¿Cómo están tus raíces?

Hace unas semanas atrás iba saliendo de mi casa temprano en la mañana, cuando mis ojos se fijaron en una pared derrumbada de una casa a una cuadra de la mía.

Tratando de buscar una causa al problema, me di cuenta de que era un árbol de pino que yacía sobre la acera.

Desde que tengo uso de razón (me mudé cuando era bebé a ese vecindario) recordaba al pino que ahora había causado tanto daño: siempre me maravillaba con su altura y su imponencia; era verde, frondoso, y había soportado grandes huracanes (se veía en su tronco que estaba un poco doblado). Pero la apariencia saludable del pino no importó en esta catástrofe; lo que provocó el problema fueron sus raíces, que se veían superficiales y pequeñas en comparación con la grandeza del árbol.

Y recordé lo que dice en Salmos 1:1-4(NTV): “Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones; sino que se deleitan en la ley del Señor meditando en ella día y noche. Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prosperan en todo lo que hacen”.

Quizás en el exterior puedes parecer la más “santa”; quizás tus padres son cristianos,nunca te pierdes la reunión de los jóvenes o un domingo de la iglesia, o quizás levantas tus manos en la adoración, o hablas con el “lenguaje cristiano” y tus oraciones en público parecen ser muy espirituales. Pero, ¿cómo están tus raíces? ¿son fuertes o débiles? ¿dónde está verdaderamente tu deleite? ¿es Cristo realmente el centro de tu vida?

Mira que el pasaje no solo dice que los que prosperan son aquellos que no andan con pecadores, ni siguen consejos de malos, dicen también que son quienes meditan en la ley del Señor día y noche (o sea continuamente). Y nos muestra la imagen de un árbol fuerte y firme, que tiene sus raíces en un terreno fructífero, un árbol que no se marchita... Pero muchas veces nuestras raíces son superficiales y se alimentan de un suelo de muerte: donde no hay agua ni vida. Yo también he estado allí, descuidando mi vida devocional y mi relación con Dios, sintiéndome seca por dentro y tambaleando con las adversidades de la vida. Es por eso que nuestras raíces deben estar en la Ley del Señor, porque solo así pueden mantenerse fuertes.

¿Quieres experimentar gozo? La clave es deleitarte en la Palabra de Dios.

¿Quieres dejar de sentir ansiedad? La clave es meditar en la Palabra de Dios.

¿Quieres vivir una vida llena de fruto y de testimonio para otros? La clave es poner tus raíces en la Palabra de Dios.

Para serte sincera, quizás al igual que tú, me he sentido sin ganas de leer la Biblia y sin ninguna expectativa de lo que Dios hará durante mi tiempo devocional y así han pasado días y hasta semanas. Pero cuando me he mantenido constante y le he pedido a Dios más hambre por Su Palabra, me he sentido como si estuviera leyendo un libro completamente nuevo, maravillándome con cada detalle que leo.

No importa dónde te encuentres ahora mismo o qué tan oscuro sientas que es el lugar donde estás, porque no importa cómo empiezas la carrera de la fe, sino cómo la terminas. Deléitate en la Palabra de Dios y medita en ella de día y noche y esa Palabra te mantendrá firme durante las circunstancias difíciles de la vida y verás cómo poco a poco ella hará una diferencia en tu vida, porque es viva y eficaz.

Ahora… ¿Cómo puedes comenzar o continuar? Aquí te dejo algunos consejos prácticos para hacer tu vida devocional más dinámica:

  1. Memoriza versículos: Nunca sabes cuándo necesitarás la Palabra de Dios y cuándo no podrás tener acceso a la Biblia en tu celular.
  2. Haz un diario bíblico ilustrado: Quizás si te gusta dibujar y eres más visual, te ayudará dibujar y escribir versículos para memorizar.
  3. Llena la casa de post its con versículos: Un versículo que leas al peinarte o cepillarte los dientes te puede alentar en la etapa de tu vida en la que te encuentras.
  4. Ora la Biblia: Orar la Biblia es una forma de meditar en ella, además de que al orar de esta manera estamos orando la voluntad de Dios.
  5. Escribe en un diario de oración: Tener un diario de oración me ha ayudado en situaciones difíciles a ver cómo mi fe ha sido mejor en otros tiempos y darme esperanza y consuelo o también a ver cómo ha mejorado mi caminar.

 

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Sobre el autor

Nicole Tejera de García

Nicole Tejera de García

Nicole Tejera de García es diseñadora de Aviva Nuestros Corazones y Revive Our Hearts, su pasión es servir a Dios y llevar el Evangelio a otros mediante el arte. Sirve en el grupo de adoración de su iglesia. En su tiempo libre le gusta jugar con su perrita Lulú y hacer lettering. Está felizmente casada con Manuel García.

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