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¿De verdad necesito la iglesia? 

R: Vivimos en una generación donde nunca ha sido tan fácil consumir contenido cristiano.

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Escuchar podcasts todos los días.

Y eso ha llevado a muchas jóvenes a hacerse una pregunta muy sincera: «Si puedo aprender tanto de Dios desde mi celular... ¿de verdad necesito la iglesia?».

¿Te resulta familiar?

Tal vez también has luchado con preguntas como estas:

  • ¿Y si mi iglesia no es «relevante»?
  • ¿No puedo simplemente escuchar predicaciones en internet?
  • ¿Y si amo a Jesús pero no me identifico con ninguna iglesia? 

Cuando piensas en la iglesia, quizá imaginas el edificio donde adoras cada domingo o el lugar donde se reúnen los cristianos. Pero la Iglesia es mucho más grande y mucho más importante que un edificio. Su significado va mucho más allá de tus rutinas semanales.

La Escritura nos dice que Jesús es la cabeza de la Iglesia (Ef. 5:23), la cual está formada por todos los creyentes de todos los tiempos y de todas partes del mundo.

La iglesia local es una comunidad de seguidores de Cristo organizada para animarse y edificarse mutuamente, así como para proclamar el evangelio juntos.

La Biblia también asigna responsabilidades a la iglesia. Aunque esta no es una lista exhaustiva, algunas de ellas incluyen las siguientes:

  • Enseñarse y amonestarse unos a otros con toda sabiduría (Col. 3:16).
  • Reunirse para alabar y dar gracias a Dios (Col. 3:16).
  • Proclamar las obras maravillosas que Dios ha hecho (1 Pd. 2:9–10).
  • Hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 28:19).
  • Enseñar la Palabra de Dios (Mt. 28:20).
  • Animarse unos a otros (1 Tes. 5:11).
  • Orar unos por otros (Stg. 5:14).
  • Motivarse mutuamente al amor, la justicia y las buenas obras (Heb. 10:24).
  • Proclamar el evangelio (1 Cor. 11:26).
  • Atender con compasión las necesidades de los perdidos y de quienes sufren (2 Cor. 1:3–4).

Haz tu propia lista. ¿Cuáles son algunas de las responsabilidades que Dios ha dado a la Iglesia y que ves en la Escritura o has experimentado en tu propia vida?

Esta misión es tan importante y tan grande que requiere la participación de todo el pueblo de Dios. Cada miembro, cada persona, es indispensable para el buen funcionamiento del cuerpo de Cristo, la Iglesia (1 Cor. 12:21–26).

Puesto que todo seguidor de Cristo es una parte esencial de Su Iglesia, quizá una mejor pregunta sea: ¿Puede un cristiano obedecer plenamente a Cristo mientras vive desconectado del cuerpo que Él mismo creó? La respuesta es, claramente, no,

Amar a la novia de Cristo

Lo que tú sientes acerca de la Iglesia es importante, pero está en un segundo plano frente a lo que Dios dice acerca de ella.

La Palabra de Dios es clara: Jesús ama a la Iglesia.

«Cristo amó a la iglesia y se dio Él mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a Sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada».  -Efesios 5:25–27

El último libro de la Biblia, Apocalipsis, describe el momento en el que el pueblo de Dios será unido para siempre con Él. El lenguaje que utiliza es el de una boda, y la Iglesia es la amada «Novia de Cristo» (Ap. 19:7–9).

Si Cristo amó tanto a la Iglesia que entregó Su vida por ella, ¿no deberíamos nosotros también valorarla? Si la Iglesia es la Novia de Cristo, ¿no deberíamos atesorarla también?

Aunque, al final, la Novia de Cristo será presentada delante de Él «vestida de lino fino, resplandeciente y limpio» (Ap. 19:8), hoy la iglesia sigue estando formada por personas quebrantadas. En toda iglesia surgirán dificultades porque vivimos en un mundo caído y convivimos con creyentes que todavía están siendo santificados.

El Señor es el único objeto seguro de nuestra confianza. Las personas pueden fallarnos, y de hecho lo hacen, incluso dentro de la iglesia.

Sin embargo, aunque es imperfecta, la Iglesia es idea de Dios. Él está obrando para transformar a los cristianos dentro de la iglesia y para usar a la iglesia como instrumento para transformar al mundo.

Como dice Nancy DeMoss Wolgemuth:

«Cristo está “en medio” de las iglesias (Ap. 1:12–13). A pesar de sus fracasos, Él no se aleja ni se desentiende de ellas. Permanece activamente involucrado y procura con todo Su corazón llevarlas al arrepentimiento y a la restauración. Ese también debería ser el corazón de todo creyente hacia su iglesia, que en realidad es la iglesia de Cristo».

Mejor juntos

Dios nos ha dado la iglesia como un regalo. Piensa en la lista de responsabilidades de la iglesia que vimos anteriormente y en cómo cada una de ellas puede enriquecer tu caminar con Cristo.

  • ¿Dónde puedes escuchar una enseñanza llena de sabiduría? ¡En la iglesia! (Col. 3:16).
  • ¿Dónde puedes reunirte con otros creyentes para alabar a Dios? ¡En la iglesia! (Col. 3:16).
  • ¿Quién escucha cuando proclamas lo que Dios ha hecho en tu vida? ¡La iglesia! (1 Pd. 2:9–10).
  • ¿Dónde puedes ser equipada para cumplir la Gran Comisión? ¡En la iglesia! (Mt. 28:19).
  • ¿Dónde puedes recibir ánimo para perseverar en la vida cristiana? ¡En la iglesia! (1 Tes. 5:11).
  • ¿Quién orará por ti? ¡La iglesia! (Stg. 5:14).
  • ¿Quién te animará a crecer en justicia y en buenas obras? ¡La iglesia! (Heb. 10:24).
  • ¿Quién te recordará el evangelio? ¡La iglesia! (1 Cor. 11:26).
  • ¿Quién te ayudará a atender con compasión las necesidades de los perdidos y de quienes sufren? Ya lo adivinaste: ¡la iglesia! (2 Cor. 1:3–4).

Los pódcast, los sermones en línea, los artículos o un sitio web pueden transmitir información, pero no pueden reemplazar la comunidad.

Dios pudo habernos diseñado para vivir la vida cristiana completamente solos.

No lo hizo.

Nos dio una familia.

Nos dio pastores.

Nos dio hermanas.

Nos dio personas que celebran, corrigen, animan, lloran y oran con nosotros.

Nos dio la iglesia.

La vida cristiana es personal, pero no es privada. Fue diseñada para vivirse en comunidad.

Tú necesitas a las personas de tu iglesia, y ellas también te necesitan a ti.

BUSCA RESPUESTAS EN LA PALABRA DE DIOS

  • Mateo 16:18
  • Hechos 2:42–47
  • Hebreos 10:24–25
  • 1 Corintios 12:12–31

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