Día 69 | Lucas 5
La reacción de Simón Pedro al ver quién es Jesús
El relato conocido como «La pesca milagrosa» lo podemos encontrar también en Mateo y Marcos; sin embargo, Lucas es el único que nos da detalles de lo que pasó cuando Simón, Jacobo y Juan fueron llamados como discípulos de Jesús. Veamos cómo se fueron dando los hechos.
- Por las multitudes que se reunían para escuchar las enseñanzas de Jesús, lo que Él hace es subir a la barca de Simón y pedirle que se separe un poco de tierra para enseñarle a las multitudes desde la barca. Vemos con este sencillo acto que Su carácter como Maestro se revelaba incluso antes de Él obrar el milagro.
- Cuando termina de enseñar, manda a Simón a que vaya a mar profundo y echen sus redes para pescar; sin embargo, ellos venían de estar toda la noche tratando de …
La reacción de Simón Pedro al ver quién es Jesús
El relato conocido como «La pesca milagrosa» lo podemos encontrar también en Mateo y Marcos; sin embargo, Lucas es el único que nos da detalles de lo que pasó cuando Simón, Jacobo y Juan fueron llamados como discípulos de Jesús. Veamos cómo se fueron dando los hechos.
- Por las multitudes que se reunían para escuchar las enseñanzas de Jesús, lo que Él hace es subir a la barca de Simón y pedirle que se separe un poco de tierra para enseñarle a las multitudes desde la barca. Vemos con este sencillo acto que Su carácter como Maestro se revelaba incluso antes de Él obrar el milagro.
- Cuando termina de enseñar, manda a Simón a que vaya a mar profundo y echen sus redes para pescar; sin embargo, ellos venían de estar toda la noche tratando de pescar y no habían encontrado nada. Es interesante lo que responde Simón ante la solicitud de Jesús: «… porque Tú lo pides, echaré las redes». Me imagino lo que pensaba Simón: «Intentar pescar es lo que hemos hecho toda la noche y no encontramos nada, no creo que sea diferente ahora, pero porque el Maestro lo pide, lo haremos».
- ¿Te ha mandado el Señor a hacer algo que a tus ojos es absurdo? ¿Cómo has respondido? ¿Ha sido en obediencia o simplemente has ignorado lo que Dios te ha mandado?
- En el caso de Simón, él obedeció a pesar de que le resultaba quizá inútil después de haber tenido una noche de pesca «sin éxito». ¿Y qué fue lo que sucedió? Lucas menciona que la red se rompía y que las barcas casi se hunden. El carácter del milagro que estaban presenciando era sobrenatural. No estaban presenciando una pesca común. Fue una intervención divina evidente.
- Ante estos acontecimientos, ¿cuál fue la reacción de Simón? La Biblia nos dice en Lucas 5:8 que «Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: “¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!”».
- Ver la actitud de Simón me hizo recordar cuando Isaías vio al Señor sentado en Su trono alto y sublime. El asombro de Isaías fue tal ante la santidad de Dios que dijo: «¡Ay de mí! Porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos» (Is. 6:5).
- Simón, al ver esa pesca milagrosa, reconoció delante de quién estaba y, por lo tanto, también reconoció quién era él. Lo único que le quedó fue caer postrado ante los pies de Jesús y reconocer que no podía estar delante de Él, pues era un hombre pecador, y le dice: «Apártate de mí, Señor».
- Observamos también cómo Simón pasa de llamarlo «Maestro» a «Señor», después de presenciar este milagro.
- ¿Qué pasó después? Nos dice la Palabra que, a causa de la pesca, el temor se había apoderado de ellos. «Y Jesús dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, siguieron a Jesús».
Yo me pregunto, cuando nos encontramos con la santidad de Dios, ¿cuál es nuestra reacción? Cuando vemos que Dios hace milagros en nuestra vida, ¿tenemos una actitud de agradecimiento genuino o de agradecimiento superficial porque creemos que merecemos lo que Dios nos ha dado?
Hay algo más que podemos observar que sin duda trae aliento a nuestro corazón el día de hoy. Ante el temor que tuvo Pedro, Jesús no respondió con juicio, sino con gracia: «No temas». Quien reconoce su pecado delante de Dios no es rechazado, sino restaurado. Y no solo eso: es llamado a seguirle y servirle. Amada, ven el día de hoy, síguele y sírvele sin temor.
La actitud de un leproso al ver a Jesús
«… había allí un hombre lleno de lepra, y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”». –Lucas 5:12
Nuevamente, como con Simón, vemos características peculiares en la actitud de este hombre:
- Era leproso; esto nos dice que él vivía separado de la sociedad y aislado de cualquier contacto físico con las personas (puedes encontrar más detalles como referencia en cuanto a las circunstancias en las que probablemente se encontraba este hombre en Levítico 13 y 14).
- Cuando vio a Jesús, se postró delante de Él, cayendo sobre su rostro.
- Él le rogó a Jesús. Seguramente estaba desesperado y había escuchado del poder de Jesús; por eso se acercó a Él en ruego, esperando ser escuchado.
- Su petición la hizo consciente de que era decisión de Jesús si es que él sería limpio o no; le dijo: «Si quieres, puedes limpiarme».
- Hermanas, la actitud que tenemos delante de Dios cuando presentamos delante de Él nuestras peticiones dice mucho de quién creemos que es Jesús y quiénes somos nosotras delante de Él.
- ¿Cuál ha sido tu actitud en las peticiones que has presentado delante del Señor recientemente?
Curación de un paralítico
En este relato, el autor nos habla de unos amigos que, dentro de su grupo, había un paralítico. Ellos querían llevar a su amigo paralítico delante de Jesús para que lo sanara, pero la cantidad de gente que había en la casa no les permitía llevar a su amigo delante de Jesús. Entonces ellos optaron por subir al techo y quitar las tejas para bajar a su amigo por ahí y que él quedara directamente frente a Jesús. Con este acto, Jesús vio la evidente fe de sus amigos.
Creo que cuando vemos historias como estas es muy fácil que nosotras digamos: «¡Guau, quisiera tener amigos así!». En lugar de esto, podemos preguntarnos: «¿Estoy siendo este tipo de amiga para alguien?». Es fácil centrarnos constantemente en nosotras, pero, amada, el Señor dispone personas a nuestro alrededor de quienes podemos ser amigas y a quienes podemos servir y presentar sus necesidades delante del Señor. Si actualmente no tienes a alguien a quien puedes servir de esta manera, te animo a ser intencional en buscar en tu iglesia local o cerca de ti a otra mujer de quien puedas ser amiga, y presentarse la una a la otra al Señor en oración.
Para meditar:
- En nuestro capítulo de hoy pudimos ver contrastes claros entre las diferentes personas que interactuaron con Jesús. Te invito a considerar a quién te has parecido más últimamente. ¿Has caído rendida a los pies de Jesús como Simón y el leproso? ¿O ha sido más tu actitud como la de los fariseos que apuntaban y juzgaban?
- El testimonio de Simón, Jacobo, Juan y Leví nos enseña que reconocer a Cristo como Señor y Salvador de nuestras vidas trae consigo abandonar nuestra antigua vida y caminar en la dirección en la que ahora Jesús ordena. ¿Le has reconocido como tu Señor y Salvador? ¿Hay algo de tu vida sin Cristo que te cuesta abandonar aún? Te animo a hablar de esto con alguna mujer madura en la fe que te pueda animar y guiar en el proceso de tu andar con el Señor.
*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la series de podcast.
Únete a la conversación