Día 65 | Lucas 3
Hoy nos sumergimos en el capítulo 3 de Lucas; el autor nos muestra el cumplimiento de antiguas promesas. Después de 400 años que el pueblo de Israel tuvo silencio por no escuchar voz profética, Juan el Bautista aparece como heraldo del Rey, llamando al arrepentimiento y anunciando a Jesús, el Hijo prometido.
La predicación de Juan el Bautista
Los tres evangelios nos relatan que esa voz que clama en el desierto es Juan (anunciada en Isaías 40:3-5). Él es quien, según Lucas 1:17, vendría a «preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».
Juan tenía un mensaje claro que le había sido dado por Dios para predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado». Predicaba con tal autoridad que el pueblo que escuchaba su mensaje estaba a la expectativa, preguntándose si acaso Juan era el Cristo que esperaban.
En los 400 años en los …
Hoy nos sumergimos en el capítulo 3 de Lucas; el autor nos muestra el cumplimiento de antiguas promesas. Después de 400 años que el pueblo de Israel tuvo silencio por no escuchar voz profética, Juan el Bautista aparece como heraldo del Rey, llamando al arrepentimiento y anunciando a Jesús, el Hijo prometido.
La predicación de Juan el Bautista
Los tres evangelios nos relatan que esa voz que clama en el desierto es Juan (anunciada en Isaías 40:3-5). Él es quien, según Lucas 1:17, vendría a «preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».
Juan tenía un mensaje claro que le había sido dado por Dios para predicar: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado». Predicaba con tal autoridad que el pueblo que escuchaba su mensaje estaba a la expectativa, preguntándose si acaso Juan era el Cristo que esperaban.
En los 400 años en los cuales no hubo palabra profética, los líderes religiosos establecieron sus propias leyes para evitar que el pueblo cayera en pecado, pero solo lograron que se desviaran de la verdadera fe en el Señor. A pesar de ellos, estaban a la expectativa de la venida del Mesías que había sido prometido. Ante este pensamiento, Juan les aclara que él no era el Mesías; recalcó que venía uno que era más poderoso que él.
Actualmente, como creyentes, estamos a la expectativa de la segunda venida de nuestro Señor Jesús. ¿Cómo estás actuando en tu espera? ¿Has establecido tú también tus propias «leyes» como lo hicieron los líderes religiosos de Israel? Amada, el Señor nos ha dejado su Palabra como guía para ponerla en práctica mientras esperamos con anhelo el día en el que Él regrese por nosotras. Seamos intencionales en esperar con gozo haciendo mientras esperamos aquello que el Señor nos ha llamado a hacer.
Características de la predicación de Juan:
- Predicaba el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados.
- Llamaba a sus seguidores a hacer frutos dignos de arrepentimiento.
- Es interesante notar que entre sus seguidores estaban publicanos y soldados; personas que eran menospreciadas por los judíos.
Muchos acudían a Juan confesando sus pecados y eran bautizados por él en el río Jordán. Sin embargo, cuando vinieron los fariseos y los saduceos, Juan reconocía su hipocresía y los llamaba a tener «frutos dignos de arrepentimiento». ¿Sabes por qué los llamaba a esto? Los fariseos y saduceos eran personas religiosas que confiaban en sus tradiciones y leyes; vivían como si sus actos religiosos los hicieran justos delante de Dios. Creían que si eran del linaje físico de Abraham, tenían garantizada su salvación. No comprendieron que cuando Juan les exhortaba a tener «frutos dignos de arrepentimiento», los estaba llamando a tener una vida coherente con la ley mosaica que decían creer.
Y tú, ¿actualmente tienes frutos dignos de arrepentimiento? Recordemos que el arrepentimiento implica una rendición de nuestra vida, entendimiento de que hemos fallado y que no podemos confiar en nosotras mismas ni en nuestros actos, sino solo en la misericordia de Dios para nuestra salvación y gozo. ¿Cómo ha sido tu dependencia en el Señor esta última semana? ¿Ha sido más evidente que confías en tus fuerzas o en el Señor? Alienta tu corazón el día de hoy recordando la vida perfecta que Cristo vivió a tu favor.
Y amada, esta es una buena oportunidad para dar gracias a Dios.
Señor, has cumplido Tus promesas, has enviado a Tu Hijo unigénito para que todo el que crea en Él no se pierda, sino tenga vida eterna contigo; y aunque a causa de nuestro pecado tampoco seríamos dignas de estar delante de Ti, por el sacrificio de Cristo en la cruz, ahora tenemos entrada ante el trono de la gracia. ¡Te alabamos por esto!
El bautismo de Jesús
¿Te has preguntado por qué Jesús fue bautizado? En Su bautismo, Jesús se identificó con los pecadores no porque tuviera pecado, sino porque vino a representarnos, ¿lo habías considerado? Y allí, en el Jordán, mientras el Hijo de Dios era bautizado, el cielo se abrió, el Espíritu descendió como paloma y el Padre habló diciendo: «Tú eres Mi Hijo amado, en Ti me he complacido» (Lc. 3:22). Aquí tenemos una hermosa escena trinitaria que nos confirma la identidad y misión de Jesús.
Genealogía de Jesús
Es oportuno tomar unas líneas para recordar la fidelidad de Dios al cumplimiento de Sus promesas. Lucas es intencional en escribir la genealogía de Jesús, y al leerla podemos recordar que el Señor fue fiel en preservar las generaciones desde Adán hasta el Mesías.
Cuando Adán y Eva pecaron, hubo consecuencias para el hombre; ante eso, el Señor nos dio esperanza. Dios prometió que de la simiente de la mujer vendría el que heriría en la cabeza a la serpiente en Génesis 3:15. Aprenderemos en lo que queda del Nuevo Testamento que Jesús es ese Hijo prometido que hiere a Satanás (la serpiente antigua según Apocalipsis 12:9), venciendo para siempre en la cruz.
¡A través de Su bautismo y genealogía, vemos al Mesías asumir Su misión redentora!
Para meditar:
- Oración: Dios todopoderoso, ¡te damos las gracias! Tu Palabra nos muestra Tu fidelidad, pues has cumplido Tus promesas enviando a Tu Hijo Unigénito para que todo el que crea en Él no se pierda, sino tenga vida eterna contigo. Y aunque a causa de nuestro pecado tampoco seríamos dignas de estar delante de Ti, por el sacrificio de Cristo en la cruz, ahora tenemos entrada ante el trono de la gracia. A Ti la gloria y el honor por los siglos, amén.
- Cuando reconoces que has fallado delante de Dios, ¿tu vida refleja frutos dignos de arrepentimiento o solo una apariencia de religiosidad?
- ¿Es tu vida coherente con lo que crees? ¿Confías en tus obras o en Cristo? Recuerda: los fariseos creían que su linaje y rituales los hacían justos, pero Juan les mostró que el fruto visible del arrepentimiento es lo que agrada a Dios.
Recursos adicionales:
- «¿Por qué fue bautizado Jesús?», por John Piper.
- «¿Por qué se bautizó Jesús?», por Got Questions.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación