu vida» (cf. Mateo 16:24–25). Corre al trono de la gracia (Hebreos 4:16), pide sabiduría, busca ayuda piadosa y glorifica a Dios con tu fidelidad.
- El corazón que agrada a Dios: ser como niños
En un mundo que valora la autosuficiencia, Jesús exalta el corazón sencillo y humilde. Los niños fueron traídos a Él y los discípulos intentaron alejarlos, pero Jesús dijo: «Dejen a los niños y no les impidan que vengan a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos».
Este pasaje nos confronta: ¿nos acercamos a Cristo con la fe sencilla, la necesidad y la humildad de un niño? ¿O evaluamos Su Palabra con arrogancia o juicio?
- El joven rico y el peligro de los ídolos del corazón
Luego, un joven acaudalado se acercó a Jesús buscando «vida eterna». Aunque cumplía los mandamientos externamente, su corazón estaba atado a sus posesiones. Jesús le pide que lo deje todo y lo siga, pero él se va triste.
Jesús no lo detiene. Él sabía que su ídolo era el dinero, y que no estaba dispuesto a soltarlo. Cristo no compite por tu corazón; Él lo exige todo. Las riquezas —y otros ídolos como la comodidad, el reconocimiento o el control— nos ciegan a nuestra verdadera necesidad.
«Para los hombres eso es imposible, pero para Dios todo es posible» (v. 26).
La salvación no es por esfuerzo humano, sino por la obra soberana de Dios. Aun así, Jesús afirma que quien deja todo por Él, recibirá 100 veces más —y vida eterna.
Para meditar:
- ¿Con qué corazón te acercas a Cristo? ¿Con sencillez y fe, o con autosuficiencia?
- ¿Qué lugar ocupa Dios en tu vida? ¿Hay ídolos que debas rendir?
- ¿Anhelas más la posición que el servicio? ¿Más tu gloria que la de Dios?
- ¿Buscas en tu matrimonio tu bienestar o la gloria de Dios?
- ¿Crees que todo lo que recibes es por gracia? ¿Puedes regocijarte en lo que Dios da a otros?
- ¿Qué te impide rendir todo a Jesús?
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