Día 64 | Lucas 2
Lucas, que es conocido por ser detallado al escribir, nos ofrece una escena única en los evangelios: el nacimiento y la infancia de Jesús. A los 12 años, Él estaba en el umbral de la responsabilidad religiosa, según la costumbre judía, debido a que a esa edad estaban cercanos al bar mitzváh, donde el niño se consideraba responsable ante la ley judía. Observa mientras meditas en el capítulo de hoy cómo, desde Su infancia, Jesús centraba Su vida en el cumplimiento de la voluntad del Padre.
Nacimiento de Jesús
Siendo Jesús un bebé, es dado a conocer a diferentes personas.
- Unos pastores que estaban en el campo cuidando a su rebaño en la noche.
- Un hombre llamado Simeón, a quien se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al «Cristo del Señor».
- Una viuda profetisa llamada Ana.
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Lucas, que es conocido por ser detallado al escribir, nos ofrece una escena única en los evangelios: el nacimiento y la infancia de Jesús. A los 12 años, Él estaba en el umbral de la responsabilidad religiosa, según la costumbre judía, debido a que a esa edad estaban cercanos al bar mitzváh, donde el niño se consideraba responsable ante la ley judía. Observa mientras meditas en el capítulo de hoy cómo, desde Su infancia, Jesús centraba Su vida en el cumplimiento de la voluntad del Padre.
Nacimiento de Jesús
Siendo Jesús un bebé, es dado a conocer a diferentes personas.
- Unos pastores que estaban en el campo cuidando a su rebaño en la noche.
- Un hombre llamado Simeón, a quien se le había revelado que no vería la muerte sin antes ver al «Cristo del Señor».
- Una viuda profetisa llamada Ana.
Mientras leemos el relato de cómo estas personas conocieron a Cristo, podemos percibir entre líneas el asombro, el gozo y la emoción que ellos sentían de haber conocido y visto con sus ojos al Verbo hecho carne. Los pastores recibieron las «buenas nuevas de gran gozo» de que había nacido un Salvador, y Simeón sabía que Cristo sería «Luz de revelación a los gentiles, y gloria de Israel».
Ciertamente, estas personas esperaban con ansias al Mesías prometido, y el asombro de ellos nos lleva a preguntarnos: ¿estoy igualmente agradecida ante la realidad de que el Hijo de Dios, el Mesías prometido, se hizo carne? Y no solo eso, sino que en Su bondad y gracia me extendió misericordia, para ver mi pecado y mi necesidad de un Salvador y ante ello reconocer el sacrificio de Cristo a mi favor.
Cristo, nuestro mejor ejemplo
En nuestro pasaje de Lucas del día de hoy, se nos presenta un relato en el que Jesús, siendo de 12 años, subió con sus padres a Jerusalén, como de costumbre, para la fiesta de la Pascua. Lucas nos relata que cuando era momento de volver a su ciudad, Jesús se quedó en Jerusalén. Sus padres, al percatarse de que no iba con ellos en la caravana, regresaron a buscarlo, y después de tres días, lo encontraron.
Lo que este pasaje nos enseña acerca de Jesús es mucho, y sin duda podemos tomarlo como una oportunidad para examinar nuestros corazones delante del Señor en diversas áreas. En esta porción encontramos que, al estar en Jerusalén:
- Jesús estaba en el templo.
- ¿Actualmente eres parte de una iglesia local? Si es así, ¿qué tan intencional estás siendo en ser un miembro activo para servir al cuerpo de Cristo? Si no lo estás haciendo, te invito a leer Hebreos 10:19–25 y pedir al Señor que traiga convicción a tu corazón en cuanto a esta situación.
- Él estaba sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
- ¿Qué tan pronta eres para escuchar a otros? ¿Qué tan dispuesto está tu corazón a recibir enseñanza de otros? ¿Usualmente eres de las que hablan todo el tiempo o tomas oportunidades para también escuchar lo que otros tienen que decir? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste intencional en pedir consejo en cuanto a determinada situación?
- Él sabía que era necesario estar en la casa de Su Padre.
- ¿Has considerado la necesidad que tienes de pasar tiempo con Dios y con otros creyentes? Ser parte de una iglesia local es sumamente importante. Ser parte de un cuerpo de creyentes no solo trae beneficio en nuestras relaciones, sino que sin duda creceremos en nuestra relación con el Señor mientras vivimos en comunidad con otros que de corazón sincero le buscan.
- Jesús permanecía sujeto a Sus padres.
- Siempre tendremos alguna autoridad en nuestra vida, y en el caso de Jesús, podemos notar cómo Su obediencia era activa, no solamente pasiva. Observa y verás que hay alguien a quien debes someterte: tu esposo, tus padres, tu pastor, tus jefes en el trabajo, tus gobernadores; siempre habrá alguien. ¿Qué tan gozoso está tu corazón ante el hecho de que debes someterte? ¿Cómo te anima el ejemplo de sumisión y obediencia activa del Rey de reyes a ser fiel al someterte a otros?
- Crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.
- Que el ejemplo de Cristo sea de ánimo para que tú puedas ser intencional en invertir tiempo, y en crecer en sabiduría y gracia para con Dios y los hombres. Recuerda las palabras de Romanos 12:2: «Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto».
El relato que tenemos de Jesús en el templo es una sombra temprana de lo que sería el centro de la vida de Jesús: hacer la voluntad del Padre; aunque eso implicó incomprensión, separación y sacrificio. Desde niño hasta la cruz, Su mirada estaba puesta en la gloria de Dios y en nuestra redención.
Para meditar:
- ¿Qué aspecto de la lectura de hoy te resulta más confrontador y por qué?
- ¿Qué cosas prácticas te está llamando el Señor a hacer basándonos en lo aprendido?
- ¿Hay algún pecado del cual el Señor te está llamando al arrepentimiento sobre la base de la lectura de hoy? Te invitamos a ser intencional en esta área y buscar apoyo de alguna hermana madura en la fe que sea de confianza.
Para profundizar:
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Cristo, siendo el Hijo de Dios, se sometió a padres imperfectos, vivió con humildad y creció como cualquier niño, pero sin pecado. Esta humildad voluntaria debe confrontarnos a nosotras, que muchas veces resistimos la sumisión, el crecimiento o el consejo de otros. Si esta verdad te confronta, te animo a meditar en el recurso «Belleza en el quebranto» disponible en Aviva Nuestros Corazones.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
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