Día 41 | Marcos 1
Introducción
Hoy iniciamos a leer el evangelio de Marcos, quien nos presenta a Jesús como siervo maestro. A diferencia de otros evangelios, su audiencia directa son los romanos y gentiles, y su propósito al escribir es llamar a los perdidos por medio de la compasión y anunciar que la salvación es del Señor.
Juan Marcos es el autor de este evangelio. Fue discípulo del apóstol Pedro, por lo que muchas de las enseñanzas y experiencias de Pedro se ven reflejadas en su relato. Este mismo Juan Marcos es también conocido por haber abandonado el primer viaje misionero de Pablo, lo cual llevó a que no se le permitiera acompañarlos en el segundo. Aun así, Dios, en Su gracia, lo redimió y lo usó poderosamente para escribir uno de los evangelios que hoy forman parte del canon de las Sagradas Escrituras.
Desde el capítulo uno, después de que …
Introducción
Hoy iniciamos a leer el evangelio de Marcos, quien nos presenta a Jesús como siervo maestro. A diferencia de otros evangelios, su audiencia directa son los romanos y gentiles, y su propósito al escribir es llamar a los perdidos por medio de la compasión y anunciar que la salvación es del Señor.
Juan Marcos es el autor de este evangelio. Fue discípulo del apóstol Pedro, por lo que muchas de las enseñanzas y experiencias de Pedro se ven reflejadas en su relato. Este mismo Juan Marcos es también conocido por haber abandonado el primer viaje misionero de Pablo, lo cual llevó a que no se le permitiera acompañarlos en el segundo. Aun así, Dios, en Su gracia, lo redimió y lo usó poderosamente para escribir uno de los evangelios que hoy forman parte del canon de las Sagradas Escrituras.
Desde el capítulo uno, después de que Jesús llama a Sus discípulos, Marcos empieza a relatar algunos milagros y la predicación de Jesús en Galilea. Notarás que este evangelio es más breve y directo en cuanto a lo relatado, no da tantos detalles de lo que otros evangelistas si dan. Toma esto en cuenta, mientras lees este libro, Marcos no tenía la intención de dar detalles sino llevar a su audiencia a un punto; mostrar que Jesús es el Ungido de Dios.
Marcos 1
Para nuestro capítulo de hoy, podemos observar que Marcos 1 se puede dividir en secciones devocionales naturales:
- El ministerio preparatorio de Juan el Bautista.
- El bautismo de Jesús y la aprobación del Padre.
- La tentación de Jesús.
- El mensaje del Reino.
- El llamado de los primeros discípulos.
- Autoridad de Jesús en la enseñanza y liberación espiritual.
- Sanidad física y autoridad sobre la enfermedad.
- Jesús ora y prioriza Su misión.
- El toque compasivo al leproso.
La manera en la que Marcos inicia su libro es clave: «Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios». El nombre que se le da a Jesús, «Jesucristo», viene a ser más bien un título, «Jesús el Cristo» o en otras palabras, «Jesús el ungido», esto también marca el tono del evangelio, pues desde el inicio, Marcos deja claro a su audiencia que el Hombre del cual va a hablar en su escrito es el Ungido de Dios, el Mesías.
¡El evangelio de Jesucristo debe ser el principio y el fundamento de la historia de nuestras vidas! Este fundamento no está basado sobre cualquier nombre, sino en el nombre de Jesucristo, el hijo del Dios viviente, sobre nuestro Salvador prometido.
La función de Juan el Bautista fue ser un instrumento mediante el cual Dios traería convicción de pecado al pueblo de Israel. Él tenía un mensaje claro que le había sido dado para predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado». Predicaba con tal autoridad que el pueblo que escuchaba su mensaje estaba a la expectativa, preguntándose si acaso él era el Cristo que esperaban.
Algunos temas teológicos claves que podemos resaltar de este capítulo son:
La autoridad de Jesús (en Su enseñanza, sanidad, llamado y poder espiritual).
Como mencionamos en la introducción, Marcos es muy intencional en los acontecimientos que comparte en su evangelio, podrás notar que muchos de ellos no están escritos en orden cronológico o no da tantos detalles como otros evangelios. Sin embargo el énfasis que el autor hace en destacar la enseñanza, el poder y en sí la autoridad de Jesús es evidente. Presta atención a estos detalles mientras sigues leyendo el Evangelio de Marcos.
El arrepentimiento y fe como respuesta al Reino.
Recordemos que el arrepentimiento implica una rendición de nuestra vida, entendimiento de que hemos fallado y que no podemos confiar en nosotras mismas ni en nuestros actos, sino solo en la misericordia de Dios para nuestra salvación y gozo. Amadas, «el tiempo se ha cumplido», ¿has creído en Cristo? ¿Has buscado el arrepentimiento como respuesta a la fe que has puesto en el reino de Dios?
El ejemplo de obediencia y prontitud en los primeros discípulos.
Las palabras clave en este pasaje se encuentran en los versículos 18 y 20. Al ser llamados por Jesús, los discípulos respondieron al instante al llamado. Jacobo y Juan incluso dejaron a su padre en la barca para seguir a Jesús. ¿Es nuestra obediencia y prontitud como la de los primeros discípulos? El Señor nos ayude por el Poder de su Espíritu a tener una rendición total a Su llamado.
La prioridad de la oración y la intimidad con el Padre.
«Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, Jesús salió y fue a un lugar solitario, y allí oraba». Es de gran aliento poder tener la vida de Jesús como ejemplo, como pauta para nuestra vida cristiana.
La compasión de Jesús al tocar a un leproso.
La imagen es única, un hombre con una enfermedad que lo privaba de poder tener contacto con los de su alrededor va y se arrodilla delante de Jesús y le dice «Si quieres, puedes limpiarme». Vemos entonces el corazón de Jesús, el cual movido a compasión lo tocó, cosa que era totalmente contracultural, pues si una persona limpia tocaba a un leproso se volvía impuro (Levítico 13), sin embargo fue Jesús quien pasó Su limpieza a el leproso.
Para meditar:
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Te invito a orar conmigo:
Dios todopoderoso, ¡te damos las gracias! Tu Palabra nos muestra Tu fidelidad, pues has cumplido Tus promesas enviando a Tu Hijo Unigénito para que todo el que crea en Él no se pierda, sino tenga vida eterna contigo. Y aunque a causa de nuestro pecado tampoco seríamos dignas de estar delante de Ti, por el sacrificio de Cristo en la cruz, ahora tenemos entrada ante el trono de la gracia. A ti la gloria y el honor por todos los siglos, amén.
- Cuando reconoces que has fallado delante de Dios, ¿son tus frutos «dignos de arrepentimiento»?
- ¿Reconoces que no puedes vivir la vida cristiana en tus fuerzas, sino solo en el poder del Espíritu Santo en ti? Te animo a descansar en la obra de Cristo a tu favor hoy.
- ¿Está tu vida siendo guiada por el Espíritu de Dios o la estás dirigiendo tú misma?
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