Cuando la tormenta llega a nuestras vidas, podemos comenzar a dudar y preguntarnos ¿Dónde está Dios?, pero debemos recordar que, aún en medio de la tormenta, el dolor y el sufrimiento, Él está con nosotros. Su Palabra es el Ancla de nuestras vidas.
Cuando la tormenta llega a nuestras vidas, podemos comenzar a dudar y preguntarnos ¿Dónde está Dios?, pero debemos recordar que, aún en medio de la tormenta, el dolor y el sufrimiento, Él está con nosotros. Su Palabra es el Ancla de nuestras vidas.