Día 44 | Marcos 4
En nuestra lectura de hoy tenemos como escenario a Jesús enseñando nuevamente junto al mar. Y así como en Marcos 3:7, la multitud que se reunía para escucharlo era tan grande que Jesús tuvo que subirse a una barca para enseñar a las multitudes desde ahí.
Las parábolas
Una de las formas en las que Jesús enseñaba a las multitudes era a través de parábolas. Las parábolas son la narración de historias que, por lo que se enseña, se puede deducir una verdad importante.
¿Y por qué Jesús hacía esto? Encontramos la respuesta en el versículo 12, el cual es una referencia a Isaías 6:9 y 10: «para que viendo, vean pero no perciban, y oyendo, oigan pero no entiendan; no sea que se conviertan y sean perdonados». Y leemos también en el versículo 33: «Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, según podían oírla». …
En nuestra lectura de hoy tenemos como escenario a Jesús enseñando nuevamente junto al mar. Y así como en Marcos 3:7, la multitud que se reunía para escucharlo era tan grande que Jesús tuvo que subirse a una barca para enseñar a las multitudes desde ahí.
Las parábolas
Una de las formas en las que Jesús enseñaba a las multitudes era a través de parábolas. Las parábolas son la narración de historias que, por lo que se enseña, se puede deducir una verdad importante.
¿Y por qué Jesús hacía esto? Encontramos la respuesta en el versículo 12, el cual es una referencia a Isaías 6:9 y 10: «para que viendo, vean pero no perciban, y oyendo, oigan pero no entiendan; no sea que se conviertan y sean perdonados». Y leemos también en el versículo 33: «Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, según podían oírla». Las Parábolas no solamente revelan el mensaje del Reino, también lo esconden a quienes no tienen oídos espirituales.
Al leer estas parábolas quiero animarte a que por más confusos que puedan lucir algunos pasajes, esto no sea un obstáculo para profundizar en tu relación con Cristo, sino una oportunidad para ir más allá de un simple leer u oír. Quiero animarte a que, mediante la meditación y oración, puedas sumergirte en las profundidades de Su palabra y permanecer en paciente atención y expectación a la voz de tu Señor. Es nuestra responsabilidad cultivar el terreno de nuestros corazones y cuidar de la semilla sembrada.
Parábola del sembrador
La parábola del sembrador es una de las que son probablemente más conocidas para muchos cristianos. En esta parábola, Jesús describe 4 tipos de terreno en los cuales el sembrador sembró, ¿Los anotaste?
- La parte que cayó junto al camino: aquellos en quienes se siembra la palabra, pero habiendo oído, viene Satanás y quita esta semilla de los corazones de quienes escuchan.
- La parte que cayó en pedregales: aquellos que escucharon de la Palabra y la recibieron pero de una manera muy «superficial», por lo tanto dieron fruto temporal y al venir la prueba a sus vidas tropezaron, pues la Palabra no estaba firmemente arraigada.
- La parte que cayó entre espinos: estos son aquellos que escucharon la Palabra pero por los afanes del mundo y los placeres terrenales, la Palabra se hizo infructuosa.
- La que cayó en buena tierra: «los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por uno».
¿Cómo está el terreno de tu corazón? Quizá tú ya has entregado tu vida a Cristo, pero quizá tus familiares directos no, ¿cómo está la tierra de sus corazones? El Señor sea obrando conforme a Su propósito y sea usando tu vida para ser de bendición a ellos conforme a Su voluntad.
Parábola del crecimiento de la semilla
Al pensar en tus familiares no creyentes recibe ánimo por la parábola del crecimiento de la semilla. Hay una parte importante que nosotros realizamos cuando se trata de que nuestros familiares o amigos inconversos conozcan al Señor: compartir el evangelio, las buenas nuevas de salvación. Del resto nosotros no tenemos el control, pues la obra de crecimiento la da Él. Sé fiel en compartir con tus seres amados el evangelio y descansa en que el Señor, en Su tiempo, conforme a Su propósito, traerá fruto. Ora para que el Señor disponga la «buena tierra» en el corazón de aquellos que escucharán.
Jesús calma la tempestad
En este relato de Marcos podemos ver nuevamente la autoridad de Jesús, en este caso, Su autoridad sobre la naturaleza, pues calmó la tempestad. Este milagro puede ser vinculado con la identidad mesiánica de Cristo, Él que habló al mar para que se calmara, es el mismo que habló para que todas las cosas fueran creadas (Sal. 107:23-30, Jn. 1:1–2 y Gn. 1:1–3).
Este pasaje también nos recuerda que nuestro Dios es: soberano, omnisciente, omnipresente y todopoderoso. Tiene el control de cada detalle (nada lo toma por sorpresa), lo conoce absolutamente todo, está presente en todo lugar y tiene todo el poder; por lo que podemos descansar confiadamente en cada situación o etapa de nuestra vida bajo Su fiel cuidado. Él nos ha dado de una manera soberana y sabia la oración, como parte de los medios de gracia en nuestras vidas, lo que nos motiva a clamar a Él, y esto con el objetivo de que podamos conocerlo y ver Sus atributos en acción.
Por otro lado, este pasaje también nos invita a considerar una fe genuina vs. el temor. Al despertar Jesús y reprender el viento y el mar, se dirige a Sus discípulos y le pregunta: «¿Por qué están atemorizados? ¿Cómo no tienen fe?».
Para meditar:
- ¿Cómo la lectura de hoy te estimula a ser agradecida con Dios por la salvación que trajo a tu alma? Recuerda, el hecho de que hayas recibido Su palabra para salvación no fue por tu esfuerzo, sino por Su gracia.
- Ante la adversidad, ¿mi fe es solo doctrinal o realmente tengo una confianza segura en el Dios vivo?
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